viernes, 4 de octubre de 2019
¿ES NECESARIA LA EDUCACIÓN SEXUAL EN LAS AULAS?
Adquirir conocimientos de cualquier ámbito a través de una formación veraz siempre es beneficioso independientemente del momento y de la edad.
Me invaden sentimientos encontrados al ponerme a escribir sobre esta temática. Por un lado, me alegra disponer de un espacio en un medio con tanta repercusión como éste para poder argumentar a favor de algo que considero imprescindible para favorecer el crecimiento sano, equilibrado y consciente de nuestros niños, adolescentes y jóvenes. Por otro lado, me apena el hecho de que, a punto de entrar en la segunda década del siglo XXI, aún tengamos que dar argumentos que justifiquen la necesidad de una educación sexual universal.
No veo a nadie plantear dudas sobre la conveniencia o no de que en los centros educativos se desarrollen talleres formativos sobre educación vial. O sobre uso responsable de las nuevas tecnologías. Sin embargo, suele ser habitual que al dirigirnos a dichos centros educativos o asociaciones de madres y padres de alumnos con una propuesta de varias sesiones en las que se aborde este tema en las aulas, se perciba una cierta preocupación: 'Educación sexual. ¡Que viene el coco!'.
¿Por qué? Pues porque en la gran mayoría de los casos, se desconocen los contenidos que se tratan dentro de un programa de educación sexual. El problema es que la formación en todo lo relacionado con el ámbito de la sexualidad de la mayor parte de los padres y madres cuyos hijos son susceptibles de ser receptores de dichos programas de educación sexual es mínima (y digo 'mínima' haciendo un ejercicio de optimismo. No estaríamos muy alejados de la realidad si dijéramos que es nula). La consecuencia de esta falta de formación es que de manera casi automática, el adjetivo 'sexual' se convierte en sinónimo de 'genital' y 'coital»'. Y claro, que demos ese tipo de información a adolescentes de 15 o 16 años tiene un pase, pero ¿cómo vamos a dar educación sexual a niños de Educación Primaria? ¿No son demasiado pequeños?.
Y aquí es donde voy a dar una respuesta que, probablemente, asuste a todos aquellos que os hayáis sentido identificados con el párrafo anterior: no, no son demasiado pequeños. Ahora os voy a pedir un poquito de paciencia y que sigáis leyendo, para que pueda explicar por qué no lo son.
No podemos reducir lo 'sexual' a lo meramente 'genital' o 'coital'. Estaríamos cayendo en el error de reducir la educación sexual a unos apartados que, si bien es cierto que tienen una importancia capital sobre todo a medida que los niños van entrando en la adolescencia, dejaría fuera a otros aspectos que tienen la misma importancia que los anteriormente señalados a la hora de conseguir nuestro objetivo: el crecimiento y desarrollo saludable de los niños y adolescentes en todo lo relacionado con su esfera sexo-afectiva.
Y aquí es donde está la clave, en esa dimensión afectiva. Tan clave que, muchas veces quienes nos dedicamos a la educación sexual, presentamos nuestros programas como 'Educación afectivo-sexual', buscando que la inclusión del término 'afectivo' tranquilice y apacigüe los miedos y reticencias que, tristemente, aún se tienen. No es el planteamiento ideal desde el punto de vista puramente sexológico, ya que desde el marco teórico de la Sexología consideramos que lo afectivo está inevitablemente subsumido dentro de lo sexual, si bien quiero pensar que, en este caso, el fin justifica los medios. Y si así conseguimos llegar a un mayor número de alumnos, bienvenida sea esta trampa.
Conviene recordar, aunque pueda parecer una obviedad, que los contenidos de los programas de educación sexual están, como en cualquier otra asignatura, adaptados para ser comprensibles, asimilables y útiles para el alumnado. Si en Matemáticas no nos ponemos a enseñar logaritmos neperianos a los alumnos de 5º de Primaria ni a multiplicar con decimales a los de Bachillerato, en educación sexual no hablamos a los de 5º de 'primeras relaciones eróticas' ni a los de Bachillerato sobre 'cómo reaccionar ante los cambios corporales'.
