miércoles, 18 de octubre de 2017

Más acceso a anticonceptivos, menos pobreza

DÍA INTERNACIONAL DE LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA

Un 43% de las mujeres en países pobres no pueden elegir el número de hijos. Un mejor acceso a la salud sexual y la planificación familiar reduciría la desigualdad, según el nuevo informe del Estado de la Población Mundial.

La desigualdad no es únicamente una cuestión de riqueza. Las disparidades económicas representan solo una de las facetas de este fenómeno que atrapa a un número creciente de personas en una espiral descendente de privaciones y potencial humano desaprovechado. Mientras que algunos cuentan con las oportunidades y capacidades para detener esa trayectoria nociva, otros no disponen de los recursos necesarios. Para revertir esta situación y conseguir la erradicación de la pobreza, es necesario mirar más allá de la línea de ingresos que separa a ricos y pobres contemplar múltiples desigualdades, incluidas aquellas en salud sexual y reproductiva, sostiene el informe del Estado de la Población Mundial 2017 Mundos aparte: la salud y los derechos reproductivos en tiempos de desigualdad, publicado este martes por el Fondo de Población de las Naciones Unidas.

Un total de 214 millones de mujeres en países en desarrollo no tienen acceso a planificación familiar. La consecuencia de esta discriminación es un 43% de los embarazos (89 millones) no planeados y 48 millones de abortos al año.

Tasas de uso de anticonceptivos en mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años casadas o que viven en una unión libre, por región y quintil de riqueza. Tasas de uso de anticonceptivos en mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años casadas o que viven en una unión libre, por región y quintil de riqueza.
El número de partos entre las adolescentes que residen en zonas rurales duplica el de las que viven en zonas urbanas.

La agencia de Naciones Unidas que vela por la salud reproductiva de mujeres y jóvenes alerta de que la necesidad insatisfecha en materia de planificación familiar se ceba en especial con las más pobres. Privadas del acceso a métodos anticonceptivos, las mujeres con menos recursos, en particular las que cuentan con menos estudios y viven en áreas rurales, están más expuestas a la fecundidad no deseada. Las consecuencias, tanto para la salud como para la economía, son devastadoras y afectan también a sus hijos. La falta de capacidad para decidir si desean quedarse embarazadas, cuándo o con qué frecuencia, puede limitar su acceso a la educación, retrasar su incorporación a la fuerza de trabajo remunerada y reducir sus ingresos. Como resultado, seguramente quedarán atrapadas en la pobreza y la marginación.

El 95% de los embarazos en la adolescencia se registra en países en desarrollo, donde 1,1 millones de madres son menores de 15 años, aunque dar a luz a una edad temprana puede agravar el riesgo de complicaciones y muertes maternas, además de conllevar en muchos casos el abandono de los estudios. La tasa de fecundidad de las adolescentes que residen en el 20% de los hogares más pobres es casi tres veces superior a la de las adolescentes del 20% de los hogares más ricos. Asimismo, el número de partos entre las adolescentes que residen en zonas rurales duplica el de las que viven en zonas urbanas.
Las jóvenes, en especial si no están casadas, se enfrentan a más obstáculos que los adultos a la hora de obtener anticonceptivos, debido a las leyes y políticas restrictivas o el estigma asociado con las relaciones sexuales a una edad temprana. La diferencia de edad en una pareja también puede reducir la influencia de la mujer en las decisiones sobre el uso de métodos anticonceptivos.

ACCESO A LOS ANTICONCEPTIVOS
En la mayoría de países en desarrollo, el uso de métodos anticonceptivos por mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 49 años es menor entre las más pobres, las residentes en zonas rurales o con mayores carencias educativas. No obstante, hay excepciones a este patrón. En Bangladés, Bután, Camboya y Tailandia, por ejemplo, las tasas de uso de anticonceptivos son más altas entre el 20% más pobre de la población que entre el 20% más rico.

En 13 de los 20 países de África Occidental y Central, la probabilidad de que se satisfaga la necesidad de anticonceptivos de las mujeres del 20% de los hogares más acomodados duplica a la del 20% de los hogares más pobres.
Numerosos países en desarrollo han mejorado su capacidad de suministro de anticonceptivos modernos a las mujeres que desean evitar o postergar un embarazo. Ruanda y Sierra Leona se colocan entre los que registran mejor desempeño. En otros casos, como en Etiopía, la demanda satisfecha aumentó a lo largo del tiempo, pero también crecieron las desigualdades entre el quintil más pobre y el más rico de la población.

El año pasado, la desigualdad de género empeoró en varias regiones del mundo. Según datos del Foro Económico Mundial, en 68 países se registraron brechas superiores a las de 2015. "Cuando son millones de mujeres las que hacen frente a privaciones similares, el precio que pagan las sociedades y las economías en su conjunto es aún más elevado. Las perspectivas empeoran en relación con el ejercicio de los derechos humanos y la consecución de una sociedad justa y estable, así como de una economía inclusiva y sostenible", concluye el informe.

La continuidad de los programas de salud materna y control de la natalidad en los países en desarrollo está siendo amenazada por los recortes en cooperación anunciados por EE UU, primer donante en el mundo en materia de salud sexual y reproductiva. En enero, la Administración de Trump prohibió a las ONG el uso de fondos del Gobierno para subvencionar a grupos que practiquen o asesoren sobre el aborto en el extranjero. Unos meses después, la política fue ampliada a cualquier entidad que lo promoviera, aunque usara ese dinero para la prevención del SIDA o la malaria. Los tijeretazos de Trump, en línea con los sistemáticos recortes de las anteriores administraciones republicanas, llegaron hasta el mismo Fondo de Población de ONU. En abril el país, principal financiador de la agencia, le cortó el grifo, alegando que el organismo apoya abortos forzados en China. La organización, sin embargo, negó categóricamente la acusación.

