domingo, 1 de mayo de 2016

Médicos aragoneses idean un nuevo protocolo de actuación contra el papiloma

​La mayor parte de las mujeres aragonesas han sido infectadas por este virus sin saberlo en algún momento de su vida.

Los oncólogos alertan del alza de cáncer de boca y garganta por el virus del papiloma Una detección precoz conlleva una pronta y eficaz solución y, junto a la vacuna implementada en el calendario vacunal a la edad de 12 años, se reduciría notablemente la mortalidad derivada de este virus.

Ginecólogos y obstetras aragoneses han planteado un protocolo pionero de actuación contra el virus del Papiloma Humano en el séptimo Curso de Formación Continuada de la Asociación de Ginecología y Obstetricia de Aragón (AGOA).

La propuesta radica en citar a todas las mujeres con una edad comprendida entre los 30 y los 65 años, y que no se encuentren dentro del programa de cribado, con la intención de realizarles una prueba indolora que permitirá conocer si son portadoras o no del virus.

La mayor parte de las mujeres aragonesas han sido infectadas por este virus sin saberlo en algún momento de su vida y cerca del 90 % lo desconoce porque se cura sin tratamiento, aunque el peligro fundamental de este patógeno radica en las afecciones en las que tiene incidencia como el cáncer de cuello de útero.

La intención de los ginecólogos y obstetras aragoneses es que todas las mujeres que por edad puedan desarrollar el virus se sometan, de forma gratuita, a estos test en las consultas anuales de ginecología y paro lograrlo ya trabajan con el Gobierno de Aragón.

Una detección precoz conlleva una pronta y eficaz solución y, junto a la vacuna implementada en el calendario vacunal a la edad de 12 años, se reduciría notablemente la mortalidad derivada de este virus, ya que solo la vacuna reduce un 80 % el riesgo de contraerlo, informan desde AGOA en nota de prensa.

En el Congreso se ha debatido también sobre otro de los avances más interesantes para las mujeres embarazadas: el diagnóstico prenatal y cribado de aneuploidias fetales, prueba que permite detectar desde la semana 10 de gestación las alteraciones cromosómicas que pueda contener el feto.

El certamen continuará mañana con sesiones en las que se van a abordar temas de sumo interés para la profesión como el cáncer de mama y, además, se plantearán novedades en anticoncepción.


"Mamá, ¿yo soy chica?"

"Ser un hombre con pene y testículos o ser una mujer con vulva es lo habitual. Pero no lo normal. Existen los hombres con vulva y las mujeres con pene. No es lo habitual, pero sí es normal", explica un sexólogo.

Familiares de menores transexuales piden que se desarrolle la ley de no discriminación por motivo de identidad de género.

Imagina que el colegio de tu hijo te anuncia que va a llegar a dar clase un nuevo profesor, te invitan a conocerlo en una charla y, en la reunión, descubres que se trata de una persona negra. Cuando vuelves a casa, con suerte, tu hijo te pregunta qué tal la reunión. ¿Te sentirías en la obligación de advertirle que su nuevo profesor es negro? ¿O te sentirías más inclinado a explicarle lo que su nuevo profesor ha expuesto sobre sus planes para el curso?.

Este mismo ejemplo ha sido planteado a cerca de un centenar de padres de un centro educativo público en Navarra, para invitarles a reflexionar sobre qué debían contar a sus hijos después de una reunión a la que les citó la dirección del centro. El tema a tratar, la situación de un menor transexual que ha decidido presentarse ante sus compañeros de curso, y ante la sociedad en general, como lo que es: un chico con vagina.

Tras escuchar el testimonio de la madre del chico, de un sexólogo que trabaja en el acompañamiento de los menores transexuales, y después de valorar los consejos y las pautas de comportamiento que se expusieron, uno de los padres pregunta: “Y ahora, ¿qué les decimos a nuestros hijos?”.

La reflexión sobre el supuesto profesor negro sirve de ejemplo para explicar que los niños aceptan con naturalidad la realidad en la que viven. Seguramente, los compañeros del menor transexual han asumido su situación con mucha más normalidad que la que emplean los adultos para hacerse cargo de un asunto que les resulta extraordinario. Así que lo más sencillo es no hacer artificioso un tema que los niños ven natural. Si no piden explicaciones sobre su compañero de clase, no hay por qué dárselas. Y si las piden, todo puede explicarse desde el respeto. En la reunión se dieron multitud de pautas para hacerlo.

Genitalidad e identidad sexual
“Si yo te pregunto, Joseba, ¿tú por qué eres hombre? Seguramente lo primero que te sale responder es ‘porque tengo pito y los huevos bien puestos’, que es lo que responderíamos la mayoría de los hombres. Porque los huevos seguro que los tenemos bien puestos, pero los conceptos no sé si tanto”. Aingeru Mayor, sexólogo y responsable de Chrysallis, tiene perfectamente estudiado el impacto que causa en los alumnos y padres el comienzo de su charla. Necesita ese impacto, porque requiere toda la atención del auditorio para conseguir transmitir su mensaje a través de la emoción.

Prosigue su coloquio: “Vamos a hacer un experimento. Yo traigo aquí mi bisturí recién afilado. Vamos a suponer, Joseba, que te tumbas sobre esta mesa y yo te corto el pito y los huevos, luego te coso, te curas, y dentro de unas semanas volvemos y te haré esta pregunta: Joseba, ¿tú eres hombre o mujer?”. Se escucha alguna risa entre los asistentes a la reunión y el aludido Joseba se sonroja, pero Mayor acude en su ayuda: “Posiblemente sigas respondiendo que eres hombre, pero posiblemente también te sientas menos hombre que antes. ¿Por qué? Porque en esta sociedad se le da mucha importancia a lo de tener el pito bien grande y los huevos bien puestos. Pero tú te seguirías sintiendo hombre”.