¿Qué contenidos tiene un programa de educación sexual? Pues desde lo anteriormente citado sobre entender los cambios corporales de la adolescencia, los primeros noviazgos, trabajo sobre estereotipos sexuados y como influyen en nuestra manera de ser y relacionarnos, cómo interpretar los mensajes que reciben a través de la música que escuchan, las series y películas que ven, etc. Todos tratados de manera que sea el propio alumnado el que saque sus propias conclusiones y enseñanzas a través de un diálogo guiado. Vamos desde 'lo que saben' a 'lo que deberían saber', dejando que sean ellos quienes vayan creando su propio conocimiento.
Lo que sí que tienen en común todos los contenidos es el enfoque: hablamos de la esfera sexual del individuo como un área del desarrollo y crecimiento personal que hay que promover siempre en positivo. Como decía Havelock Ellis «entre los sexos se dan más situaciones de potencial cultivable que problemas o trastornos que requieran de tratamiento o curación». Entendemos el miedo y la preocupación que pueden generar tanto en los alumnos como en sus familias acontecimientos como embarazos no planificados, relaciones tóxicas, etc. pero es precisamente para evitar esto por lo que se hace necesaria (si no imprescindible) una educación sexual desde edades tempranas.
Precisamente por esto, y llevando el partido a mi terreno, es importante implementar un programa de educación sexual en los centros educativos, ya que a medida que los chicos y chicas van creciendo, su interés por todo lo relacionado con la sexualidad va en aumento. Y que no os quepa duda que van a encontrar la manera de saciar esa curiosidad. El problema que nos podemos encontrar con esto es que a día de hoy, en la era de las autopistas de la información, los niños, adolescentes y jóvenes tienen acceso a una enorme cantidad de información que les llega sin ningún tipo de canalización ni filtro.
Como ejemplo, no es extraño que en los últimos tiempos aparezcan en los medios de comunicación noticias que alarman sobre el consumo de pornografía en edades cada vez más tempranas, analizando todas las consecuencias que esto puede tener entre los más jóvenes. Hay que entender que tienen una ventana al mundo a través de sus móviles a través de la que acceden a información que está fuera del alcance de los adultos de su entorno. Va a ser difícil que podamos evitar el acceso a esos mensajes y contenidos, así que del trinomio 'emisor-mensaje-receptor', tenemos en nuestra mano actuar sobre los receptores, dándoles una formación y unos conocimientos con los que puedan elaborar sus propias conclusiones a través de una crítica razonada.
Como colofón diré que adquirir conocimientos de cualquier ámbito a través de una formación veraz siempre es beneficioso independientemente del momento y de la edad (cuanto antes, mejor).
Como dijo Sócrates, «la verdad os hará libres». En el caso de la verdad y el conocimiento sobre nuestra propia sexualidad, libérrimos.
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La primera serie de animación sobre educación sexual es española
Imagen facilitada por el foro Cartoon Forum de Toulouse, donde ha sido presentada la primera serie infantil de animación en el mundo que aborda la sexualidad de manera educativa, "Sex symbols", creada por la valenciana Paloma Mora y quiere ayudar a los niños que empiezan a interesarse por el sexo y no encuentran respuestas adaptadas a su edad.
La primera serie infantil de animación en el mundo que aborda la sexualidad de manera educativa, "Sex symbols", presentada en el foro Cartoon Forum de Toulouse, es española y quiere ayudar a los niños que empiezan a interesarse por el sexo y no encuentran respuestas adaptadas a su edad.
El punto de partida del proyecto, todavía inacabado, fue la falta de contenido adecuado para los niños de 9 a 14 años, el mismo público al que este se dirige, ya que "no existe ninguna serie que trate el tema con un enfoque didáctico", cuenta a Efe su creadora, Paloma Mora.