Estas medidas se suman a otra aprobada a principios de octubre, cuando se anunció una limitación del acceso gratuito a anticonceptivos para miles de mujeres estadounidenses al permitir a aseguradoras y empresas privadas que rechacen ofrecer estos métodos en sus seguros médicos por motivos religiosos o morales.
Frente a los recortes de EE UU, el presidente de la Federación de Planificación Familiar Estatal española, Guillermo González Antón, ha mostrado confianza en el compromiso financiero anunciado por los países europeos. "Se va a notar la retirada de EE UU", ha agregado durante la presentación del informe en la sede de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo en Madrid, "pero creo que la rápida reacción de Europa nos va a permitir lograr resultados positivos".

Desigualdad de ingresos, una faceta del problema
Ampliar la disponibilidad y accesibilidad de la información y los servicios en el ámbito de la salud reproductiva solo es una parte de la solución. Si bien en los últimos años la desigualdad entre países ha empezado a disminuir, esta se ha agravado en el interior de al menos 34 Estados —donde los ingresos del 60% de la población más rico experimentaron una subida más rápida que los del 40% más pobre— entre 2008 y 2013. El informe destaca que en estos momentos, según los cálculos de Wealth-X, la riqueza combinada de 2.473 multimillonarios supera los 7.700 millones de dólares, una cifra que equivale al producto interno bruto combinado de las cuatro quintas partes de los países del mundo en 2015.

DAR A LUZ SIN ASISTENCIA
Aunque el acceso a los servicios de atención prenatal va en aumento en todo el mundo, las mujeres en los países en desarrollo, en especial África subsahariana y Asia meridional, realizan o reciben habitualmente menos de cuatro visitas prenatales, el número mínimo necesario para garantizar un embarazo seguro. La situación es especialmente dramática en las zonas rurales, debido a los costes necesarios para recorrer largas distancias para acceder a los servicios de atención. Entre los países objeto de estudio, Camboya y Armenia registraron los progresos más destacados. Sin embargo, en Afganistán, Etiopía y Yemen, donde menos del 25% de las mujeres asisten a cuatro o más visitas prenatales, las que viven en zonas urbanas tienen, como mínimo, 2,5 veces más de probabilidades que las de las zonas rurales de recibir el número de visitas recomendado.

En los países en desarrollo, es más probable que el 20% de las mujeres más pobres dé a luz sin asistencia en comparación con el quintil más rico de la población. En el Afganistán, Bangladés, el Camerún, Guinea, el Níger y Nigeria, el uso de atención especializada durante el parto es extremadamente bajo entre las mujeres más pobres: menos del 20% frente al 70%, como mínimo, entre las mujeres más acomodadas.
La mortalidad neonatal también está descendiendo, aunque la desigualdad entre los quintiles de riqueza ha aumentado en años recientes. Mientras Senegal avanza de manera notable, la mortalidad neonatal en Chad experimentó pocos cambios en el período entre 1996 y 2004.

Las desigualdades en el ámbito de la salud y los derechos sexuales y reproductivos se traducen en desigualdades laborales y salariales en un círculo vicioso que se retroalimenta, según el estudio. En los países con tasas de fecundidad elevadas, la incorporación de las mujeres a la fuerza de trabajo en empleos asalariados y remunerados sigue siendo baja (el 20% en Asia Meridional y el 22% en África subsahariana). El riesgo de exclusión del mercado laboral aumenta ante los embarazos no planeados, que rondan los 89 millones al año.
En 2015, alrededor del 50% de mujeres frente al 76% de hombres participaron en la fuerza de trabajo mundial, según datos de la Organización Internacional del Trabajo. El África septentrional y los Estados árabes encabezan los países con las diferencias más pronunciadas, con una tasa de desempleo juvenil femenino (44%) que casi duplica a la de los jóvenes.

La discriminación en el trabajo está estrechamente vinculada con el acceso a la educación. Las mujeres analfabetas alrededor del mundo son 479 millones, según datos de Unesco. Millones de niñas en edad escolar de primaria no asisten a la escuela y la brecha aumenta en la enseñanza secundaria, lo que limita también el nivel de ingresos en las etapas posteriores de la vida y expone las niñas a un mayor riesgo de embarazos en la adolescencia.
Pese a la existencia de un marco legislativo internacional para proteger a grupos especialmente vulnerables a la exclusión, como las mujeres y los niños, las disparidades no se están eliminando con suficiente rapidez. "La discriminación hacia las mujeres forma parte de una norma social que tiene diferentes manifestaciones y eso necesita tiempo para cambiar", reconoce Luis Mora, responsable de género, derechos humanos y cultura del Fondo de Población de Naciones Unidas, al subrayar que ya se han dado pasos importantes.

Mora, sin embargo, cree que la desigualdad de género y la disparidad en el disfrute de la salud y los derechos sexuales y reproductivos aún no reciben la suficiente atención en la lucha para erradicar la pobreza. "Seguir invirtiendo en políticas de igualdad no es una opción, sino un imperativo social y económico. Si no lo hacemos, no podremos lograr las metas de desarrollo sostenible fijadas para 2030".

¿Y ESPAÑA?
Aunque los países en desarrollo pagan el coste más elevado, las regiones desarrolladas también se enfrentan a estos problemas. "La igualdad no se ha conseguido en ningún lugar del mundo. En muchos países, la educación sexual sigue siendo una asignatura pendiente en las escuelas, mientras que la brecha salarial entre hombres y mujeres persiste", explica Luis Mora, responsable de género, derechos humanos y cultura del Fondo de Población de Naciones Unidas. ¿Y España?.

El presidente de la Federación de Planificación Familiar Estatal española, Guillermo González Antón, asegura que el país puede presumir de muy buenos resultados en lo que se refiere al índice de mortalidad infantil. La bajada en la tasa de natalidad registrada en los últimos años no puede achacarse exclusivamente a buenos niveles de acceso a métodos anticonceptivos. "No podemos dar por resuelta la cuestión", explica. "Aún existen diferencias abismales entre las autonomías y la reciente crisis no ha favorecido".