Este preámbulo sirve a Mayor para que calen profundo dos de los mensajes más importantes que transmite en sus charlas. El primero tiene que ver con el proceso de sexuación. “Las personas nos vamos haciendo hombres, o mujeres, desde el momento de la concepción hasta nuestra muerte”, recalca Mayor. Y el segundo mensaje: nos vamos haciendo hombres o mujeres con elementos de ambos sexos, es decir, tenemos elementos masculinos y femeninos. “Y todos estos rasgos entrelazados van construyendo el hilo argumental de nuestra propia biografía”.

Por lo tanto, no es la genitalidad la que marca nuestra identidad sexual. “Ser un hombre con pene y testículos o ser una mujer con vulva es lo habitual. Pero no lo normal. Existen los hombres con vulva y las mujeres con pene. No es lo habitual, pero sí es normal”. Según los datos de la Asociación de Familias de Menores transexuales Chrysallis, la cifra de menores transexuales en Navarra ronda el centenar. Mayor es sexólogo de esta asociación y sabe bien de qué habla. Tiene dos hijas y una de ellas es transexual.

Dudas e incertidumbres
La historia que los padres de menores transexuales cuentan sobre sus hijos es similar en muchos aspectos. Las dudas iniciales, la incertidumbre, la rebeldía ante los rasgos masculinos o femeninos impuestos por la sociedad, el miedo, el no saber bien a qué se están enfrentando. En la reunión del centro educativo navarro, la madre del menor relata su historia a los padres de los compañeros de su hijo. Nació con vulva, pero desde que tuvo conciencia de sí mismo tuvo muchas dudas. “Mamá, ¿yo soy chica?”, le preguntaba con insistencia, extrañado de que se le adjudicase esa identidad.

Prefería jugar al fútbol, vestir siempre con pantalón, estar con otros niños y llevar el pelo corto. Sus padres aceptaron esas preferencias y le acompañaron en su proceso de elección. Con el tiempo, el menor se atrevió a decirles que, en casa, le tratasen siempre como a un chico. Fue un primer paso muy importante, relata su madre, una decisión que le costó adoptar pero que le hizo ser muy feliz.

Tanto, que el menor descubrió que podía hacer más grande el ámbito en el que se presentaba como chico. Ocurrió primero con la familia, después con los amigos y los conocidos. Se iba ampliando el círculo. Su madre cuenta que el camino hacia la verdadera identidad de su hijo ha estado repleto de etapas en las que sólo daba el siguiente paso cuando se sentía plenamente seguro, aceptado y respetado.

La historia de Leo
La etapa final, la que ha supuesto que él mismo cambiase su nombre y que se presentase ante sus compañeros de clase, ante sus vecinos y ante todo el mundo como lo que es, un chico, llegó después de ver un vídeo. En él se relata la historia de Leo, el primer niño transexual de Euskadi tratado con inhibidor de la pubertad. Para este menor, el testimonio que prestaba un sexólogo en el vídeo fue revelador. Pidió a sus padres ver al profesional para poder hablar con él. Dicho y hecho.

La dirección del centro, en coordinación con el Departamento de Educación, ha colaborado en todo momento para que la situación de este menor se asuma con normalidad en el colegio. Se habló con el personal del comedor, con el profesorado y, por último, con los padres de los compañeros del niño. La madre del menor sólo pidió al resto de los padres una cosa: respeto. Ella no estaba allí para decir a nadie cómo tiene que pensar. Estaba allí para explicar la realidad de su hijo y para pedir a todos el respeto con el que se trata a cualquier otro compañero.

Navarra fue pionera al aprobar en 2009 una ley foral de no discriminación por motivos de identidad de género y reconocimiento de los derechos de las personas transexuales. Otras comunidades autónomas tomaron la norma foral como referencia para regular legalmente esta materia. Sin embargo, el contenido de la ley no ha terminado de desarrollarse en la práctica. Sí, hay aspectos que recoge la ley y que funcionan correctamente, como la Unidad de Transexuales e Intersexos, que cuenta con sexólogos y psicólogos que realizan un seguimiento y acompañamiento a los menores transexuales.

Pero hay otros muchos artículos de la ley que se han quedado solo en enunciado, y eso impide que la atención que reciben estos menores pueda ser integral. El Parlamento foral ha aprobado recientemente el compromiso de todos los grupos para la puesta en marcha de todos los recursos públicos que contempla la ley. Mientras tanto, desde el departamento de Educación, el de Salud, desde los centros educativos y con la colaboración de la Asociación Chrysallis, se va haciendo frente de la mejor manera posible a los casos que se ponen de manifiesto en las aulas. No es lo habitual, pero sí es lo normal. Por eso se intenta la implicación de todas las personas que rodean al menor. Para pedir respeto hacia su situación.


Expertos abogan por eliminar los tabúes sobre el sexo en los mayores

Médicos, psicólogos y pedagogos participan en una jornada sobre sexualidad en esta etapa de la vida y apuestan por normalizar a nivel individual y social esta faceta de la persona.

Derribar mitos y tabúes en relación al sexo entre las personas mayores. Bajo esta premisa se celebró este martes en el Palacio de Los Serrano la jornada ‘Sexualidad y salud en las personas mayores’, organizada de forma conjunta por la Junta de Castilla y León,Servicios Sociales de la región, elCentro de Día para Personas Mayores Ávila II y Sacyl.

Decenas de personas llenaron el salón de actos del palacio para escuchar las palabras de médicos, psicólogos y pedagogos en relación a un tema que todos coincidieron en señalar como «tabú» en nuestra sociedad.

«Pero mantener mitos y tabúes implica seguir viviendo en la ignorancia», recalcó Anda Ciocea, médico de familia y coordinadora de una jornada con la que, ante todo, se propuso trasladar la idea de que «la sexualidad es una parte integral de la personalidad de todos», que «está presente desde que nacemos hasta que morimos» y que «debe vivirse con comprensión y aceptación».

