miércoles, 5 de septiembre de 2018
Adolescentes: ¿Están preparados para su primera vez?
La primera relación sexual de los adolescentes tiene lugar cada vez más pronto, pero sigue rodeada de ignorancia, mitos y malentendidos. El porno deforma sus expectativas, por lo que llegan desinformados, ansiosos y con poca ternura.
El dolor y la penetración: es lo que más preocupa a chicos y chicas ante su primera relación sexual. "Así es difícil entender que el placer no tiene nada que ver con eso", comenta Raquel Hurtado, responsable del Área de Intervención Social de la Federación de Planificación Familiar de Madrid, que atiende consultas de jóvenes menores de 29 años de toda España. Así que el tiempo pasa, pero hay mitos o preocupaciones que permanecen invariables entre generaciones, porque en la era de Internet, el flujo de información es constante y masivo, pero sigue sin ser el adecuado.
"Hoy, los jóvenes tienen más acceso a la información sexual, a través de las redes sociales principalmente, pero no es fidedigna, y llegan a su primera relación con presiones afectivas y psicológicas parecidas a las de hace unos años", explica por su parte Mónica Poblador, psicóloga experta en sexualidad del Gabinete Álava Reyes, de Madrid. "Ambos sexos ponen mucho más peso en la imagen corporal y en el "cumplimiento" sexual que en la naturalidad, la comunicación, la complicidad y la experimentación. Los estereotipos y mitos sexuales se siguen manteniendo". Y también los riesgos: según el Barómetro del ProyectoScopio, del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, casi la mitad de los chicos y chicas encuestados (1.200 entre 15 y 29 años) dice haber tenido relaciones sexuales sin preservativo; y el 26% afirma hacerlo siempre o casi siempre.
Sexo, mentiras y píxeles
Por otro lado, según Hurtado, "los jóvenes también siguen valorando mucho la sexualidad en sí, no solo en lo que se refiere a la preocupación por su salud o por su rendimiento, sino también porque quieren vivirla de la forma más positiva posible. Les preocupan cuestiones que tienen que ver con su autoestima, con sus relaciones y qué pueden hacer para que su primera vez sea lo mejor posible". Les interesa, en definitiva, desarrollar las habilidades sociales necesarias. Pero no les resulta fácil aprenderlas en el sitio correcto. "Los chavales toman nota de lo que les dicen sus amigos y carecen de habilidades para desenvolverse", explica Raquel. Y a los 16 años y medio –la edad media de la primera relación sexual en España, según datos de 2017– no es fácil adquirir esas habilidades a la hora de relacionarse, y menos en el sexo. Y la escuela no cubre ese vacío".
En esa falta de información, entra lo que hace unos años era impensable: un consumo, que puede llegar a ser masivo, de pornografía, que acaba imponiendo unos modelos en ocasiones llenos de violencia, que no tienen que ver con lo real.
"Con la pornografía, la gente joven entiende que hay una forma concreta de tener relaciones, con papeles muy rígidos para hombres y mujeres, con un ideal de belleza determinado y con prácticas concretas. Pero, desgraciadamente, ellos no suelen tener medios para diferenciar entre la ficción de la pornografía y la vida real", explica Hurtado. En un mundo donde el consumo de pornografía bate récords –en 2017 hubo 28.500 millones de visitas a Pornhub y se consumieron lo equivalente en videos a 68 años de vida sin interrupciones, según la revista Forbes–, los jóvenes no se quedan al margen, al revés, son consumidores llenos de expectativas: el 85,9% de chicos y chicas ha consumido alguna vez cibersexo, a partir de los 12 años, según un estudio publicado en la revista INfad de Psicología.
Un peligro derivado del consumo de porno en Internet son los contactos que allí se generan, voluntaria o involuntariamente. "El hecho de poder acceder a contactos sexuales sin revelar tu identidad real, desde tu propia casa, sin correr riesgos de infecciones de transmisión sexual o embarazos no deseados, de forma fácil y con bajo coste ha hecho que este tipo de relaciones sexuales se hayan extendido en los últimos años –explica la psicóloga Mónica Poblador–. Todo ellos contribuye a que los jóvenes se hagan una idea irreal y encorsetada de lo que es el sexo, y no salgan a la calle a ligar en actividades sociales, deportivas, culturales o en las cafeterías de las facultades, porque dichos contactos requieren "más esfuerzo" y no aportan tanto placer inmediato".
Otras ideas erróneas que fomenta la pornografía es que sexo y afecto van por separado, que las chicas han de responder siempre a los deseos de ellos, o que el sexo con violencia puede ser placentero.
"Nosotros percibimos que, por la pornografía, pero también las películas estereotipadas y los tópicos de las redes sociales, la gente joven se forma en su cabeza una manera estereotipada de tener relaciones y quieren hacerlo como siguiendo unas reglas, y eso preocupa más que el propio deseo o el placer –continúa Hurtado–. Genera en ellos la idea de que hay una forma correcta y otra incorrecta de disfrutar o de tener orgasmos, por ejemplo". Encuentran en ella lo que necesitan: un manual de uso. Salvo que es un manual viciado.
Muy preocupante es el aumento, en los últimos años, de las actitudes machistas. Las chicas sienten cierta inseguridad ante la dificultad para decir no frente a relaciones sexuales no deseadas o planeadas. Y hay más chicos y chicas que piensan que los celos o el control son una muestra de amor. Canciones, películas, novelas y series ofrecen un modelo de romanticismo que impide la independencia del otro y refuerzan esta idea.
De hecho, según los estudios, la mayoría de los jóvenes tienen muchas dificultades para percibir el sexismo en la publicidad, por ejemplo. Una tesis doctoral publicada en la Universidad del País Vasco advierte de que solo un 34% de los jóvenes que participaron en el estudio se mostró capaz de hacerlo. "El sexo tiene que ver con la autoestima y con el respeto al otro y eso hay que entrenarlo y trabajarlo con la educación, no es suficiente con hacer un folleto", dice Raquel Hurtado. También están aumentando los problemas de pareja entre los más jóvenes, con disputas que terminan en conductas agresivas por parte de ambos, debido a los celos o por el uso de las redes.
Quizá, lo primero que deberían aprender es que no hay una sola primera vez, sino que hay muchas: el primer beso, la primera caricia, la primera sensación de deseo. Y que eso lleva a la relación sexual, que es una parte más. Algo llamativo, por ejemplo, es que suele haber mucha diferencia entre la edad de la primera relación con penetración y la siguiente relación. "Es como si la primera relación se produjera por presión del entorno o del grupo y la siguiente vez ya fuera parte del deseo voluntario", dice Raquel Hurtado.
La teoría no basta
El temor al embarazo y, en menor medida, al contagio del VIH, sigue siendo un clásico de la sexualidad adolescente, según explica Raquel Hurtado, responsable del Área de Intervención Social de la Federación de Planificación Familiar de Madrid. "Muchos chicos saben que hay que usar preservativo, pero no basta con saberlo, porque no saben cómo proponérselo a la pareja y cómo introducirlo en el juego sexual, sin resultar un aguafiestas. Esto es lo que necesitan muchos jóvenes: habilidades sociales en sus relaciones sexuales. Eso que da la educación sexual y que debería ser parte del currículum escolar".
Como la educación sexual no está incluida entre las materias escolares en España, la Federación trabaja directamente con los jóvenes a través de Talleres de Educación Sexual que convocan algunos centros escolares, ayuntamientos o asociaciones juveniles. También da información y atiende consultas en cuatro centros –Madrid, Albacete, La Coruña y Barcelona–, de personas menores de 29 años, por teléfono, on line o en consulta. Atienden, al año, a unos 10.000 jóvenes de toda España. Uno de los temas que se trabajan más en los talleres es el de la diferencia entre la vida real y la pornografía. "Tenemos casos, a menudo, de chicos y chicas que no saben cómo se llaman los genitales de la chica, pero sí conocen una práctica sexual que han visto en una página pornográfica", explica Raquel Hurtado. Los grupos suelen empezar con un juego en el que cada participante se presenta y dice una palabra relacionada con la sexualidad que empiece con la inicial de su nombre. "Más del 30% menciona conceptos que tienen que ver con la pornografía, con prácticas o posturas", dice.