Ante un descenso en la cifra de embarazos no planeados, González insiste en la importancia de la financiación de los anticonceptivos. "Es una política altamente eficaz y con poco coste, no entiendo por qué no tiene la bendición del Gobierno".


Grupos se emplazan a debatir una ordenanza de prostitución en próximos meses

Todos los grupos con representación en el Ayuntamiento de Madrid se han emplazado a debatir en los próximos meses una ordenanza para erradicar la prostitución en la capital.
De esta forma lo han expresado en la presentación de una campaña impulsada por asociaciones de vecinos y de padres y madres de alumnos de once distritos para acabar con la publicidad de prostitución.

El grupo socialista en el Consistorio de la capital propuso el pasado mes de septiembre una ordenanza para sancionar a los clientes de prostitución callejera y convertir a la ciudad en la "punta de lanza" para erradicar esta "esclavitud" que soportan muchas mujeres.

La delegada de Políticas de Género y Diversidad, Celia Mayer, ha reconocido que la ordenanza de prostitución requiere una serie de consultas que llevan tiempo, tras recordar que las Administraciones central y autonómica tienen la responsabilidad de perseguir a los delincuentes que explotan a las mujeres de una manera "brutal".

La portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Purificación Causapié, se ha mostrado partidaria no solamente trabajar en la sensibilización y ofrecer alternativas a las mujeres que ejercen la prostitución, sino también de evitar el consumo de prostitución.

Causapié ha anunciado que su grupo mantendrá contactos con representantes de la sociedad civil y del resto de grupos políticos para hablar sobre esta ordenanza.
La portavoz municipal socialista ha abogado por erradicar la prostitución de las calles de Madrid, porque supone "un ataque a la dignidad de las mujeres", y ha subrayado que las mujeres no ejercen libremente la prostitución, sino que lo hacen porque "no tienen otra alternativa de vida" o son víctimas de trata.

Por su parte, la portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, ha asegurado que su grupo estudiará la ordenanza en cuanto la reciba y se ha mostrado dispuesta a buscar el acuerdo con todos los grupos municipales para regular la prostitución y combatir la trata de mujeres con fines de explotación sexual.

Villacís se ha preguntado porqué no hay en Madrid un cuerpo de inspectores para imponer sanciones al millar de pisos donde se ejerce la prostitución, a la vez que ha apostado por "cercar" a las redes de trata desde el punto de vista policial, urbanístico y administrativo.
La portavoz del PP en la Comisión de Equidad, Beatriz Elorriaga, ha apuntado que hay que abordar el problema de la prostitución desde la perspectiva de la seguridad, desde el punto de vista social y desde el ámbito de la igualdad.

Elorriaga ha resaltado que en países europeos se han desarrollado distintas legislaciones, unas con un carácter abolicionista y otras defensoras de la regulación de la prostitución.


lunes, 16 de octubre de 2017

Diseñan una técnica que permite controlar el VIH sin tener que recurrir a los tratamientos

La potenciación de los linfocitos T con una técnica similar a la ‘T CAR’ empleada en el cáncer posibilita el control de la infección en ausencia de tratamiento antirretroviral.

Si bien las terapias antirretrovirales ya disponibles han demostrado ser muy eficaces para controlar la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), todavía no se ha encontrado un tratamiento capaz de curarla. El resultado es que una vez el paciente ha contraído el virus, se ve abocado a tomar fármacos antirretrovirales de por vida. Y es que una vez se suspende el tratamiento, las copias del VIH oculto en algunas células del organismo –los consabidos ‘reservorios virales’– ‘resurgen’ y reactivan la infección. Pero las células del sistema inmunitario, o más concretamente, los linfocitos T, ¿no hacen nada para evitarlo? Pues sí, pero no son lo suficientemente eficaces como para evitar la expansión del virus. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia (EE.UU.) podrían haber dado con la forma de potenciar la eficacia de los linfocitos T y, así, dotarles de la capacidad para controlar la infección sin necesidad de recurrir a los fármacos.

Como explica Rachel Leibman, directora de esta investigación publicada en la revista «PLOS Pathogens», «nuestros resultados demuestran por primera vez que los linfocitos T potenciados con técnicas de bioingeniería pueden controlar significativamente el rebote viral en ausencia de tratamientos antirretrovirales en modelos vivos. Nuestro próximo paso será coger este concepto y trasladarlo a la práctica clínica».

Linfocitos potenciados
Los linfocitos T son un tipo de leucocito –o glóbulo blanco– responsable de activar la respuesta inmune del organismo frente a una infección, en este caso por el VIH. Unos linfocitos cuyo papel es más importante, si cabe, en aquellos casos en los que el paciente deja de tomar los fármacos antirretrovirales que mantienen al virus a raya. El problema es que el VIH cuenta con distintos mecanismos para evadir el ataque de los linfocitos T, hasta el punto de que numerosos expertos han sugerido que la única manera de acabar definitivamente con el virus es potenciar a estos leucocitos para que puedan hacer frente a la infección de una manera realmente eficiente. Y para ello, lo mejor que se puede hacer es recurrir a la bioingeniería para convertir a los linfocitos T de cada paciente en un arma más eficaz. Sin embargo, ninguno de los estudios llevados a cabo hasta la fecha lo han logrado.
En el nuevo estudio, los autores recurrieron a una técnica muy parecida a un tipo de inmunoterapia ya utilizada en el cáncer: la denominada ‘transferencia adoptiva de linfocitos T’, ‘terapia con células anticancerígenas T’ o, simplemente ‘T CAR’, que ya ha demostrado su eficacia en el tratamiento de distintas enfermedades oncológicas –entre otras, el linfoma no Hodgkin y la leucemia linfática crónica.

