miércoles, 1 de junio de 2016

Azoospermia y aneyaculación, las disfunciones masculinas que (cada día) serán más frecuentes

La vergüenza frena a los hombres jóvenes a la hora de consultar sus problemas de salud sexual.

Diferentes razones hacen prever que la azoospermia (ausencia de espermatozoides en el semen) y la aneyaculación (ausencia de eyaculación) cada día serán más frecuentes.
El estilo de vida, la polución, el estrés, y otros factores provocan estas ‘alteraciones’ que, según estudios e informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pueden llegar a generar esterilidad.

El aumento de los tumores testiculares y la diabetes podrían ser algunos de los desencadenantes de estas disfunciones. En las últimas décadas se ha duplicado la incidencia de cáncer testicular. Sin embargo, la supervivencia de todos los tumores en general, también se ha incrementado por los avances en los tratamientos.

Por su parte, la diabetes también se asocia a múltiples factores de riesgo para disminuir el potencial fértil del hombre: disfunción eréctil, disfunciones eyaculatorias e hipogonadismo.
El riesgo aumenta con el mal control de la glucemia, la resistencia a la insulina y el aumento del índice de masa corporal. Pero, a pesar de ser cada vez más frecuentes este tipo de disfunciones sexuales en los hombres, solo unos pocos son diagnosticados y tratados.

La diabetes está relacionada con muchas de disfunciones sexuales masculinas.

Desde la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC) insisten en la necesidad de que los hombres acudan a realizarse las revisiones rutinarias y a consultar con el médico especialista cualquier anomalía que aprecien en su semen.

Las disfunciones eyaculatorias deben ser diagnosticadas y tratadas para que no interfieran en el normal desarrollo de las relaciones sexuales ni en la capacidad reproductiva del hombre.

Entre ellas destacan, por un lado, la Azoospermia o ausencia de espermatazoides en el semen, y existen dos tipos:

Azoospermia excretora o obstructiva: Hay producción de espermatozoides pero existe una obstrucción localizada en la vía seminal, conductos que llevan los espermatozoides desde los testículos a la uretra para ser expulsados mediante la eyaculación. Puede ser congénita (de nacimiento) o adquirida.

Azoospermia secretora, es la forma más severa ya que los testículos no producen espermatozoides.  Cuando hay un problema en la fabricación del esperma puede ser debido una patología testicular, genética o producirse como consecuencia de una infección testicular, o después del uso de ciertos tratamientos.

Un problema que puede ‘comprometer’ la fertilidad del hombre. Se estima que para poder ser fértil el número de espermatozoides por milímetro de semen debe ser superior a 20 millones.

Para comprobar que todo esté bien se suele realizar un espermiograma, una prueba diagnóstica que permite realizar un análisis del semen para realizar un recuento del número de espermatozoides en el esperma.

En este sentido, el análisis de semen es la prueba complementaria que más información aporta en el diagnóstico y pronóstico andrológico, dado que la disfunción espermática es la causa aislada de infertilidad más frecuente. Tal es así, que no sólo facilita información acerca del estatus fértil del hombre, sino que también es útil para decidir qué técnica de reproducción asistida es la más adecuada para el tratamiento de la pareja.

Junto a la fertilidad, el análisis de semen se hace para complementar diagnósticos de endocrinopatías, problemas urogenitales y  en pacientes oncológicos y hematológicos.

De este modo, los enfermos tienen la opción de congelar sus gametos antes de someterse a tratamientos agresivos de radio o quimioterapia. Otra función del laboratorio de andrología es el lavado de semen de hombres con enfermedades infecciosas transmisibles, para garantizar que no se transmita el virus en cuestión a su pareja y poder concebir un hijo sano.

Una vez confirmado que no hay espermatozoides en el esperma se procede a realizar una biopsia testicular. Esta pequeña muestra de tejido testicular se observará al microscopio para detectar las posibles alteraciones de las células productoras de espermatozoides.

Aunque hay que matizar porque, según explica la Dra. Isabel Sánchez Prieto, miembro de la Comisión de Andrología y Técnicas de Reproducción Asistida de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC): “La azoospermia no siempre es sinónimo de infertilidad. En casi todos los hombres con azoospermia obstructiva, y muchos con azoospermia no obstructiva, pueden obtenerse espermatozoides por distintas técnicas, para conseguir una gestación biológica”.

Por otro lado, la aneyaculación (ausencia de eyaculación) puede aparecer por distintos motivos, de tipo hormonal y/o psicólogico, o como consecuencia de otros problemas serios de salud como diabetes, inflamación de la próstata, trastornos neurológicos, lesiones medulares o por tomar medicamentos antidepresivos.