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Cuatro años de discriminación: así han franqueado las lesbianas y mujeres solas su exclusión de la reproducción asistida
El Gobierno del PSOE va a devolver el derecho a la reproducción asistida a las lesbianas sin pareja varón, que fueron excluidas a raíz de una orden ministerial del PP aprobada en 2014.
Aunque las comunidades, a excepción de Asturias, Murcia, Ceuta y Melilla, fueron garantizando su acceso, estas mujeres tuvieron que lidiar con tratamientos interrumpidos y discriminación económica.
Sin hombre al lado no hay hijos
"La falta de varón no es un problema médico". Así justificó en 2013 la entonces ministra de Sanidad, Ana Mato, la exclusión de las mujeres lesbianas, mujeres bisexuales con parejas femeninas y mujeres solas de la reproducción asistida en el sistema público. Sin hombre al lado, no hay hijos, vino a decir la titular de la cartera tras el Consejo Interterritorial que fijó los nuevos servicios. Daba así el pistoletazo de salida a una discriminación flagrante que cinco años después llega a su fin, según anunció el pasado viernes el Consejo de Ministras coincidiendo con la semana del Orgullo LGTBI.
El Gobierno pondrá en marcha el primer trimestre de 2019 la reforma para tumbar la norma aprobada por el PP que alteró los requisitos de acceso a la reproducción asistida para reducirlos a problemas de fertilidad como condición indispensable.
La Orden Ministerial 2065/2014 de 31 de octubre modificó la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud e introdujo una redacción literal que, cuanto menos, sorprendió a la opinión pública. Y es que fijó como requisito la "ausencia de consecución de embarazo tras un mínimo de 12 meses de relaciones sexuales con coito vaginal". Esta, junto a "existencia de un trastorno documentado de la capacidad reproductiva", eran las situaciones en las que tenía que encontrarse una mujer para que el Estado financiara su tratamiento.
La norma entró en vigor en noviembre de 2014, pero desde el principio algunas comunidades autónomas como Andalucía, Canarias, Extremadura o Euskadi decidieron no aplicarla. Con el paso del tiempo, en una especie de efecto dominó, casi todas fueron dejando de lado esta exclusión, a excepción de Ceuta, Melilla, Murcia y Asturias. El Gobierno regional de esta última, sin embargo, estaba preparando ya un decreto para garantizar el acceso de todas las mujeres sin discriminación.
Por el camino, las mujeres lesbianas y solas tuvieron que lidiar con tratamientos interrumpidos, desembolsos de grandes cantidades de dinero en clínicas privadas para ser madres, litigios en los tribunales y una discriminación evidente a efectos prácticos y simbólicos.
Discriminación ideológica
"Está claro que el motivo de esta orden fue ideológico. Las mujeres lesbianas y las mujeres solas formarían familias que no se ajustaban al modelo de 'familia tradicional' de padre, madre, hijos e hijas", explica la abogada Charo Alises sobre la razón que, imagina, llevó al PP a dar luz verde a esta orden. Por aquel entonces, el Gobierno conservador llevaba unos meses con la idea de reformar el aborto y aprobar la ley más restrictiva de la democracia, pero la contestación social le hizo dar marcha atrás y el intento acabó con la carrera del entonces ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón.
Alises, miembro de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), analiza la "discriminación económica" que llevó consigo la norma de Ana Mato al obligar a mujeres lesbianas y solas a costearse, si podían, el tratamiento por lo público. "Por los casos que yo conozco, supuso que algunas parejas desistiesen de la maternidad y que las que hicieron el esfuerzo económico de pagar la inseminación vivieran agobiadas de pensar que si a la primera no resultaba no iban a tener dinero para nuevos intentos", lamenta la jurista.
La sanidad pública de muchas comunidades se negaba a iniciar la reproducción asistida en estas mujeres e incluso se dieron casos de tratamientos interrumpidos. En 2015 salió a la luz el caso de Lourdes y Mariella, que había sido sometida en la Fundación Jiménez Díaz (Madrid) a tres intentos de inseminación artificial sin éxito. Cuando se presentaron en la consulta para comenzar la fecundación in vitro, fase que se iniciaba si la primera no funcionaba, la médica les comunicó que no podían seguir con el tratamiento.
El mismo centro hospitalario fue el protagonista del caso de Verónica y Tania (nombres ficticios). A esta última, la Fundación Jiménez Díaz también le interrumpió el tratamiento en 2014 y ellas iniciaron un proceso judicial de la mano de la organización Women's Link que acabaron ganado.
El Juzgado de lo Social nº18 de Madrid condenó a la Comunidad de Madrid y al hospital por "vulnerar el principio de no discriminación por razón de orientación sexual".
El Gobierno desoyó a la justicia
El fallo sentó precedente –aunque la jueza no consideró responsable directo del daño al Ministerio de Sanidad, también demandado– y reconoció que la Ley 14/2006 sobre Técnicas de Reproducción Asistida , donde se establece el derecho a los tratamientos de reproducción asistida, con independencia de la orientación sexual, es de rango superior a la orden. Dos días después de que la sentencia se hiciera pública, la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, anunció que acabaría con la exclusión.
El Gobierno, sin embargo, desoyó a la justicia y reconoció "respetar la sentencia", pero no retirar la norma discriminatoria. Por aquella época y desde mayo de 2015, los cambios de gobierno en algunas comunidades tras las elecciones autonómicas motivaron la aprobación de normativas que dejaban sin efecto la orden del PP. Ese año lo hicieron algunas como Baleares o Valencia, con la actual ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, Carmen Montón, como consejera de la Generalitat valenciana. Castilla-La Mancha lo hizo en 2016 y Navarra un año después.
"Pocas veces vemos normas tan discriminatorias sobre el papel, con una exclusión tan evidente y clara. Nosotras quisimos poner en marcha ese litigio porque Tania y Verónica eran representativas de muchas mujeres, así que lo que pretendimos fue poner en el centro este tema y abrir un debate público", recuerda Viviana Waisman, presidenta de Women's Link. Así, el anuncio avanzado la semana pasada por el Consejo Ministras pone fin a un periplo discriminatorio de varios años que han tenido que atravesar las mujeres sin hombre al lado.
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El mapa de los derechos trans en España: de la autoafirmación de género al vacío legal
Doce comunidades tienen leyes que recogen los derechos de las personas trans y ocho de ellas se basan en la libre autodeterminación del género.
Canarias y Euskadi exigen un informe médico o psicológico que acredite la transexualidad, mientras que Asturias, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha y La Rioja no tienen ley trans ni LGTBI.
Algunos territorios tienen unidades hospitalarias específicas para las personas trans, otros apuestan por atenderlas en proximidad en los servicios generales.
El 13 de marzo de 2007 las personas trans en España estaban de celebración. Entraba en vigor una nueva ley que les permitía cambiar el nombre y el sexo en su DNI sin necesidad de pasar por un quirófano. Once años después, las demandas del colectivo van mucho más allá y el Congreso está tramitando varias leyes con medidas integrales contra la transfobia, pero muchas comunidades autónomas han avanzado por su cuenta durante ese tiempo.
En los últimos cuatro años se han aprobado trece nuevas leyes en once regiones para dar protección a las personas trans, bien a través de legislación específica o bien dentro de leyes dirigidas a todo el colectivo LGTBI+. Antes de eso, Navarra –con una ley trans que fue la pionera en 2009 aunque en 2017 quedó derogada por una norma LGTBI más amplia– y Euskadi –con su ley trans de 2012, aún en vigor– abrieron camino.