"Vimos que, a partir de los 9 años, empiezan a investigar sobre sexualidad y en internet solo encuentran pornografía", añade.
Según Mora, esto provoca una confusión en la mente de los preadolescentes que lleva a identificar la sexualidad con el modelo de sumisión de la mujer frente al hombre perpetuado por la industria pornográfica.
Los guionistas contactaron con médicos especialistas en educación sexual y planificación familiar para documentarse sobre las relaciones que tienen los jóvenes hoy en día y los problemas a los que se enfrentan.
Los métodos contraceptivos, las erecciones o los cambios de un cuerpo de niño a uno de adulto centran algunas de sus dudas más frecuentes y protagonizan por separado cada capítulo donde son los propios órganos los encargados de explicárselas.
La serie buscaba dar voz a una figura distinta a la paterna. Y, además de informar, quiere entretener: "Cuenta historias en forma de comedia y de manera natural, que es el lenguaje perfecto para llegar a los jóvenes", explica Mora, valenciana de 49 años.
El capítulo piloto tiene como protagonistas a los ovarios, que explican el fenómeno de la menstruación de forma didáctica y en clave de humor.
Además de los órganos, "Sex symbols" tiene cuatro protagonistas fijos que exploran los diferentes temas a través de sus vivencias personales, cada uno con un carácter y unos atributos físicos distintivos que permitan a los niños verse reflejados.
El perfil de niño sabelotodo, el introvertido o la intelectual protagonizarán cada capítulo, de unos 7 minutos de duración.
"Tratándose de un tema como éste, que todavía resulta tabú para las televisiones, era necesario un capítulo piloto para mostrar el estilo, los personajes, pero también para que deje de tratarse como un asunto delicado", añadió Mora.
El proyecto, producido por TV On Producciones, costará 1,8 millones de euros (1,98 millones de dólares) y ya dispone de la mitad de la financiación, toda española.
El objetivo de Mora es finalizar la serie a lo largo de 2020 y su presentación en el Cartoon Forum tuvo como objetivo intentar conseguir el presupuesto restante.
Ese encuentro, inaugurado este martes, es el más importante de la animación para televisión en Europa y celebra hasta el jueves su 30 aniversario.
Encabeza el foro Francia, que presenta 25 producciones, mientras que España, uno de los países con mayor representación, propone cinco series.
El 2D sigue liderando las producciones del Cartoon Forum, pero en cuanto a formato, el "transmedia", mediante el que la historia se despliega a través de distintas plataformas, sigue ganando terreno, y varios de los proyectos presentados se podrán ver además de en televisión, en teléfonos móviles, tabletas o videojuegos.
Las series seleccionadas para el evento, un total de 85, suman más 500 horas de emisión y van dirigidas en su mayoría a niños de 6 a 11 años, mientras que las de animación para adultos rondan el 10 %.
Esta edición acoge a unos 1.000 profesionales del sector, entre productores, inversores y canales de televisión de 24 países diferentes, que se dan cita en Toulouse para promover la colaboración y la coproducción.
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Anticonceptivos LARC, un reemplazo para la píldora
Los nuevos métodos de larga duración, más cómodos, se han impuesto a una opción que tiene sesenta años de vida y numerosos efectos secundarios.
Si hubiera que elegir una banda sonora para la píldora sería una canción de los Beatles. Aquellos músicos y el método anticonceptivo hormonal llegaron casi a la vez a la vida de millones de mujeres, despertando ambos, la pastillita y los chicos de Liverpool, un deseo que estaba un tanto aletargado.
Pero finalmente fue la píldora quien contribuyó a propiciar más y mejores orgasmos femeninos. Tener sexo ya no significaba quedarse embarazada, pero la pastilla significó mucho más: el deseo femenino comenzaba a aceptarse, cambiando significativamente con ello los comportamientos sexuales de hombres y mujeres. Han pasado seis décadas y, aunque 100 millones de mujeres en el mundo aún la utilizan, hoy se escucha otra banda sonora.
