martes, 15 de enero de 2019

¿Pero qué es la ideología de género?

El feminismo es un fenómeno reivindicativo, plural, complejo, cambiante y, fundamentalmente, justo.
El debate político es fundamentalmente una lucha por el poder basada en presupuestos ideológicos. En general, el ciudadano no tiene tiempo ni interés para intentar conocer cuáles son esos presupuestos, y se contenta con eslóganes contundentes… y engañosos. Son los “sistemas ocultos” de los que les hablo con frecuencia. Aunque sea ir contracorriente, creo que la función más urgente de la filosofía es explicar el contenido oculto de palabras o conceptos que manejamos con notoria ingenuidad, y que influyen decisivamente en nuestra vida.
El gran genetista Theodosius Dobzhansky afirmó: “Nada en biología tiene sentido si no es a la luz de la evolución”. Lo mismo se puede decir de las creaciones humanas. Ninguna creación cultural- desde las creencias individuales hasta los movimientos sociales- puede entenderse sin interpretarla como la síntesis de una evolución. Prescindir de ella nos convierte en marionetas que desconocen los hilos que las mueven. Por eso, en los próximos meses, si mi director me lo permite y los lectores lo aceptan, me gustaría hacer una “genealogía del presente”, intentando averiguar cómo hemos llegado a donde estamos, o en qué pensamos realmente cuando estamos pensando en algo.
Comencemos. ¿En qué piensa usted cuando usa la expresión “ideología de género? En las últimas semanas se ha hablado mucho del tema, y es posible que vayan a reproducirse los apasionados debates que ha habido en otros países, por ejemplo en Francia. Los tres últimos Papas la han criticado como un gran peligro, “una fuerza diabólica”, señala una autoridad vaticana. “El nuevo chiringuito de la izquierda”, según 'Libertad Digital'. El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, considera que el feminismo radical está "amasado de supremacismo, resentimiento e ideología de género" y tiene "inequívocos orígenes marxistas". Se acusa en muchos medios de que esta ideología está penetrando en los programas educativos de algunas comunidades. ¿Por qué estos ataques y esta alarma? Acudiré a la historia, pero al hacerlo voy a prescindir del término “ideología”, que ya incluye un juicio peyorativo. Un libro recientemente aparecido en Francia- 'La croissade anti-genre', de Massimo Prearo,- sostiene que es una creación vaticana para demoler posiciones feministas. ¿Hay algo de verdad en esto?
La categoría sociológica y política de “género” se origina en una parte de los movimientos feministas. El feminismo es un fenómeno reivindicativo, plural, complejo, cambiante y, fundamentalmente, justo. Se suele hablar de tres olas. La primera comienza en la Revolución Francesa, aspira a la igualdad de derechos y continúa con los movimientos sufragistas. Es el feminismo de la igualdad.
La segunda surge alrededor de los años 70. Muchas de las reivindicaciones legales se han conseguido en Occidente, pero pensadoras estadounidenses- sobre todo, aunque en la estela de Simone de Beauvoir-, consideran que eso no es bastante porque existe una “dominación estructural” masculina, que penetra todas las formas sociales, y que no se arregla con una cosmética jurídica. No solo afecta a la vida pública, sino también a la privada. “Lo personal es político. El sexo es político”. El tema central ya no es la igualdad legal, sino la lucha contra la sociedad patriarcal y su esencia, que es afán de poder. Aparece la noción de “género” como categoría para analizar esa situación. En un relevante artículo, Joan Scott señaló con razón su gran utilidad para el análisis histórico. “Género” designa los construcciones sociales elaboradas en cada momento para organizar la división sexual. Incluye la fijación de roles y de valores transmitidos por una sociedad, que son asimilados de forma inconsciente por sus miembros.
Por ejemplo, en las sociedades que admiten la ablación sexual, son las madres quienes la quieren para sus hijas. Han interiorizado la idea de que las niñas no serán verdaderas mujeres hasta que no la sufran. Pero la noción de género sirve para ambos. Hay también una construcción social de la masculinidad. Sin embargo, cuando se habla de “ideología de género” se habla solo de “género femenino”.
Lo que el feminismo de género quería mostrar es que el afán de poder del patriarcado había convertido en biológico roles femeninos culturales.
A lo largo de la historia esa división se ha utilizado como un elemento de dominación que era necesario desmontar. El sexo es una división biológica (macho-hembra), mientras que el género es una división cultural (mujer-varón). Lo que el feminismo de género quería mostrar es que el afán de poder del patriarcado había convertido en “biológico” roles femeninos que eran meramente culturales. En esa confusión cayeron muchos filósofos y muchos teólogos. Durante siglos se había establecido una idea devaluadora de la mujer, cuyos dogmas centrales eran: la mujer es intelectualmente inferior, la mujer es peligrosa, porque el hombre no puede resistirse a sus hechizos (recuerden el papel de Eva), la mujer es pasional e incontrolada, por eso tenía que estar sometida a la tutela del padre o del marido. Esta inicua utilización de la idea de “naturaleza” como fuente de derechos hizo que el movimiento feminista rechazara en bloque la noción de “naturaleza” como fuente normativa, con toda razón.
En ese punto confluyó con los movimientos homosexuales, a quienes se había tildado siempre de ir “contranatura”, y con los movimientos contra la segregación racial. Hasta aquí es difícil no estar de acuerdo, pero en los años 80 se puso de moda una teoría filosófica que convirtió la realidad entera en “construcción cultural”, lo que dio origen a exageraciones ridículas. Fue muy comentado el 'Escándalo Sokal'. Un prestigiosa revista –'Social Text'- publicó un articulo escrito por el físico Alan Sokal, titulado 'La transgresión de las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad cuántica'. Lo que venía a decir es que la gravedad cuántica era un constructo social, es decir, que existe solamente porque la sociedad se comporta como si existiera, por lo tanto si no creyéramos en ella no nos afectaría. Una vez publicado, Sokal reveló que todo era una patraña dirigida a mostrar la falta de sentido crítico de las teorías de la “construcción social”.
También en el movimiento feminista aparecieron exageraciones. Elizabeth Badinter se hizo popular por afirmar que el “instinto maternal” apareció en el siglo XIX y era una creación machista. La maternidad era la nueva esclavitud. Formaba parte de la institución “familia patriarcal”, que se consideraba nefasta para las mujeres. Las mujeres que querían dedicarse a criar a sus hijos, aunque lo hicieran voluntariamente, fueron consideradas traidoras al feminismo, lo que hizo que muchas de ellas se apartaran del movimiento. La crítica feminista se dirigía a la “familia tradicional”, pero muchos lo entendieron como un ataque a la familia a secas. Se produjo así una de las decisiones políticamente más torpes por parte de la izquierda: dejaron que los conservadores se adueñaran de los valores de la familia, cuando ellos habían promovido muchas de las medidas más eficaces a favor suyo. Además, incluso el feminismo, que reconocía la importancia de su labor reproductiva, se quejó de que había sido usurpada por el varón. En parte, tenía razón. En el derecho romano, el padre decidía si aceptaba al hijo o no. La patria potestad durante mucho tiempo era por vía paterna. Como reacción, hubo un movimiento de rechazo de la figura paterna, el eclipse del padre, que ha sido acentuado por las nuevas técnicas reproductivas.
La crítica feminista se dirigía a la “familia tradicional”, pero muchos lo entendieron como un ataque a la familia a secas
El rechazo del concepto “naturaleza” se expandió. Ya no era solo el “género” lo que era una “construcción cultural”, sino el mismo sexo. Con esto llegamos a la tercera ola, en los 90. Les recuerdo que la primera ola fue el feminismo de la igualdad y la segunda el feminismo de género. La tercera fue el feminismo de la diferencia. Comenzó con una afirmación muy sensata: la reivindicación de la igualdad es jurídica, social y económica, no tiene por qué ser psicológica. Había que reivindicar los sentimientos y, sobre todo, el deseo femenino –proscrito durante siglos. Las mujeres debían pensar su propia identidad femenina. Pero la preocupación por la búsqueda de la identidad se volvió perturbadora en una sociedad líquida, en la que se comenzaba a hablar de “personalidades ameboides”. Una parte de las feministas defendió la identidad de género, de la comunidad femenina, pero en plena pasión identitaria eso no era bastante.
El género era demasiado generalizador. Se empezó entonces a hablar de géneros múltiples, y se acabó rechazando la idea de género porque no defendía lo suficiente el derecho a la diferencia. Judith Belladona y Barbara Penton rechazaban toda identidad sexual en nombre de “la lucha contra cierta prohibiciones, otros tabúes, otros moralismos, otras normas. Sentimos en nuestro cuerpo no un sexo, ni dos, sino una multitud de sexos”. Esto era un fruto tardío de una ancestral mezcolanza de biología, moral, derecho, intereses, concentrada en el tema de la sexualidad.
Conviene recordar que una gran parte de las mujeres del mundo necesita la ayuda de un feminismo de la igualdad, defendido por todos
Esa situación produjo una nueva fractura en el feminismo, porque muchas pensadoras se dieron cuenta de que la primacía del “derecho a la diferencia” dejaba inermes a su defensoras. ¿Qué podían decir a quienes defendieran un “derecho a la diferencia” desde el machismo? Nada, porque la única apelación era a la universalidad de los derechos fundamentales, que era lo que negaban. La “hiperidentidad” se mezcló aquí con el pensamiento posmoderno, que proscribía la universalidad de la naturaleza. La libertad debía llegar hasta la “libertad de elección de identidad”, incluida la identidad sexual. Por de pronto había que negar las divisiones dicotómicas. Macho y hembra eran los dos extremos de una variada serie de estados “intersexuales”, entre los que se podía elegir.
La negación de una naturaleza humana puso en pie de guerra a la iglesia católica porque toda su moral sexual está basada en la idea de “naturaleza”, de manera que su negación implicaba par ella un relativismo absoluto o, lo que es lo mismo, una completa anomia. Esta es la razón de que considere tan deletérea la ideología de género.
Con este resumen solo he pretendido mostrarles las tensiones, contradicciones, verdades, exageraciones y falsedades que hay en la “ideología de género”. Tan injusto es aceptarla en bloque como demonizarla en bloque. Conviene recordar que una gran parte de las mujeres del mundo necesita la ayuda de un feminismo de la igualdad, defendido por todos. Hay que defender el “derecho a ser niña”, como defiende Save the Children. Creo que he tensionado al máximo el formato de un artículo, incluso para un diario tan acogedor como El Confidencial.