«Normalidad». Por eso, agradeció la participación de unos ponentes empeñados en «dar a la sexualidad humana el tono de normalidad» que debería tener, enterrando ideas como que la sexualidad no existe en la vejez o que los mayores no deben hablar de sexo.

Lejos de eso, la doctora trasladó la idea de que mantenerse activos sexualmente en todo momento supone grandes beneficios para la persona, a nivel individual y social, contribuyendo a mejorar patologías como la ansiedad, la depresión, la ira o la frustración.

De hecho, el sexólogo Guillermo González Antón, defendió el hecho de que los cambios físicos propios de la edad «afectan una mínima parte a la sexualidad», al considerar que ésta «es mucho más compleja que unos genitales y unas erecciones. Y no hay que renunciar a ella».

En cambio, lamentó la «presión social» que recae sobre los mayores para abandonar estas prácticas. «Y mucha gente estaría dispuesta a mantener incluso a nivel público esas relaciones sexuales, pero está mal visto, está etiquetado con estigmas como el del ‘viejo verde’», criticó el también experto en Bioética y Derecho, para el que «si la sociedad permitiera que esa gente se relacionara y no les etiquetáramos nos sorprenderíamos».

Desde el punto de vista médico también habló la uróloga y experta en medicina sexual Sara Belén Prieto Nogal, que sí reconoció que casi todas las patologías que afectan a las personas mayores terminan repercutiendo de alguna u otra manera en su sexualidad. «Casi todas las enfermedades afectan a la sexualidad, no sólo al coito, sino a toda ella en general», explicó. Por ese motivo, en las consultas médicas se intentar dar tratamientos que solucionen los problemas que pueden ir surgiendo y a los que, por cierto, «cada vez están más receptivos» los mayores.

En este sentido apuntó que si bien son los hombres los que sienten menos pudor a la hora de plantear estos temas en las consultas, cada vez son más mujeres las que empiezan a demandar en la consulta un tratamiento específico para ellas. «Por eso hay que dar a conocer estos casos, porque entre los dos y el médico se pueden solucionar estas cosas».

En la jornada, a la que asistió la gerente de Atención Primaria yEspecializada, María Antonia Pedrada, también participó el gerente territorial de Servicios Sociales de Ávila, Ángel Muñoz, que enmarcó el encuentro en el marco del programa integral de envejecimiento activo de la Junta y que destacó el enfoque sanitario de un encuentro diseñado sobre todo, dijo, para «romper tabúes».


Por qué los condones no han variado desde 1920 y otras nueve cuestiones de estas fundas de látex

El látex sigue dominando el mercado de la prevención de riesgos durante el acto sexual y parece que los preservativos siempre han estado con nosotros como uno más de los objetos cotidianos.

Sin embargo, la costumbre de usarlos de modo generalizado tiene poco más de tres décadas y está muy relacionada con las enfermedades sexuales.

Antes eran un objeto de uso restringido a la planificación familiar del que ni siquiera se hacían estudios de eficacia.

1. La industria del condón no ha innovado su producto desde 1920

La London Rubber Company, una empresa inglesa, fue la primera en fabricar industrialmente condones. Tal como su nombre indica, esta compañía que fue el germen de la multinacional Durex fabricaba condones de capas de látex, un producto que se obtiene del sangrado del árbol del caucho.

Aunque London Rubber Company registró la marca Durex en 1929, la fabricación había comenzado nueve años antes mojando un molde con forma fálica en una solución de látex que después se dejaba secar. Tanto el método, mecanizado, como la fórmula de esta goma vegetal siguen siendo prácticamente iguales.

2. Tres empresas dominan la mayor parte del mercado mundial

Son Durex, Trojan y LifeStile, aunque en España la mayoritaria es Durex. Todas ellas fabrican principalmente preservativos de latex, al igual que otras pequeñas empresas que dominan partes marginales del mercado. La composición del producto, regido por estándares ISO desde los años noventa, es la misma para todas las marcas.

3. A la mayoría de la población sexualmente activa no le gustan los condones de látex

Una encuesta realizada en 2014 por la Gallaudet University sobre las preferencias de los consumidores en prevención sexual y contracepción titulada ' And Isn’t That the Point?’: Pleasure and Contraceptive Decisions‘', reveló que a prácticamente ninguno de los encuestados -treinta hombres y treinta mujeres- les gustaban los condones. La mayoría aseguró sentirse molesto por su olor, su tacto o la insensibilidad que provocaban durante el acto.

Un estudio de 2007 sobre placer y anticoncepción concluyó que la incomodidad con los condones era un factor determinante a la hora de dejar de usarlos, lo que constituía un peligro para los embarazos indeseados y la transmisión de enfermedades infecciosas.

En 2010, el National Survey of Sexual Health and Behavior, realizó la mayor encuesta hasta la fecha en Estados Unidos sobre hábitos sexuales. La encuesta puso de manifiesto que el 45% de los hombres y el 63% de las mujeres no usaban habitualmente el condón en el sexo casual, es decir con personas que acaban de conocer. Las personas que tienen sexo anal confesaron usar condones solo en un 20% de sus relaciones.

4. Los condones de látex fueron un producto de venta minoritaria hasta la aparición del Sida

Hasta los años ochenta del siglo pasado, en que el virus del Sida tuvo su aparición y posterior expansión devastadora, el preservativo era un producto residual utilizado sobre todo por parejas de estrato medio-alto como sistema de planificación familiar. Cuando la píldora anticonceptiva hizo su aparición en 1960, las ventas de preservativos todavía bajaron más. Por otro lado, en el mundo homosexual el preservativo era un artículo desconocido.