Las mujeres ya están liberadas sexualmente y no se conforman solo con un anticonceptivo que sea eficaz, quieren más: piden que no tenga efectos secundarios, que sea cómodo y que, sobre todo, no les complique aún más la vida y la salud. Porque con la libertad sexual, la píldora trajo consigo una pila inagotable de mitos, bulos y también algunas certezas sobre sus efectos secundarios que duran hasta hoy. Algunas mujeres, a juzgar por la estadística, parece que han dicho basta. Solo el 17,3% de las mujeres españolas la toman, según la última encuesta nacional sobre anticoncepción de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), y cada ejercicio cae el número de mujeres que recurre a ella, ya que, según indica esta misma muestra, en dos años (desde el 2016 al 2018) su uso ha disminuido un 4%. Más de un 58% de las encuestadas en edad fértil tienen miedo a que les provoque problemas circulatorios, más del 57% no desean los cambios de humor y algo más del 55% temen engordar si la toman.
En definitiva, aún existe una gran inquietud por los efectos de estas pastillas, que parece que han encontrado un relevo.
Anticoncepción entre desinformación y miedo
Un estudio de la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, concluye que aquellas mujeres que tomaron la píldora durante sus años de adolescencia (también se ha recetado durante años para regular la menstruación, el dolor de regla y controlar el acné) tienen tres veces más probabilidades de padecer depresión en la edad adulta. Otra investigación publicada en JAMA Psychiatry, que se centró en una base de datos de más de 1 millón de mujeres en Dinamarca con edades comprendidas entre los 15 y 34 años, también concluyó que las que habían tomado algún tipo de anticonceptivo hormonal eran un 23% más propensas a necesitar algún tipo de antidepresivo. A pesar de estas investigaciones, los ginecólogos se muestran reacios a la hora de "atacar" a la píldora anticonceptiva y, aunque son conscientes de su mala prensa, no dudan en romper una lanza a su favor. La jefa de la unidad de Anticoncepción del Centro Dexeus Mujer, Francisca Martínez, asegura que estos estudios hay que tomarlos con cautela. "No veo, por ejemplo, que en el estudio realizado en la universidad canadiense se haya tenido en cuenta el hecho de que muchas mujeres jóvenes recibían la píldora para el tratamiento de irregularidad menstrual, algo que podría estar asociado a alguna alteración hormonal que, a la larga, también presenta una mayor predisposición a la depresión, como es el caso del ovario poliquístico", explica.
Modesto Rey Novoa, portavoz de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), recuerda que "España es un país de preservativo (aún es el método que más se usa, un 29,6% de los españoles lo utiliza, seguido de la píldora) y habla de la existencia de una 'hormonofobia' que se reproduce constantemente en los medios de comunicación, también en los especializaos, y que tiene que ver en su opinión con la consideración que se ha hecho en nuestro país de la píldora y sus riesgos.
No hay que olvidar que la incorporación en España de la píldora llegó mucho más tarde que en países vecinos y muchas veces ha estado rodeada de consideraciones negativas (inmoralidad, vicio)". Su colega Borja Marqués, ginecólogo experto en reproducción asistida en el Institut Marquès, también reconoce que existe cierta manía por el anticonceptivo hormonal y pide cautela al respecto. "En el caso de su vínculo con la depresión, aún hacen falta más evidencias para confirmar que realmente sea así. Al final, muchos de los efectos secundarios (dolor de cabeza, aumento de peso, cambios de humor…) se han relacionado de manera temporal y a medida que ha pasado el tiempo y se han hecho estudios con mayor población, es cuando se han acabado confirmando o desmintiendo estas relaciones. De momento, creo que no debemos ser alarmistas en el corto plazo", indica el ginecólogo.