Andalucía y la Comunidad de Madrid cuentan cada una con dos leyes diferenciadas, una específica para las personas trans y otra para todo el colectivo LGTBI+. Canarias, Comunidad Valenciana y Euskadi tienen leyes solo para las personas trans, mientras que Aragón, Islas Baleares, Catalunya, Extremadura, Galicia, Murcia y Navarra han aprobado legislación que se refiere de forma conjunta a la comunidad LGTBI+.
Las cinco regiones restantes no tienen normas trans ni LGTBI+ en vigor. En Cantabria, Castilla y León y Castilla–La Mancha se han llegado a anunciar pero por el momento no se han tramitado.
El derecho a la autodefinición es el punto de partida
La base de la mayor parte de esta legislación autonómica es el derecho a la libre autodeterminación: es decir, a que cada persona construya de forma libre su propia definición sobre su género, orientación sexual, sexo y cuerpo. No debe mediar ningún tipo de informe psicológico o médico que "acredite" la identidad de género. A día de hoy, Canarias (2014) y Euskadi (2012) son las dos únicas comunidades con leyes trans o LGTBI+ que sí lo exigen. El texto es similar en la redacción de ambas normas, que piden un informe de psicólogo que acredite "que carece de patologías que le induzcan a error en cuanto a la identidad de género que manifiesta" y "que presente una disonancia igualmente estable y persistente durante al menos seis meses, entre el sexo morfológico de nacimiento y la identidad de género sentida".
"¿Quién es trans según estas leyes? Aquella persona que lo acredite mediante un informe. Supone una vulneración del derecho a la libre determinación. Es un tercero quien acredita mi identidad. Las ley de 2012 del País Vasco, 2014 de Canarias… han sido leyes que han nacido con fecha de caducidad", reflexiona Mar Cambrollé, presidenta de la Asociacion de Transexuales de Andalucía–Sylvia Rivera e impulsora de la Ley Trans Andaluza.
Para la activista, esta legislación nace "negando al sujeto político capacidad de ser sujetos de derecho" y, al mismo tiempo, "subrayando y reproduciendo la visión patológica de las identidades trans". La libre autodefinición ha quedado también fuera de la ley gallega y de la catalana (ambas de 2014), pero ninguna cuenta con la exigencia del informe psicológico y la segunda sí incluye una referencia explícita a que la política sanitaria no debe tratar "directa o indirectamente la condición de estas personas, especialmente transgéneros e intersexuales, como una patología".
¿Unidades especializadas o atención de proximidad?
Las primeras comunidades que desarrollaron una atención sanitaria a las personas trans apostaron por crear unidades hospitalarias específicas para ellas. En Euskadi, la Unidad de Trastornos de Identidad de Género del Hospital de Cruces (Barakaldo) es el servicio de referencia para toda la región. En Canarias, la ley establece dos unidades de identidad de género, una para cada provincia.
Para Mar Cambrollé, la existencia de estos servicios centralizados no es algo positivo. "Es un modelo antiguo, que se impuso en 1999 desde Andalucía y se extrapoló al resto del Estado", explica. Señala que, en la práctica, esos servicios se convirtieron en "unidades de maltrato, de vulneración de la dignidad". "Se nos estigmatizaba, ya que se nos segregaba del resto", considera la activista.
La misma comunidad, Andalucía, aprobó en 2014 su ley trans, que inicia un cambio de modelo. "Se acabaron las unidades específicas. La puerta de entrada es la medicina primaria y no la de la psiquiatría. Si eres de Sevilla, vas al médico de familia y él te deriva al endocrino del hospital de tu ciudad", cuenta Cambrollé. Subraya que "las necesidades de las personas trans son las mismas que las de las personas cisexuales" y que "hay que desmitificar los tratamientos específicos: yo soy una mujer con una carencia hormonal y esa es mi necesidad, así que voy como cualquier mujer que tiene una carencia hormonal fruto de un desarreglo menstrual o de ovarios poliquísticos".
Madrid, Murcia y Aragón han seguido ese nuevo camino: incluyen el principio de proximidad como uno de los fundamentos de la atención a las personas trans y establecen que la derivación a centros especializados solo sea voluntaria. Navarra, que en su primera ley, la de 2009, apostó por una unidad de referencia, en la de 2017 acabó con ese sistema y se sumó al de la atención en proximidad.
La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales defiende que se combinen ambos modelos. "Quien tiene que decidir adónde ir es el usuario", señala su vicepresidente, Mané Fernández. Explica que "si rascas un poco, incluso en esas comunidades sin una unidad, al final siempre terminas yendo a profesionales que realmente entienden y saben algo sobre nuestra realidad". Pide, por tanto, "que existan servicios específicos para las personas trans no patologizantes".
Las carteras de servicios sanitarios
Muchas de las comunidades con las leyes más recientes especifican en ellas una serie de servicios que la sanidad pública debe prestar a las personas trans que los requieran. Entre ellos están los tratamientos hormonales, las cirugías genitales y de pecho y los tratamientos de modulación del tono y timbre de voz. También prevén que se les preste acompañamiento psicológico si lo necesitan, con la precisión en algunos casos que esa atención sea la misma que recibe de forma común cualquier usuario de la sanidad pública.
Además, especifican el derecho de las personas trans menores de edad a recibir, cuando empiecen la pubertad, tratamientos de bloqueo hormonal que les eviten desarrollar caracteres sexuales no deseados, y más adelante, tratamiento hormonal cruzado para "propiciar el desarrollo de caracteres sexuales secundarios deseados". Por otro lado, casi todas las leyes trans o LGTBI prohíben expresamente las "terapias de aversión o de conversión de las manifestaciones de identidad de género libremente manifestadas por las persona".
Muchas comunidades no realizan en su propio territorio las cirugías de reasignación de sexo, sino que derivan a los pacientes que las requieren a otras autonomías que cuentan con equipos especializados. Uno de esos equipos está en el Hospital de Málaga, que lleva muchos años haciendo intervenciones de este tipo a personas trans de toda España. Según datos proporcionados a eldiario.es por la Consejería de Salud de Andalucía, Málaga ha operado desde 2015 a 17 personas residentes en otras comunidades autónomas: 5 de Asturias, 6 de Islas Baleares, 1 de Castilla–La Mancha, 2 de Murcia y 3 de Comunidad Valenciana.
¿Qué ocurre con los baños y vestuarios de los colegios?
La inmensa mayoría de las legislación autonómica aprobada incluye, con mayor o menor detenimiento, un apartado referido a la educación. Abarcan, por una parte, la inclusión dentro del currículo educativo del respeto a la diversidad de orientaciones sexuales e identidades de género y, por otra, medidas para el correcto trato a los menores trans en los centros. El profesorado debe referirse al alumnado con el nombre elegido –o el que decida su familia si es demasiado pequeño– y ese será el nombre que aparezca en toda la documentación pública, con independencia de las bases de datos de la administración, y el mismo que se utilizará en actividades extraescolares y exámenes.
Se especifica que el alumno o alumna tiene derecho a la libre elección de indumentaria y, si el uniforme es obligatorio, a vestir el que corresponda en función a su identidad manifestada. Ocurre lo mismo con los baños y vestuarios. La excepción son las leyes vasca, gallega y catalana, sin referencias ni a la indumentaria ni al vestuario.
La ley de Murcia, a mayores, recoge que la Administración no apoyará la concesión de subvenciones o cualquier tipo de ayuda pública, ni tan siquiera concesiones administrativas, a aquellos centros que discriminen al alumnado por razón de identidad sexual, orientación sexual o expresión de género. "Esta circunstancia ha de reflejarse nítidamente en el ideario de los centros y han de tener su correspondencia en las manifestaciones públicas de los responsables de los mismos", dice la ley.