Los linfocitos T potenciados pueden controlar el rebote viral en ausencia de tratamientos antirretrovirales en modelos vivos.
Concretamente, la técnica consiste en extraer linfocitos T del propio paciente y añadirles un receptor de antígeno quimérico o ‘CAR’, esto es, una proteína –el ‘receptor’– artificial construida por ingeniería genética y en la que se combinan partes de distintos anticuerpos –por lo que es ‘quimérico’– que actúan frente a un invasor –o ‘antígeno’– específico, en este caso el VIH. Así, los linfocitos T ‘manipulados’ son cultivados en el laboratorio y, una vez alcanzan un número considerable, se vuelven a introducir en el enfermo para que combatan el virus.

Es más; para llevar a cabo el estudio, los autores diseñaron un novedoso ‘CAR’ específico para el VIH, para lo cual combinaron diferentes segmentos y que fueron evaluados uno por uno en el laboratorio. El resultado fue que los linfocitos T que expresaron el nuevo ‘CAR’ fueron hasta 50 veces más eficaces que aquellos con los ‘CAR’ ya evaluados a la hora de prevenir la expansión del virus en cultivos de células humanas.

Infección bajo control
Finalmente, los autores evaluaron el nuevo ‘CAR’ en modelos animales –ratones– infectados por el VIH. Y lo que vieron es que los linfocitos T modificados para expresar el ‘CAR’ protegieron al resto de linfocitos T del ataque e invasión del VIH. Y asimismo, que estos linfocitos T modificados retrasaron, y mucho, el rebote viral –esto es, la elevación del nivel de virus en sangre– en los animales en los que se suspendió el tratamiento antirretroviral.

Como concluye Rachel Leibman, «nuestros resultados allanan el camino para la evaluación clínica de la reingeniería de los linfocitos T empleando los nuevos y potenciados ‘CAR’. Un enfoque que, de resultar exitoso, podría potencialmente mantener al VIH bajo control en ausencia de tratamiento antirretroviral».


Aprender Educación Sexual

Muchas profesiones tendrían que perder el miedo de asumir, humildemente, que necesitan manejar unas cuantas nociones de Educación Sexual. Y no quiero decir con ello que se pongan a estudiar Sexología, para eso ya estamos los sexólogos y las sexólogas y cada profesión tiene su espacio. Pero unas nociones de cómo atender las cuestiones de sexualidad en su quehacer cotidiano, no les sobran a aquellas profesiones que tienen como característica el trato con personas, porque todas las personas somos personas sexuadas, con nuestra sexualidad diversa e irrepetible y no todos los profesionales saben manejarse a la hora de dar respuesta a esa diversidad.

Las primeras profesiones en las que estoy pensando son las de los ámbitos educativos, sanitario y social. Yo que además de sexóloga soy profesora de Secundaria, llevo años dándome cuenta de que por muchas campañas, legislaciones y programas que se pongan en marcha, en nuestras aulas sigue imperando la heterosexualidad normativa. Y pobre del alumno o alumna que se atreva  a salirse de esa norma.

Por supuesto, para eso está el profesorado, para educar en estas cuestiones... 
Pero ¿quién educa a este profesorado? La formación, en estas materias y en otras, es voluntaria para los docentes, así pues, quienes quieren hacer un curso lo hacen y quienes no, siguen al margen. Y nos encontramos con personas que no saben dar respuesta a las diversidades sexuales que se encuentran en el aula. Que no entienden que las chicas y los chicos se pueden enamorar de chicos o de chicas, independientemente de los que ellos y ellas sean, que no saben que hacer con un alumno o alumna en situación de transexualidad, que no siempre dan la respuesta adecuada a diferentes situaciones de las relaciones de pareja que surgen en la vida cotidiana de un instituto o colegio.

Que desconocen que la Educación Sexual va más allá de cuestiones genitales y perigenitales y por tanto reciben con pudor, risita nerviosa y escaso interés cualquier sugerencia de formarse en este sentido.

El ámbito sanitario 
En el ámbito sanitario, está mucho menos claro. Como nuestra sociedad sigue anclada en ese paradigma que confunde sexualidad con genitalidad y a las profesiones sanitarias se les supone que de anatomía y fisiología saben un rato, pues parece que ya lo van a tener resuelto. Pero cuando a los profesionales de la sexología nos tocó en alguna ocasión formar a médicos, nos hemos encontrado con las mismas limitaciones que con los docentes, e incluso muchas más. Hablamos de erótica, deseo convivencia, identidades, orientaciones del deseo... Es muy importante para que al médico de familia no se le olvide preguntar a sus pacientes si todo va bien en ese aspecto, para que pueda detectar y dar respuesta a situaciones que les lleguen a consulta y para que dejen de llegar a los servicios sexológicos, abuelos a los que un medicamento les afecta a su erótica y su deseo y el doctor de turno les ha dicho: «Total a su edad ya, que más le da»; o adolescentes a quienes les ha reñido la enfermera a la que han ido a consultar por un retraso en su menstruación; o familias cuyo pediatra no ha sabido gestionar ni derivar las preocupaciones que le consultaban sobre sus retoños: «que mi niña se toca ahí», «que mi niño se quiere vestir de princesa», «que mis peques me han visto con mi pareja y qué hago»... En fin... Que sería imprescindible...

En el ámbito social, también resulta muy importante. Yo que trabajo cotidianamente con profesionales que están en el tajo, atendiendo a unidades familiares, a menores, a mujeres en situaciones problemáticas, a personas mayores, a personas con diversidades funcionales e intelectuales... Se la necesidad que estos y estas profesionales manifiestan con respecto a los asuntos de las sexualidades de su población usuaria. En general en el ámbito de los servicios sociales, cualquier formación que les resulte de utilidad y facilite su trabajo cotidiano es bienvenida. Solo haría falta una apuesta por ofrecerles de manera periódica que su formación continuada incluyese Educación Sexual. Al menos las y los profesionales de Servicios Sociales con quienes yo trabajo, me consta que lo valoran y lo agradecen.