Es cierto que siempre hay matices en todos los estudios, pero otros ginecólogos sí que entonan el mea culpa, sobre todo porque hay algo evidente: las mujeres han sido bombardeadas con muchos y diferentes datos sobre los efectos secundarios de la píldora, pero sin embargo les ha faltado recibir una información rigurosa por parte de su médico. Sciencific American, en un número especial publicado este año, entrevistaba a varios ginecólogos que sí que reconocían una parte de responsabilidad en todo ello. En concreto Carolyn Wasthoff, la editora de la revista Contraception, ha explicado que todo parte de "haber tratado a la menstruación como una enfermedad, recetando calmantes o la píldora anticonceptiva para tratar el dolor y sangrado intenso, en lugar de investigar más sobre estos síntomas"
El no tener una buena información ha hecho que mujeres como Alice Pelton tomen la iniciativa. Ella es la fundadora de Lowdown, que viene a ser como el Tripadvisor de la anticoncepción, la primera plataforma que recoge las opiniones y experiencias en primera persona sobre los diferentes métodos anticonceptivos. Esta londinense contaba en una entrevista a The Times que la idea partió de su propia (y muy mala) experiencia con la píldora, pastilla que tomó desde los 16 años (cuando comenzó a tener relaciones con su novio) hasta los 30. Ella, sin embargo, está en contra del movimiento antipíldora, en su web simplemente plantea una realidad, y es que la píldora es un anticonceptivo que no sirve para todo el mundo y por ello demanda información para poder elegir bien el método adecuado para cada mujer.
Los métodos de larga duración llegan pisando fuerte
Francisca Martínez cuenta que "aunque ha disminuido el uso de la píldora en España, sí que se observa un aumento del uso del DIU (el hormonal lo usan ya un 9% de las españolas), un método con una eficacia anticonceptiva del 99%. Que más mujeres opten por él tiene que ver con el hecho de que se han desmitificado algunos conceptos erróneos asociados durante años a este dispositivo, como que solo lo podían usar mujeres que ya habían tenido hijos, pero también influye el hecho de que se han demostrado efectos beneficiosos del DIU hormona". Por ejemplo, reduce la cantidad de regla y dolor.
Según Modesto Rey Novoa, "existen diversos estudios que muestran que cuando se facilita a la mujer una información adecuada y completa, facilitando el acceso a los diferentes métodos y la gratuidad de los mismos, hay una tendencia creciente a optar por los métodos LARC (métodos anticonceptivos reversibles de larga duración, por sus siglas en inglés), especialmente por su mayor efectividad, una efectividad que no depende de la usuaria (al contrario que la píldora, que se reduce cuando una se olvida de tomarla)". Porque, aunque disminuya el uso de la píldora, no lo hace el uso del anticonceptivo en general. "Cada vez hay más información y menos miedo sobre otros métodos (DIU, implante, anillo, parche) y eso hace que muchas mujeres opten por métodos más cómodos que no dependan de tomar una medicación diariamente", explica Borja Marqués.
Entre los LARC se incluyen los dispositivos intrauterinos (el DIU de cobre y el DIU LNG (conocido como el DIU hormonal, porque una vez colocado en el útero libera levonorgestrel, que es la hormona sintética que evita el embarazo), los implantes, el anillo vaginal y las inyecciones de acetato de medroxiprogesterona. En la actualidad, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomienda estos métodos como primera opción a todas las mujeres, incluidas las adolescentes. Los motivos principales son su alta efectividad, con tasas de embarazo inferiores al 1%; la comodidad de su duración, que va de las tres semanas a los 5 años, y, sobre todo, que son métodos que, al contrario de lo que popularmente se cree, permiten una recuperación inmediata de la fertilidad tras su retirada.