Pero la aparición del Sida hizo tomar conciencia al colectivo homosexual de la necesidad de protección ante el alcance de la enfermedad. A partir de 1983 el condón se impuso en las diferentes poblaciones gay de Estados Unidos como único método para frenar la pandemia ante la ausencia de medicamentos. Las ventas de condones se multiplicaron por veinte durante los años ochenta. Un ejecutivo del sector describió en The New York Times la aparición del Sida como "el sueño de todo director de marketing".

5. No se diseñaron test de calidad de condones hasta los años ochenta

Como eran un producto muy minoritario hasta los ochenta, nadie se había preocupado de establecer un protocolo de calidad para los preservativos hasta que la necesidad fue obvia. Desde 1920 no había estudios concluyentes de su eficacia pero tampoco grandes quejas de los consumidores. El hecho de ser el único dique contra el Sida obligó a evaluar científicamente su seguridad.

En 1990 la FDA norteamericana, seguida por la Agencia de Salud Europea, desplegaron una certificación ISO que los fabricantes deben cumplir. Entre otras cosas debe comprobarse la resistencia del condón a la presión y la perforación o la inexistencia de poros por donde puedan pasar fluidos o microorganismos. A partir de estas pruebas se sabe que el porcentaje de fallos de los condones de látex es el 2%.

6. Existen test para sexo vaginal, pero no para anal

Además de las pruebas de resistencia e impermeabilidad, el producto debe ser probado periódicamente por parejas que realizan el coito vaginal. Sin embargo, el protocolo ISO no contempla el sexo anal cuando es uno de los principales usos a los que se destina el preservativo. Es más, se sospecha que el porcentaje de roturas en sexo anal pueda ascender a un 7,4% de los casos.

7. La Fundación Bill y Melinda Gates lanzó en 2013 un proyecto para innovar este producto
Dado el rechazo de los consumidores a usar los preservativos de látex, la fundación de los Gates donó en 2013 100.000 dólares a diversos proyectos que quieren desarrollar preservativos alternativos con materiales nuevos, más sensitivos, cómodos y eficaces. El objetivo es encontrar nuevos condones que mejoren la experiencia sexual de las personas y por tanto les lleven a usarlos en sus relaciones sin reparos.

8. Los test para validar el uso comercial de un nuevo condón cuestan hasta un millón de dólares

Obtener el certificado ISO para un nuevo producto basado en el látex es caro. Pero si el condón está basado en nuevos materiales, las pruebas para demostrar a las diferentes agencias de salud que su eficacia es la misma que el látex pueden constar entre 500.000 y el millón de dólares; unas cifras que solo están al alcance de los tres grandes de la industria y explican la casi absoluta falta propuestas alternativas que hay en el mercado.

9. Existen condones para alérgicos

Debido a que el látex es una materia natural de origen vegetal, algunas de las proteínas que contiene crean alergias a algunas personas durante el coito. Para ellos la industria ha desarrollado condones de poliisopropileno, que es un látex sintético de textura, sensibilidad y olor similar.

10. Hay condones alternativos a los de látex

Desde los años ochenta se han desarrollado diferentes propuestas que o bien no han llegado al mercado o lo han hecho con restricciones. Los preservativos de intestino de cordero, por ejemplo, fueron lanzados como alternativa al látex por las quejas de los consumidores y demostraron ser más resistentes, duraderos y sensitivos. De hecho, son los que se venían usando tradicionalmente antes del advenimiento del látex.

Pero algunos estudios aseguran que pueden dejar pasar el virus de la hepatitis B, por lo que se venden con una etiqueta que nos los recomienda para prevenir infecciones. Además, son el doble de caros que los de látex. Otro material que pudo haber triunfado es el poliuretano, un componente sintético que se utiliza en la construcción como aislante. La empresa LIG intentó lanzarlos en la década de los noventa pero la FDA norteamericana, a pesar de otorgarles la licencia comercial, obligó al producto a llevar una etiqueta en la que se especificaba que no estaba claro su porcentaje de eficacia.


Hay que derogar el decreto de exclusión sanitaria, que afecta también a la salud sexual y reproductiva

Hay que derogar el decreto de exclusión sanitaria, que afecta también a la salud sexual y reproductiva.

Se cumplen cuatro años desde que el RD 16/2012 acabara con la sanidad universal en nuestro país. REDER, la red de personas y organizaciones que denuncia este decreto y de la que hace parte la FPFE, ha documentado nuevos casos de vulneraciones al derecho a la salud. Puedes ver su último informe de REDER aquí


Crecen enfermedades sexuales en ancianos, que no creen necesitar preservativo

Un 45,5 % de las personas mayores de 65 años cree que no tiene que utilizar preservativo en sus relaciones, según un estudio presentado hoy en el Salón FiraGran que se celebra en Barcelona y que pone de manifiesto un repunte de enfermedades de transmisión sexual en este colectivo de edad.

El estudio, "La sexualidad en la gente mayor", ha sido elaborado por la asociación "Servicios Integrales para el Envejecimiento Activo" (SIENA), con el apoyo del Grupo Mémora.

Según una encuesta realizada a más de quinientas personas mayores de 65 años, el 26,3 % de los entrevistados considera que el uso del preservativo a la hora de practicar sexo en esta edad "no es necesario", porque creen que ya son mayores y son personas sanas a nivel de sexual.

Asimismo, el 19,2 % de los encuestados opina que el uso del preservativo debe adscribirse únicamente a grupos de gente joven para evitar embarazos no deseados, según los autores del informe, presentado en el salón Fira Gran 2016 en Barcelona.

No obstante, para Sonia Díaz, socióloga y responsable de SIENA, enfermedades de transmisión sexual como el sífilis o la gonorrea son relativamente comunes entre la gente de la tercera edad y están experimentando una tendencia al alza.

El estudio también muestra que, contrariamente a los que se acostumbra a pensar, la sexualidad no desaparece durante la vejez; así lo afirman un 62,9 % de los entrevistados, siendo los hombres casados los que tienen una actividad sexual más activa.