Anticonceptivos masculinos: por qué no hay pildoras 'antibaby' para hombres

Hace casi 60 años que la píldora anticonceptiva revolucionó la vida de las mujeres. Sin embargo, aún no se ha desarrollado una versión masculina.
Un nuevo ensayo intenta ahora acabar con el bloqueo: un gel que los hombres deben aplicarse diariamente sobre sus hombros para evitar ser fértiles.
En el Instituto Chileno de Medicina Reproductiva, Gabriela Noé ultima los detalles de una investigación que podría dar un giro a la anticoncepción tal y como la conocemos. Aún está dando sus primeros pasos, pero este ensayo clínico internacional podría ser el que definitivamente haga posible el desarrollo de un anticonceptivo hormonal masculino: un análogo a la famosa píldora que desde hace casi 60 años permite a millones de mujeres de todo el mundo controlar su salud sexual y reproductiva. En vez de una pastilla, en este caso se trata de un gel que los hombres deben aplicarse diariamente sobre sus hombros para evitar ser fértiles. 

La crema permite, literalmente, que los varones se echen a la espalda la responsabilidad contra los embarazos. El producto (NES/T) es una combinación de dos hormonas -testosterona y la progestina sintética nestorone-, que «consigue suprimir la producción de espermatozoides a una concentración considerada infértil, es decir inferior a un millón por mililitro de semen» de forma segura y sin que la calidad de vida del varón se vea afectada, explica a través del correo electrónico Noé. 
Su equipo, al igual que otros nueve centros de Estados Unidos, Reino Unido, Suecia, Kenia e Italia está seleccionando a entre 30 y 60 parejas -seguirán a un máximo de 420- para que en los próximos cuatro años prueben la idoneidad del método. La investigación está impulsada por los Institutos de Salud de EEUU (NIH). «Sabemos [por estudios previos] que el gel es reversible y efectivo para suprimir los espermatozoides», aclara. Ahora, el objetivo es confirmar que puede llegar a ser un método anticonceptivo viable en muchos aspectos; algo que no es tarea fácil, reconoce la investigadora. Aunque ha habido diferentes intentos por llevar al mercado la versión masculina de la píldora; es decir un método hormonal reversible, barato, seguro y rápido que apague a voluntad la fertilidad del varón, ninguna ha llegado a buen puerto por diferentes razones.
A día de hoy, una mujer que no quiera quedarse embarazada en España puede elegir entre al menos 11 métodos anticonceptivos (muchos de ellos hormonales). En cambio, un hombre sexualmente activo sin intención de dejar descendencia dispone básicamente de dos: el condón y la vasectomía (sin contar el poco confiable coitus interruptus). Mientras que las opciones de control de la natalidad dirigidos a las mujeres se han multiplicado desde la llegada de la primera píldora -en EEUU la autorización con fines anticonceptivos se llevó a cabo en 1960, mientras que a España no se despenalizó hasta 1978- para los varones las alternativas llevan décadas estancadas y se reducen a utilizar un método de cuyo uso ya hay constancia en el siglo XVI o pasar por el quirófano para someterse a una intervención muchas veces irreversible.
¿Por qué existen estas enormes diferencias entre las opciones anticonceptivas para hombres y mujeres? ¿Qué impide el desarrollo de una píldora masculina? La respuesta a estas preguntas no es sencilla y en ella hay una mezcla de machismo, dificultades técnicas e intereses económicos. «La última vez que la industria farmacéutica patrocinó un ensayo clínico con anticonceptivos hormonales masculinos fue hace unos 10 años», señala Roberto Lertxundi, miembro del comité de dirección de la Sociedad Europea de Contracepción, quien aclara que toda la investigación que hoy en día se lleva a cabo sobre la materia está impulsada por agencias nacionales o internacionales -NIH, OMS- u organismos sin ánimo de lucro, cuya capacidad para impulsar los ensayos es mucho menor que la de una empresa. 
La big pharma ha abandonado la investigación en este campo porque no considera, al menos hoy en día, que haya un buen negocio en el desarrollo de estos productos que, para hacerse un hueco en el mercado, deben ser baratos, fáciles de utilizar, altamente efectivos y no provocar efectos secundarios reseñables. Crear una píldora masculina no es tan sencillo como copiar el mecanismo de la versión femenina, explica Ignacio Martínez Salamanca, especialista en Urología y Andrología del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid). «El proceso de producción de espermatozoides y, por tanto, la posibilidad de bloquearlo sin efectos no deseados, es mucho más complejo en el hombre que en la mujer». Las mujeres únicamente fabrican una célula sexual al mes, el óvulo, mientras que el organismo masculino produce continuamente espermatozoides, señala. Además, añade, en el caso de los varones también es más complejo suprimir el eje hipotálamo-hipofisario, el encargado de la producción de espermatozoides, sin que la alteración hormonal afecte a otras esferas de su vida.
VIVIMOS EN UNA SOCIEDAD MACHISTA QUE DEJA EN LA MUJER LA RESPONSABILIDAD DE LA ANTICONCEPCIÓN
Los ensayos realizados en las últimas décadas han demostrado que sí es posible desarrollar un anticonceptivo hormonal masculino, señala Ferran García, presidente de la Sociedad Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA) y responsable de la Unidad de Andrología del Instituto Marqués de Barcelona. Sin embargo, la investigación realizada hasta ahora también ha mostrado fallos que ponen en cuestión su atractivo comercial, como una tasa de respuesta variable, la aparición de alteraciones a corto plazo -acné, aumento de peso, elevación en el recuento de glóbulos rojos- o la necesidad de usar una vía de administración molesta, como las inyecciones periódicas. «Todo esto, sin duda, ha contribuido al desinterés de la industria», señala García. 
En la misma línea se pronuncia Lertxundi: «Este es un tema de negocios. Y parece que la industria actual se conforma con lo que tiene y no quiere hacer inversión». Para Iván Rotella, miembro de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (EAPS), el abandono por parte de la industria de esta área de investigación también se debe «a que la salud sexual se sigue viendo como una cosa de mujeres». «Vivimos en una sociedad machista que ha dejado en las mujeres la responsabilidad de todo lo que tiene que ver con la anticoncepción y también con la protección en las relaciones sexuales [...]. En el fondo, lo que se sigue pensando es que la que se queda embarazada es la mujer, que es ella quien tiene que preocuparse. Por eso la industria no cree que comercialmente vaya a ser rentable un producto dirigido exclusivamente a los hombres», remarca. Noé está convencida de que, si contase con el apoyo de una compañía farmacéutica, el gel que evalúa podría convertirse en el primer anticonceptivo masculino similar a la píldora que llegue al mercado. Precisamente porque solventa varios de los problemas detectados con otras presentaciones. En primer lugar, con el gel ofrece una vía de administración mucho más cómoda que las inyecciones que se habían utilizado hasta ahora. Y, además, los ensayos previos han mostrado un nivel bajo de efectos secundarios. Sin embargo, podrían tomarle la delantera otras opciones no hormonales, que también han mostrado resultados muy prometedores en ensayos preliminares. 