Peritajes y redes sociales
Podría seguir, porque se me ocurren muchas más profesiones. Por ejemplo, quienes realizan peritajes de delitos tipificados como «sexuales» resulta que no tienen la mayoría de las veces la más mínima formación en sexología... Quienes trabajan con las redes sociales, aun a sabiendas de que son los nuevos espacios de seducción y encuentro, tampoco tienen nociones de educación sexual para saber como resolver las situaciones de intimidad y privacidad que pueden requerir una intervención...Por no hablar de los profesionales de los medios de comunicación. Cuando yo estudiaba Sexología, uno de los ejercicios que nos proponían en clase era coger artículos de prensa que abordase temas sexuales, o que incluyesen la palabra «sexual» y sus derivaciones. Y ver de qué hablaban esos artículos cuando hablaban de sexualidad...

Perpetuando mitos y creencias erróneas, confundiendo conceptos, transmitiendo falsos estereotipos y creando opiniones sin el marco teórico adecuado... Cuántas veces los profesionales de la Sexología habremos soñado con la idea de hacer un curso de formación en temas de sexualidad para profesionales de los Medios de Comunicación...Total, que nos queda mucho camino por andar. Que cuando hablamos de Educación Sexual, no sólo estamos hablando de prevenir embarazos no deseados en adolescentes, ni infecciones de transmisión genital, ni de aprender a poner preservativos. Esto ya lo habíamos dicho muchas veces, pero conviene seguir recordándolo.

Y por supuesto, que los destinatarios de la Educación Sexual no son solo la juventud y la infancia, ni las personas que acuden a los cursos de esta temática por el gusto de hacerlos. Que en muchas profesiones es una necesidad que tendría que ser abordada. En ello estamos.


EuroNGOs: Promover la salud y los derechos sexuales y reproductivos frente a intentos de represión

“La promoción de los derechos sexuales y reproductivos en tiempos de contrarreformas a los cambios emancipatorios” ha sido el tema conductor de la conferencia internacional de EuroNGOs, la red de ONG europeas que trabajan por la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Allí ha estado la FPFE.

Organizaciones sociales, agencias de Naciones Unidas, instituciones internacionales y académicos/as  se han reunido en Bruselas para explorar y promover estrategias para defender la salud y los derechos sexuales y reproductivos que están en riesgo por la presión de los movimientos conservadores que han aumentado su visibilidad en Europa. Los participantes en las sesiones han mostrado especial preocupación por la decisión del gobierno de los Estados Unidos, con Donald Trump a la cabeza, de restablecer una versión ampliada de la “ley mordaza global” y de desmantelar la aportación de Estados Unidos al Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).

En la conferencia ha quedado claro que se trata de un problema global: se han escuchado informes de primera mano sobre los grandes debates que se están produciendo en diversos países para defender la salud y los derechos sexuales y reproductivos en Polonia, Hungría, Rumania e Irlanda, Mozambique o Ghana.

Andrea Peto, profesora del Departamento de Estudios de Género de la Universidad de Europa Central en Hungría, ha advertido sobre el peligro de focalizar la atención y los esfuerzos en una narrativa binaria “nosotr@s frente a ell@s” frente a la oleada creciente de movimientos anti-derechos reproductivos en todo el mundo. Esta narrativa, en su opinión,  coloca los derechos sexuales y reproductivos en un “campo de batalla”. Para Andrea Peto, “tenemos que tratar de pensar fuera del discurso [y] luchar en nuestros propios términos”.
Kwabena Osei-Danquah, directora de  asuntos multilaterales UNFPA, también ha señalado que a la hora de establecer estrategias hay que tener en cuenta las especificidades de los contextos y de los actores sociales en cada país: “Hay todo tipo de factores que impulsan a la oposición más allá de lo que está sucediendo en algunas partes de Europa. La religión, por ejemplo, juega un rol diferente según el país”.
Del mismo modo, algunos elementos de la agenda de la salud y los derechos sexuales y reproductivos causan más problemas en algunas regiones que en otras: por ejemplo, los gobiernos conservadores en América Latina tienden a seguir una línea dura respecto al derecho al aborto, pero no así con respecto a los derechos sexuales, incluidas las uniones entre el mismo sexo, mientras que en algunas partes de África ocurre lo contrario. Por lo tanto los/as defensores y activistas por la salud y los derechos sexuales y reproductivos necesitan desarrollar estrategias y definiciones que tengan en cuenta estas diferencias para generar movimientos de apoyo y acciones efecivas.

Algunos/as ponentes han recordado la importancia de utilizar diferentes marcos – incluyendo argumentos basados en la economía, derechos y valores, evidencia o conceptos de libertad, por ejemplo- para incidir en las actitudes hacia la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Destacar los valores de la “felicidad humana, el amor y el cuidado de los demás” se ha propuesto como una forma alternativa de enmarcar las narrativas sobre estos derechos y que podría atraer a una “mayoría silenciosa” según Martijn Lampert, director de investigación en una empresa holandesa de investigación de mercados.

Durante la conferencia, se ha reconocido ampliamente que la comunidad de salud y derechos sexuales y reproductivos debe presentar un frente unificado en términos de definiciones, estrategia y mensajes y encontrar “aliados/as” en lugares “inesperados”;  su mejor oportunidad de éxito radica en la coordinación y colaboración, y en su capacidad de involucrar a los gobiernos más allá de Europa.


Lesbianas en el ginecólogo: heteros hasta que se demuestre lo contrario

Incredulidad, prejuicios e invisibilización integran el relato de muchas mujeres que tienen sexo con mujeres en sus visitas a la consulta.

Apenas se habla de las enfermedades sexuales que pueden transmitirse y ellas nunca son público objetivo de las campañas de prevención.

"Cuando te preguntan '¿mantienes relaciones sexuales?', lo que en realidad te están preguntando es si tienes un coito heterosexual", dice la psicóloga Mai Insua.