Sanciones de hasta 120.000 euros
Muchas de las leyes trans y LGTBI incluyen un régimen de infracciones y sanciones administrativas para garantizar su cumplimiento. En general establecen tres categorías: infracciones leves, como las expresiones vejatorias contra las personas trans en medios de comunicación o redes sociales; graves, como el uso de libros de texto que presenten a las personas como "inferiores en dignidad humana" en función de su identidad de género; o muy graves, donde se incluyen el acoso o las terapias de modificación de la identidad de género.
La ley LGTBI andaluza es la que estipula las sanciones más duras: multas de hasta 120.000 euros para las infracciones muy graves, junto con otras posibles medidas como la prohibición de recibir ayudas públicas de la comunidad autónoma durante cinco años. En Baleares, la multa máxima es de 90.000 euros, mientras que en Navarra, Comunidad Valenciana, Madrid, Aragón, Extremadura y Murcia llegan hasta los 45.000 euros.
Catalunya es la comunidad menos dura de las que establecen sanciones: sus multas máximas están en torno a los 6.000 euros. Canarias, Euskadi y Galicia no contemplan ningún régimen sancionador en sus leyes trans o LGTBI.
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Pesimismo en la lucha contra el sida
Cierto sentimiento de frustración ha dominado el congreso sobre el sida celebrado a finales de julio en Ámsterdam. Esa reunión suele organizarse cada dos años, con aspectos científicos, pero también sociales, culturales y políticos, consecuencia de las características peculiares de esa pandemia, descubierta hace menos de cuarenta años, pero merecedora de la creación de una agencia internacional especial: ONUSIDA. No en balde, desde su aparición en 1981, ha matado a 35,4 millones de personas e infectado a 77,3 millones.
La sensación de fracaso se ha impuesto pese a los avances en los tratamientos antirretrovirales. Resalta la convicción de que no se alcanzará el objetivo propuesto para 2020, el llamado “90-90-90”: que el 90% de los portadores del virus sea consciente de su estado, el 90% reciba tratamiento y, de estos, el 90% llegue a una carga viral indetectable y, por tanto, intransmisible. Incluso, se reprocha a quienes desmotivan, con declaraciones optimistas sobre la erradicación de la epidemia para 2030, ante una infección que mató a casi un millón de personas en 2017.
Balance de la situación
Por primera vez, el número de personas fallecidas por enfermedades relacionadas con el sida cae por debajo de la cifra simbólica del millón; pero las nuevas infecciones identificadas en 2017 siguen siendo muy altas: 1,8 millones de personas, es decir, casi 5.000 casos al día (150.000 personas más que en 2016). Respecto de 2010, han disminuido en un 16%, pero para alcanzar los objetivos de 2020 sería necesaria una disminución del 75%. El director ejecutivo de ONUSIDA, Michel Sidibé, habla de “crisis”.
En 2017 se infectaron 1,8 millones de personas, 150.000 más que en 2016
Los progresos siguen siendo insuficientes. En 2017, 36,9 millones de personas vivían con el virus del sida (VIH) en el mundo, un número que aumenta mecánicamente por el despliegue del tratamiento antirretrovírico que permite a las personas vivir con el virus. El 59% de las personas seropositivas tenían acceso a estos medicamentos, frente al 53% en 2016.
Por otra parte, sigue creciendo en Oriente Medio, África septentrional y Europa del Este y Asia central: en estos últimos, sobre todo, entre drogadictos que se inyectan. En Ámsterdam se reprochó la falta de voluntad política para acabar con la epidemia. Y se pidieron una vez más actuaciones públicas para resolver problemas derivados de tantas decisiones personales, como sustituir la heroína por metadona y facilitar la distribución de jeringuillas seguras. Varias organizaciones se han unido con el lema “perseguir el virus, no a la gente” (aluden a estigmas y discriminaciones, así como a la criminalización de la enfermedad).
Se reclama más dinero
Hay casi unanimidad sobre la necesidad de aumentar los fondos dedicados a la investigación y la prevención. En el informe de este año, ONUSIDA afirma que “la respuesta mundial al sida se encuentra en una situación particularmente preocupante (...) el ritmo de progreso dista mucho de estar a la altura de la ambición declarada”. Se refiere sobre todo a las incertidumbres sobre la financiación de la respuesta a la epidemia. En 2017 se disponía de un total de 20.600 millones de dólares, el 80% del objetivo fijado para 2020. Sin embargo, ONUSIDA destaca que “no hubo nuevos compromisos significativos de los donantes en 2017", y teme consecuencias catastróficas si la financiación internacional se reduce en un 20%.
La prostitución, las relaciones sexuales entre hombres y el uso de drogas inyectables representan casi la mitad de las infecciones en el mundo, el 90% en Europa Occidental y Norteamérica.
Según ONUSIDA, existe a nivel global una brecha en la financiación de unos 5.000 millones de dólares, y las aportaciones de los gobiernos donantes cayeron más de 500 millones de dólares entre 2015 (7.500 millones) y 2016 (7.000 millones), alcanzando el nivel más bajo desde 2010.
Entretanto, sigue pendiente resolver el problema de la reducción del costo de los tratamientos farmacológicos, especialmente gravosos para los países menos desarrollados.
Población en mayor riesgo
En la conferencia de Ámsterdam se protestó contra las discriminaciones que sufren los enfermos, y se pidió a los gobiernos que no sancionen penalmente la ocultación de portar el virus (aun con el riesgo de transmitirlo a otras personas). Pero no se puede olvidar que determinadas capas de la población presentan un riesgo particular de contraer la infección.
En 2017, los varones que practicaban relaciones sexuales con otros varones tenían 28 veces más probabilidades de infectarse que quienes vivían relaciones sexuales con personas del sexo opuesto. Entre los consumidores de drogas inyectables, el riesgo es 22 veces mayor que entre los no adictos. Es trece veces superior entre las profesionales del sexo y entre las transexuales que en el conjunto de mujeres en edad fértil (15-49 años). Estos grupos representan casi la mitad de las infecciones en el mundo, el 90% en Europa Occidental y Norteamérica, el 97% en Europa del Este y Asia Central.
Un grupo de estudio ha propuesto en “The Lancet” un replanteamiento de la lucha contra el sida, para incluirla en planes de salud integrales.
De modo particular, preocupa la infección de niños en la gestación, el nacimiento o la lactancia: en 2017 hubo 180.000 casos en todo el mundo. Las pruebas virológicas para los recién nacidos expuestos al VIH siguen siendo insuficientes, lo que retrasa aún más el inicio del tratamiento.
La prevención reducida a profilaxis
En Ámsterdam se han repetido tesis conocidas sobre profilaxis, incluida la conseguida con medicamentos tomados inmediatamente antes o después de actos sexuales. El problema es que la reducción de infecciones así conseguida resulta contrarrestada, en mayor o menor parte, por la frecuencia de prácticas con riesgo de transmisión.
No faltan iniciativas para mejorar la detección de la enfermedad; pero la prevención se enfrenta a una seria dificultad: llegar a grupos de población con mayor riesgo de infección, pero que no acuden a los hospitales donde se practican pruebas anónimas y gratuitas para detectar infecciones de transmisión sexual.
Una nueva estrategia médica
Además, entre los expertos crece la convicción de que es preciso replantear la lucha contra el sida, para incluirla en plataformas de servicios de salud integrales, combinando el VIH y otras infecciones. La lucha contra el virus de la inmunodeficiencia humana debería incluirse en programas sanitarios más amplios, que también se ocupen de las enfermedades conexas. Un estudio realizado por cerca de cincuenta expertos durante dos años, plantea ese cambio de paradigma en un número especial de la revista médica The Lancet.
Más allá del informe de ONUSIDA, que aboga también por combinar la prevención y la atención del VIH y la tuberculosis, estos expertos proponen la creación de servicios integrados que respondan al VIH y otras enfermedades que comparten rutas de transmisión, llegan a los mismos grupos de riesgo y a menudo coexisten en los pacientes. Esos servicios incluirían salud sexual y reproductiva, tuberculosis –es la principal causa de muerte de los pacientes con VIH: uno de cada tres casos–, hepatitis viral, drogadicción y trastornos mentales. Incluso, podría extenderse a enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.