Una de ellas es el método RISUG/VALSALGEL, que se asemeja a una vasectomía reversible porque consiste en bloquear los conductos deferentes -los encargados de llevar a los espermatozoides maduros hasta la uretra- mediante un polímero inyectable. Si el hombre desea volver a ser fértil, el paso de los espermatozoides puede volver a liberarse mediante otra inyección que disuelve el bloqueo. 
También se está probando, de momento sólo en animales, un método que apaga la fertilidad del varón evitando que los espermatozoides maduren adecuadamente. El producto, denominado Adjudin, es un análogo de la lonidamina, que en principio se desarrolló como fármaco anti-cáncer. Permite recuperar la capacidad reproductora cuando se abandona su uso, aunque preocupa su asociación con efectos adversos importantes.
De cualquier forma, los especialistas consultados creen que hace falta más voluntad para conseguir que cualquiera de estos métodos llegue a las farmacias. En ese sentido, en 2016, una veintena de expertos en contracepción firmaron en la Academia Francesa de Medicina el Manifiesto de París, un documento en el que reclamaban la implicación de la industria, las agencias sanitarias, políticos y organizaciones de todo el mundo para conseguir que «al menos un anticonceptivo masculino fiable, reversible y asequible esté disponible antes de 2026».La píldora «fue un logro muy importante para las mujeres, que pudieron acceder a actividades sociales y laborales sin el temor de los embarazos frecuentes», zanja Noé. «Pero han transcurrido décadas desde entonces y es el momento de que hombres y mujeres compartan esa responsabilidad».
Lo que ha traído y descartado la investigación
REPOSICIONAMIENTO
El 44% de los embarazos que se produjeron en el mundo entre 2010 y 2014 fueron no deseados, según un estudio publicado en 2018 en 'The Lancet Global Health'. En busca de nuevas opciones contraceptivas, un estudio escocés financiado por la Fundación Gates ha comenzado a analizar la utilidad de fármacos ya existentes o en desarrollo para interferir en la fertilidad masculina.
RECHAZOS
En los años 80, las autoridades chinas llevaron a cabo un estudio con gosipol, un compuesto derivado de la semilla del algodón después de observar altas tasas de infertilidad en hombres que tomaban habitualmente aceite de este vegetal. Se observó una alta eficacia del método (hasta del 90%), pero, tal y como explica Ferran García, presidente de ASESA, también se constató que en un 20% de los voluntarios el efecto era irreversible y en algunos casos se producían efectos adversos graves, por lo que las investigaciones se suspendieron.
SIN PASTILLAS
Entre las diferentes opciones contraceptivas hormonales que se han probado, la combinación de progestágenos con testosterona es la que ha ofrecido resultados más prometedores. Sin embargo, uno de los principales problemas de estas formulaciones es que, hasta ahora, exigían una aplicación intramuscular, ya que la testosterona no se puede administrar por vía oral (el hígado la inactivaría). La opción de utilizar un gel podría solventarlo.

El crecimiento postraumático tras el diagnóstico del VIH favorecería la satisfacción con la vida

El apoyo sobre cómo, cuándo y a quién revelar el estado serológico puede facilitar los efectos beneficiosos de dicho crecimiento
Un estudio británico publicado en AIDS and Behavior ha concluido que el crecimiento postraumático posterior al diagnóstico del VIH favorecería la satisfacción con la vida incluso teniendo en cuenta factores con un impacto negativo tales como el estigma o el remordimiento asociado a la revelación del estado serológico.
El crecimiento postraumático es el cambio positivo que se emprende como resultado del proceso de aprendizaje y reevaluación sobre uno mismo y la propia vida tras la vivencia de un suceso traumático, como lo puede ser el diagnóstico de la infección por el VIH. Este tipo de crecimiento puede mejorar la calidad de vida. Sin embargo, el diagnóstico de la infección por el VIH también puede asociarse a consecuencias negativas tales como el estigma interiorizado o los problemas psicológicos asociados a la revelación del estado serológico.
Mientras que muchos estudios dan por hecho que el crecimiento postraumático puede tener un impacto positivo en las vidas de las personas con el VIH, pocos se han centrado es establecer las relaciones entre crecimiento postraumático, el estigma y los remordimientos asociados a la revelación del estado serológico. Para arrojar más luz sobre este asunto, Bridget Dibb, investigadora de la Universidad de Surrey (Reino Unido) realizó un estudio en el que 73 personas con el VIH cumplimentaron un cuestionario que evaluaba diversos factores: satisfacción con la vida, estado de salud, depresión, crecimiento postraumático, morbilidad asociada al VIH, percepción del estigma, remordimientos asociados a la revelación del estado serológico y factores demográficos. Todos los participantes habían revelado su estado serológico a, como mínimo, una persona.
El 67% de los participantes eran hombres. El 47% de los participantes se identificaron como heterosexuales, el 46% como homosexuales y el 7% como bisexuales. El 48% de los participantes no tenían pareja estable, el 15% estaban casados y el 8% habían enviudado. El 44% habían revelado su estado serológico a algún familiar, el 27% a alguna amistad y el 24% a su pareja. De forma destacable, el 43% había revelado su estado serológico a más de 50 personas.
Tras un análisis multivariable, el estudio detectó que el crecimiento postraumático incrementó de forma significativa la satisfacción con la vida (p <0 a="" como="" con="" concurrencia="" de="" depresivos="" diversos="" el="" en="" ese="" estad="" factores="" impacto="" incluso="" la="" modelo="" negativo="" nivel="" ntomas="" o:p="" p="" presencia="" s="" stico="" tales="" un="">
La percepción del estigma y el remordimiento tras la revelación del estado serológico se relacionaron significativamente con una menor satisfacción con la vida en el análisis univariable, pero la significación estadística se perdió en el multivariable. La investigadora señaló que ello se debería a que el estudio no estaba diseñado específicamente para establecer estas relaciones, pero que ello no significa que el estigma y el remordimiento por la revelación del estado serológico al VIH no influyan sobre la satisfacción con la vida.
Sobre la base de estos resultados, la investigadora apuntó que las personas con el VIH transitan por un camino de búsqueda del significado de su situación, hecho importante, pues ello se asocia a la percepción de satisfacción con la vida. Este hallazgo puede ser tenido en cuenta para fundamentar intervenciones para mejorar la calidad de vida de las personas con el VIH.
El crecimiento postraumático es una parte del proceso de ajuste psicosocial. Ser consciente de su existencia y valorarlo debería ser una parte del trabajo de los médicos y demás profesionales sanitarios o psicosociales que atiendan a las personas con el VIH.
Así, estos profesionales pueden ayudar a las personas con el VIH a elegir cuándo y cómo revelar el estado serológico, además de a quién. Mejorar las experiencias de revelación puede ayudar a reducir los remordimientos y el estigma interiorizado experimentados por estas personas, liberando el camino para que el crecimiento postraumático actúe positivamente sobre la satisfacción con la vida.
http://gtt-vih.org/actualizate/la_noticia_del_dia/20-12-18

