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lunes, 16 de octubre de 2017

Aprender Educación Sexual

Muchas profesiones tendrían que perder el miedo de asumir, humildemente, que necesitan manejar unas cuantas nociones de Educación Sexual. Y no quiero decir con ello que se pongan a estudiar Sexología, para eso ya estamos los sexólogos y las sexólogas y cada profesión tiene su espacio. Pero unas nociones de cómo atender las cuestiones de sexualidad en su quehacer cotidiano, no les sobran a aquellas profesiones que tienen como característica el trato con personas, porque todas las personas somos personas sexuadas, con nuestra sexualidad diversa e irrepetible y no todos los profesionales saben manejarse a la hora de dar respuesta a esa diversidad.

Las primeras profesiones en las que estoy pensando son las de los ámbitos educativos, sanitario y social. Yo que además de sexóloga soy profesora de Secundaria, llevo años dándome cuenta de que por muchas campañas, legislaciones y programas que se pongan en marcha, en nuestras aulas sigue imperando la heterosexualidad normativa. Y pobre del alumno o alumna que se atreva  a salirse de esa norma.

Por supuesto, para eso está el profesorado, para educar en estas cuestiones... 
Pero ¿quién educa a este profesorado? La formación, en estas materias y en otras, es voluntaria para los docentes, así pues, quienes quieren hacer un curso lo hacen y quienes no, siguen al margen. Y nos encontramos con personas que no saben dar respuesta a las diversidades sexuales que se encuentran en el aula. Que no entienden que las chicas y los chicos se pueden enamorar de chicos o de chicas, independientemente de los que ellos y ellas sean, que no saben que hacer con un alumno o alumna en situación de transexualidad, que no siempre dan la respuesta adecuada a diferentes situaciones de las relaciones de pareja que surgen en la vida cotidiana de un instituto o colegio.

Que desconocen que la Educación Sexual va más allá de cuestiones genitales y perigenitales y por tanto reciben con pudor, risita nerviosa y escaso interés cualquier sugerencia de formarse en este sentido.

El ámbito sanitario 
En el ámbito sanitario, está mucho menos claro. Como nuestra sociedad sigue anclada en ese paradigma que confunde sexualidad con genitalidad y a las profesiones sanitarias se les supone que de anatomía y fisiología saben un rato, pues parece que ya lo van a tener resuelto. Pero cuando a los profesionales de la sexología nos tocó en alguna ocasión formar a médicos, nos hemos encontrado con las mismas limitaciones que con los docentes, e incluso muchas más. Hablamos de erótica, deseo convivencia, identidades, orientaciones del deseo... Es muy importante para que al médico de familia no se le olvide preguntar a sus pacientes si todo va bien en ese aspecto, para que pueda detectar y dar respuesta a situaciones que les lleguen a consulta y para que dejen de llegar a los servicios sexológicos, abuelos a los que un medicamento les afecta a su erótica y su deseo y el doctor de turno les ha dicho: «Total a su edad ya, que más le da»; o adolescentes a quienes les ha reñido la enfermera a la que han ido a consultar por un retraso en su menstruación; o familias cuyo pediatra no ha sabido gestionar ni derivar las preocupaciones que le consultaban sobre sus retoños: «que mi niña se toca ahí», «que mi niño se quiere vestir de princesa», «que mis peques me han visto con mi pareja y qué hago»... En fin... Que sería imprescindible...

En el ámbito social, también resulta muy importante. Yo que trabajo cotidianamente con profesionales que están en el tajo, atendiendo a unidades familiares, a menores, a mujeres en situaciones problemáticas, a personas mayores, a personas con diversidades funcionales e intelectuales... Se la necesidad que estos y estas profesionales manifiestan con respecto a los asuntos de las sexualidades de su población usuaria. En general en el ámbito de los servicios sociales, cualquier formación que les resulte de utilidad y facilite su trabajo cotidiano es bienvenida. Solo haría falta una apuesta por ofrecerles de manera periódica que su formación continuada incluyese Educación Sexual. Al menos las y los profesionales de Servicios Sociales con quienes yo trabajo, me consta que lo valoran y lo agradecen.

Peritajes y redes sociales
Podría seguir, porque se me ocurren muchas más profesiones. Por ejemplo, quienes realizan peritajes de delitos tipificados como «sexuales» resulta que no tienen la mayoría de las veces la más mínima formación en sexología... Quienes trabajan con las redes sociales, aun a sabiendas de que son los nuevos espacios de seducción y encuentro, tampoco tienen nociones de educación sexual para saber como resolver las situaciones de intimidad y privacidad que pueden requerir una intervención...Por no hablar de los profesionales de los medios de comunicación. Cuando yo estudiaba Sexología, uno de los ejercicios que nos proponían en clase era coger artículos de prensa que abordase temas sexuales, o que incluyesen la palabra «sexual» y sus derivaciones. Y ver de qué hablaban esos artículos cuando hablaban de sexualidad...

