martes, 17 de mayo de 2016

Los jóvenes no usan preservativos porque "disminuyen el placer"

Entre las excusas para no usar condón indican la vergüenza a no saber ponerlo o reparos a que se los pillen.

Los jóvenes no usan preservativos porque "disminuyen el placer"

Disminuye el placer, miedo a que se rompa a mitad de la relación sexual, vergüenza a no saber ponerlo a la pareja o reparos a que les pillen con ellos sus padres...

Disminuye el placer, no es totalmente seguro y se puede romper a mitad de la relación sexual. Estos son, a grandes rasgos, los «argumentos» de los adolescentes alicantinos y, por extensión de los españoles, a la hora de justificar su rechazo al uso del preservativo. Así lo recoge al menos un reciente estudio del grupo Aitana de la Universidad Miguel Hernández, un equipo de especialistas en distintos aspectos de la Psicología de la Salud. Los expertos han realizado un estudio en el que han participado 629 escolares de cuatro centros de la provincia, con edades entre 13 y 18 años (tercero y cuarto de la ESO). A los alumnos se les administró un cuestionario para evaluar las prácticas sexuales.

Los objetivos del estudio eran analizar las barreras hacia el uso del preservativo; examinar si existen diferencias de género a la hora de poner esas barreras; y valorar la relación entre las barreras y el porcentaje de uso del preservativo.

Los adolescentes que emplean en menor proporción el uso del preservativo en sus relaciones sexuales indicaron que este método disminuye el placer, no es totalmente seguro y que se puede romper a mitad de la relación sexual. No obstante, ambos géneros perciben de distinto modo este método para prevenir los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual.

«La disminución del placer y la incomodidad al usar preservativo fueron las razones más argumentadas por los chicos, estando ambas creencias relacionadas con un menor uso del preservativo. En las chicas, las barreras más prevalentes fueron la posibilidad de que sus padres encontraran los preservativos, la vergüenza al ponérselo al chico y el desconocimiento acerca de su colocación», coinciden en señalar José Pedro Espada, responsable del estudio desarrollado junto a los investigadores Silvia Escribano, Alexandra Morales y Mireia Orgilés.

Los investigadores destacan también que en las chicas se observó que el porcentaje de uso hacia el preservativo era significativamente menor cuando su pareja sexual rechaza su uso, lo que sugiere la influencia que puede tener la pareja sexual en la toma de decisiones saludables en sexualidad.

Aunque había algunos estudios previos, era necesario realizar una actualización a raíz de los cambios en las nuevas maneras que tienen los jóvenes de percibir sus relaciones. Además, se trata del primer estudio que aporta datos empíricos sobre la relación entre esta percepción de barreras y el uso de preservativo.

El trabajo ha permitido conocer que también influye y mucho la imagen que puedan tener los otros de uno. Así, que los demás piensen que se busca mantener relaciones al llevar condones encima era algo que ponía como excusa para no adquirirlo el 40,9% de los encuestados, seguido de que consideraban que se podía romper según el 37,9% de los encuestados, y que los profilácticos se los encuentren sus padres, en un 37,4% de la muestra.

En el caso del género femenino, ellas perciben en mayor medida como una barrera el hecho de que sus padres encuentren los preservativos (47% de las chicas frente al 28,3% de los chicos), vergüenza al ponérselo al chico (19,5% frente al 9,3%) y no saber colocárselo correctamente (19,5% frente al 9,3%).

En la muestra de escolares, un 34,3% declaró haber mantenido relaciones sexuales alguna vez (vaginal, oral y/o anal). Las prácticas sexuales más frecuentemente informadas por los adolescentes fueron el petting (59,4%) y la masturbación mutua (39,6%). También, gracias a este trabajo, han podido conocer la edad media de la primera relación con penetración vaginal (14,5 años); mientras que la edad media de inicio de la penetración anal fue superior (15).

También se observaron diferencias de género estadísticamente significativas en la edad de la primera práctica de sexo oral: los chicos a los 14,33 años y a más temprana edad que las chicas (14,69). Respecto a los métodos anticonceptivos y de protección, el 88,2% de los adolescentes señalaron el preservativo como el principal método utilizado en relaciones vaginales y/o anales.

La frecuencia de uso del preservativo fue de 76,6%. El 5,7% utilizó pastillas anticonceptivas y el 5,2% ningún método. Del total de adolescentes que eligen el preservativo como método de protección, el 39% manifestó utilizarlo de manera consistente.

El preservativo es el método de protección más frecuentemente utilizado entre los adolescentes. Se estima que entre el 74% y el 86% de los adolescentes usaron el preservativo en la última relación con penetración, según las últimas encuestas elaboradas en el ámbito español.

Estas cifran son superiores a los porcentajes de adolescentes que usaron el preservativo en la última relación sexual en otros contextos como Estados Unidos y otros países europeos, según se recoge en el estudio del grupo Aitana.

«A pesar de que el porcentaje de adolescentes y jóvenes que usa el preservativo en España es elevado, menos de la mitad hacen un uso sistemático del preservativo en las relaciones sexuales con penetración», aclaran sus investigadores.