jueves, 27 de diciembre de 2018

El porno no es una escuela de educación sexual: ocho cosas que no debes aprender de él

Consumir pornografía es una manera estupenda de pasar un rato agradable, una vía para excitarnos y disfrutar, solos o en pareja. Lo que no es el porno es un documental sobre sexualidad humana ni una escuela de educación sexual y creer que sí lo es puede traernos dificultades y afectar a nuestro placer.
No intenten hacer esto en su casa
El cine porno es... cine, una industria, un producto en el que hay iluminación (mejor o peor, pero la hay), cámaras, se corta y se retoman las escenas, hay un lenguaje propio como en el cine de otros géneros (ejemplo: ¿cuántas veces hemos visto en el cine de acción esa escena en la que el prota camina hacia cámara mientras un coche/local/árbol salta por los aires y arde en llamas a sus espaldas?)... y como tal hemos de entenderlo.
A nadie se le ocurre ir a tirar anillos de oro dentro de volcanes por mucho que le haya gustado El señor de los anillos, ¿verdad? Hay conductas, estándares del porno que son pura ficción y esperar que en la vida real se produzcan de la misma manera a lo único que lleva es a pasarlo mal e incluso a desarrollar algún trastorno sexual.
Algunas de las creencias que vemos en consulta cuya raíz es el porno son, entre otras:
La erección tiene que ser instantánea. De cero a cien en 3 segundos, eso es lo que vemos en el porno, chicos que parecen dominar sus erecciones como un mago su varita. Pero la realidad es que una erección puede tardar en aparecer (y eso no significar que no estamos excitándonos), puede aparecer y desaparecer (¡magia!) a lo largo de un encuentro sexual... ¡y ser todo de lo más normal!.
La disponibilidad de las mujeres: una mirada, un gesto o 32 segundos de toqueteo de pechos son más que suficientes para que ella se excite. Si no lo hace es que tenemos un problema. El problema es pensar que esto es así, amigos. Sí, habrá chicas y habrá momentos en los que esto pueda suceder (en el cine viendo Thor se han dado casos de excitación al primer vistazo) pero para muchas otras, en la mayoría de situaciones hace falta un poco más para caldear el ambiente.
Los hombres son máquinas del amor que han de querer sexo a todas horas, y no, no es así.
Duración infinita: los hombres han de querer a todas horas y... durante horas. Lo de tener un soporte biológico que marca unos límites nos lo saltamos porque en el porno vemos a chicos que parecen funcionar con baterías de litio. La media de duración del coito, para que te hagas una idea, suele situarse entre los 5,4 y los 8 minutos. De hecho hay estudios que indican que sus participantes consideraban que más de 30 minutos... ¡es demasiado!.
El sexo se acaba... cuando él "acaba". En el modelo sexual instaurado socialmente y en el porno, cuando el chico llega al orgasmo, cuando eyacula, se acabó lo que se daba. Fin. Fundido a negro. Da igual si ella ha llegado al orgasmo o no, o si tiene ganas de más: como ya no es factible seguir con el coito (porque los chicos tienen eso que se denomina periodo refractario) pues no ya está.
El sexo tiene que ser agresivo, ultrapasional, intenso, ruidoso.... El sexo intenso, atlético, está genial, pero hay quien lo prefiere más pausado, o quien opta por ambas opciones dependiendo del día. La cuestión es que el sexo no es menos sexo si no es contra la pared o arrancándonos la ropa, ni es menos placentero.
Durante la felación es genial agarrar la cabeza de la chica. Empezaré por decir que en esto, como en todo, hay a quien le pone a mil, pero también hay una cantidad ingente de chicas a las que el hecho de que le sujeten la cabeza mientras realizan una felación, impidiendo la movilidad (y llegando a la arcada en ocasiones) no es su fantasía erótica favorita. Y bueno, si ya esta maniobra se usa como una -nada sutil- invitación a que se pongan manos a la obra...
Los orgasmos femeninos han de ser larguísimos e intensísimos... siempre. El poso que deja esto es la idea de que si a las mujeres no se nos ponen los ojos en blanco o gritamos como si estuviéramos en mitad de una representación del Carmen de Bizet es que no ha sido un buen orgasmo. Y no es así: los orgasmos no tienen siempre de la misma intensidad, se puede tener uno atómico y acto seguido dos ligeritos, o tener encuentros en los que solo se tiene uno y light.
Tomar el porno como referencia, como estándar de lo que deben ser las relaciones sexuales, el rendimiento o la aproximación a ellas, es un camino que conduce a un destino no especialmente idílico.
Aunque haya quien no crea que esto pasa, la realidad es que hay una cantidad nada desdeñable de personas que han ubicado sus estándares sexuales en lo que han visto en el porno.
La falta de una educación afectivo-sexual de calidad (o, ya que estamos, el hecho de que no haya ninguna) ha llevado a que la información al respecto que tienen muchos provenga de la pornografía.
Cuando esto sucede nos topamos con un escenario complicado porque, para ilustrarlo, es como si alguien cree que ha de conducir por su pueblo a 200 km/h porque así es como conducen en Too fast, too furious.
¿A que esto te parece absurdo? Entonces, ¿por qué creer que las erecciones han de ser eternas o que basta con una mirada para que tu chica se ponga a mil? Si es tu caso te animo a que reflexiones sobre ello.
Si creemos que el coito ha de durar 30 o 40 minutos, ¿cómo nos vamos a sentir si duramos 10? La presión sobre la ejecución, sobre la duración y sobre la disponibilidad de la erección son fuentes de ansiedad, y la ansiedad es el peor enemigo del deseo, de la excitación y de todo.
Como creo que tengo que rendir me presiono, como me presiono no estoy a lo que estoy, como no estoy a lo que estoy se me baja la erección, como se me ha bajado la erección me angustio porque no rindo... Y así es como se establece el bucle del mal que puede llevar, por ejemplo a desarrollar una disfunción eréctil o eyaculación precoz.
En el caso de las mujeres la presión por darlo todo, por tener que “estar húmeda” (tremenda expresión) en dos segundos, por tener que tener orgasmos sí o sí vía coito, lo que lleva es a, precisamente, dificultades para llegar al orgasmo, pérdida de placer, problemas de autoestima...
Recuerda, por favor, el porno es cine, fantasía, actores y directores, técnicos y cámaras... no es la vida real... ni tiene que serlo. Disfruta de ver cine porno, pero no pretendas que tu vida sexual sea como una película triple X.