Según los datos recogidos por la encuesta, uno de cada tres entrevistados afirmó haber tenido sexo en el último mes y el grupo de hombres casados de entre 65 y 70 años es el que más satisfecho está con su vida íntima conyugal.

Para los autores del estudio, uno de los principales retos es enseñar a los mayores que el sexo "va más allá del coito" y debe contemplar otras acciones como los besos y las caricias, porque el 37,5 % de los hombres y el 30,8 % de las mujeres opinan que el acto sexual se limita a la penetración.

Otro de los datos destacados del estudio es el hecho de que existe un elevado grado -pero no mayoritario- de predisposición de los más mayores para seguir hablando y aprendiendo cosas sobre el sexo en la tercera edad.

En este sentido, el 34,6 % de las mujeres tiene claro que asistiría a un curso sobre sexualidad y vejez, porcentaje que se eleva hasta el 44,7 % en el caso de los hombres.

El estudio pretende "desmontar los tabúes" que rodean el mundo de la sexualidad en la tercera edad, según Sònia Díaz, que ha precisado que existe una brecha generacional entre los mayores, que tienen una mentalidad más abierta en estos temas, y los más mayores.

Asimismo, la responsable de SIENA ha indicado que las personas solteras y viudas son las que viven peor su sexualidad, "porque la asocian al coito".

Por su parte, la sexóloga Mònica Presta ha subrayado que "la gente mayor sí que tiene vida sexual, aunque se piense que no es así", y ha lamentado que esta cuestión siga incomodando a la sociedad.

Asimismo, ha señalado que los mayores que en su juventud no recibieron educación sexual o incluso fueron instruidos con un mensaje negativo al respeto hoy "no están satisfechos con su vida sexual", y ha asegurado que esta actitud acostumbra a transmitirse de forma intergeneracional, "de padres a hijos, y de éstos a sus nietos".

Por otra parte, Presta ha abogado por ofrecer más formación sexual a los ancianos: "Que no usen el preservativo es un error que tiene que ver con la desinformación; las enfermedades de transmisión sexual se pueden coger a cualquier edad".

Respecto a la homosexualidad en la tercera edad, la sexóloga ha reconocido que sigue siendo un reto y un tabú, y ha apostado por trabajar más en ese campo.


Rompe el silencio: endometriosis y sexualidad

¿Qué ocurre cuando nuestro cuerpo no responde como queremos o como se espera? Existen profesiones expertos y expertas en dolor y sexualidad, y poco a poco se trabaja también diversidad funcional. Pero, ¿y cuando duele y no sabes por qué, cuando tardan años en ponerle nombre a la enfermedad, cuando no se sabe de donde viene y si tiene cura...?.

Si algo me gusta de la sexualidad y de trabajar con la intimidad de las personas es que es un campo que aunque esté lleno de heridas y frustraciones, casi siempre trae aprendizaje, alegrías y crecimiento.

¿Qué ocurre cuando nuestro cuerpo no responde como queremos o como se espera? Existen profesiones expertos y expertas en dolor y sexualidad, y poco a poco se trabaja también diversidad funcional.

Pero ¿Y cuando duele y no sabes por qué, cuando tardan años en ponerle nombre a la enfermedad, cuando no se sabe de donde viene y si tiene cura?.

La endometriosis afecta a 1 de cada 10 mujeres. Irene Aterido, especialista en temas socio sanitarios, endometriosis y sexualidad y colaboradora en el blog Rompe el silencio, fuente de información en español para pacientes sobre endometriosis, nos explica un poco de esta enfermedad y por qué es tan importante darle voz.

¿Qué es la endometriosis?

Es una enfermedad sistémica, crónica, tumoral y compleja que sufren en su abrumadora mayoría mujeres cisgénero, otras personas nacidas con útero y algunos hombres cisgénero. A lo largo de la entrevista voy a hablar de que es una enfermedad femenina con todas estas salvedades por las razones que explicaré en las siguientes preguntas.

La explicación clásica de lo que es la endometriosis es que, durante los ciclos menstruales, la mucosa que recubre el endometrio se descama y expulsa en forma de regla. En el caso de las personas con endometriosis, parte de ese tejido se “implanta” y crece como un tumor benigno en los órganos situados en el abdomen (aparato reproductor, digestivo y otros) o en otras partes del cuerpo, lo que provoca una inflamación de esos órganos a lo largo del ciclo menstrual y dolor.

Debido a esta explicación de la fisiopatología, es una enfermedad tradicionalmente tratada desde la ginecología y la cirugía pero esto está obsoleto. El tratamiento debe ser multidisciplinar y por especialistas formados en endometriosis: endocrinología, internista, ginecología, fisioterapia de suelo pélvico, oncología, gastroenterología, urología, psicología y unidades del dolor. No cualquier especialista tiene suficientes conocimientos sobre la endometriosis y pueden hacer más mal que bien, incluso con las mejores intenciones.

Debemos reconceptualizar la endometriosis como enfermedad crónica y potencialmente discapacitante en las principales áreas de la vida: estudios, trabajo, sexualidad, ocio, crianza.

¿Por qué es tan difícil de diagnosticar?

Se vincula a la menstruación pero es que ser persona menstruante no es una enfermedad. El dolor de regla no es normal, es signo de patología orgánica. Al estar presente en los tejidos fetales, debemos ser conscientes de que incluso niñas/os antes de su primera regla (menarquía) pueden desarrollar los síntomas, a veces de forma incapacitante y muy dolorosa, y requerir cirugía (en Estados Unidos hay niñas de 10 años operadas de endometriosis). El dolor abdominal y de regla inexplicado por otros factores debe ser sospecha de endometriosis.

Se han planteado diversas teorías para explicar su origen, que parece ser multifactorial. La sintomatología es común a otras afecciones del sistema reproductor y cánceres.