-¿Pero ella también se ha echado la crema?
-Sí, estuvimos juntas después de varias semanas. Pero por lo que me dijo tu compañera, al estar en tratamiento ese es un periodo de seguridad, ¿cierto?
-¡Mujer, pero verse y hablar no pasa nada!
-No estábamos hablando. Ella es mi pareja sexual.

Podría haber tenido lugar en una consulta cualquiera, pero es lo que le pasó a Mai Insua hace algo más de un año en urgencias. Su relato no es solo una anécdota, es la experiencia más o menos generalizada entre las mujeres que tienen sexo con mujeres en sus citas con el ginecólogo. Un momento íntimo al que, en su caso, se suman los prejuicios, los comentarios incómodos o las situaciones violentas entre las que una destaca por encima de todas: la presunción de heterosexualidad. Es decir, concebir a priori que esa es la orientación de una persona hasta que se demuestre lo contrario.

"Es algo que ocurre de manera permanente y se entrevé en las cuestiones que te plantean. Cuando te preguntan '¿mantienes relaciones sexuales?' o '¿son con penetración?', lo que en realidad te están preguntando es si tienes un coito heterosexual, pero sin decírtelo".

Insua, que es psicóloga y terapeuta sexual en Galicia, abunda en esta idea: "Es una pregunta trampa porque solo se refieren a ese tipo de penetración, con pene, y conciben el sexo como sinónimo de coito asumiendo que no hay más diversidad en las relaciones sexuales. Socialmente sigue concibiéndose la idea de que si no hay penetración no hay sexo. Eso nos invisibiliza, sesga mucho las posibilidades de atención y hace que no nos sintamos respetadas. Y si no soy respetada es probable que no sepas tratarme adecuadamente", prosigue.

El escenario ya no es el mismo que hace una década, sobre todo entre ginecólogos más jóvenes, –coinciden las mujeres entrevistadas para este reportaje– porque la sensibilización social es mayor y  las  reivindicaciones LGTBI han ocupado la agenda, pero este tipo de situaciones siguen siendo comunes. Isabel Serrano, ginecóloga e integrante de la Federación de Planificación Familiar Estatal, cree que "salvo excepciones, no hay un componente ideológico de rechazo, si no más bien falta de formación y de tiempo".

La continua salida del armario

Cuando Sara López le respondió al ginecólogo que no utilizaba métodos anticonceptivos, él le espetó sorprendido: '¿Cómo que no? ¿Entonces no mantienes relaciones sexuales?'. La ginecóloga de Rosa (nombre ficticio), otra de las mujeres consultadas, se llevó las manos a la cabeza cuando le dijo que no empleaba estos métodos y le reprochó que si estaba loca, que si no era consciente de los riesgos que corría, que podía estar embarazada. La joven acababa de volver de una estancia en California, donde fue por primera vez al ginecólogo. Allí le hicieron rellenar un papel en el que le solicitaban el género de sus parejas sexuales. De esta manera, la médica ya contaba con esa información.
"Nunca pensé que la situación pudiera ser tan diferente en una consulta en España. 

Aquella vez le reproché que estaba asumiendo que era heterosexual, pero en otra ocasión, en la que otra doctora presupuso que no mantenía relaciones sexuales porque le había dicho que no usaba anticonceptivos y que no tenía pareja estable, sentí que no tenía fuerzas para salir del armario con ella. Después me enfadé conmigo misma por no haber sido honesta, pero es agotador tener que estar continuamente haciendo un esfuerzo por visibilizar quién eres", dice Rosa, que se define como bisexual.

Se refiere a la continua salida del armario que pesa sobre las personas LGTBI, lo que en ocasiones se suma a la vergüenza, al no querer ser irrespetuosas y a la falta de reacción. "Muchas veces te quedas cortada o no sabes qué decir porque te hace sentir muy incómoda", explica Elena Gallego, lesbiana que vive en Madrid.

Gloria Fortún, de 39 años, recuerda una de estas situaciones en su última visita al ginecólogo: "Al decir que era lesbiana utilizó conmigo el espéculo –instrumento médico empleado para dilatar la vagina– más pequeño que tenían, el que se usa con las adolescentes que van por primera vez. Yo no sabía si reír o llorar".

Lo que en el fondo subyace a este tipo de anécdotas es la idea de que "el sexo entre mujeres no es sexo de verdad". "Revelan un profundo desconocimiento sobre cómo pueden ser este tipo de relaciones, como si no pudiera haber penetración más allá del pene ni otro tipo de prácticas sexuales. A mí han preguntado, tras decir que mis parejas son mujeres, 'entonces puedo explorarte ¿no?'", explica Insua.

A Elena le han llegado a reprochar 'entonces ¿qué haces aquí?' tras revelar en una consulta que mantiene relaciones sexuales con mujeres. Con ello, además, el especialista asume a priori que estas mujeres nunca han mantenido relaciones sexuales con hombres. "Hay que hacer las preguntas adecuadas que nos induzcan con delicadeza a saber y nunca hay que dar por hecho nada", dice Serrano.

El vacío de las ETS entre mujeres

La invisibilización de la identidad se une al desconocimiento sobre las enfermedades de transmisión sexual (ETS) que pueden transmitirse. "Tengo amigas a las que les han mandado para casa al saber que no tienen relaciones heterosexuales y asumir que no tienen nada que explorar. No es difícil pensar que quedan enfermedades sin diagnosticar", dice Insua. Mar, otra de las mujeres consultadas, preguntó directamente a la ginecóloga qué posibilidades tenía de contraer una ETS al mantener sexo con chicas. Le dijo que ninguno, que estuviera tranquila.

Para esta joven lesbiana, las consultas médicas "ocultan una gran diversidad de formas de vivir la sexualidad, pero también de vivir el riesgo. Mi ginecóloga no supo responderme porque estaba desinformada y tenía una serie de concepciones a priori que le han hecho no interesarse por su cuenta". Algo que, prosigue, "tiene que ver con que la concepción del sexo es muy falocéntrica y en cuanto falta eso, las relaciones se consideran algo infantil o muy afectivo pero poco sexual".