Condenados a no tener hijos

La actual estructura social pone muchas dificultades a los jóvenes para establecerse y optar por la paternidad deseada.
De mantenerse la tendencia señalada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística, este año España habrá perdido 93.180 habitantes, lo que equivale casi a la población entera de una ciudad como Cáceres. ¿Tenemos un problema demográfico que requiera políticas natalistas y/o atraer a más inmigrantes?.
El tirano Nicolae Ceausescu, obsesionado con repoblar Rumania y reforzar su economía, impuso a la población la obligación de engendrar hijos. Prohibió los métodos anticonceptivos y el aborto en cualquier circunstancia. La policía del régimen incluso sometía a las mujeres a un estrecho control de su fertilidad y las delaciones y encarcelaciones eran moneda corriente contra las que se resistían. Los resultados, entre otros, fueron 100.000 niños abandonados en orfanatos en condiciones deplorables y 10.000 muertes en abortos clandestinos.
Franco, una vez diezmada y empobrecida la población por la Guerra Civil, optó también por una dura política natalista. Restringió el derecho de las mujeres a un empleo remunerado para que se dedicaran al cuidado de la prole. Las casadas eran expulsadas de las empresas públicas. Los métodos anticonceptivos y el aborto legal no estaban al alcance de casi nadie.
Hoy, las familias españolas, como las rumanas, disfrutan, en teoría, de plena autonomía para decidir cuántos hijos quieren traer al mudo. Las mujeres incluso pueden proclamar sin escándalo que no los desean porque nunca recibieron la llamada de la maternidad. Esta libertad conquistada con la democracia queda, en la práctica, muy cercenada en sentido contrario al que impusieron las dictaduras. Es un asunto no resuelto no solo en España, sino en todo el sur europeo. Los índices de natalidad y de fecundidad han caído hasta el extremo de no garantizar la reposición generacional y nuestros países están abocados a perder población.
Solo la inmigración frenará la merma poblacional que se avecina. Comportará escollos económicos a corto plazo. Pero no creo que nos enfrentemos a un desafío demográfico en un mundo ya superpoblado. No se trata de lanzar políticas natalistas, sino de buscar la equidad social. El problema reside en una estructura social que dificulta enormemente a los jóvenes establecerse y optar por la paternidad deseada. El sistema impone a la mayoría una sutil e invisible tiranía y frente a esa realidad marcada por la precariedad y las reglas del mercado, los poderes públicos se ven impotentes, bien por falta de presupuesto, bien por ausencia de herramientas para conseguirlo, bien por escasez de visión.
Se demoniza injustamente a la inmigración y somos incapaces de hallar las vías para evitar la frustración de decenas de miles de familias que deberían tener todo el derecho a concebir hijos.

Calvo insta a "perder el miedo" a llevar la educación sexual a las aulas

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, ha instado hoy a "perder el miedo" y "ser valientes y responsables" para instaurar la educación sexual y afectiva en las aulas ante la facilidad "inquietante" con la que los menores acceden a contenidos pornográficos e imágenes estereotipadas de la mujer.
Según Calvo, "no estamos yendo a mejor" en cuestiones como "el respeto a los sentimientos, a la libertad sexual, a la vida" entre los jóvenes, y ésta es una "preocupación que va a estar presente en la ley de educación que el Gobierno va a abordar mañana" en el Consejo de Ministros.
Una ley que, ha añadido la ministra de Igualdad en su comparecencia en el Senado, "va a tener que ver mucho con articular la educación a través de un criterio fundamental de igualdad", porque la desigualdad que hoy afecta a las mujeres comienza "cuando son niñas en el sistema educativo".
Calvo ha arremetido contra la publicidad sexista y ha advertido de que las "imágenes estereotipadas, inferiorizantes e irrespetuosas" que transmite "acaban destrozando" el trabajo que hace "un país como el nuestro" por la igualdad.
Así, ha invitado a los grupos a "encontrar en el marco común de todos algo muy rotundo que decir sobre cómo nuestros niños y niñas acceden a la pornografía" y que también traslada ese tipo de imágenes.
"Nuestros niños y niñas acceden con una facilidad enorme a la pornografía, de manera bastante inquietante, hasta el punto de que la educación sexual que tienen es la de la pornografía", ha censurado la ministra de Presidencia.
Por ello, ha apostado por "trabajar los valores constitucionales", "la ciudadanía" y la "igualdad" con "la educación sentimental y sexual que los niños reciben en el ámbito académico".
"No debemos tener miedo a esto, ninguno. Otra cosa diferente es que vayamos a encontrar acuerdos ajustados", ha precisado Calvo.
A lo que ha añadido: "hemos de ser valientes y responsables todos, porque todos sabemos que esto ocurre, y habrá que tomar con determinación, más allá de las palabras, decisiones que tengan que ver con un abordaje valiente de educar en las aulas sobre los valores de la democracia y constitucionales y sobre la educación sexual y afectiva". 

Feministas reclaman "urgentemente" más educación sexual y reproductiva ante el ligero aumento de los abortos

Feministas han reclamado "urgentemente" aumentar la educación sexual y reproductiva en todos los niveles educativos para evitar que los casos de interrupción voluntaria del embarazo dejen de incrementarse, ante el ligero aumento en número de abortos que se produjo en España en 2017.
Tras cinco años consecutivos de descensos de las interrupciones voluntarias del embarazo (IVE), durante 2017 se realizaron en España 94.123 interrupciones, 992 más que las 93.131 del 2016, lo que supone un ascenso del 1 por ciento, según los datos publicados este jueves por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Por edades, la mayor tasa se registra en el rango entre los 20 y los 24 años, situada en 17,42 interrupciones por cada mil mujeres, algo mayor que el año anterior (16,72).
En declaraciones a Europa Press, la presidenta de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, ha expresado "sorpresa" por el ligero ascenso, al tiempo que ha apuntado que las cifras en el número de abortos "son muy sensibles" a las medidas de prevención y sensibilización, entre otras cosas.
"Un repunte en las cifras aborto, sobre todo en las edades más jóvenes, es un aviso para reactivar medidas en educación sexual urgentemente con el objetivo de que las cifras estén en el mínimo posible", ha manifestado, para después aseverar para eso lo mejor es invertir en medidas de prevención.
En esta línea, ha celebrado que la ministra, María Luisa Carcedo, haya anunciado que se actualizará y desarrollará la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, iniciativa que forma parte del desarrollo de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, de 2010, y que se encontraba paralizada durante los últimos años.
No obstante, ha avisado de que la puesta en marcha de una "gran" estrategia "es difícil" sin el desarrollo de un Pacto de Estado Educativo. Así pues, ha animados a todos los grupos parlamentarios a que se pongan de acuerdo para lograrlo y así impulsar medidas de prevención, educación sexual y en valores.
En esta misma línea se ha pronunciado la presidenta del de la Asociación de Asistencia a Mujeres Violadas (CAVAS), Tina Alarcón, que ha achacado la subida en el número de abortos a la falta de orientación y educación en esta materia.
"La única explicación que encuentro del aumento de los embarazos no deseados es que se ha bajado la guardia en la información sobre medios anticonceptivos y la educación sexual en general", ha señalado a Europa Press. Según ha destacado, en España durante estos últimos años "se ha dejado de hablar del tema".
Por su parte, la presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro, ve "fundamental y trascendental" que el Gobierno recupere esta estrategia que acompaña a la ley del año 2010 y que hace hincapié "en las mujeres jóvenes y colectivos vulnerables como las mujeres migrantes". "Es la pieza fundamental para prevenir embarazos no deseados así como enfermedades sexuales", ha incidido.
Para Besteiro, "es imprescindible volver a poner foco" en la estrategia para evitar que se siga produciendo un incremento en las interrupciones.
"DERECHO DE LAS MUJERES A DECIDIR"
Por su parte, la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas, Ana María Pérez del Campo, ha saludado "todo lo que sea facilitar que las mujeres decidan sobre una cuestión tan seria e importante" como es la maternidad, al tiempo que ha restado importancia al ligero aumento de los abortos.
"Comparto todo lo que sea respetar el derecho de las mujeres a tomar decisiones por sí mismas sobre los hijos que van a gestar y parir", ha sentenciado en declaraciones a Europa Press.
Además, ha cargado contra algunos discursos 'antiaborto' por parte de algunos políticos, señalando directamente al PP, a pesar de que hay datos sobre los altos niveles de pobreza infantil en España. "Tener hijos es algo más que reproducir una especie, hay que preocuparse de las necesidades de esos niños", ha sentenciado.
Así, ha tachado de "vergonzoso" que algunos dirigentes políticos se preocupen porque no se produzcan abortos "pero no se preocupen de que ninguno de los niños que nacen vivan con malas condiciones". Para Pérez del Campo, todas las mujeres tienen "el derecho de tener hijos en buenas condiciones".
Por último, la portavoz y abogada de Women's Link, Aintzane Márquez, ha defendido que "el aborto es un servicio de salud sexual y reproductiva que cualquier mujer puede necesitar a lo largo de su vida reproductiva". En este sentido, ha advertido de que hoy en día el acceso al aborto "puede verse dificultado por el lugar de residencia o por el nivel socioeconómico".
Márquez ha celebrado la reactivación de la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva porque, a su juicio, "es necesario" que el Estado se asegure de que todas las mujeres tienen "acceso a su derecho al aborto sin ningún tipo de discriminación". Además, ha abogado porque se desarrollen e implementen protocolos de derivación "adecuada" en casos de objeción de conciencia para evitar que se produzcan obstáculos en el acceso de las mujeres a su derecho al aborto.