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La educación sexual en las familias: "No hay que evitar las preguntas de los más pequeños"
Con una educación sexual tardía e insuficiente en las escuelas y muchas veces inexistente en las familias, se siembra el terreno perfecto para que los modelos sexuales vengan dados por la pornografía.
La sexóloga Carol Armero insiste en la necesidad de abrir la educación sexual a temas como el placer o la diversidad: “A día de hoy la educación sexual en las escuelas es muy escueta y se limita a evitar embarazos no deseados”.
El psicólogo Pere Font defiende la educación sexual en las familias “desde el primer año”: “Una educación que se realiza en silencio, como ver a los padres abrazarse o que estos se bañen con sus hijos. Hay que transmitir valores”.
Son las cuatro de tarde y el pequeño de la familia se encierra en la habitación para jugar con el ordenador. Es su día libre y es muy probable que vaya a abrir una pestaña con su videojuego favorito y otra con una página de contenido pornográfico que le habrán pasado sus compañeros de clase. Un contenido pornográfico que se convertirá en referente sexual del niño si no tiene otro modelo al que aferrarse. Pero, ¿se habrá hablado antes de sexualidad en su familia?.
Muy probablemente reciba educación sexual en la escuela aunque, quizá, no sea suficiente. Una educación que “llega mal y tarde”. Lola Hernández es sexóloga en el equipo de Madrid Salud e insiste en que las familias deberían tener un papel fundamental en la educación sexual de los más pequeños en sus primeros años de formación. “Siempre que se dice que los pilares fundamentales de la educación sexual se encuentran en los trabajos en institutos pero me pregunto que dónde queda entonces el papel de las familias”.
Pere Font, fundador y director del Institut d’Estudis de la Sexualitat i la Parella defiende una idea similar. El psicólogo insiste en que la educación debe realizarse “en un ambiente de respeto y comprensión” y “desde el primer año”. Puede resultar una edad muy temprana pero es “una educación que se realiza en silencio, como ver a los padres abrazarse o que estos se bañen con sus hijos”. De esta forma se transmiten valores y no solo conocimientos. “Los conocimientos no son lo importante. Hay que transmitir valores”.
Los primeros años de educación sexual silenciosa serán fundamentales y pronto se verán sustituidos por una segunda fase con “preguntas sencillas a las que hay que responder de forma también sencilla ”. Carol Armero es sexóloga y coach. Realiza talleres para padres donde enseña cómo educar sexualmente a los niños a partir de los 5 años. “Es fundamental no evitar las preguntas de los más pequeños, los padres son los modelos a seguir del niño”. La sexóloga insiste en que hay que naturalizar la sexualidad: “solo le cambiamos el nombre a los genitales; al brazo, por ejemplo, no lo llamamos San Jacobo”.
Cristina es de Móstoles, tiene tres hijos, ahora también dos nietos y ha asistido a bastantes talleres de sexualidad para padres; tres de ellos con Carol Armero. “Estos talleres te abren la mente y permiten que normalices cosas que pueden parecerte extrañas. Cuando eran pequeños y veía que se tocaban casi me daba un infarto”. Armero asegura que la autoexploración es normal. “Hay que enseñarle al niño que no debe hacerlo en público pero es algo totalmente natural”. A día de hoy, Cristina, sigue aplicándose lo aprendido. “Ahora veo que mi hijo de 13 años se encierra en el baño y bueno, ya sé por qué”.
También Esther ha asistido a estos talleres de sexualidad para padres. “Aprendes que hay que educar en sexualidad de forma natural a un niño y cómo hacerlo. Yo, por ejemplo, no tenía ni idea que a los 5 años se debiese comenzar”. Armero cuenta con más talleres en su consulta y confiesa que los talleres para padres no son de los más demandados. “Se ahorrarían muchas consultas futuras a otro tipo de talleres si se iniciase de forma más temprana la educación sexual”. Además, asegura que suelen ser las madres, y no los padres, quienes asisten a los mismos. “Sería importante que todos asistieran, tanto mamás como papás”.
Educación limitada a evitar embarazos
Será después de estos años de educación sexual en el seno familiar cuando le toque el turno al centro educativo. “A día de hoy la educación sexual en las escuelas es muy escueta y se limita a evitar embarazos no deseados”. Carol Armero insiste en la necesidad de abrir la educación sexual a temas como el placer o la diversidad. Cuando los talleres de sexualidad lleguen a las escuelas, los chavales ya habrán comenzado a consumir contenido pornográfico. Los últimos estudios muestran que la edad de inicio de consumo a la pornografía ha descendido hasta los once años.
Aun así, “que los adolescentes consuman pornografía no es una novedad”. Pere Font insiste en que un niño de hoy no actúa de forma muy diferente al niño de hace unos años. Asegura: “antes echábamos mano a un diccionario y buscábamos cualquier contenido que nos hiciera gracia. El problema es que ahora es el mismo contenido, pero a color”. Font sabe que la capacidad de Internet para mover contenido es inmensa y que no hay hogar al que la pornografía le cueste llegar. “Aun así son muchos los padres que no creen -o que prefieren no creer- que su hijo pueda consumir este tipo de contenidos”.
Con una educación sexual tardía e insuficiente en las escuelas y una educación familiar que no entra en el ámbito de la sexualidad, se está sembrando el terreno perfecto para que los modelos sexuales vengan dados, directamente, por páginas de contenido pornográfico “que no recrean situaciones de respeto” y que, además, “generan desigualdad en la pareja”.
La sexóloga Lola Hernández advierte de que los equipos de educación sexual no pueden actuar como bomberos. “Apagamos un incendio que ya se ha creado y nos vamos. No hay que apagar incendios; hay que evitar es que estos se inicien. Las charlas de educación sexual no deben limitarse a la prevención de ETS o embarazos no deseados pero, muchas veces, no da tiempo a más por el modelo educativo que tenemos ahora mismo”. La sexualidad debe abrirse a otras ramas como el placer, el consentimiento y la diversidad sexual y, para esto, la familia juega un papel fundamental desde el primer día.
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Portugal aprueba el cambio de sexo en el DNI sin informe médico desde los 18 años
A los menores se les exigirá que incluyan un informe médico, tal y como ha pedido el presidente del país.
El Parlamento de Portugal ha aprobado este jueves una ley que permite notificar el cambio de sexo en el registro civil desde los 16 años y que ahora exige a los menores que incluyan un informe médico, tal y como ha pedido el presidente del país, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, al vetar la propuesta original.
La primera redacción de la ley, que no exigía informe y rebajaba de los 18 a los 16 años la edad mínima para hacer este trámite, había sido aprobada por el Parlamento en abril, pero un mes más tarde Rebelo de Sousa la vetó, en virtud de sus prerrogativas constitucionales.
El presidente portugués ha devuelto la norma a los diputados, a los que ha pedido que ponderasen "la inclusión de un informe médico previo a la decisión sobre la identidad de género antes de los 18 años de edad". Este veto implicaba que la ley tuviera un segundo debate en el Parlamento, donde este jueves se podía aprobar sin modificaciones ni enmiendas.
Finalmente, han optado por la segunda opción, con una propuesta acordada entre el gobernante Partido Socialista (PS), el marxista Bloque de Izquierda (BE) y el Partido de las Personas, los Animales y la Naturaleza (PAN, ambientalistas) que incluye el requisito del informe que deberá ser realizado por un psicólogo.
La nueva versión
Se trata de un documento que atestiguará únicamente su "capacidad de decisión y voluntad informada, sin referencias a diagnósticos de identidad de género", según consta en el texto aprobado.
La propuesta ha salido adelante con los votos a favor del PS, el BE, el PAN y, para sorpresa de la cámara, el Partido Comunista Portugués (PCP), que se abstuvo en la votación de la norma original en abril.