En España, los más populares son el DIU de cobre y el hormonal (el 9% de las mujeres lo usa ya), mientras que un 2,9% recurre al anillo vaginal, un anillo transparente y muy flexible que se coloca la mujer en el interior de la vagina cada tres semanas y que libera diariamente pequeñas dosis de hormonas). Un 1% utiliza el implante, que consiste en la inserción cada tres años de una varilla subdérmica de 4 centímetros de longitud que libera cada día cantidades pequeñas de etonogestrel, una hormona que previene la ovulación, y un 0,2% recurre a inyecciones intramusculares que introducen progestágenos cada tres meses, que inhiben la ovulación e incrementan la viscosidad de la mucosa cervical, lo que dificulta la progresión de los espermatozoides al útero.
Y estas cifras serían mayores si se transmitiera a la mujer una información rigurosa sobre todos ellos, ya que, según explica Francisca Martínez, los profesionales sanitarios actualmente no están ofreciendo toda la información sobre ellos a las mujeres, que aún piensan erróneamente que el DIU (un dispositivo en forma de T que se coloca en el útero cada 5 años) es solo para mujeres que ya han tenido hijos, que puede producir un embarazo ectópico y que su inserción es dolorosa. También tienen miedo a que se produzca una perforación.
Todas estas ideas han sido desmontadas por la evidencia científica, pero aún así los profesionales critican que el mensaje no llega a la población. Además, su coste sigue siendo una desventaja (el DIU hormonal puede costar los 100 euros más la inserción, que a veces no es gratuita), sobre todo para las mujeres jóvenes, por lo que desde hace años se viene pidiendo desde la SEC que estos métodos de larga duración se financien en todas las comunidades autónomas.
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Garantizar los derechos sexuales y reproductivos
La ultraderecha, especialmente los movimientos extremistas religiosos, se ha rearmado ante los avances conseguidos en los últimos 30 años.
Hace unos días se celebró en el Parlament el 10º aniversario del Intergrupo de Población, Desarrollo y Salud Reproductiva coordinado por la Asociación de Derechos Sexuales y Reproductivos. En este contexto tuvimos el privilegio de escuchar una presentación de Neil Datta, basada en su libro 'Recuperando el orden natural', donde desenmascara la ofensiva de los movimientos ultraconservadores en todo el mundo. Ya intuimos, hace tiempo, que la ultraderecha –especialmente los movimientos extremistas religiosos– se rearma ante los avances de derechos de los últimos 30 años.
Más allá de identificar cada acción, cada movimiento o cada tuit como un hecho aislado o como una anécdota que llena cada cierto tiempo los medios de comunicación, habrá que identificar qué estrategias hay detrás y entender que, en la limitación de los derechos sexuales, está la semilla de la limitación de las libertades democráticas. Si nos fijamos podemos observar con perplejidad como conceptos antiguos reciben ahora una pátina de modernidad y de naturalidad. ¿Quién puede estar, por ejemplo, en contra de defender la vida? Ahora bien, cuando defender la vida se traduce en que el Estado es quien pretende decidir por ti cuando las mujeres debemos dar vida o cuando cada uno de nosotros debe morir, entonces, ¿de qué estamos hablando? Hablamos pues del derecho al aborto –sobre todo– pero también del derecho a la eutanasia como dos polos de un mismo 'continuum'; hablamos de un falso debate que ya estaba bastante superado en la mayoría de países europeos.
Nuevas pero viejas olas
Nos referimos a volver a poner en cuestión los derechos individuales, aquellos que no pueden ser tutelados ni decididos por el Estado. Pretender retroceder en este debate es también una regresión en la calidad democrática y presenta una intención ideológica clara. Lo mismo vemos si nos referimos al concepto 'matrimonio'. Estas nuevas pero viejas olas, de fundamentalismo religioso, vuelven a poner en cuestión en algunos países la naturalidad de cualquier otro tipo de unión que no sea el matrimonio heterosexual. La falacia de la naturalidad pretende dar, de nuevo, carácter de verdad a un argumento 'LGTBfóbico' volviendo a imponer un determinado modelo de vida, de familia y, por tanto, sociopolítico.