La comisión de juristas pide que se elimine el abuso sexual del Código Penal

Todo atentado contra la integridad sexual será tipificado como agresión, lo que endurece las penas.
Hay casos que sacuden a las sociedades. El de la Manada, en el que cinco hombres «abusaron» sexualmente de una chica de 18 años en los sanfermines de 2016, ha sido el revulsivo para que el Ejecutivo convocara una olvidada -e inútil hasta entonces- comisión de juristas. Tenían por misión revisar por qué la penetración en grupo en un habitáculo de Pamplona contra una joven sola era tipificado como «abuso» y no como «agresión sexual», algo que había soliviantado a la gente en todas las ciudades españolas. 
En el meollo del asunto estaba la interpretación de la mayoría de los jueces de la Audiencia Provincial de Navarra sobre la existencia o no de intimidación o violencia, y sobre la manifestación de oposición o consentimiento de la víctima. 
El Gobierno de entonces quiso apaciguar la indignación general con la convocatoria de la sección penal de la Comisión General de Codificación. Pero, antes de funcionar, tuvo que reformarla, pues estaba constituida solo por hombres. Ahora, con el Gobierno actual, el Ministerio de Justicia empieza a recibir las opiniones de los expertos reunidos en dicha comisión, cuyas recomendaciones influirán en la reforma del Código Penal en caso de delitos sexuales, conformado ya por 15 mujeres y 13 hombres. Aunque no hay un documento definitivo todavía, que se espera antes del 31 de diciembre, ayer se filtraron a la prensa algunas de sus conclusiones. 
En primer lugar, desaparece el delito de «abuso sexual». Todo atentado contra la integridad sexual será tipificado como «agresión». Entre uno y otro había una línea, a veces fáctica y otras, interpretativa. La víctima tenía que mostrar su oposición, para lo que bastaba con pronunciar el monosílabo «no» o hacer cierta resistencia física, aunque luego fuera vencida. Se interpretaba que el silencio no era suficiente.
Además, la actuación de dos o más personas contra una víctima se considerará intimidación o violencia. Hasta ahora debía existir una fuerza o instigación capaz de doblegar la voluntad de la víctima para que se considerara, en la interpretación de los jueces, siempre apegada a la jurisprudencia del Supremo, que había alguna de estas dos agravantes. En ese caso el delito pasa a ser una «agresión». Según el código vigente, la superioridad numérica no implica intimidación o violencia necesariamente. 
No obstante, «ya existía una agravante genérica, en el artículo 22 del Código Penal, que contempla como agravante en cualquier delito la ejecución del hecho con el auxilio de otras personas», afirma Albert González Jiménez, profesor de Estudios de Derecho y Ciencia Política en la Universidad Abierta de Cataluña (UOC). 
Por último, al pasar el «abuso» sexual a «agresión» sexual se elimina la posibilidad de que el condenado sustituya la prisión por una multa. La pena mínima para una «agresión» con las características del actual «abuso» y sin penetración sería de un año, llegando a los quince años de prisión si concurren dos agravantes (violencia, intimidación, vejación o humillación, uso de armas o especial vulnerabilidad de la víctima). 
Las penas de prisión quedarían de esta manera de forma similar a la actual. En el caso de la Manada, los jueces tipificaron su conducta como «abuso» y les condenaron a prisión por un tiempo cercano al máximo permitido (nueve años, de los diez para el «abuso» agravado). De haber decidido la Audiencia Provincial que la víctima no manifestó su oposición debido a la existencia de algún tipo de intimidación, se habrían enfrentado a un máximo de quince años.
El abogado del guardia civil de la Manada renuncia.
El abogado Jesús Pérez ha renunciado a continuar ejerciendo la defensa del agente de la Guardia Civil Antonio Manuel Guerrero, miembro de la Manada, alegando «la carga de trabajo» que genera esta causa, incompatible con la actividad de su despacho. Agustín Martínez, abogado de los otros cuatro miembros de la Manada, asumirá la defensa. La vistilla para decidir si los cinco acusados entran en prisión se celebrará, en principio, el 26 de diciembre.