En contra se han posicionado el Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha) que han aprovechado esta revisión de la ley para pedir que se exija informe médico en todos los casos y, con ello, han recibido reproches por parte de los grupos de izquierda.
Ante las críticas de estos partidos, que le han acusado de estar "en contra de la autodeterminación de género", el PSD ha insistido en que "es fundamental que haya un respaldo científico", un argumento en el que solo le ha apoyado el CDS-PP, la formación más a la derecha del hemiciclo.
El proceso de autonomía es progresivo y desarrollado en varias etapas. A pesar de que ustedes quieran decir lo contrario, a los 16 años no se consigue completar ese proceso
"El proceso de autonomía es progresivo y desarrollado en varias etapas. A pesar de que ustedes quieran decir lo contrario, a los 16 años no se consigue completar ese proceso", ha defendido la portavoz del CDS-PP, que también ha votado en contra.
Tras el trámite legislativo de este jueves, la ley vuelve a estar sobre la mesa de Marcelo Rebelo de Sousa, quien aseguró cuando vetó su primera versión que la promulgaría si el Parlamento incluía un informe médico para los menores.
Por tanto y salvo sorpresa, la norma será promulgada en ocho días, según los plazos que establece la Constitución portuguesa, que permite al jefe del Estado, en caso de que tenga otras objeciones al contenido, remitirla directamente al Tribunal Constitucional.
En los dos años transcurridos desde que asumió el cargo, Rebelo de Sousa ha utilizado su poder de veto en nueve ocasiones, un registro elevado en comparación con anteriores presidentes de Portugal.
La devolución de las normas al Parlamento para su revisión y eventual aprobación no es un hecho aislado para los representantes políticos lusos, que han modificado durante este periodo normas de calado social, financiero o político.
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miércoles, 25 de julio de 2018
Las nuevas reglas de la regla
Una nueva generación de mujeres reivindica la menstruación como un asunto crucial en sus vidas, sus cuerpos y sus emociones. ¿Por qué silenciarla? ¿Por qué seguir pintándola azul? ¿Por qué no hay compresas en los campos de refugiados? La “revolución menstrual” ya está aquí.
Lo comprobamos en la pasada edición de Operación Triunfo: las jóvenes no mantienen ni por asomo la relación con el cuerpo que, por lo general, hemos experimentado las generaciones anteriores. La normalidad con la que han confesado no depilarse o cómo se refieren a la regla nos ha dejado pasmadas. ¿Cómo y cuándo se ha producido este cambio de chip, que no lo hemos visto venir? ¿Cómo es posible que muchas sigamos yendo al baño con el tampón escondido en el bolsillo mientras Aitana es capaz de anunciar en plena firma de discos: “Voy cinco minutos al baño que tengo la regla”?
Las que aprendimos a vivir la menstruación como un horror silenciado, casi como Carrie (inolvidable Sissy Spacek) en su ducha, asistimos hoy a su irrupción en lo público con cierta sensación de haber caído en una trampa. ¿Qué nos daba tanta vergüenza? ¿De dónde vino aquel auto-desprecio? Recordemos: hasta no hace mucho funcionaban supersticiones que nos prohibían lavarnos la cabeza, hacer mayonesa o tocar plantas si teníamos el periodo. Por suerte, hemos desactivado prejuicios y nos queda lo importante: asegurarnos de que las mujeres en situación de pobreza, de calle o en campamentos de refugiadas accedan a los productos higiénicos que necesiten o terminar con la tasa rosa que grava estos productos como si fueran caviar: con el IVA del lujo (un 10%). Las millenial apuestan por una alegre 'revolución menstrual': actualicemos nuestro software. Estas son las nuevas reglas.
1. Fin del silencio
La menstruación ha pasado de asunto íntimo o higiénico a protagonizar el relato. La mayoría de nosotras atribuimos significado a la regla a través de dos referentes televisivos: los anuncios de compresas, donde el objetivo primordial sigue siendo que nada se manche; y aquel capítulo de Verano azul y su 'Bea ya es mujer', que recogía el significado naturalizado de lo menstrual: una mutación instantánea que nos hacía pasar de niña al siguiente estadio sin aclararnos en qué consistía exactamente aquello más allá del nuevo incordio mensual. En general, la cultura pop ignoraba la existencia de la regla y los personajes femeninos jamás la sufrían, ni para bien ni para mal. Hoy, la cuestión se ha integrado en las narraciones televisivas orquestadas por mujeres: 'Fleabag', 'Broad City', 'Girls', 'Vis a vis'... El estigma que la menstruación aún conlleva en países como India forma parte del relato de 'Esta es mi sangre' (Hoja de lata) el libro con el que la periodista francesa Élise Thiébaut desactiva mitos interesados. Lola (Lumen), de la ilustradora chilena Alejandra Lunik, la aborda de manera divertidamente irónica, mientras que la española Raquel Riba Rossy la usa como símbolo de empoderamiento de su personaje estrella: Lola Vendetta. También de aquí es el fanzine 'Regla', en el que 'se dibuja, se siente, se ve y se oye la menstruación como algo bonito'.
2. Desmontando el estigma
La consideración de la regla como algo sucio no tiene nada de natural: es una construcción cultural y social que, por suerte, está mutando. La antropología vino una vez más al auxilio de las mujeres en su tarea de horadar la fortaleza del tabú. A principios del siglo pasado, Margaret Mead descubrió que en Samoa menstruar no suponía un desprestigio, pues su sociedad no se organizaba en términos patriarcales. En su cultura estaba vinculada a la adoración de las divinidades fértiles, mientras en la nuestra nos hace sentir sucias, incómodas e inapropiadas. En la actualidad, la única regla aceptable es aquella que no se mueve, no se nota, no se siente: la hemos borrado del mapa. En el libro 'Cosa de mujeres: menstruación, género y poder' (Sudamericana), Eugenia Tarzibachi explica cómo la aparición de los productos de higiene femenina posibilitó la construcción de un cuerpo femenino amenstrual, donde lo 'defectuoso' del cuerpo de las mujeres quedaba enmascarado. Pero, bajo esta 'liberación de la mujer', seguía sin resolver el asunto del estigma. La vergüenza ante la posibilidad de que una mancha roja traspase la ropa nos sigue afectando.
En Afganistán, creen que las que se lavan durante la regla quedan estériles.
'La lógica que se le aplica es la de la ocultación, como a otros fluidos considerados impuros –dice Begoña Enguix, antropóloga experta en género y cuerpo y directora del grado de Antropología en la UOC–. Aunque es cierto que cada vez existe más apertura, la regla se continúa invisibilizando para ocultar una especificidad femenina que nos coloca en una posición de inferioridad, pues supone mal humor, inestabilidad emocional... Por eso, para evitar la crítica o el control, lo mejor es no nombrarla'. O teñirla de azul en los anuncios de compresas.
En 'Esta es mi sangre', Élise Thiébaut afirma que conocer la historia de la menstruación supone adentrarse en la génesis de la sociedad humana. Thiébaut cita al antropólogo Alain Testart, quien sostiene que si las mujeres tenían vetadas las armas y, por tanto, la caza, era por la prohibición simbólica de mezclar sangres (la menstrual y la del animal cazado). Por tanto, la regla como tabú cultural estaría también en el origen de la división sexual del trabajo que aún sufrimos hoy. ¿No es fascinante?
3. La regla de las que no se la pueden permitir
Conforme cae la ley del silencio, conocemos los secretos menstruales de mujeres que jamás imaginamos en este trance. En 2016, la nadadora Fu Yuanhui asombró a la audiencia al explicar que la cuarta posición de su equipo en los Juegos Olímpicos de Río se debía a que tenía la regla. Un año antes, la tenista Heather Watson explicó que había caído eliminada del Open de Australia por la misma razón, permitiendo a su compatriota y atleta Paula Radcliffe denunciar que 'el deporte no ha aprendido todavía a tratar la menstruación', pues ni los médicos deportivos investigan esta cuestión. Increíble, pero cierto: no contamos con estudios suficientes para constatar cómo afecta la regla al rendimiento deportivo.