Perpetuando mitos y creencias erróneas, confundiendo conceptos, transmitiendo falsos estereotipos y creando opiniones sin el marco teórico adecuado... Cuántas veces los profesionales de la Sexología habremos soñado con la idea de hacer un curso de formación en temas de sexualidad para profesionales de los Medios de Comunicación...Total, que nos queda mucho camino por andar. Que cuando hablamos de Educación Sexual, no sólo estamos hablando de prevenir embarazos no deseados en adolescentes, ni infecciones de transmisión genital, ni de aprender a poner preservativos. Esto ya lo habíamos dicho muchas veces, pero conviene seguir recordándolo.

Y por supuesto, que los destinatarios de la Educación Sexual no son solo la juventud y la infancia, ni las personas que acuden a los cursos de esta temática por el gusto de hacerlos. Que en muchas profesiones es una necesidad que tendría que ser abordada. En ello estamos.


miércoles, 29 de octubre de 2014

El porno como educación sexual

Almudena no olvidará el impacto que sufrió el día que descubrió que su hija de 15 años tenía el pubis totalmente depilado. “Me quedé boquiabierta”, dice esta madre que no quiere dar su apellido. “Me pregunté '¿De dónde ha podido sacar esta idea?'. Dice que lo hace por estética, pero yo creo que lo ha sacado de la pornografía, el único sitio donde se ve como lo más normal del mundo”. A Elena, su hija, no hacerlo le daría...

Almudena no olvidará el impacto que sufrió el día que descubrió que su hija de 15 años tenía el pubis totalmente depilado. “Me quedé boquiabierta”, dice esta madre que no quiere dar su apellido. “Me pregunté '¿De dónde ha podido sacar esta idea?'. Dice que lo hace por estética, pero yo creo que lo ha sacado de la pornografía, el único sitio donde se ve como lo más normal del mundo”. A Elena, su hija, no hacerlo le daría vergüenza. “Ellos ven raro que no estemos completamente depiladas”, cuenta ya a solas.

La educación sexual de los menores no vive un buen momento en España. Al contrario que en muchos de nuestros países vecinos, aquí no figura en el currículum escolar. Los expertos la califican de “desastrosa”. “Se deja al criterio de los centros educativos, en muchas comunidades se necesita el consentimiento paterno para que los menores la reciban y la puede impartir cualquiera”, se duele Raquel Hurtado, de la Federación de Planificación Familiar Estatal. A pesar de que cada vez más padres hablan de sexo con sus hijos, la desconexión sigue siendo notable. Los menores tienen acceso a su principal fuente de información sobre el asunto con un simple clic: más de la mitad (el 53,5%) de los adolescentes españoles de entre 14 y 17 años ha visto porno en Internet (el dato, de Protégeles, incluye a chicos y chicas). Entre los 11 y los 12, el 4% reciben contenidos sexuales en sus móviles. Y, mal digerido, el porno provoca nuevos comportamientos que los adultos no entienden. “Nuestros cerebros aprenden”, empieza Juan Madrid, el médico del Centro Joven del Ayuntamiento de Madrid. “Si tú te acostumbras a excitarte viendo determinados vídeos luego condiciona tus preferencias”.

Lo cierto es que los adolescentes mantienen su primera relación sexual a la misma edad media de los últimos años: los 17. Pero los que antes se animan a dar el paso, cada vez son más numerosos. El porcentaje que ha tenido su primera relación sexual antes de los 15 se ha más que duplicado entre 2004 y 2012 pasando del 5,2% al 12,3%, según el último informe de sexualidad del Injuve.

“Si una chica no está integralmente depilada, me da asco”, dice un joven.

Las adolescentes están acostumbradas a que chicos mayores que ellas las animen a mantener relaciones antes de que les brote el deseo. Patricia es una de ellas. A sus 17 años, esta alumna de un centro privado madrileño perdió la virginidad hace unos meses porque su pareja de entonces le dijo “si no lo hacemos lo vamos a tener que dejar”. “Al final di el paso y ahora que ya no estamos juntos me arrepiento”. A ejemplos como este se refiere Hurtado cuando dice que no le preocupa que los adolescentes tengan relaciones pronto, “si estas son decididas y lo hacen porque les apetece, y no porque hay gente en mi grupo diciendo que lo haga ya”.