Por otra parte, el hecho de que principalmente afecte a mujeres cis, junto al sesgo de género en la atención e investigación médica han hecho que se desdeñe el dolor de las afectadas. Por ello, se tarda, de media, 9 años en diagnosticar la endometriosis y las pacientes visitan hasta 5 especialidades médicas distintas (incluida psiquiatría) antes de ser diagnosticadas como enfermas de endometriosis.

A menudo, en las mujeres sin síntomas (30 %), el primer aviso de la enfermedad es la esterilidad o una peritonitis aguda en torno a los 30 años de edad. Es decir, que se les diagnostica en el curso de una cirugía. El estándar diagnóstico actual es la biopsia mediante laparoscopia pélvica o bien directamente una laparoscopia. El retraso diagnóstico hace que los efectos de la enfermedad, que ha do avanzando en el organismo todos los años previos, sean devastadores y trunquen el proyecto de vida de las personas afectadas.
Resumiendo: en 2016 no conocemos la causa pero tienen que ver factores de contaminación ambiental, predisposición familiar compleja. La investigación básica está a un nivel rudimentario, no existe por ejemplo un protocolo de recogida de muestras de tejidos de las biopsias, ni un protocolo de pruebas diagnósticas rutinarias, incluso pre quirúrgicas en el caso de operaciones programadas de endometriosis (a algunas pacientes les realizan resonancia magnética y a otras no). Esto, que sería impensable en el caso del cáncer, es la experiencia diaria de las enfermas de endometriosis en el Estado español.

¿Por qué es tan complicado el tratamiento?
Actualmente no existe un consenso sobre su origen (genético, hormonal, trastorno inmunitario, tóxicos ambientales) ni mecanismo de acción y, por tanto, existen enormes carencias preventivas, de tratamiento efectivo y en definitiva de terapias curativas.

Los tratamientos hormonales paliativos que se ofrecen para frenar el avance de esta enfermedad invasiva y tumoral sólo paralizan el crecimiento de implantes y focos endometriósicos mientras se usan. Al abandonarlos tras unos meses o años, debido a sus terribles efectos secundarios (depresión, osteoporosis, anulación del deseo sexual…), la enfermedad recidiva. No hay tratamientos que curen, sólo hay tratamientos que palian el dolor y, a veces, ni eso (muchas enfermas gravemente afectadas desarrollan dependencia a analgésicos y mórficos).

Se estima que una de cada diez mujeres en edad fértil (más de dos millones de chicas y mujeres 14-49 años en España) padece endometriosis, aunque no tenga síntomas. En Estados Unidos se habla de una tasa de prevalencia del 15-20% de las mujeres. Es, por tanto, una epidemia de salud pública, un caso claro de discriminación por razones de género en la medicina (Dra. Valls-Llovet).

Aproximadamente en el 20% la endometriosis es activa y agresiva. El 70% de las personas afectadas tiene sintomatología.

¿Existe un protocolo?
Debería emplearse el algoritmo de la Guía estatal desde atención primaria, enfermería de centros educativos e instituciones. Así mismo, cuando en la primera exploración ginecológica se detecta dolor a la palpación o útero en retroversión, se debería sospechar. Existen la guía estatal de atención a las mujeres con endometriosis y la guía pionera en España de la Junta de Andalucía, que se desarrolló gracias al esfuerzo de una asociación de pacientes.

¿Cómo afecta a la vida en general?
El impacto de la endometriosis en la vida de las mujeres es enorme.
a) En muchos casos el dolor de la endometriosis no se limita a las menstruaciones ni es sólo cíclico, sino que se convierte en crónico o aparece en cualquier momento del ciclo menstrual, notándose tanto en el abdomen como en la zona lumbar o piernas (incluso “pseudociática”).

Las enfermas con endometriosis sintomática (aproximadamente el 80 %) viven con un dolor limitante, crónico (diario) o discontinuo (por ejemplo, sólo en las reglas, o sea, miles de horas y días perdidos en su vida), a la hora de realizar su vida y este dolor puede ir en aumento con los años al avanzar la enfermedad.

Los dolores o síntomas principales de la endometriosis son:
Dismenorrea: dolor durante la regla y/o ovulación (cólico). Hemorragias no menstruales ni vinculadas a actividad sexual.
Dispareunia: dolor durante la penetración y/o tras tener un orgasmo. Sangrado uterino y vaginal durante/tras las relaciones sexuales.
Disquecia: dolor tras la evacuación; Disuria: dolor durante/tras orinar. Urgencia y frecuencia. Síndrome de la vejiga llena. Síndrome del intestino irritable.
Dolor pélvico (p. ej. tras hacer esfuerzos o estar mucho tiempo de pie o sentada), edema abdominal (retención de líquidos que provoca la característica tripa hinchada), dolor lumbar (“de riñones” e incluso ciática) y/o dolor o calambres en las piernas (caderas y muslos, síndrome del piramidal). Síndrome del intestino irritable.
Dificultad para quedarse embarazada, esterilidad.

b) El otro gran problema -junto con el dolor y la esterilidad- para las mujeres con endometriosis (sintomática o no, activa o silente) es el retraso en el diagnóstico: se puede llegar a tardar incluso veinticinco años para diagnosticarla desde la instauración de la primera regla, habiendo visitado hasta 10 especialidades médicas (la media en España está en nueve y cinco, respectivamente).
Durante este periodo de años antes del diagnóstico las personas que padecen endometriosis sufren tanto física como psíquicamente. Además, cuanto más tarde se diagnostique, mayores son las posibilidades de que los focos de endometriosis se infiltren y lleguen a destruir la función de órganos vitales como vejiga, recto, intestinos… Todo ello provoca secuelas irreversibles, físicas y emocionales, en la salud: múltiples cirugías, tratamientos hormonales, analgésicos, neurolépticos, incomprensión social de los efectos de la enfermedad, depresión mayor…

¿Cómo afecta a la sexualidad?
Como he dicho, la endometriosis puede llegar a tener un impacto enorme en la calidad de vida (empleo, crianza, trabajo doméstico y ocio) de la persona que lo sufre y directo en su sexualidad. Aparte del vaginismo, dispareunia y vulvodinia que sufren algunas personas con endometriosis, el círculo vicioso de: dolor, incomprensión, tratamientos hormonales y fatiga crónica llevan a un deseo sexual hipoactivo (falta de libido) y, evidentemente, a la insatisfacción sexual. También provoca falta de autoestima: el cambio en la imagen corporal debida al aumento de peso, las cicatrices (físicas y emocionales) y otras secuelas de las cirugías (colostomía, osteomía).