Los abortos registran un leve repunte tras la caída sostenida desde 2012

En 2017 se practicaron 992 interrupciones voluntarias de embarazos más que el año anterior. Sanidad retoma la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva.
El año pasado se practicaron en España 992 abortos más que en 2016, según datos del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social publicados este jueves. La cifra supone un pequeño repunte, de apenas el 1%. Los datos evidencian la consolidación de la tendencia a la baja que se inició a partir de 2011, el año siguiente a la entrada en vigor de la ley de plazos. Entonces se experimentó una subida, al pasar de las alrededor de 113.000 interrupciones voluntarias del embarazo en 2010 a unas 118.000 en 2011. A partir de ahí, se registraron caídas anuales hasta llegar a los 93.131 abortos de 2016. En 2017 fueron 94.123.
“Hay un leve repunte, pero no es significativo. Lo importante es que desde 2010 hemos bajado en casi 20.000 abortos. Cada año los informes nos confirman que es falso pensar que las mujeres usan las interrupciones voluntarias del embarazo como si fueran un método anticonceptivo, que las mujeres son irresponsables”, sostiene Isabel Serrano, ginecóloga de la Federación de Planificación Familiar Estatal. “Es indiscutible que el desarrollo de la ley ha sido positivo. No está aumentando el aborto y las pequeñas variaciones tienen que ver, probablemente, con movimientos migratorios”, añade.
A partir de julio de 2010, cuando entró en vigor la ley de plazos, las mujeres pudieron interrumpir su embarazo sin dar justificaciones en las 14 primeras semanas de gestación. Se introdujo un modelo de plazos que ya funcionaba en prácticamente toda Europa. La norma anterior, de 1985, lo permitía solo en tres supuestos —violación, malformación fetal y grave riesgo para la vida o la salud física o psíquica de la mujer—, que terminaron por interpretarse de forma muy amplia y con pocas garantías tanto para las mujeres como para los médicos.
El descenso del número de abortos en los últimos años es acentuado. Si se compara con 2010, la reducción es del 16,71%. Si se compara con 2011, del 20,65%. Según los datos consolidados del año pasado, publicados en la página web del ministerio, la tasa de interrupciones voluntarias del embarazo por cada mil mujeres de 15 a 44 años también demuestra esta tendencia a la baja a partir de 2011. Ese año, la cifra era de 12,47. Fue bajando anualmente hasta llegar a las 10,36 interrupciones voluntarias del embarazo por cada 1.000 mujeres en 2016.
El año pasado, el dato se situó en 10,51. Baleares fue la comunidad autónoma con mayor tasa por cada 1.000 habitantes (13,94), seguida de Madrid (13,07), Cataluña (12,89) y Asturias (12,73). Ceuta y Melilla (4,80), Extremadura (6,06) y La Rioja (6,09) son las regiones con menor proporción de abortos. Por edades, la mayor tasa se registra en el rango de 20 a 24 años, situada en 17,42, algo mayor que el año anterior (16,72). Le siguen las mujeres de 25 a 29, con una tasa de 15,74, y las de entre 30 y 34 años (12,61).
Serrano alerta sobre el “importante porcentaje de mujeres [35,79%] que no han usado ningún método anticonceptivo”. “Esta es aún una asignatura pendiente”, dice. “Es significativo, además, que más de 20.000 personas de las 94.000 que abortaron no fueran a informarse a hospitales públicos o privados, sino que lo hicieran por Internet, a través de amigos, medios de comunicación... Esto quiere decir que aún hay estigma”, apunta. “También hay aspectos muy positivos. Como que el 70% de las mujeres aborten con un embarazo de menos de ocho semanas y el 94%, de menos de 14. Acuden lo antes posible”.
“Además es importante señalar que el número de interrupciones voluntarias del embarazo en menores de 20 años está disminuyendo. En 2010, la tasa por cada mil mujeres en ese tramo de edad era de 13,05 y ahora estamos en 8,84”, precisa Serrano, que lo atribuye fundamentalmente a la dispensación gratuita de la píldora del día después, que se instauró en 2009. Francisca García, presidenta de la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo, puntualiza que es posible que en la reducción influya el cambio legislativo introducido por el Partido Popular en 2015, cuando se obligó a las menores de 16 y 17 a contar con consentimiento de sus padres para poder interrumpir el embarazo.
La ministra, María Luisa Carcedo, ha comentado esta tendencia a la estabilización en las cifras de abortos este jueves, durante la reunión que ha mantenido con el grupo de expertos que actualizará y desarrollará, junto a los comités técnicos e institucionales, la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva. La iniciativa, que se encontraba paralizada durante los últimos años, forma parte del desarrollo de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, según una nota difundida por el ministerio.
La estrategia se diseñó en 2010, pero su aplicación "ha sido prácticamente nula en salud sexual y existen deficiencias en su implantación", ha señalado la ministra, que ha defendido que es "una herramienta fundamental" para avanzar en los derechos sexuales y reproductivos para la ciudadanía.
Las dos expertas consultadas aplauden que el ministerio vaya a retomar esta estrategia. “Se ha experimentado una bajada en las cifras de interrupciones voluntarias, pero los cambios no están relacionados con las medidas implementadas para prevenir los embarazos no deseados. Debe desarrollarse esa parte de la ley de 2010. Al no desarrollarse, no se afianzan las cifras. Si no se adoptan medidas preventivas, nos preocupa que los datos de abortos puedan aumentar”, señala Francisca García.
En el marco de esta estrategia, el ministerio va a recuperar la Encuesta Nacional de Salud Sexual, que se realizó por última vez en 2009. Se recogerán datos de la población de 16 años en adelante y, como ya se hizo en 2009, planteará cuestiones como el tipo de información sexual de que se dispone, las necesidades que se tienen a este respecto o cómo se accede a ella. También se obtendrá información de las experiencias sexuales, los métodos de prevención, o el acceso a los recursos, entre otros aspectos.
Según la nota del ministerio, se hará especial hincapié en la población más joven para identificar y analizar la aceptación de discursos en torno a fenómenos como las violencias sexuales, el consumo de pornografía en Internet y la prostitución.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Francia ofrecerá preservativos gratis con receta: dónde conseguirlos en España

Varias organizaciones ofrecen protección gratuita a la población española vulnerable al VIH y sida.
El Gobierno francés ha anunciado que rembolsará el precio de los preservativos bajo receta médica para reforzar la lucha contra el VIH y el sida, en especial entre los jóvenes. En España, no hay un plan centralizado que facilite el acceso gratuito a nivel nacional, sino que son las propias comunidades autónomas las que se encargan de ello, recuerdan los distintos organismos consultados por Verne. Al final de este texto, se puede consultar un listado con algunos lugares en toda España que distribuyen preservativos gratuitos a población vulnerable al VIH y sida.
"La campaña francesa sería perfectamente exportable a España. Al prescribir los preservativos con receta, favorecería además el acceso habitual de estos sectores de la población más vulnerables a la sanidad pública a nivel nacional", dice Guillermo González, presidente de la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE). En su caso, se pueden encontrar condones gratuitos en sus cuatro Centros de Jóvenes de Atención a la Sexualidad, situados en Barcelona, A Coruña, Madrid y Albacete.
Entre 130.000 y 160.000 personas viven con VIH en España, de las que más del 20% no está diagnosticada, apunta el Informe sobre vigilancia epidemiológica del VIH y sida en España de 2015. Uno de cada cuatro nuevos casos se da en menores de 30 años, según el Ministerio de Sanidad.
El preservativo "no se trata de un artilugio sexual, sino de un verdadero instrumento de prevención indispensable cuyo uso debe fomentarse sobre todo entre los jóvenes y los nuevos usuarios cuyo poder adquisitivo es limitado", ha comentado un portavoz del laboratorio Majorelle, encargado de fabricar los preservativos gratuitos para esta nueva medida del Gobierno galo, según recoge la Agencia Efe. Reino Unido también se entregan de forma gratuita en todo el país.
Desde la Fundación Trabajando en Positivo, que engloba a 16 entidades de toda España que realizan un trabajo de prevención de VIH y sida, incluida la entrega gratuita de preservativos, consideran que "regalar condones no es suficiente" si no se educa correctamente en torno a su uso. "Si se aprobara en España una medida similar a la francesa, los médicos de atención primaria encargados de firmar la receta deberían obtener una formación específica sobre educación sexual que ahora no tienen", apuntan por teléfono.
Embarazos no deseados
El objetivo principal de este tipo de medidas es alcanzar a los jóvenes. En España, la mitad de ellos inician sus relaciones sexuales con penetración entre los 15 y 16 años, según un estudio publicado en la revista de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.
Casi la mitad ha mantenido relaciones sexuales sin condón. Y una cuarta parte lo hace de forma frecuente, apunta una investigación española que se presentó en el Congreso de Salud Global de Oxford en junio de 2018. Además de VIH y sida, está práctica de riesgo puede provocar embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual (ITS).
"Los estudios que realizamos en la Federación de Planificación Familiar Estatal nos indican que los jóvenes españoles cada vez están más informados en cuestiones de tratamiento de VIH, pero se han relajado en otros aspectos. Detectamos en los últimos tiempos un repunte en infecciones como clamidia, sífilis y gonorrea", comenta Guillermo González, presidente de la federación.
González pone como ejemplo a la Comunidad de Madrid, que desde el 2017 recurre al preservativo gratuito como parte de su Plan Integral de Abordaje de los Embarazos no Deseados 2017-2020. En este tiempo, suministrará en los próximos años de forma gratuita 4,5 millones de condones y 46.000 píldoras del día después en "puntos clave", como hospitales públicos.
¿Dónde encontrar preservativos gratutitos?
Como cada comunidad autónoma española gestiona su propia sanidad pública, no hay un patrón que pueda aplicarse a toda España similar a la campaña francesa. Consultado por Verne, el ministerio de Sanidad no ofrece datos sobre un plan de acción a nivel nacional. Lo más parecido a esta medida lo desarrolla la Coordinadora Estatal de VIH y sida (CESIDA).
En ella se aglutinan más de 70 organizaciones en toda España. "Este año se compraron 50.400 preservativos masculinos, 4.600 femeninos y 55.000 lubricantes, que es una herramienta fundamental para utilizar junto con el preservativo. La compra está financiada con dinero público y, en ocasiones puntuales, con donaciones de empresas privadas como las propias marcas de preservativos", explican a Verne.
"Todas las entidades de CESIDA tienen preservativos a disposición de quién los necesite y/o solicite, pero siempre son pocos porque se suele priorizar a las poblaciones más vulnerables a la infección por el VIH", comenta la organización.
Por ejemplo, CESIDA lleva a cabo desde 2013 un programa de promoción de la salud y prevención del VIH con personas inmigrantes. Este proyecto está financiado a través del Ministerio de Trabajo, Migración y Seguridad Social y el Fondo de Asilo, Migración e Integración (FAMI) de la Unión Europea, pero solo se aplica en Cataluña, Castilla y León, Zaragoza, Comunidad Valenciana, La Rioja y Andalucía.
Algunos centros que proporcionan preservativos gratuitos
Centros Jóvenes de Atención a la Sexualidad de la Federación de Planificación Familiar Estatal
A Coruña
Ronda de Nelle, 126, baixo b 15010-A Coruña
881 916 869