Noemí Sánchez es educadora sexual en institutos de Alcalá de Henares (Madrid). “Los chicos ven porno y deducen que su vida sexual va a ser muy parecida”, dice. Ella tiene en cuenta que las nuevas tecnologías, ahora masivas, están plenamente integradas en sus vidas. El 16 de octubre, 35 alumnos de 12 y 13 años del concertado Nuestra Señora de Los Ángeles, en Villaverde (Madrid) escuchan a dos policías del grupo de Participación Ciudadana de la comunidad que les dan una clase de prevención en la que les advierten del peligro de entablar conversación con desconocidos a través de la Red o de compartir imágenes subidas de tono. Un agente les pregunta si utilizan Whatsapp. Levanta la mano toda la clase menos tres chicos. “¿Y sabéis a partir de qué edad es legal disponer de esta aplicación?”, pregunta de nuevo. Los adolescentes se encogen de hombros. “Los 16 años”. Y recibe como respuesta un montón de rostros sorprendidos.

Al este de Madrid, en Coslada, chicas y chicos de entre 17 y 19 años charla en dos bancos enfrentados. Hablan de un vídeo que ha visto todo el alumnado del centro público en el que estudian: “Una chica se grabó tocándose y luego se lo mandó a su novio. Cuando se pelearon, él se lo reenvió a varias personas hasta que lo vio todo el instituto”. La joven se ha cambiado de instituto pero sigue viviendo en el barrio. La consideran “una guarra y una cerda”. “¿Y qué pensáis del chico que difundió las imágenes?”. Silencio sepulcral.

El 53,5% de los adolescentes españoles de entre 14 y 17 años ha visto porno en Internet. Entre los 11 y los 12, el 4,1% recibe contenidos sexuales en el móvil.

El porcentaje que ha tenido su primera relación sexual antes de los 15 se duplicó entre 2004 y 2012: pasó del 5,2% al 12,3%.

En 2012 aumentó un 30% el número de procesos judiciales por violencia machista en adolescentes en España: pasó de 473 a 632. En 2013, se redujo la cifra: 327.

El machismo que condena a la mujer atrevida frente al hombre va a más en los adolescentes. “La mujer se ve como un elemento de posesión del hombre y el poder de controlar que nos dan las nuevas tecnologías se usa cada vez más”, dice Madrid. Un estudio del Ministerio de Sanidad sobre la evolución de conductas violentas y patrones sexistas entre menores concluía que el porcentaje de chicas que reconocía haber sufrido insultos subió del 14% al 23% entre 2010 y 2013. Por esas fechas una encuesta de la Comunidad de Madrid desveló que al 5,3% de las adolescentes de entre 14 y 16 años “el chico con el que salían le había impuesto conductas de tipo sexual” que ella rechazaba.

Tres adolescentes —alumnas de un centro público madrileño— confirman que reciben comentarios machistas: “Nos lo sueltan en plan bromita: 'Vete a fregar. Y luego, si ya somos pareja, pueden decirte: 'Eres solo mía'. 'No hables con otros chicos'...”. Varios educadores sexuales se confiesan escandalizados por la aceptación que hay entre los menores hacia los celos. “Sus patrones de pareja son muy chapados a la antigua, el chico se entiende que es superior y muy posesivo”, dice Sánchez. “Ellos intentan controlar como visten y ellas los justifican”. Sánchez culpa en parte a los modelos que reciben desde fuera en canciones, películas y televisión.

Depilarse integralmente el pubis se ha puesto de moda entre las adolescentes (y también entre algunas adultas). “Los directores de nuestros centros de belleza lo confirman”, dice Juan Carlos Lorenzo, de la cadena Aires. “Lo hago por estética” es la respuesta más habitual de las menores. Aunque también dan otras: “Lo hago por si ligo”, dice una chica de 16 años. “Yo por higiene”, dice una joven de 17 que se está haciendo la zona con láser gracias a 650 euros que sus padres le regalaron para el tratamiento. “¿Y duele?”, pregunta una amiga. “Un poco. Quema”. Álvaro, de 18 años, sostiene que la exigencia va en ambos sentidos: “¡Yo cada tres días me afeito mis partes porque ellas también lo demandan!”, dice. “Si me topo con una que no está integralmente depilada, me da asco”. Isabel Serrano, ginecóloga, no está segura de que el porno haya impuesto esta moda; ella ve otro motivo de preocupación: “Yo lo ubico en el modelo estético actual de gustar al otro, lo que incluye gustarle desde los genitales. 'Si le gusto más, no se irá con otras”.

“Ser 'guay' cada vez se vincula más a ser agresivo con ellas”, reza un informe.

En 2012, la Comunidad de Madrid encargó un informe sobre la violencia hacia las adolescentes. “Queríamos entender qué estaba pasando en edades tempranas”, dice Marisa Pires, de Acciones de Salud contra la violencia de género. “Todos los jóvenes creen en la igualdad de sexos”, reza el informe; “pero la forma en que se desenvuelven sus afectos no demuestra que la igualdad presida habitualmente sus relaciones mutuas. La violencia de pareja hacia las mujeres se cuela por la afectividad y no por la ideología”.

