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miércoles, 8 de febrero de 2017

La batalla contra la mutilación genital femenina en España

La mutilación genital femenina es un rito de paso a la edad adulta, un elemento de socialización de las niñas, una práctica forjada en un entramado de creencias culturales, tradiciones, a veces también religión mal entendida y, desde luego, presiones de los mayores, de la comunidad. Una amalgama compleja que acaba en ataque a la integridad física de las mujeres, que no puede defenderse como "práctica saludable" -porque ni cura ni previene nada, sólo causa dolor- ni como "imprescindible rasgo cultural" -cuando hay infinitas alternativas al corte, la ablación, los puntos, para marcar las etapas de una vida o pedir fidelidad a una mujer-.

Actualmente hay más de 200 millones de mujeres y niñas vivas que han sido objeto de algunos de los cuatro tipos de mutilación genital en la treintena de países donde se concentra esta práctica, la mayoría en África pero también en Oriente Medio y Asia. Son datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero los casos ya no se concentran sólo allí, el mundo global y sus migraciones han hecho que la prevención y la vigilancia para que ninguna mujer más pase por este trance sea también una preocupación de Occidente. También, claro, en España.

Yolanda Rodríguez, actual presidenta de Médicos del Mundo (MDM) Navarra y mediadora de referencia de la ONG sobre mutilación genital femenina, explica que en nuestro país no puede hablarse de un "problema", porque la emigración desde los países donde esta práctica está extendida es "minoritaria". Según datos del Ministerio de Sanidad, hay unas 200.000 personas procedentes de dichos estados, de los que 55.000 son mujeres y niñas. Pese a ello, hay que estar "vigilantes" para que no se produzcan casos en las 24.000 chicas en que se cifra la población de riesgo, según el cálculo de la Fundación Wassu de la Universidad Autónoma de Barcelona.


La mutilación genital femenina se clasifica en cuatro tipos principales según las Naciones Unidas:

Tipo 1 - Este procedimiento, denominado a menudo clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris (órgano pequeño, sensible y eréctil de los genitales femeninos) y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (pliegue de piel que rodea el clítoris).

Tipo 2 - Este procedimiento, denominado a menudo excisión, consiste en la resección parcial o total del clítoris y los labios menores (pliegues internos de la vulva), con o sin excisión de los labios mayores (pliegues cutáneos externos de la vulva).

Tipo 3 - Este procedimiento, denominado a menudo infibulación, consiste en el estrechamiento de la abertura vaginal, que se sella procediendo a cortar y recolocar los labios menores o mayores, a veces cosiéndolos, con o sin resección del clítoris (clitoridectomía).

Tipo 4 - Todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

Por desinfibulación se designa la técnica consistente en practicar un corte para abrir la abertura vaginal sellada de una mujer previamente sometida a infibulación, lo que suele ser necesario para mejorar su estado de salud y bienestar y para hacer posible el coito o facilitar el parto.

MDM, la ONG más activa en cuanto a prevención se refiere en España, hace balance en este Día Internacional contra este tipo de violencia e insiste en que se dan "muy pocos" casos -en su mayoría en chicas que viajan a sus países de origen y ven cómo sus familias las obligan a pasar por la mutilación-, porque "ha calado el mensaje" de que es un ultraje para la mujer y puede tener incluso consecuencias penales; mediadoras africanas, muchas de ellas víctimas antes que educadoras, trabajan a diario en ello. La semilla que plantan en las comunidades de riesgo acaba dando frutos en sus países de origen, "los mensajes clarificadores tienen en las familias que están en España un efecto multiplicador que está haciendo que las cosas cambien en sus sociedades locales", sostiene Rodríguez.

Los países de procedencia de la población de riesgo son, por este orden, Senegal, Nigeria, Mali, Gambia, Ghana, Guinea Conakry, Mauritania, Camerún y Guinea Bissau, donde la prevalencia de los casos suele superar el 85%.

El primer caso de niñas sometidas a esta agresión en su país se detectó en 1993, cuando la alerta sonó por una anemia severa en el caso de dos menores. Se había pagado el viaje desde su país a una circuncidadora. No obstante, aunque la práctica es frecuente en naciones como Francia, no se han detectado más casos así ni parecidos al que, en enero, se dio en Murcia, cuando se descubrió a un falso sanitario que circuncidaba a niños sin formación ni medios.