Las continuas visitas al médico (medicalización de la enfermedad) y todo lo anterior influyen en las relaciones sexuales y de pareja de las personas con endometriosis y trastornos asociados. Se evita el coito, se evita tener relaciones sexuales, se cae en conflictos de pareja y depresión.

Hay que romper este círculo vicioso porque la salud integral incluye una vida sexual activa, si se desea tenerla, teniendo en cuenta lo que sí se puede hacer y programando los encuentros sexuales. En ello son muy útiles las terapias físicas (osteopatía o fisioterapia de suelo pélvico, estiramientos de cadenas musculares, yoga) y psicológicas (terapia sexual y de pareja, meditación, técnicas de relajación, psicoterapia y coaching sexual). La endometriosis no es toda la persona, y la persona debe volver a considerarse sexy.

¿Cómo influye la diversidad sexual?
Como vimos en el grupo de trabajo de atención a la diversidad sexual en enfermería en MediaLab, a menudo en las consultas médicas se piensa que la diversidad sexual sólo afecta a lesbianas, bisexuales, gays y transgénero. Se asume un modelo heterocentrado y sexista de sexualidad, también para las mujeres heterosexuales.

Por supuesto, la atención al colectivo LGTBIQ+ está en mantillas en AP y especializada. La ginecología estigmatiza la diversidad sexual mediante la invisibilización, negación y discriminación explícita de estilos de vida distintos a los heteronormativos y monógamos (por ejemplo, impidiendo a las mujeres solas o lesbianas acceder a las técnicas de reproducción asistida).

Las lesbianas masculinas tienen más dificultades en la consulta ginecológica que otras mujeres cis. A las mujeres cis, en algunos casos, les recetan tratamientos androgénicos con graves efectos indeseados, como el crecimiento de vello, cambio irreversible en la voz y menopausias farmacológicas de difícil manejo cotidiano. Incluso se emplea un medicamento para el cáncer de próstata masculino.

Por su parte, los hombres trans con útero se ven afectados por la doble invisibilidad de la endometriosis y de su identidad de género. Uno de los casos más agresivos de violencia ginecológica es el que opera en el tratamiento dispensado a los hombres trans en el sistema médico. Además, no hay investigación sobre los efectos de la endometriosis en personas que han iniciado una androgenización farmacológica previa al diagnóstico con testosterona.

La autoimagen y suelo pélvico de las mujeres cis se queda resentida por la histerectomía total o parcial, y los hombres trans tienen también secuelas psicológicas por el trato institucional a su proceso de enfermedad.

Los tratamientos de fertilidad para las personas con endometriosis no tienen en cuenta la diversidad sexual. En las consultas ginecológicas se asume como orientación sexual la heterosexual y, como opción vital, la monogamia.

Por otro lado, imaginad que hubiera una enfermedad que afectara casi exclusivamente a los hombres cis al menos 5 días al mes (más de 1500 días de su vida perdidos) y que les impidiera mantener relaciones sexuales. Seguro que ya tendríamos una pastilla para tratarla. Esa enfermedad se llama endometriosis y a día de hoy no se conoce ni la causa.

Propuestas de acción
Es urgente un cambio en los protocolos de atención médica que responda a los derechos sexuales y reproductivos de todas las personas afectadas de endometriosis.
Es imprescindible dedicar 10 veces más recursos públicos a la investigación básica de la endometriosis para que dentro de 25 años podamos tener tratamientos curativos. Es inadmisible que sólo se realicen ensayos clínicos en el ámbito de la reproducción asistida, cuando hay muchos otros síntomas de la enfermedad.

Es una cuestión de justicia social el reconocer que la endometriosis es una enfermedad discapacitante y permitir medidas de flexibilidad laboral, movilidad de puesto, permisos retribuidos, teletrabajo a las enfermas de endometriosis.
Es urgente para las personas con gran afectación el acceder a ayudas públicas de servicios sociales por razón de su enfermedad. Las continuas bajas y descenso de productividad por convivir con el dolor llevan al empobrecimiento de sus familias y la precarización de sus vidas.

Además se necesitan tratamientos paliativos de mayor calidad, que atiendan al dolor, acceso legal y barato a propuestas como el empleo de fármacos experimentales y cannabinoides.

Propuesta de cuidado
Los aspectos emocionales son importantísimos en cualquier enfermedad crónica. Aconsejo a las personas que tengan o sospechen tener endometriosis que consulten con las asociaciones y grupos de pacientes, donde les darán mucha información precisa sobre el día a día. Es una enfermedad muy dura que a menudo tiene comorbilidades con ansiedad y depresión. Es imprescindible informarse y leer mucho sobre la enfermedad para no ser engañada y desinformada. Apoyarse en las personas del entorno que sí sean conscientes del sufrimiento que la enfermedad provoca. Asociarse a redes y grupos online de apoyo mutuo. Activarse en cuanto al ejercicio físico diario adecuado a nuestros niveles de dolor. No ser pacientes pasivas sino pacientes activas que buscan y piden ayuda.