Es habitual que los adolescentes sufran (y emitan) agresiones verbales imponiendo modelos femeninos y masculinos que han interiorizado desde la infancia. “La agresión de género se está empezando a poner de moda en determinados ambientes”, dice el informe. “Ser 'guay' cada vez está más vinculado a ser agresivo con ellas”. Al autor del estudio, el sociólogo Luis Seoane, le preocupa que los adultos estemos dejando que la educación sexual de los menores evolucione sola y sin control. “Impera una gran hipocresía”, explica Serrano. “Estudiamos la violencia, pero luego no somos consecuentes con nuestros informes. El Gobierno cree, equivocadamente, que impartir educación sexual hará que aumente el sexo entre adolescentes, cuando es al revés: con una buena educación en la materia son más capaces de decir no”.


jueves, 16 de octubre de 2014

El silencio político alienta la violencia machista

Se está produciendo un círculo siniestro: los partidos no se arriesgan con el feminismo porque piensan que eso no da votos y ese silencio envalentona a los misóginos.

Es evidente que sufrimos un retroceso en el combate contra la violencia de género y por la igualdad. Es un retroceso visible no sólo en el número creciente de asesinatos machistas, sino también en que estos se producen en un ambiente social, legal, mediático, ideológico, diferente. Si nunca fue mucho el interés social hacia la violencia de género, ahora parece haber caído aún más. Los medios de comunicación, si alguna vez intentaron informar correctamente acerca de los asesinatos machistas, han vuelto a su querencia por informar de manera morbosa y apolítica, por privatizar esta violencia y por volver a intentar justificarla. Los neomachistas, cada vez más organizados, están continuamente en las redes atentos ante cualquier noticia que tenga que ver con los derechos de las mujeres o con el feminismo; desatan campañas de desprestigio contra cualquier feminista, se infiltran en los partidos y las asociaciones para boicotear cualquier tema relacionado con la igualdad de género. Si antes se escondían, ahora se hacen visibles. Esta visibilidad de los activistas del neomachismo ha dado alas a todos los machistas silenciosos, que son multitud y que antes callaban porque el ambiente no les era propicio. Basta con leer los comentarios en cualquier artículo que tenga que ver con el feminismo, con los derechos de las mujeres, con la igualdad, para darse cuenta de la rabia y la violencia que anida en la mayoría de los comentarios.

No es que ahora haya más machistas que hace dos años, sino que antes no se atrevían a manifestarse tan descaradamente y que el cambio hacia la igualdad no tuvo tiempo de arraigar como para transformar las estructuras y las conciencias.

Más que en los comentarios de los medios, más controlados, es en las redes sociales, allí donde no hay control, donde los neomachistas desatan una enorme violencia verbal. Antes los llamábamos trolls pero ahora ese nombre quizá no sea apropiado porque se presentan con sus nombres y sus fotos y en sus comentarios no es extraño que justifiquen la violencia; la culpa es de las feminazis, dicen. Basta con colgar la noticia de un asesinato machista, de una violación, para que ésta noticia atraiga decenas de comentarios que lo justifican o que incluso parecen alegrarse. Eso en cuanto a la violencia, pero si de lo que se debate es de igualdad, entonces aparece una legión de machistas que van a por todas, que discuten todo, incluso logros que parecían asentados o, por lo menos asumidos socialmente, como la necesaria paridad en política. Y no hay distinción entre partidos de izquierdas o de derechas, entre gente conservadora o supuestamente progresista.

No es que fuéramos el paraíso igualitario del feminismo, pero es obvio que se está produciendo un cambio. Es de suponer que no es que ahora haya más machistas que hace dos años, sino que los machistas de antes no se atrevían a manifestarse tan descaradamente y que el cambio que se estaba produciendo hacia una mayor igualdad y una mayor visibilidad del feminismo no tuvo tiempo de arraigar lo suficiente como para transformar las estructuras políticas y sociales, las conciencias; como para ser capaz de construir identidades masculinas no aferradas a sus privilegios patriarcales; como para educar a la mayoría de la población en lo que significa el feminismo. Cambiar ciertos usos sociales es mucho más fácil que cambiar la manera en que hombres y mujeres nos construimos, pero es un primer paso necesario. Hubo un impulso y ahora hay una reacción de retroceso.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Las mujeres ganan, pero han perdido mucho

Isabel Serrano
Ginecóloga y miembro de la Plataforma Decidir nos hace libres

Hoy, día de la retirada del anteproyecto de ley que pretendía eliminar de un plumazo la protección jurídica y sanitaria al aborto, es un día de felicitaciones. Hoy hemos ganado en democracia porque es más democrático reconocer que las mujeres son capaces de tomar decisiones responsables que legislar para que otras personas decidan por ellas. Es más democrático guiarse por el sentir de la mayoría de la población que plegarse a las imposiciones de grupos y personas alejadas de la realidad social, enfrascadas en el más absoluto no al aborto. Es más democrático que las mujeres que necesitan abortar sean atendidas de manera equitativa a que su atención dependa de que sean ricas o pobres. Es más democrático cumplir los acuerdos internacionales en materia de derechos sexuales y reproductivos que estar al lado de los países, generalmente poco o nada democráticos, que infravaloran y discriminan sistemáticamente a las mujeres.