El trabajo de sensibilización, de apertura de ojos, es casi una filigrana, tan complejo y sutil es. Rodríguez narra el ejemplo de Navarra, donde comenzó a actuarse en 2008. "Primero se hace una labor de archivo, buscando en las estadísticas del INE para detectar dónde puede haber personas de las nacionalidades que nos preocupan. Una vez localizadas, entramos en contacto con asociaciones que ya tengan creadas, con trabajadores sociales... A veces, accedíamos a las mujeres a través de los hombres, habitualmente más organizados por ser ellos los primeros que llegaron a España como avanzadilla. Luego, conversamos con las mujeres hablando del tema a través de otros asuntos. Las citamos a una charla sobre economía doméstica y acabamos hablando de planificación familiar, de salud sexual... y de mutilación. A veces es algo lento, pero es seguro", justifica.

Se enfrentan a mitos muy arraigados, como que la mutilación asegura la fidelidad de una mujer, la hace más fértil, agranda el placer masculino... "¿Beneficios para la salud? Ninguno. ¡Sólo daños!", como escribe enfáticamente la OMS. Hay que ir desmontando unos esquemas muy férreos, pero la información gana terreno. "Las familias se dan cuenta de que someter a sus hijas a esta práctica es un paso atrás en sus derechos", insiste Rodríguez.

PROTOCOLOS ESENCIALES

No obstante, más allá del cambio de mentalidad, hace falta un protocolo que permita detectar casos y denunciarlos. Actualmente, existe uno nacional, aprobado en 2015, y varios regionales, en Navarra, Cataluña, Aragón, País Vasco y, ahora, Baleares. El primero, el general, se aplica en la sanidad, unificando instrucciones para los médicos de atención primaria, ginecólogos, pediatras... Lo fundamental es que pide a los sanitarios que hablen con sus pacientes y, si detectan que van a viajar a sus países de origen, donde se incrementa el riesgo de mutilación, les reclamen que firmen un papel en el que se comprometen a mantener intactas a sus hijas. En el caso de que se nieguen, se informa al departamento autonómico de protección de menores y éste a la fiscalía, que puede tomar decisiones como la retirada del pasaporte a los padres, la niña o ambos para impedir dicho viaje.

Los padres viajan con ese documento a sus países, para explicarle a sus familiares que en España es un delito y que no deben llevarla a cabo -no es la primera vez que las ablaciones se hacen por abuelos o tíos- y también se revisa a las menores al regreso, por comprobar que todo está bien. Por ahora, los resultados de este protocolo están siendo satisfactorios.

No obstante, tanto Médicos del Mundo como otros organismos de defensa de la mujer lamentan que el protocolo nacional se limite al campo sanitario, cuando los casos se pueden detectar en otras áreas. Así, los textos autonómicos incluyen, por ejemplo, la coordinación con trabajadores sociales o con profesores, un círculo integral de alerta. "A veces se enteran antes las vecinas o los compañeros del colegio... Todos los de su entorno deberían estar informados sobre qué hacer", añade la especialista de la ONG.

Sanidad recoge en un informe elaborado hace casi dos años el caso de una niña de siete años que, en 2002, comentó a sus compañeros de clase que la iban a mandar sola a un país africano y que no quería ir. Gracias al aviso de sus amigos la fiscalía intervino y retiró el pasaporte a la pequeña, poniéndola bajo tutela de la administración pero aún viviendo con sus padres. Fue una lección definitiva.

La información no sólo es esencial para frenar nuevos casos, sino para tratar los existentes. Muchas mujeres víctimas no asumen que sus problemas de salud proceden de una práctica que sus comunidades defienden a ultranza. El ministerio que dirige Dolors Montserrat reconoce que es "difícil" hacer algunos exámenes o llevar incluso una estadística porque hay menos controles ginecológicos en estas comunidades -pudor, vergüenza, falta de hábito- o porque los profesionales españoles tampoco tienen la formación necesaria para detectar lo que pasa ni han visto en su trayectoria heridas así.

Que quede reflejado en la historia médica es un debate abierto, entre los que consideran que puede ser un dato muy personal de las pacientes y los que creen que puede ayudar en tratamientos futuros. Si consta, como defienden las ONG, se puede actuar mejor en caso de sangrados, infecciones urinarias recurrentes, partos complicados...