Todas las mujeres consultadas para este reportaje coinciden en afirmar que nunca han sido informadas sobre la incidencia de determinadas ETS en mujeres que practican sexo con mujeres y tampoco les han hablado de métodos para evitarlo. De hecho, lo más habitual es no utilizar ninguno.

La Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA)  realizó en 2007 uno de los pocos estudios que existen sobre esta realidad. Aunque antiguo, reveló que las lesbianas acuden menos al ginecólogo y que en las consultas hay "obstáculos para la comunicación" por "la dificultad" de revelar su identidad y la presunción de heterosexualidad de los médicos: "Esta invisibilidad en la salud puede tener consecuencias importantes para el bienestar psicofísico".

La literatura científica sobre ETS entre mujeres es prácticamente inexistente y, de hecho, nunca son objeto de las campañas de prevención del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.  Su página web cuelga todas las que ha puesto en marcha desde 2005, pero ninguna ha tenido por público objetivo a las mujeres lesbianas o bisexuales. Sí lo han sido, por el contrario, los gays o los heterosexuales.

Iria, médica de familia en la sanidad pública, relaciona este vacío con una falta de formación en las carreras de medicina y con "una concepción heteropatriarcal" de la misma, que todavía está vigente. "Los ginecólogos muchas veces no hacen las preguntas adecuadas para hallar las patologías que tenemos porque con las mujeres lesbianas o bien se da por hecho que no las va a tener o no se le concede toda la importancia que debería", sentencia.

La experta insiste en el tema de las ETS "por las implicaciones que pueden tener" y añade: "Un detalle que jamás he visto preguntar es por el uso de juguetes eróticos, si se usan, cómo y, sobre todo, si se protegen".


miércoles, 11 de octubre de 2017

Mundos Aparte: Presentación del informe UNFPA en el Estado español

El próximo martes 17 de octubre se lanza en Madrid, y simultáneamente en numerosas ciudades del mundo, el informe de 2017 del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), con la FPFE y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) como anfitrionas. Este año el informe se centra en las crecientes desigualdades en el ámbito de la salud sexual y reproductiva en el mundo. 

“La desigualdad económica está relacionada con las desigualdades en materia de salud sexual y reproductiva”. Esta afirmación se constata a través de los datos que contiene el informe “Mundos aparte”, que repasa la situación de la salud sexual y reproductiva y los derechos relacionados con estos ámbitos, y que incluye 10 medidas que UNFPA quiere impulsar en favor de un mundo más equitativo. Luis Mora, responsable de género, derechos humanos y cultura de UNFPA estará presente en el acto de presentación, junto con el presidente de la FPFE, Guillermo González, y una representante de la AECID.


El informe se presentará en el Parlamento Vasco el 18 de octubre, y en Barcelona el 19 de octubre.


Los estereotipos de género se arraigan en los niños y niñas a los 10 años

Un estudio demuestra que tanto en países ricos como pobres educar en desigualdad a edad temprana puede ser dañino.

A los niños, les gustan los coches. A las niñas, las princesas. Los niños pueden estudiar, las niñas hacen las tareas domésticas. Son estereotipos de género que se establecen en la infancia por parte de padres, profesores, compañeros y la sociedad en general y que se pueden volver dañinos cuando el individuo comienza la adolescencia -sobre los 10 años-. Esta es la principal conclusión del estudio Global Early Adolescent Study, elaborado en 15 países por la Organización Mundial de la Salud y la Universidad de John Hopkins (Baltimore, Estados Unidos). El debate sobre cómo los estereotipos tienen consecuencias negativas en los niños lleva años en la palestra. Padres y educadores que defienden, cada vez más, una educación basada en la igualdad con muchos actores interviniendo para conseguirlo, como son, por ejemplo, las empresas de ropa; las asociaciones por la igualdad, las intervenciones educativas igualitaria o los muchos padres actuales cuya mentalidad difiere de generaciones anteriores. Los expertos aconsejan trabajar en igualdad de género en la infancia y no esperar a la adolescencia.

“Da igual que tu hijo sea de Baltimore, Pekín o Nairobi”, explican los autores de la investigación en la que llevan trabajando seis años, “el inicio de la adolescencia desencadena un conjunto común de expectativas de género rigurosamente impuestas que están vinculadas a un mayor riesgo a lo largo de la vida del individuo, desde padecer VIH o depresión hasta recurrir a la violencia o al suicidio”.

Sí a la ropa sin género, ¿pero vestirías a tu hijo de princesa de ‘Frozen’?

“Hemos hallado que los niños y niñas a muy corta edad -desde en las sociedades más liberales hasta en las conservadoras- interiorizan muy pronto el mito de que las niñas son vulnerables y los chicos son fuertes e independientes”, asegura en un comunicado Robert Blum, director del estudio y asentado en la Universidad Johns Hopkins. “Este es el mensaje que se ha ido reforzando por cada persona, compañero, profesor, cuidador (...) que vive en el entorno del pequeño o pequeña”. Los investigadores observaron que sus conclusiones coincidían con las de trabajos anteriores, que expresan que "durante la adolescencia, el mundo se expande para los niños y se contrae para las niñas".

El análisis denominado It Begins at Ten: How Gender Expectations Shape Early Adolescence Around the World es el primero que explica cómo se construyen las expectativas de género en la adolescencia temprana, de 10 a 14 años, y cómo los menores llegan a la adolescencia, teniendo claro si son niños o niñas en distintos países del mundo, tanto en los más ricos como en los más pobres. Los expertos también verificaron su riesgo en la salud mental y física.

Las conclusiones surgen de entrevistas realizadas en los últimos cuatro años a 450 adolescentes y a sus padres y cuidadores en Bolivia, Bélgica, Burkina Faso, China, La república democrática del Congo, Ecuador, Egipto, India, Kenya, Malawi, Nigeria, Escocia, Sudáfrica, Estados Unidos y Vietnam.