Hoy mucho hemos ganado pero nuestro país, durante los casi tres años que ha durado este duro debate, mucho ha perdido.

Se ha perdido confianza en las instituciones. Muchas mujeres, sobre todo las más vulnerables, han tenido dudas sobre la legalidad de lo que iban a hacer y en ocasiones han actuado contra su voluntad, con miedo, o incluso poniéndose en peligro. En ese periplo han sentido el abandono de sus gobernantes que han favorecido un descarnado debate en el que ellas, las mujeres invisibles que se enfrentaban a un aborto, han sido criminalizadas. No solo han tenido que soportar a los fanáticos anti-elección inmiscuirse en sus conciencias sino también el dedo acusador de todo un consejo de ministros… quien mal te quiere te hará llorar…

Se ha perdido tiempo en aplicar las medidas preventivas, educativas y sanitarias, que la ley aún vigente contemplaba. El Partido Popular ha hablado siempre, intencionadamente, de la ley del aborto renegando y dejando sin efecto la otra mitad de la ley aprobada en 2010 por el gobierno socialista. Para este gobierno todo lo preventivo no existe y el aborto ha sido una tapadera de lo que siempre hemos sabido, que los conservadores que penalizan el aborto suelen ser contrarios a las únicas medidas que lo previenen: la educación sexual, los métodos anticonceptivos seguros, la píldora del día después y la formación en igualdad.
Se ha perdido en imagen pública. En las últimas décadas la sociedad española había avanzado en un marco legal más igualitario, de prevención de violencia, de derechos sexuales, de reproducción asistida, que nos habían hecho acreedores de respeto internacional. Desde que el gobierno puso en papel el anteproyecto sobre protección de los derechos del concebido, el más retrógrado de nuestro entorno europeo, esa imagen de progreso y tolerancia cayó fulminada generando sorpresa y perplejidad en los países con desarrollo social, cultural y legislativo similares al nuestro.

Se ha perdido también la oportunidad de confiar más en nuestros jóvenes. El gobierno del Partido Popular se obsesionó desde el primer momento con la genética irresponsabilidad de la gente joven. Unas veces era en sus relaciones sentimentales y sexuales, otras en el uso desmedido de la píldora del día después y, otras, cómo no, en el irrefrenable impulso para desear quedarse embarazadas en vez de usar métodos anticonceptivos. La realidad es tozuda y las jóvenes no son siempre irresponsables ni abortan cada vez más. El marco legal hoy vigente garantiza suficientemente el apoyo y acompañamiento que la mayoría de las jóvenes de 16 y 17 años necesitan para abortar, no habiéndose producido en sus cuatro años de desarrollo ningún conflicto reseñable.

Hoy estamos en el día de debate político, donde los distintos líderes, muestran sus cartas y donde Gallardón ha pagado como cabeza de turco los errores de un gobierno que metió al país en un conflicto que no tocaba. Hoy la sociedad en general, y las mujeres en particular, han ganado y el gobierno del Partido Popular ha perdido. Pero mañana debemos recuperar la cordura en un tema tan sensible como es el aborto. Debemos trabajar para contribuir a su prevención y garantizar que los profesionales sanitarios sigan atendiendo a las mujeres de la mejor forma posible. Mañana, debemos dejar a las mujeres, a cualquiera de ellas que sin esperarlo pueden verse ante la necesidad de interrumpir su embarazo, en paz.


jueves, 29 de mayo de 2014

Carta abierta al Govern


En 1994 la cuarta conferencia internacional sobre población y desarrollo (CIPD), celebrada en El Cairo, constituyó un hito tanto en las políticas de población como en la agenda de salud y derechos sexuales y reproductivos de la población mundial. Su programa de acción fue firmado por 179 países, entre ellos el Estado español, y recoge una serie de objetivos, relacionados con la salud y los derechos sexuales y reproductivos, que debían alcanzarse en el 2015.