El tabú no solo se aplica a la élite del deporte, sino a la máxima pobreza. Las refugiadas se encuentran en una desprotección total: solo las organizaciones sociales tratan de paliar la falta de compresas, tampones y toallitas que sufren en los campos de refugiados, donde las infecciones son una amenaza tan cierta como la violencia. Por desgracia, aún no existe una reglamentación que ordene ampliar el kit de ayuda a los refugiados para que contemple las necesidades de higiene menstrual.
4. Saber del mundo
La consideración social y política de la menstruación es un indicador para leer la situación de las niñas y las mujeres en la sociedad. En todo el mundo existe una preeminencia del tabú cultural y una situación de falta de accesibilidad a las básicas medidas de higiene allí donde existe pobreza. En Bolivia, compresas y tampones no se tiran a la basura porque se cree que la sangre menstrual puede provocar enfermedades, incluido el cáncer. En Irán, el 48% de las jóvenes creen que la regla es una enfermedad. En Afganistán, piensan que las mujeres que se lavan durante la menstruación quedan estériles. En Nepal, el estigma de la impureza es extremo: rige el chhaupadi, una costumbre que requiere encerrar a las mujeres menstruantes en cuartuchos sin electricidad o calefacción o chozas en el bosque. No se les permite tocar fruta fresca, leche, verduras o el ganado por temor a que los contaminen. En algunas zonas tampoco pueden leer o escribir para no enfadar a los dioses.
5. Del llanto a los súper poderes
Con la deconstrucción del estigma, la narrativa al respecto de la regla se enriquece con matices. Sin llegar al extremo de negar el síndrome premenstrual, sí se cuestiona el mito de atribuirnos mal humor en esos días del mes. La doctora Sarah Romans, de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), revisó los estudios sobre los cambios de humor atribuidos al SPM y concluyó que más de la mitad de ellos no conectaban realmente menstruación con mal humor. Por otro lado, el aumento de progesterona que se produce en la segunda mitad del ciclo menstrual son comparables a los altibajos emocionales que producen las fluctuaciones de testosterona en los hombres.
El 23% de las niñas de la India abandona la escuela por no tener acceso a compresas.
Además, el relato único de la menstruación, ese que la liga al embarazo y la fertilidad, se rompe con lecturas que la subrayan como un indicador de salud y un factor de longevidad. El flujo anuncia cuando algo no funciona bien: vigilar su color, olor y duración es utilísimo y nos permite autoconocernos y ser más conscientes de nuestra salud. De hecho, la regla es uno de los factores que explica que las mujeres vivamos más. Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de California descubrió en 2016 que las mujeres que tienen su primera regla y la menopausia tardía aumentan sus posibilidades de vivir nueve décadas.
6. Retos: De la educación a la salud
La ruptura del tabú ha desatado la reclamación a los gobiernos. El asunto es transversal: supone una reflexión en lo educativo, en lo fiscal y en lo asistencial. Preguntémonos: ¿cómo se habla de la regla en las escuelas? Por otro lado, la cuestión de los impuestos también reclama una revisión. Después de una campaña liderada por la modelo Adwoa Aboah, el gobierno británico anunció que todo lo recaudado por la llamada 'tasa rosa' (esa que grava los productos higiénicos femeninos con el impuesto del lujo) se dedicaría a paliar la 'pobreza menstrual': redundaría en las familias británicas empobrecidas. En noviembre de 2017, el gobierno canario anuló la tasa del 3% vigente en las islas (en la península tenemos el 10% en vez del 4% que se aplica a los productos de primera necesidad). En lo asistencial, la urgencia tiene que ver con las mujeres encarceladas o homeless: ¿por qué no se considera el acceso a estos productos un derecho humano que se dispense gratis en casos de máxima necesidad?
7. El altavoz
Una de las decisiones más celebradas de Meghan Markle fue invitar a siete representantes de otras tantas organizaciones benéficas y donarles sus regalos de boda. Entre ellas estaba su favorita y única no británica: la Myna Mahila Foundation, dedicada a aprovisionar de compresas y tampones a las mujeres de los slums indios para luchar contra la llamada 'pobreza menstrual'. Según Unicef, el 23% de las niñas indias abandonan su educación por no tener acceso ni a compresas ni a cuartos de baño. En Etiopía, el 56% de las niñas no van a clase durante la regla por carecer de material higiénico. En el África subsahariana, las niñas pierden un 20% de los días de clase por esta misma razón. La Duquesa de Sussex viajó en 2017 a Mumbay para conocer de primera mano el trabajo de Mahila y, a la vuelta, escribió un ensayo para la revista Time en el que defendía el fin del tabú acerca de 'la cosa más natural del mundo'.
8. Descubrir nuestra naturaleza cíclica
Un paso más allá de la clínica, la higiene y la política se encuentra la evidencia de estar conectadas a un ciclo hormonal, una sucesión de fases cuya presencia puede depender tanto de la constitución de cada cuerpo como de la atención que les prestemos. Erika Irusta, pedagoga menstrual y fundadora de la comunidad soy1soy4.com, incide en los beneficios de conocer el cóctel hormonal personal y los cambios químicos que produce. La clave está en diseccionar las cuatro fases del ciclo menstrual y sus particularidades físicas, psicológicas y anímicas: un ir y venir de estrógenos y progesterona que hace que nuestro cuerpo se queje (dolores, irritabilidad...) si no está en equilibrio. Estrés, mala alimentación, cansancio o exigencias de productividad afectan a esta especie de medidor de máxima receptividad de nuestra calidad de vida que es nuestro ciclo menstrual.
9. Placer sexual: Pros y precauciones
Las sexólogas achacan a la mayor lubricación y tensión de la vagina, y al ascenso y descenso de estrógenos, un posible aumento del placer sexual en las relaciones durante la menstruación. Ciertas variaciones en la posición de la cérvix también podrían intervenir en las variaciones del placer en esta circunstancia. Además, mantener relaciones sexuales con la regla disminuye el dolor menstrual gracias a la liberación de oxitocina y endorfinas. Como contrapartida, aumenta ligeramente el peligro de contraer enfermedades o infecciones de transmisión sexual. Precauciones máximas.
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La ONU advierte del “riesgo de la complacencia” en la lucha contra el VIH
Nuevas infecciones, objetivos ralentizados y una escasa financiación amenazan con frustrar las metas de 2030 contra el sida.
El número de muertes por sida en el mundo sigue cayendo y en 2017 fueron ya menos de un millón. En paralelo, continúa en aumento el número de personas con VIH que reciben tratamiento. Pero en su último informe anual Onusida (la agencia de la ONU especializada en la lucha contra la enfermedad) advierte de que no hay motivos para celebrar. La batalla, según la organización, se encuentra en un peligroso momento de “complacencia” que podría desbaratar los avances que tanto ha costado obtener y las metas fijadas para 2020 y 2030. La escasa financiación, debido a la falta de compromiso de los países, es uno de los factores que pueden provocar una marcha atrás en los logros.
“La respuesta mundial al Sida se encuentra en una situación particularmente preocupante”, subraya el director ejecutivo de Onusida, Michel Sidibé. La advertencia suena más grave aún en tanto que, hace solo un año, la agencia celebraba el “giro decisivo” logrado en esta lucha. Pero ahora, explica Sidibé, “los éxitos, ciertamente destacables —aunque todavía limitados— en términos de vidas salvadas y de freno a nuevas infecciones, están en vías de abrir peligrosamente el camino a una cierta forma de complacencia”.
