martes, 28 de junio de 2016

La insurrección silenciosa de las mujeres que no quieren tener la regla

Pronto llegará a España la píldora que hará que solo tengas la menstruación cuatro veces al año. El momento oportuno para revisar los métodos anticonceptivos que limitan la menstruación y averiguar por qué hasta ahora no han sido populares en nuestro país.

La llegada de una píldora que retire la regla o la reduzca a cuatro al año es inminente.

En otros países, la investigación contraceptiva lleva una década comercializando productos como Lybrel o Seasonale que eliminan la regla por completo o la reduce a cuatro veces al año. “En España, las mujeres disponen de métodos de anticoncepción hormonal combinada (píldora, parche o anillo) que también limitan la cantidad de sangrado. Hay métodos con sólo gestágenos (píldora, DIU de liberación hormonal e implante) que durante su uso reduce sensiblemente la cantidad de sangrado, sin llegar a tener un patrón de sangrado regular. Los DIU’s (de cobre o de liberación hormonal) y los métodos con sólo gestágenos tienen muy pocas contraindicaciones pero ocurre lo mismo: como el sangrado no es regular muchas mujeres lo rechazan por ciertos mitos sobre la menstruación. Próximamente se comercializará una pastilla con pauta continua o extendida, con la que sólo se tendrá un sangrado cada tres meses. A sus efectos beneficiosos de eficacia, seguridad, disminución del síndrome premenstrual, etc., habrá que añadir la comodidad de sangrados más distanciados” en palabras del Dr. José Ramón Serrano, ginecólogo Presidente de la Sociedad Española de Contracepción.

Con el DIU de cobre, que se lleva durante 5 años aunque se puede prolongar a 10, las mujeres pueden ver aumentado el sangrado menstrual. Pero con el DIU hormonal el sangrado se ve muy reducido, sobre todo, tras los primeros meses de uso, llegando incluso a desaparecer igual que ocurre con el implante subdérmico, pues libera una hormona que hace que las hemorragias sean incontroladas: puedes no sangrar nada o solo de vez en cuando pero, a la larga, se elimina la menstruación durante el tiempo de uso.

Mientras que el uso de la píldora está extendido –a pesar de que el sangrado periódico que conlleva no es una menstruación real sino ‘sangrados por deprivación’ (esto es, la eliminación de ciertas hormonas pero no la menstruación, dado que, si se toma la píldora no se ha creado un óvulo que es parte de lo que se expulsa en las hemorragias menstruales)–, el uso de sistemas que se perciben como ‘menos naturales’ es todavía un tabú en algunos países como el nuestro. Sin embargo, los expertos dicen que algo que está cambiando.“Las mujeres que ahora tienen entre 30 y 40 años están viendo que el sangrado cíclico dificulta su actividad diaria y cada vez más, sobre todo en esa franja de edad, quieren tener controlada la regla. Esto ya se hace cuando hay que programar un viaje o, en medicina deportiva, cuando la regla va a coincidir con una competición: se siguen administrando las pastillas sin descanso, se les da otra tableta de comprimidos y así se retrasa ese sangrado por deprivación. Los métodos de pauta extendida, sin embargo, ya están aprobados, se comercializarán de un momento a otro y van a suponer un gran cambio porque reducirán la regla a cuatro sangrados al año”.

Serrano indica que los beneficios de estos nuevos métodos superan su misión contraceptivas: “la planificación familiar es solo una de las ventajas de métodos que acaban con la menstruación durante periodos de tiempo largo. Pero las mujeres que lo padezcan también podrán controlar su síndrome premenstrual y, aunque la endometriosis es una patología benigna también se controlará gracias a este tipo de medicación. Hay mujeres cuyos sangrados son tan profusos que padecen grandes anemias que desaparecerán y desde luego, su eficacia para prevenir embarazos no deseados es enorme”, señala.

La última encuesta de la SEC hace la fotografía de los planteamientos contraceptivos de las españolas: 56% usa preservativo; 22% píldora; 12% vasectomía y apenas un 6 % usa el anillo vaginal y otro escaso 5% el DIU de cobre. El 3% de las mujeres encuestadas se ha sometido a una ligadura o bloqueo tubárico y solo el 1% ha recurrido al parche en el brazo que dura unos tres años. Los datos resultan llamativos si los comparamos con países del norte de europa en los que el uso de la píldora, los anillos, DIU’s y parches tienen proporciones más elevadas que en España, Grecia o Portugal, lo que sugiere creencias de tipo cultural que estos dos testimonios realizados a S Moda por mujeres en edad fértil ilustran en un sentido y en el contrario.

“Uso un DIU con un pequeño contenido hormonal de marca Mirena porque me lo recomendó mi ginecóloga después de tener a mi hijo, al parecer es más efectivo o indicado para mujeres que ya han parido. Cuesta unos 300 euros implantárselo y tiene una duración de hasta 5 años, aunque el ginecólogo puede retirártelo en cualquier momento. Me dijo que tendría menos flujo pero no que me desaparecería del todo la regla, que es algo que puede pasar. El ciclo sigue de manera natural pero no se expulsa flujo. Si hubiese sabido que iba a dejar se tener la regla, quizá no lo hubiera hecho. Genera cierta inseguridad. Cuando me lo retire, no creo que vuelva a usarlo. ¡No me había dado cuenta de cuánto hablamos las mujeres sobre la regla hasta que dejé de tenerla!”. Son declaraciones de una usuaria que acudió al DIU como método contraceptivo.

La inseguridad a la que se refiere esta mujer, forma parte de las resistencias culturales que los expertos señalan en el área de los países mediterráneo donde las mujeres no perciben como ‘sano’ no tener la regla, por lo que a menudo, eligen anticonceptivos que la respetan o, como la píldora, la simulan. Pero hay otras razones por las que mujeres de todo el mundo deciden controlar su menstruación. Es el caso de Marina, de 38 años, que está esperando a que de forma inminente se comercialice en España los anticonceptivos con los que la regla solo se tiene cada 84 días: “Desde hace años, sufro un síndrome premenstrual que me deja KO no solo físicamente sino también anímicamente, me paso la mitad de mi vida recuperándome de lo mal que me siento la otra media y, aunque los ginecólogos a los que he acudido me vienen a decir que es un peaje por ser mujer estoy dispuesta a probar si con estos métodos mejoro y no sufro durante diez o doce días mensuales el malestar generalizado que me ocasiona la regla”, explica. Marina reconoce que no ha probado con el DIU o el parche “porque antes no asociaba los bajones, las molestias de espalda o los cólicos abdominales con el síndrome premenstrual sino con mi carácter, mi postura o problemas digestivos y porque te acabas acostumbrando a encontrarte mal. Pero desde que comencé a anotar los síntomas y a ver que sistemáticamente coinciden con el ciclo menstrual estoy decidida a probar métodos orales que pueda funcionar si no pone en riesgo mi salud”.

De momento, todo parecen ser ventajas para aquellas mujeres que no quieran tener la regla por el motivo que sea, pero será necesario que la comercialización de estas píldoras en España venga acompañada de información imparcial sobre sus efectos secundarios. Si la regla es, o no, un incordio que ya se puede eliminar es una decisión que solo compete a cada mujer y la medicina ha de procurar las respuestas menos agresivas para su salud. En cualquier caso, poder elegir menstruar solo cuatro veces al año es una opción para quien lo decida y el primer paso para un tipo de decisión, la anulación farmacológica de la regla, que lleva años retrasándose en España porque los laboratorios han considerado que comercializar la píldora que elimina definitivamente la menstruación en algunos países… no parecía un buen negocio.