La llamada "conferencia de El Cairo" ha significado un enorme paso adelante para los derechos de las mujeres en la mayoría de los países, inspirando políticas y programas que han mejorado millones de vidas, aunque aún persisten serias carencias y la agenda acordada en El Cairo sigue estando inacabada. Los problemas de salud sexual y reproductiva siguen afectando a millones de personas por causas que fácilmente podrían ser evitadas. Las mujeres, las adolescentes y las comunidades más pobres son las que sufren las consecuencias más graves, tal y como se pone de manifiesto con las siguientes cifras: cada día, 800 mujeres mueren por causas evitables relacionadas con complicaciones del embarazo y del parto; 220 millones de mujeres en los países en desarrollo quieren prevenir un embarazo, pero no tienen acceso a métodos anticonceptivos eficaces ni a servicios de calidad; 15 millones de jóvenes de entre 15 y 19 años son madres cada año; 47.000 mujeres mueren todos los años debido a abortos inseguros, la gran mayoría en países donde el acceso a abortos seguros está restringido o penalizado por ley; sólo el 34% de las mujeres embarazadas recibe una atención prenatal adecuada en los países de ingresos bajos.

Veinte años después de esta histórica conferencia, Naciones Unidas se reunirá en septiembre no sólo para analizar el nivel de avance y los retos en la implementación del programa de acción hasta ahora, sino también para definir la nueva agenda post-2015. No será un cometido fácil pues nos enfrentamos a distintas ideologías y fundamentalismos contrarios a la ampliación de los derechos de las mujeres. Los derechos y la salud en materia de sexualidad y reproducción son objeto de vivas controversias ideológicas a nivel internacional donde se cuestionan constantemente en nombre de la cultura, la religión o la moral. Igualmente, corren peligro temas tan importantes como la necesidad de asegurar en todos los países una educación sexual integral adaptada a los grados escolares, la eliminación de cualquier forma de discriminación y violencia basada en la orientación sexual e identidad de género y la necesaria y particular atención a las necesidades no atendidas de los y las adolescentes.

jueves, 23 de enero de 2014

Prohibir el derecho a decidir


Cuando se hizo público el anteproyecto de la Ley de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la Embarazada, es decir la Ley del Aborto de Gallardon, me asusté. ¿Sería posible que se aprobara una ley que obliga a las mujeres a seguir con un embarazo de 1, 2 o 3 meses que no desean? Luego me cabreé. ¿Es que no se dan cuenta los defensores de la vida que no se pueden imponer sus creencias a los demás? ¿Vamos a permitir los españoles que se imponga a las mujeres el seguir con sus embarazos o irse al extranjero a abortar? Pero ahora sobre todo lo que siento es aburrimiento.

El otro día cometí el error de escuchar una tertulia donde unos cuantos periodistas de derechas (antes se llamaban de centro) defendían la futura ley, hablando sobre la barbaridad que supone matar a niños o abortar con 6 o 7 meses de gestación. Voy a dejar de lado que en su mayoría, los defensores públicos de prohibir el embarazo libre en las primeras 14 semanas son los mismos que critican la educación sexual en la escuela, niegan el matrimonio homosexual, avisan de lo peligroso de utilizar el condón para protegerse de infecciones como el VIH, o ven con buenos ojos que niños y niñas vayan a colegios segregados. Incluso voy a pasar por alto la incoherencia de presentar una ley que prohíbe abortar en el supuesto de malformaciones graves del feto si estas son compatibles con la vida y practicar recortes brutales en la Ley de Atención a las Personas en Situación de Dependencia. Y voy a dejar todo esto de lado porque voy a contestar la premisa fundamental de la que parte el anteriormente progre ministro Gallardon y su séquito autodenominado provida. El anteproyecto dice que "la vida del no nacido constituye un bien jurídico protegido por la Constitución", según ellos el aborto nunca puede ser un derecho, y nunca lo puede ser porque el feto (o como ellos lo suelen llamar, el niño) es un ser humano, una vida que es necesario defender y tiene los mismos derechos que los nacidos.

El problema de cuando empieza la vida humana no es una cuestión que tiene que contestar la biología o la medicina, es un problema filosófico y moral para el que no hay una respuesta única. Como muy bien explicaba el teólogo Enrique Miret "¿quién puede decir cuándo empieza la vida humana? El hecho de que el electroencefalograma no sea plano no quiere decir que esa mínima vida psíquica sea ya vida humana; porque esto también se detecta en un animal, y sobre todo en un primate". Y es que aunque el feto en el futuro pueda llegar a ser un niño, el feto no es un niño. Hasta la semana 22 el encefalograma no muestra una actividad cerebral en el feto (que además es aun intermitente). Hasta esa etapa la actividad de las células nerviosas es solo una actividad primitiva y aislada que en nada es parecida a la compleja actividad cerebral de los primates (incluidos los humanos) y sí con la de otras especies menos complejas.