Sobre todo porque “el ritmo de los avances está todavía lejos de encontrarse a la altura de las ambiciones fijadas” para 2020, para cuando se pretende que haya un control global de la epidemia y un freno de su transmisión, según la estrategia llamada 90-90-90. Es decir, que el 90% de las personas viviendo con VIH conozcan su estado, que el 90% de ellas inicie el tratamiento antirretroviral y que el 90% de los tratados tengan una cantidad de virus libre en sangre no detectable. En 2020, las muertes ligadas al Sida deberían ser menos de 500.000 anuales.
Pero a la velocidad actual no se logrará la meta, según alerta Onusida en su informe presentado este miércoles en París. “Estamos lanzando la alarma porque regiones enteras se están quedando retrasadas, los enormes avances que hemos logrado con los niños no se están manteniendo, las mujeres son las más afectadas, los recursos siguen sin estar a la altura de los compromisos políticos y poblaciones clave siguen siendo ignoradas”, resume Sidibé. “Todos estos elementos están frenando el avance y tienen que ser atendidos con urgencia”, agrega.
En 2017, el número de fallecimientos se redujo hasta los 940.000, la cifra “más baja que hemos conocido en todo el siglo”, destaca Onusida. Pero tampoco es suficiente. La baja en la mortalidad se debe sobre todo a un “acceso sostenido a la terapia antirretroviral”.
A día de hoy, tres de cada cuatro personas que viven con el VIH son conscientes de su enfermedad, lo que constituye el primer paso para acceder a la medicacón, que reciben 21,7 millones de personas (otra cifra récord: 2,3 millones más que en 2016). Pero, una vez más, la cantidad no es suficiente para alcanzar la meta de 30 millones de personas bajo tratamiento en 2020, para lo que el incremento debería ser de 2,8 millones de personas cada año. Además, esa tasa de crecimiento se está “ralentizando”.
Desde el descubrimiento del virus hace ya más de 35 años, 78 millones de personas han contraído el VIH en el mundo y 35 millones han muerto por enfermedades relacionadas con el sida. Hoy son 36,9 millones quienes viven con él, de los cuales 1,8 millones son menores de 15 años. Y uno de los grandes problemas es que, de ellos, casi 16 millones no reciben el tratamiento que les permitiría llevar una vida prácticamente normal.
Aumento de las infecciones en 50 países
A Onusida le inquietan, y mucho, las nuevas infecciones. A nivel global, con 1,8 millones de casos nuevos, ha habido una leve bajada de 5% respecto de 2016. Pero no disminuye lo suficientemente rápido y además se está constatando un preocupante aumento de las infecciones en unos 50 países, especialmente en Europa del este y Asia Central, donde los casos se han duplicado, y en Oriente Medio y el norte de África, donde en los últimos 20 años han aumentado más de una cuarta parte.
Ello se debe a que poblaciones clave “no están siendo lo suficientemente consideradas” en los planes. Hay, afirma Sidibé, una “crisis de prevención”. Por un lado, porque los servicios de prevención “no están habilitados de manera adecuada para atender a las personas que más lo necesitan”. Además, “la aceptación de preservativos, la circuncisión masculina médica voluntaria, la profilaxis pre-exposición y la transferencias de fondos deben ser aumentadas masivamente y no pueden constituir herramientas secundarias de la prevención”.
Pocos recursos
Onusida advierte también del peligro de los recortes presupuestarios y recuerda que sigue habiendo un déficit del 20% entre los recursos necesarios y los recursos disponibles. “No podemos permitirnos reducir la ayuda internacional a la respuesta al Sida”, recalca Sidibé. Una reducción del 20% de la financiación internacional, explica, sería “catastrófica”para los 44 países que necesitan de la ayuda internacional para el 75% de sus planes nacionales para combatir el VIH.
Al respecto, 250 organizaciones internacionales, aprovechando la publicación del informe de Onusida, reclamaron este miércoles una nueva movilización de los países más ricos para que destinen suficientes fondos para lograr los objetivos en la lucha contra el VIH. Según organizaciones como Coalition Plus, estos países deberían destinar entre 14.5 y 18.000 millones de dólares al Fondo Mundial de lucha contra el Sida, la tuberculosis y el paludismo para el periodo 2020-2022.
sábado, 21 de julio de 2018
«Hay que acabar con la desigualdad autonómica en anticoncepción»
Guillermo González Antón, médico presidente de la Federación de Planificación Familiar, analizó las claves de la planificación familiar en España, donde asegura «falta equidad en el acceso a los recursos». Médico y presidente de la Federación Española de Planificación Familiar (FEPF), Guillermo González Antón, participó ayer en el curso de verano de Sexología que concluye hoy en Avilés.
-Su ponencia se centró en la dimensión procreativa del sexo, ¿qué trascendencia social tiene?
-La procreación dentro de la sociedad tiene mucha trascendencia y da una posibilidad de discusión. Yo he explicado una serie de conceptos que tienen que ver con discusiones a nivel ético en relación con las técnicas de reproducción asistida, la anticoncepción, la interrupción voluntaria del embarazo. Es un escenario en el que es más fácil controlar toda esa autonomía y esa libertad sexual que en otros aspectos que tienen que ver más con la individualidad, con lo que hagas dentro de tu intimidad.
-¿En qué punto está España respecto a este tema?
-Precisamente el 18 de julio España tenía que presentar en Naciones Unidas un informe de cómo estamos. Hay dos objetivos en la agenda 2030 de salud y bienestar e igualdad de género que hablan del acceso a los sistemas de reproducción y a los sistemas de fertilización, y los representantes españoles consideran que estas dos metas están conseguidas y yo creo que esto no es cierto. Es decir, todavía no hay equidad en el sistema, no todas las comunidades autónomas facilitan el acceso a través de estos métodos de igual manera, hay determinadas limitaciones incluso a la interrupción voluntaria del embarazo, que no presenta un acceso fácil.
-¿Responde a posiciones políticas?
-Sí. La política está claro que es la gran gestora de este tema. Es cierto que en España vivimos una situación de bonanza en salud reproductiva, los índices de mortalidad materno infantil son muy bajos, estamos a la cabeza de los mejores índices del mundo. Por eso mucha gente considera que como quien quiere hijos los tiene con salud y bien atendidos, ya está resuelto todo. Pero no es así, hay muchas mujeres que no desean esa situación y que tienen dificultades para controlarla.
-¿Cuáles son las cuestiones pendientes más importantes?
-Yo creo que lo más importante sería desarrollar correctamente la Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo que es la que está en vigor. Y, por supuesto, un elemento que es transversal a todo y es la educación sexual. Evidentemente el aborto tiene sus problemas de acceso, en cuanto a la anticoncepción hormonal no está financiados ni todos ni los mejores métodos anticonceptivos. Hay una desigualdad autonómica, por lo que necesitamos una uniformidad para que las mujeres estén igual de bien atendidas en todas las comunidades.
-¿Cree que el nuevo Gobierno puede impulsar algún cambio a este respecto?
-En principio las sensibilidades son diferentes. El problema es ver qué tienes para trabajar porque muchas veces desde la oposición se pueden prometer cosas que luego son difíciles de cumplir. Conozco la sensibilidad de la Carmen Montón y no tengo duda de que lo va a intentar. Yo creo que hay muchas cosas que se pueden hacer, sin que exijan un dispendio especial en los presupuestos para atender bien la anticoncepción. Hay anticonceptivos de larga duración reversibles que han demostrado un beneficio enorme y no están siendo potenciados.
-¿Habla usted también de modas?
-Sí, tenemos que reconocer que hemos cometido errores y hemos optado por anticonceptivos modernos cuando tampoco eran quizá los mejores. Ahora estamos en un debate sobre la mayor conveniencia de la interrupción voluntaria del embarazo instrumental frente al farmacológico y hay presiones para que se imponga el farmacológico porque es menos agresivo, hay menos problemas de objeción de conciencia, pero no está exento de riesgos, así que seamos honestos y expongamos los pros y los contras y dejemos que las mujeres decidan.
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