En cualquier caso, tanto esta como cualquier otra disfunción sexual, debe ser diagnosticada y tratada con métodos que van desde la electroeyaculación, a la vibroestimulación, la extracción de espermatozoides o el masaje prostático.

Para ello es necesario que los hombres consulten sus problemas de salud sexual, algo que en muchas veces no hacen por vergüenza, según un informe del Instituto de Medicina Sexual (IMS).

“En primer lugar, debe compartirse con la pareja, si se tiene, pues siempre será la mejor confidente y, en ocasiones, participará en el tratamiento”, nos cuenta el Dr. Mariano Rosselló Barbará, director de IMS.  Lo siguiente, buscar solución y acudir al especialista ginecólogo o andrólogo.

La pareja debe brindar apoyo y confianza total para que se pueda tratar cualquier tema con normalidad.

Contar el problema es importante, tanto como seguir las recomendaciones básicas para tener una vida sexual plena:

1. Vida sana: Esto implica seguir una dieta equilibrada, dormir 7-8 horas y practicar al menos 30 minutos diarios de ejercicio físico, lo que redundará positivamente en nuestra predisposición y capacidad sexual. De hecho, actualmente se estima que 6 de cada 10 hombres con disfunción eréctil sufren exceso de peso.

2. La edad no importa: existe la falsa creencia de que el sexo lo practica sólo la gente joven y que los problemas de salud sexual son “cosas de la edad”. Sin embargo, siempre se puede disfrutar del sexo (de un modo y otro) y las dificultades se pueden presentar en cualquier momento. No en vano, muchos jóvenes sufren dificultades como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil.

3. Tu pareja, el mejor confidente: el primer apoyo a la hora de poner solución a un problema de salud sexual se encuentra en la pareja. Juntos se pueden afrontar mejor. De hecho, en muchos casos el tratamiento de determinadas patologías incluye la participación de la pareja.

4. Los problemas deben consultarse: muchas dificultades sexuales permanecen años sin diagnosticar por el desconocimiento quién las sufre o por una actitud pasiva ante los síntomas. “Ya se me pasará”, piensan muchos. Sin embargo, es fundamental la consulta con el especialista ante cualquier indicio ya que puede estar ligado a otros problemas de salud que han podido pasar desapercibidos.

5. El especialista te puede ayudar: algunas mujeres acuden a su ginecólogo para consultar un problema de salud sexual y el hombre, al urólogo, sin embargo, no siempre encuentran respuesta. Sin embargo, debes saber que hoy en día existen médicos especializados en salud sexual. Los andrólogos son aquellos que se dedican al estudio de la función sexual y reproductiva del hombre y los sexólogos están especializados en dificultades sexuales del hombre, de la mujer y de la pareja.

6. No a la vergüenza: los problemas de salud sexual pueden tener causas tanto orgánicas como psicológicas, y en ocasiones, existenciales, por lo que deben ser tratados del mismo modo que cualquier otra patología que afecte a la salud. ¡Fuera vergüenza, consulta y encontrarás solución! Además, existen las consultas online o teleconsultas que facilitan el proceso.

7. Con diagnóstico, hay solución: un diagnóstico es la base para atacar la raíz del problema. Hoy en día existen tratamientos conductuales, sexológicos con y sin apoyos farmacológicos e incluso quirúrgicos, que ofrecen buenos resultados. Y desconfía de productos milagrosos recetados sin averiguar las causas de tus síntomas.

8. Vida sexual activa: la ausencia de disfunción sexual no es suficiente para una salud sexual plena. Hay que cultivar el autoconocimiento del cuerpo, el deseo y la intimidad con la pareja. Y si es necesario buscar huecos en la agenda, anticipar o planificar esos encuentros con antelación, hazlo antes de que la rutina y el estrés empiecen a hacer mella.
9. Sexo seguro, para evitar sustos para nuestra salud: entre las patologías más frecuentes relacionadas con la salud sexual se encuentran las enfermedades de transmisión sexual (ETS) que, en muchos casos, pueden evitarse llevando una vida sexual segura, respetando las medidas higiénicas y sólo manteniendo sexo sin protección en pareja monógama, cuando ambos hayan descartado sufrir alguna infección. Un consejo para protegerse contra las infecciones puede ser orinar después de mantener relaciones sexuales.

10. Internet no siempre es la mejor fuente: huye de webs que ofrecen productos milagrosos a golpe de clic y de pago con tarjeta de crédito. Consulta en centros acreditados de medicina y salud sexual en los que se garantice que existen profesionales de la salud detrás para ofrecer consejo, aclarar dudas y proporcionar el apoyo y la ayuda necesarias para acudir a la consulta de un andrólogo.