Los defensores de prohibir el aborto hablan de cómo se puede oír el latido del corazón de un embrión (aunque lo llamen feto o niño) a las 4 o 5 semanas de gestación, cómo un feto con 8 semanas tiene ya las manos y los pies con dedos, o cómo en torno a la semana número 11 tiene sensibilidad a los estímulos, como la luz y el movimiento. Con datos como estos se demuestra según ellos que estamos hablando de una vida humana. Hoy no se duda (o casi nadie lo hace) que la muerte cerebral, entendida como el cese irreversible de la función del encéfalo como un todo, es la muerte, la no existencia del ser humano. Pues esa actividad cerebral y esa función del encéfalo no han llegado a existir hasta después de los cinco meses de gestación.

Quienes defienden que la vida comienza en el momento de la concepción defienden una proposición filosófica o religiosa (que por cierto olvida que el surgimiento de gemelos univitelinos puede darse hasta el día 12 después de la concepción), igual que los que defendemos que sin actividad cerebral no hay vida humana que proteger o los que se apoyan en que ningún feto ha sobrevivido fuera del vientre materno antes de las 22 semanas de gestación y por lo tanto no es una vida humana única e independiente.

Y esto es lo que me lleva a sentir miedo, cabreo y aburrimiento. Observar cómo un grupo de personas quiere imponer su ideología, su moral o su religión a todas las mujeres, llamando asesinas a todas las mujeres que deciden abortar, a todas las personas que les ayuden o incluso a todas las que les defiendan. Y lo hacen sin ver más allá de sus posturas, sin contemplar otras posiciones, otros pensamientos. Lo hacen sin demostrar la más mínima inteligencia de quien comprende y respeta otras posturas diferentes a las suyas. Y lo hacen pisoteando los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y sobre su vida, pisoteando los derechos y las vidas de toda la sociedad que no piensa como ellos.

jueves, 16 de enero de 2014

El mito del aborto de las menores


Entre las muchas mentiras con las que el Gobierno de Rajoy ha querido justificar su cruel reforma del aborto hay una que destaca sobre las demás. Es esta idea, tan extendida, de que la ley actual permite a las mujeres de 16 y 17 años abortar sin informar a sus padres. Es falso, por mucho que lo repitan políticos como Rosa Díez o varios dirigentes del PP, que incluso llevó el asunto a su programa electoral. "Cambiaremos el modelo actual de regulación sobre el aborto para reforzar la protección del derecho a la vida, así como de las menores". 
La supuesta "protección a las menores" fue una forma elegante de apelar a los padres, un cuerpo electoral muy rentable en una sociedad que sigue siendo tremendamente patriarcal. En España las hijas siguen siendo tratadas en muchas familias como una propiedad del padre, sobreprotegidas y con menos derechos y libertades que los hijos varones. En su momento, la ley de plazos del PSOE fue muy cuestionada, incluso entre algunos dirigentes socialistas - todos hombres-, precisamente por no obligar a las mujeres de 16 y 17 años a pedir permiso. 
La polémica fue tan grande que muchos se quedaron con una idea que no es verdad. Estas menores no abortan en España a espaldas de sus padres. La ley obliga a informar al menos a uno de los dos, salvo que exista "un conflicto grave" de "violencia intrafamiliar, amenazas, coacciones o malos tratos". Son supuestos razonables; no creo que haya quien defienda obligar a una hija a informar de su decisión de abortar a un padre maltratador.


domingo, 18 de abril de 2010

«El prohibicionismo supone más mafias y una mayor inseguridad»

Mayte Márquez:

Preside la Asamblea de Mujeres, organización creada hace ya unas tres décadas, de la que es cofundadora. Desde esta asociación defienden la regularización de la prostitución y no comparten la propuesta prohibicionista planteada por Mujeres Progresistas por la Igualdad. +

sábado, 27 de marzo de 2010

Iglesia Católica polaca pide prohibición total de la fecundación "in vitro"

En un comunicado hecho público hoy por la comisión de expertos en bioética de la Conferencia Episcopal Polaca, se pide de nuevo al Ejecutivo polaco que impida la práctica de esta técnica, a la vez que se recomienda a las parejas de fieles con dificultades para concebir hijos que sigan tratamientos de fertilidad o recurran a la adopción.
El Parlamento polaco (Sejm) ha debatido en distintas ocasiones cómo regular la fecundación "in vitro", y en 2009 ya rechazó un proyecto de ley elaborado por el bloque conservador, que proponía penas de prisión de hasta tres años para los facultativos que realizasen esta técnica.
Algunos miembros de la Iglesia han llegado a comparar este sistema de fecundación con el aborto, mientras que desde el partido conservador Ley y Justicia (PiS), principal fuerza de la oposición, se ha afirmado que un niño nacido a partir de una fecundación "in vitro" no tendría derecho a hacer la Primera Comunión.
Por su parte, el partido liberal Plataforma Ciudadana (PO), que actualmente gobierna Polonia, se encuentra dividido sobre qué tratamiento legal debe tener esta práctica, mientras la jerarquía eclesiástica recuerda a los políticos que profesan la fe católica que deben esforzarse en lograr una legislación que no sea contraria a las enseñanzas de la Iglesia.