LAS CONSECUENCIAS PENALES

En España, tras la reforma del Código Penal en 2003 el artículo 149 fija penas de prisión de seis a 12 años "al que causare a otro una mutilación genital en cualquiera de sus manifestaciones"; "si la víctima fuera menor o incapaz, será aplicable la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o acogimiento por tiempo de 4 a 10 años, si el juez lo estima adecuado al interés del menor o incapaz”, abunda el texto. Técnicamente, se trata como un delito de lesiones con el agravante de género. Las leyes de protección a la infancia o el Convenio del Consejo de Europa protegen igualmente a las víctimas.

Los casos sobre los que la jurisdicción española tiene competencias son los que implican a niñas que viven en España, cuyos padres residan aquí o sean nacionales y si se recurre a un consulado español en los países de origen, en caso de peligro. En los casos de reagrupación familiar o adopción, cuando la niña viene ya mutilada sin haber sido antes ciudadana española, no hay posibilidad de actuar. Sí se han dado casos como el de una niña, en 2004, adoptada en España y que al venir, a los 11 años, fue sometida a una desinfibulación para intentar corregir el daño causado. Ha sido el primer caso del que se tiene noticia en el territorio nacional.

Uno de los atenuantes que se han aplicado en varios casos es el del llamado "error de prohibición", cuando los progenitores defienden que no sabían de la operación, que la habían llevado a cabo sus familiares sin su consentimiento.

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martes, 13 de octubre de 2015

Bilbao forma a 26 mujeres víctimas de ablación como agentes de prevención de la mutilación femenina

Un total de 949 mujeres de países donde se practica viven en la capital vizcaína, el 60% en Ibaiondo y Errekalde.

Bilbao ha formado a 26 mujeres víctimas de ablación como 'agentes de salud y prevención' de la mutilación genital femenina, dentro de las actuaciones que lleva a cabo para prevenir estas prácticas y que incluyen la puesta en marcha del primer protocolo interinstitucional en esta materia de Euskadi.

El Ayuntamiento bilbaíno ha celebrado este viernes una mesa redonda sobre Prevención de la Mutilación Genital Femenina, moderada por la concejala de Igualdad, Cooperación y Convivencia, Itziar Urtasun, en la que han participado los autores de este Protocolo Interinstitucional de la Prevención de la Mutilación Genital Femenina.

En concreto, han tomado parte Luisa María Puertas, responsable de Escuela Inclusiva (Diversidad y Género) del Berritzegune Nagusia de Gobierno vasco, Iñaki Gallo, trabajador social del Hospital de Basurto, Amelia Valladolid, ginecóloga de la Unidad de Partos del Hospital de Basurto, Susana Esteban, pediatra de Atención Primaria del Centro de Salud de La Merced de la OSI Bilbao-Basurto, Ana Fernández de Garayalde, directora del Módulo Auzolan, y Goizane Mota, técnica de la línea de mujeres inmigrantes del Ayuntamiento de Bilbao.

Estos profesionales forman parte del Grupo Interdisciplinar encargado de diseñar y poner en marcha el primer Protocolo de Prevención de la MGF (mutilación genital femenina) de Euskadi, mediante la participación coordinada de los servicios sanitarios, educativos, sociales, de igualdad y la colaboración del tejido asociativo.

Hasta el momento, este equipo técnico ha trabajado en la adecuación de los procesos de coordinación entre los ámbitos sanitarios, educativos y sociales, con la definición de un protocolo de actuación, así como la identificación de las necesidades de formación de cada disciplina, de forma que "se ha posibilitado, desde esta visión interdisciplinar y coordinada, la detección del riesgo, así como el reconocimiento y la intervención integral con familias y niñas en riesgo".

También ha llevado a cabo el diseño de herramientas de apoyo como registros, material informativo, acciones de sensibilización y "compromiso informado", que actualmente se concretan en orientaciones para profesionales y un folleto de derivación para mujeres al Módulo Auzolan en euskera, castellano, inglés y francés.

Según ha explicado Itziar Urtasun, el Ayuntamiento de Bilbao lleva desde el año 2008 trabajando en la prevención comunitaria y el empoderamiento con mujeres inmigrantes en el marco del Programa Mujer, Salud y Violencia, tras detectar la necesidad de intervenir con mujeres inmigrantes bilbaínas y que, en los últimos años, se está produciendo "una feminización de la inmigración".

Bilbao cuenta, según los datos recogidos a fecha 1 de enero de este año, con 949 mujeres de países donde se practica la mutilación genital femenina. De ellas, el 34% reside en el distrito de Ibaiondo y el 25% en Errekalde. Más de cuatro de cada diez de ellas es de nacionalidad nigeriana y el 10% de Guinea-Bisasau.