Coitocentrismo y religión, dos motivos por los que nos obsesiona la virginidad

Los jóvenes ya no sienten tanta presión por conservarla como por quitársela de encima
Aún hoy nos llegan, desde cualquier rincón del mundo, noticias sorprendentes que tratan sobre la virginidad. Una de las últimas, de hace unos días, tiene como protagonista a una chica australiana de 18 años que, supuestamente, ofrece su virginidad a cambio 100.000 dólares para costear sus estudios universitarios y ayudar a sus padres con la hipoteca.
Hace dos años también se convirtió en noticia que el Gobierno municipal de una localidad rural sudafricana, según las informaciones publicadas, desarrollase un programa de becas universitarias para 16 jóvenes que demostrasen su virginidad. La vertiginosa velocidad con la que estas noticias saltan de un medio de comunicación a otro nos habla de la fascinación que aún sentimos por el concepto de la virginidad.
Uno de los motivos de nuestra obsesión por la virginidad es el modelo sexual que predomina en nuestra sociedad: el coitocentrismo. Se trata de una concepción de la sexualidad enfocada hacia lo genital y deudora de la importancia que históricamente hemos concedido a la reproducción.
Esto lo comprobamos a diario cuando escuchamos la palabra "preliminares", una idea que a muchos sexólogos nos gustaría erradicar. Porque "preliminar" significa que antecede o se antepone a la acción principal, es decir, el coito.
Con este término le quitamos a los juegos eróticos la importancia que se merecen (considerándolos trámites menores) para centrarnos en la penetración, como si una relación sexual no fuese "completa" sin penetración, o como sin coito no hubiese paraíso.
Íntimamente relacionado con el coitocentrismo, el modelo sexual nos proporciona otro centro (¿o debería decir cetro?): el pene. En el imaginario social (que arrastra, recordemos, una visión reproductiva) cuesta imaginar prácticas eróticas donde no estén incluidos los genitales en general y el masculino en particular.
Fetichismos, relaciones de dominación/sumisión o relaciones lésbicas, por ejemplo, además de haber sido catalogadas como "perversión", han generado –en algunos– dudas respecto a la satisfacción que puede obtenerse sin un falo de por medio. De la misma manera que los sexólogos nos empeñamos en superar el concepto "preliminar", también tenemos una ardua tarea para reivindicar el placer más allá del falocentrismo.
Con todo esto, parece que virginidad no hay más que una, cuando, en realidad, en el sexo existen muchas primeras veces que pueden ser muy simbólicas. Incluso más que la propia penetración.
Valeria, la protagonista de la exitosa saga literaria que lleva su nombre de la escritora Elisabet Benavent, dice al recordar su noche de bodas: "Aquella noche me desnudó despacio y lo hicimos por primera vez sin preservativo, como si fuera nuestra forma de perder la virginidad".
Un concepto cultural
Además de nuestro coitocentrismo, otra de las razones por las que nos obsesiona la virginidad es nuestra herencia cultural. En las sociedades de tradición católica, la idea de que María diese a luz a Jesús siendo virgen revistió esta condición de un carácter puro e inmaculado que las mujeres han arrastrado durante siglos. Sylvia Marcos, experta en religión y género, se refería en una entrevista a la Biblia como "un manual de conducta".
Esta concepción de la virginidad no es exclusiva de la religión católica. También la encontramos en diversas sociedades y religiones, como explicaba recientemente este artículo sobre los exámenes de virginidad en Marruecos y sobre los intentos de la Organización Mundial de la Salud de erradicarlos en veinte países.
Estas pruebas, además de ser humillantes para las mujeres, no tienen ninguna validez médica ya que el himen (cuya integridad es supuesta señal de virginidad) puede romperse en situaciones cotidianas o permanecer intacto tras una penetración.
El hecho de que la virginidad no es más que un concepto cultural ya lo demostró mucho tiempo atrás, por ejemplo, el antropólogo Bronislaw Malinoski, quien publicó en 1929 su libro La vida sexual de los salvajes del noroeste de la Melanesia. Al describir las relaciones eróticas y la vida en familia de los indígenas de las Islas Trobiand (Papúa Nueva Guinea), también abordaba su particular concepción de la virginidad que nada tenía que ver con las anteriores.
Los tiempos cambian
Aunque sigue siendo un concepto muy presente, en nuestra sociedad actual ya no es tan importante mantener la virginidad como quitársela de encima. Es algo de lo que hablaron los jóvenes entrevistados en un programa reciente de Salvados:
Este cambio en la visión de la virginidad también ha quedado acreditado en algunas investigaciones, como la que en 2016 publicaron Gesselman, Webster y Garcia con el título de "¿Ha perdido su virtud la virginidad?" (en inglés). En este trabajo llegaban a la conclusión de que su pérdida tardía podría traer consecuencias interpersonales negativas y limitar las oportunidades para mantener relaciones. Es una nueva concepción de la virginidad, pero que no rompe con el coitocentrismo del que hablábamos.
Los sexólogos también solemos comprobar que la concepción de la virginidad varía en función del género. Chicos y chicas se preocupan por la virginidad, aunque se preguntan cosas diferentes. Mi experiencia profesional me ha demostrado que, mientras ellos quieren saber cómo disfrutar más, ellas se preguntan si la primera vez duele.
Esta variación no parece desconectada de las cuestiones culturales e históricas que mencionábamos y que, por lo general, han empleado la virginidad como un mecanismo para controlar los cuerpos de las mujeres.