Consecuencias negativas de los estereotipos de género
Las entrevistas determinaron que, alrededor del mundo, tanto niñas como niños están atados a restricciones de género a muy temprana edad que pueden tener graves consecuencias en su vida, siendo peores en las niñas. “Los estereotipos femeninos basados en “protegerlas” las hacen más vulnerables, enfatizando el afán de vigilarlas y sancionándolas físicamente cuando rompen las normas”, continúan los expertos. Lo que les lleva a padecer más abandono escolar, casarse de niñas, embarazos tempranos, infectarse por VIH u otras enfermedades de transmisión sexual. Los niños, en ciudades como Shanghái y Nueva Delhi, por ejemplo, se les “anima a salir de casa sin supervisión, mientras que a las chicas deben quedarse en el hogar y hacer tareas domésticas”. Las chicas y los chicos de ambas ciudades informaron de la vergüenza que sufrían y las palizas que les daban a quienes buscaban cruzar la línea.

En todas las ciudades menos una, Edimburgo (Escocia), tanto los niños como las niñas tenían claro de que era el niño el que debía tomar la iniciativa en cualquier relación. En todos los escenarios, las jóvenes señalaron de forma constante que la apariencia física y sus cuerpos eran su activo clave.
“Es necesario repensar las intervenciones sanitarias y sociales, que típicamente se hacen cuando los menores tienen 15 años o más, y empezar hacerlas más pronto”, continúa Blum. “Los riesgos en la salud de los adolescentes están influidos muchas veces por roles de género establecidos ya a los 11 años”, agrega Kristin Mmari, profesora asociada y autor principal de la investigación. “Vemos como muchos países gastan millones de dólares en programas de salud que no comienzan hasta los 15 años, y creemos que probablemente sea muy tarde para poder marcar en ellos una gran diferencia”, añade la experta en el mismo texto.

“Sabemos gracias a varios estudios, y por nuestra propia experiencia, que las normas sobre las diferencias de género se pueden cambiar, pero esto exige planes de intervención que se ocupen de los jóvenes y de su entorno”, aseguran los autores. Blum niega el argumento de que en varias partes del mundo los estereotipos de género son parte de la cultura y por ello, inamovibles. “Seguimos sumergidos en estereotipos de género muy rígidos, por ejemplo, en sitios de Estados Unidos y partes de Europa, las cosas solo han empezado a cambiar mucho en las últimas décadas. Los cambios se pueden dar, pero requiere voluntad política y una variedad de intervenciones”, agrega. “Y saber que inculcar mitos sobre las diferencias de género a una edad temprana puede llevarles a padecer problemas dañinos en el futuro”.


Albacete inicia la campaña 'Testimony Tour' contra la mutilación genital femenina

El Gobierno regional, a través del Instituto de la Mujer, la Diputación de Albacete y Simetrías Fundación Internacional, ha iniciado en Albacete la gira europea 'Testimony Tour. De África hacia Europa', una iniciativa en la que participan tres líderes africanos de Senegal, en el marco de la campaña 'Campeones del cambio en Mutilación Genital Femenina' (Champions for Change) y que incluye la celebración de una reunión informativa la tarde este martes en el centro sociocultural El Ensanche.

En el marco del protocolo para la prevención y actuación ante la mutilación genital femenina, también ha participado la ginecóloga Isabel Serrano, en un acto en el que ha estado presente la directora provincial del Instituto de la Mujer en Albacete, Mercedes Márquez, y el equipo de profesionales y expertas en empoderamiento de mujeres y hombres africanos que forman parte de Simetrías.

Márquez ha explicado que este tour, que se inicia a nivel regional en Albacete, se enmarca dentro del Protocolo para la prevención y actuación ante la mutilación genital femenina en Castilla-La Mancha, firmado recientemente entre el Gobierno regional y distintos colectivos que trabajan con la comunidad africana en la región, según ha informado la Junta en una nota de prensa.

El 'Testimony Tour Senegal' se desarrolla entre el 9 y 13 de octubre en el marco del programa europeo Against Female Genital Mutilation Through Empowerment and Rejection (AFTER) de la Comisión de Justicia de la Unión Europea. En la región llegará a Albacete, Toledo y al Corredor del Henares, "donde está asentada la mayor parte de la migración procedente de África Subsahariana donde se practica MGF", ha aseverado Márquez.
Márquez ha señalado que es "necesario articular un sistema de prevención integral que ayude y ponga de acuerdo a los profesionales del ámbito sanitario, educativo, de servicios sociales, así como a las entidades representativas de la sociedad civil".

PROTOCOLO REGIONAL
La directora provincial ha explicado que se va a iniciar un programa para que todas los profesionales de estos ámbitos, que dependan de la administración, "tengan los instrumentos necesarios para abordar de una manera más eficaz esta problemática que además, es otra forma de violencia de género".

"Es una muestra del compromiso que tiene el Gobierno de Castilla-La Mancha con la erradicación de la violencia de género, ya que la mutilación genital femenina supone una vulneración de los derechos humanos, pues atenta contra la integridad física, la salud y contra la propia vida de mujeres y niñas, así como una violación de sus derechos sexuales y reproductivos, y como administración no podemos permitir que una mujer acabe siendo víctima de ello", ha indicado Márquez.

Asimismo, ha aclarado que la mutilación genital femenina "no está ligada a ninguna religión si no que se trata de una práctica cultural de algunos países", y que la explicación de que esta práctica ancestral haya llegado hasta nuestros días es "la costumbre, así como los mitos en que se sustenta".

En el seno de la Unión Europea, se calcula que 500.000 mujeres y niñas viven con las consecuencias de la MGF. También se calcula que otras 180.000 niñas están en riesgo de MGF, aunque precisan que el número es "mucho mayor, ya que no incluye la segunda generación y los migrantes indocumentados".