Una de cada tres tiene entre 15 y 40 años y 225 son menores de 15 años, por lo que, en palabras de la edil, "nos encontramos ante la necesidad de prevenir y mitigar, en la medida de lo posible, el riesgo en niñas nacidas aquí de que sufran esta práctica, que es un grave ejercicio de violencia de género". Además, ha añadido, "tenemos la obligación de atender a las mujeres que ya la han sufrido".

Urtasun ha incidido, asimismo, en que la ablación es, "en todos los casos, una cuestión justificada sobre la base de cohesión social y de pertenencia: la diferencia entre estar dentro o fuera del entorno familiar y de referencia", lo que hace "muy difícil" la actuación preventiva.

También ha explicado que el Ayuntamiento pudo "tomar contacto directo con esta realidad" gracias al personal del Hospital de Basurto, que en 2012 detectó dos casos de mujeres con mutilación genital femenina, lo que dio lugar a la puesta en marcha de un equipo de profesionales sanitarios interdisciplinares, que empezaron a investigar en la materia y a reunirse periódicamente para perfilar posibles formas de actuación.

Aprovechando este "impulso", el Ayuntamiento de Bilbao inició en el año 2013 un Programa Piloto de Prevención sobre la mutilación femenina. Entre sus líneas de trabajo, se encuentra la formación y sensibilización a madres provenientes de los países de la denominada 'franja MGF '(mutilación genital femenina). En estos talleres, se forma a estas mujeres como Agentes de Salud, con contenidos sobre salud sexual y reproductiva, y sobre la violencia de género, en concreto, la práctica de la Mutilación Genital Femenina.

Una vez formadas, se articulan a través de estas mujeres canales de transmisión en las comunidades de pertenencia, con el fin de sensibilizar e informar a otras mujeres sobre la mutilación genital femenina "en y desde sus entornos". El objetivo es tener "un efecto multiplicador" que, según se han felicitado las responsables municipales, ha sido "inmediato".

Hasta el momento, se han formado como Agentes de Salud y Prevención de la Mutilación Genital Femenina un total de 26 mujeres ablacionadas, de los 48 casos de MGF que se han detectado desde 2012, en la capital vizcaína. La mayoría de estas Agentes de Salud y Prevención son madres de niñas y niños pequeños.

Estas mujeres han informado y sensibilizado en prevención de la Mutilación Genital Femenina, dentro de la primera edición de talleres de este año 2015, a otras 41 mujeres. De este modo, ha destacado el Ayuntamiento, "más de 60 mujeres han cuestionado y reflexionado sobre esta práctica" a través de este programa.

También se ha distribuido la 'Guía para todas las Mujeres' en su versión en inglés y francés, no sólo en Bilbao, en las comunidades focales de este programa, sino también en sus respectivos países de origen, tanto en formato digital, como ejemplares impresos.

De este modo, han subrayado los responsables del programa, las mujeres se han convertido en "portavoces e interlocutoras" en la erradicación de esta práctica y han generado "lazos" entre ellas, que no solo persiguen "defender los derechos de sus propias hijas, sino el de otras amigas, familiares y conocidas".

EXTENSIÓN A REKALDE

Por otro lado, de la mano de la Fundación WASSU - UAB (Universidad Autónoma de Barcelona) dirigida por Adriana Kaplan, investigadora más veterana en la materia, se ha implementado formación sobre la Mutilación Genital Femenina a 50 profesionales en la materia, dentro del marco también del Programa Municipal Mujer, Salud y Violencia.

Mediante esta iniciativa, se pretende, entre otros objetivos, conocer los procesos migratorios que afectan a la situación actual de la mutilación en el mundo, compartir propuestas metodológicas de intervención preventiva y generar argumentos para una reflexión "inteligente y respetuosa", o conocer propuestas para un posible abordaje desde el marco local de relación con estas mujeres.

El próximo 7 de octubre comenzará a formarse a un número aproximado de 20 profesionales del ámbito sanitario, educativo y social en la extensión del Programa al distrito de Ibaiondo a Errekalde, con el que se daría por finalizada la intervención formativa.
Por otro lado, desde el año 2013, se han celebrado seis reuniones interdisciplinares con representantes de Ayuntamiento de Bilbao, Emakunde, Departamento de Educación del Gobierno Vasco, la OSI Bilbao-Basurto, la Diputación Foral de Bizkaia y el Módulo Auzolan.