viernes, 5 de marzo de 2010

Cuestión de género y derechos humanos

No caben derechos laborales cuando existe vulneración de Derechos Fundamentales. Para una adecuada aproximación al fenómeno de la prostitución actual, debemos hacerlo mediante un análisis de género y desde la perspectiva de los derechos humanos. Consideramos la prostitución «como una forma extrema de violencia de género», consecuencia de la desigualdad entre hombres y mujeres. La prostitución deshumaniza, convierte a la persona en una mercancia, en un objeto que se vende, se alquila, se pone a disposición para el uso y disfrute de los clientes, las mafias y proxenetas en una relación de desigualdad, en la que a cambio de dinero se vulneran el derecho a la dignidad, la libertad, la integraidad física, psíquica y social. +

jueves, 18 de febrero de 2010

Poseer el cuerpo: una reflexión sobre la medicalización de la biología de la mujer desde la perspectiva del género

La medicalización extensiva de la biología de la mujer es una cuestión de género. Entendiendo género como el sistema que crea las categorías excluyentes mujer-femenino y hombre-masculino, la medicina se consolidó desde su nacimiento como campo de conocimiento, dentro de la estructura patriarcal; diseñada, practicada y legitimada por los hombres para servir a los intereses de los hombres, por un lado, y excluyente de la participación de las mujeres en cualquiera de sus procesos de generación y transmisión de conocimiento y, por supuesto, su práctica. Continuar leyendo

martes, 16 de febrero de 2010

"El feminismo no persigue que la mujer tenga más derechos que el hombre"

La Secretaría General de la Universidad de Córdoba (UCO) está dirigida, por segunda vez en la historia, por una mujer, ya que la primera fue la ex ministra de Cultura Carmen Calvo. Ahora, María José Polo se encarga de dirigir el día a día de la institución, la asesoría jurídica, el archivo y registro, la administración electrónica de la Universidad y del protocolo, además de continuar con su tarea docente. Asegura que por ello no tiene que recibir ninguna medalla, ya que "me supone un esfuerzo y un coste en el que hay que tener claro hasta dónde se puede llegar". María José Polo se define como una mujer positiva, muy exigente consigo misma y muy trabajadora porque "he tenido el privilegio de elegir lo que hago". +

lunes, 8 de febrero de 2010

Alberto López Rocha: “Las personas mayores también deben tener relaciones sexuales”

Pontevedra acogerá entre el 4 y 6 de noviembre el X Congreso de la Sociedad Española de Médicos de Residencias (Semer), un acto que se celebra por primera vez en Galicia y al que está previsto que asistan unos 400 médicos. Se tratarán asuntos relacionados con la geriatría, la gerontología y la valoración social de la vejez para una mejor calidad de vida de los mayores, “que algún día seremos todos”, según explica Alberto López Rocha, presidente del colectivo. Uno de los objetivos de este año es romper los mitos que existen sobre la sexualidad de los jubilados. +

viernes, 15 de enero de 2010

El neomachismo

Nunca pensamos que cuando nuestra democracia se fundamentó, entre otros principios, en la libertad y la igualdad, nos iba a ser más difícil hacer a esta última efectiva y, sin embargo, el miedo a la libertad del que escribió Erich Frömm no era nada comparado con el miedo a la igualdad, más generalizado y resistente (artículo de Amparo Rubiales)

jueves, 14 de enero de 2010

Los problemas ´femeninos´

Las mujeres necesitan cuidarse para mantenerse sanas durante el mayor tiempo posible, pues su esperanza de vida supera los 80 años y quieren llegar en las mejores condiciones. Para ello, deben mantener unos hábitos saludables y, sobre todo, vigilar su aparato reproductor, fuente de una buena parte de las patologías que les afectan. +

lunes, 21 de diciembre de 2009

«La sexualidad es algo que nos acompaña a lo largo de toda la vida»

Desde que impartió un taller para adolescentes, organizado por la Cruz Roja, a Diana Rodríguez Rama (25 años) empezó a interesarle tanto el tema que, de hecho, está realizando en Madrid un máster sobre sexualidad. La joven carballesa, trabajadora social, cree que la información debe llegar a todos los colectivos, y el viernes ofreció una charla en la residencia de mayores de Carballo dentro de un programa de actividades financiado por La Caixa. Tuvo tanto éxito que ya le han pedido que vuelva. Leer más

"Sin feminismo las mujeres seguiríamos en casa escondidas sin ningún derecho"


Raquel Santamarta ¿Unas y otras tenemos que luchar por dejar de ser ciudadanas de segunda categoría? ¿Por dónde hay que empezar? Seguir leyendo