sábado, 12 de marzo de 2016

NACIONES UNIDAS RECUERDA A LOS ESTADOS SUS OBLIGACIONES EN CUANTO A SALUD SEXUAL

El derecho a la salud sexual sigue fuera del alcance de millones de mujeres y niñas

Con motivo de la celebración, este martes 8 de marzo, del Día Internacional de la Mujer, la Oficina del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) ha informado de que el derecho a la salud sexual y reproductiva “sigue siendo un objetivo lejano para millones de personas, especialmente para las mujeres y las niñas”.

A juicio de este organismo, el derecho a la salud sexual y reproductiva “no sólo es una parte integral del derecho general a la salud”. En este sentido, indica que éste está “estrechamente vinculado al disfrute de muchos otros derechos humanos, incluidos los derechos a la educación, el trabajo y la igualdad, así como los derechos a la vida, la privacidad y la protección contra la tortura , y la autonomía individual”.

En este contexto, 18 miembros independientes del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CDESC) de Naciones Unidas (NU) adoptaron recientemente la Observación general número 22 sobre este tema, en el que se exponen “las numerosas barreras legales, de procedimiento, prácticas y sociales que enfrentan las personas en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, y de la información, y las consecuentes violaciones a los derechos humanos”.

“Por ejemplo, la falta de servicios de atención obstétrica de emergencia y la negación del aborto a menudo conducen a la mortalidad y morbilidad materna, que a su vez constituye una violación del derecho a la vida o la seguridad y, en ciertas circunstancias, pueden equivaler a torturas, tratos crueles, inhumanos o degradantes”, continúa este informe.

Altas tasas de mortalidad materna en todo el mundo

Según uno de los miembros del CDESC, Heisoo Shin, son destacables “las altas tasas de mortalidad materna en todo el mundo”, así como las difíciles situaciones que las mujeres y las niñas tienen que atravesar en ocasiones, como “la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil temprano”.

“Los Gobiernos no han asignado suficiente atención y recursos para combatir la mortalidad materna”, lamenta el representante de esta organización, que añade que “en 2016, no debería verse a las mujeres morir a consecuencia del parto, debido a la insuficiencia de las instalaciones, o por falta de atención o porque son pobres”.

A juicio de Heisoo Shin, los estereotipos de género “juegan un papel en el fomento de las violaciones del derecho a la salud sexual y reproductiva”. No obstante, también pone de relieve otros colectivos en desigualdad, como el de las personas con discapacidad, que “necesitan más atención y sensibilidad extra a su situación”.

Obligaciones de los Estados

La Observación general adoptada por el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas pone de manifiesto y recuerda a los Estados, entre otros aspectos, “la obligación de derogar, eliminar las leyes, políticas y prácticas que penalizan, obstruyen o debilitan un acceso de un grupo en particular a los servicios de salud, servicios, bienes e información del individuo”; así como la de “asegurar que todos tienen acceso a la educación y la información basada en la evidencia”.

Finalmente, pone de relieve la obligación de los Estados de “asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva de calidad, incluida la atención de la salud materna; información y servicios de anticoncepción y el aborto seguro; y la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de la infertilidad, el cáncer del aparato reproductor y de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/sida”.

FUDEN pide que las Administraciones presten “atención real” a la salud de la mujer

Precisamente en esta misma línea, la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (FUDEN) expone que las políticas sanitarias “han dejado a un lado la atención a la esfera sexual de la mujer”. Al respecto, reclama a las Administraciones sanitarias “que presten atención real a la salud de la mujer”.

“Necesitamos una política sociosanitaria interdisciplinar que sea integral, que esté definida y protocolizada y que sea común para todos los profesionales que forman parte del equipo de salud que presta los cuidados a la mujer”, concluye afirmando la directora de la Fundación, Amelia Amézcua.