El enfoque de cuidados debe ser multidisciplinar y holístico: la medicina convencional no está dando respuestas a las enfermas. Muchas personas, hartas del maltrato institucional y la demora diagnóstica, se están tratando fuera del sistema sanitario, empobreciéndose y agravando su estado de salud (imaginemos que una enferma de cáncer no acudiera a sus revisiones ni se diera la quimio prescrita).

Como sociedad debemos reflexionar colectivamente sobre por qué en el siglo XXI seguimos desdeñando desde la Medicina oficial el dolor del 10% de las mujeres, las desahuciamos desde la medicina, y si esto es ético o, ni siquiera, rentable.


La austeridad provocó un aumento de los abortos en toda Europa

La crisis y su gestión causó un repunte tras una década de caída de las interrupciones voluntarias.

La gran recesión y los ajustes económicos posteriores provocaron innumerables calamidades a los ciudadanos de toda Europa. En muchos casos acabaron con sus perspectivas vitales mutiladas y sus planes de futuro, cuando menos, aplazados. Las carencias y las incertidumbres también afectaron a los planes para ser madres de las mujeres. Un estudio de la Universidad de Oxford lo evidencia: tras el estallido de la crisis se produjo un notable repunte de los abortos en todo el continente.

"La conclusión es evidente, muchas más mujeres están renunciando a tener un hijo, que posiblemente hubieran tenido si no hubiera habido crisis", resume Francisco Viciana.

El dato es más extraordinario porque se produce tras una década de continuada caída en el número de interrupciones voluntarias del embarazo entre el conjunto las europeas. "La proporción de abortos ha disminuido entre 2000 y 2009 en nuestro grupo de países europeos, pero desde 2009 esta tendencia se ha revertido, dando un aumento del 5%", explican los autores del trabajo, que estudian los efectos de las políticas de austeridad sobre la salud de los ciudadanos.

La tendencia es consistente en la mayoría de los países europeos en los que se permite abortar, aunque en Alemania, Reino Unido y España mantienen ratios similares a la época previa a las políticas de austeridad o incluso bajan. En concreto, serían 6.700 los abortos adicionales atribuibles a esa coyuntura política y económica, según los datos que publican en la revista European Journal of Public Health, y en el que comparan el ratio de abortos por cada mil embarazos.

Los efectos son estadísticamente significativos en todos los rangos de edad de las mujeres en edad fértil, aunque parecen más fuertes en las más jóvenes. Esos grupos, los que van de los 15 a los 19 años y de los 20 a los 24, son en los que España sí aumentó su ratio de abortos por encima de lo esperado durante el periodo de 2010 a 2012, aunque la cifra total de abortos se haya reducido en esos años.

España es un caso paradójico entre los países analizados. Mientras en toda Europa descendía el número de abortos en la primera década del siglo XXI, en España aumentaban. Y cuando llegó la austeridad, comenzaron a bajar frente a la tendencia europea general al alza. Los expertos lo atribuyen al descenso de la inmigración (casi la mitad de las mujeres que abortaron en España en 2008 eran inmigrantes), pero también se produjeron cambios otros cambios legales y sociales que podrían explicarlo.

En concreto, serían 6.700 los abortos adicionales atribuibles a esa coyuntura política y económica.

"La impresión general que tenemos es que la ley del aborto de 2010 provocó una disminución de los abortos", afirma Glòria Pérez, de la Agencia de Salud Pública de Barcelona. Esta experta, que está estudiando los efectos de la crisis en la salud reproductiva en España, considera importante analizar el aborto dentro del fenómeno más global del embarazo. "¿Baja el aborto porque aumenta la fecundidad o porque aumenta el uso de anticonceptivos?", se pregunta Pérez, que pone España como ejemplo de lo difícil que es hacer una lectura compartida por todos los países.

La tendencia está bien detectada, pero es complicado atribuir las mismas causas en países tan distintos como Reino Unido, Bulgaria o Finlandia, tanto en el punto del que partían antes de la crisis hasta en la reacción posterior de sus gobiernos.

"La conclusión es evidente, muchas más mujeres están renunciando a tener un hijo, que posiblemente hubieran tenido si no hubiera habido crisis, y el aborto es uno más de los procedimientos anticonceptivos que usa para ello", resume Francisco Viciana, jefe del servicio de demografía del Instituto Andaluz de Estadística, sobre un estudio que él considera "muy claro y robusto".

Los autores del trabajo proponen varias causas que podrían explicar la tendencia. "Algunas familias que, en periodos económicamente estables, podrían estar en contra de abortar en caso de embarazo no deseado, podrían decidir poner fin al mismo cuando se enfrentan a la inseguridad económica. Esto puede ocurrir con embarazos no planificados si había un problema económico inesperado, tal como la pérdida del trabajo del cabeza de familia", sugieren.

En España la tendencia es la opuesta y los expertos lo atribuyen a la caída de la inmigración y a la ley del aborto de 2010.

Los investigadores del departamento de Sociología de Oxford señalan a la austeridad, y no a la crisis, en el propio título de su estudio. "Se optó por utilizar la palabra austeridad porque la relación entre las recesiones y los efectos sociales perjudiciales para la salud no es causal: la forma en que los gobiernos responden a las recesiones marca la diferencia", explica Joana Lima, que es una de las autoras del trabajo, que también firman el prestigioso demógrafo Francesco Billari, especialista en dinámica familiar, y David Stuckler, autor de varios libros y estudios reveladores sobre los efectos nocivos de la austeridad.

"Hay períodos de recesión que van acompañados de un fortalecimiento de los mecanismos de protección social y sanitaria en los que la salud de las poblaciones no sufre e incluso mejora. En cambio, las medidas de austeridad pueden acentuar la ya difícil situación provocada por la recesión", señala Lima, aunque reconoce que el análisis de su estudio no prueba hipótesis específicas.