Lo que resulta especialmente perverso de esta estrategia y asusta es cómo –y aquí incluiría la derecha y a la ultraderecha– se han ido apropiando de conceptos y metodologías de reivindicación que históricamente han sido estandarte de las izquierdas en sus luchas. Hablamos de las manifestaciones (tan criticadas por las derechas en etapas anteriores), los escarnios ante las clínicas abortivas, las recogidas de firmas para pedir cambios legislativos, el bombardeo en las redes sociales... Todo lo que es negado y reprimido en regímenes totalitarios como los que, más o menos directamente, pretenden instaurar. Hablamos pues de instrumentalitzar herramientas democráticas para conseguir objetivos antidemocráticos. Estamos ante el reto de contrarrestar esta ola regresiva con coherencia; respetando las herramientas democráticas y la libertad de expresión incluso sabiendo que bajo la apariencia de la participación ciudadaba y corrompiendo la libertad de expresión hay una voluntad de tutela de las vidas de los ciudadanos, y, sobre todo, de las ciudadanas.
La gran amenaza para los movimientos ultras es el feminismo porque remueve los cimientos del orden patriarcal.
En este sentido la gran amenaza para los movimientos ultraconservadores es el feminismo. Han decidido llamarlo ideología de género con la perversidad que supone negar la desigualdad estructural; una cuestión objetiva. Es estratégico para estos movimientos controlar, especialmente, los cuerpos de las mujeres. Es lo que permite mantener el orden establecido e incluso llevarnos a estadios anteriores en los que las religiones estaban profundamente ensambladas con el Estado y, por tanto, con la política.
Es por ello que la lucha feminista está siendo primordial en este momento y especialmente si ponemos el foco en los derechos sexuales y reproductivos. Es la que remueve los cimientos del orden patriarcal y por eso existe la voluntad de controlarla. Cuando los movimientos ultraconservadores apelan al retorno de la naturalidad olvidan, intencionadamente, que no somos seres naturales, somos seres sociales, personas; con capacidad racional y por tanto con capacidad para revertir las desigualdades y reconocer en las otras personas la capacidad de decidir sobre su propia vida. Alerta, no caigamos en la trampa de sacralizar la naturaleza como la solución total.
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Galicia es la quinta comunidad con más casos de violencia de género activos
Más de 1.500 coruñesas son objeto de algún tipo de seguimiento policial
Galicia tiene una veintena de mujeres en riesgo "alto" o "extremo" de volver a ser agredidas
Galicia cuenta con más de 3.470 casos activos de violencia de género, es decir, que son objeto de atención policial. Un cifra que sitúa a la comunidad como la quinta con más casos de este tipo, solo superada por Andalucía (15.807), Comunidad Valenciana (9.133), Madrid (8.125) y Canarias (3.806), según los datos del pasado mes de julio, los últimos publicados por el Ministerio del Interior. Una cifra que no deja de aumentar ya que la coordinadora del Área de Igualdad de la Delegación del Gobierno en Galicia, María Debén, aseguraba esta misma semana que el número de casos activos en la actualidad era de 3.565, casi cien más en apenas mes y medio.
La protección y seguridad de las mujeres maltratadas se gestiona a nivel nacional a través del Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género (VioGén). Una base de datos donde figuran todos los casos de malos tratos „que no son los mismos que las víctimas ya que si una mujer tiene varios agresores a lo largo de su vida se abrirían varios casos, uno por maltratador„ así como el nivel de riesgo que tienen las víctimas, que se revisa periódicamente y que indicará qué medidas de protección hay que tomar. De los 3.472 casos activos en Galicia a finales de julio, casi la mitad (1.558) se produjeron en la provincia de A Coruña, seguida de Pontevedra (1.058), Lugo (482) y Ourense (1.058).
El seguimiento y las medidas de protección a las víctimas aumentan en cantidad y frecuencia a medida que aumenta el nivel de riesgo. De este modo mientras en los casos con riesgo "no apreciado", el peligro de volver a ser agredida se revisa cada tres meses, desciende a 60 días cuando el riesgo es "bajo", donde además los agentes realizan contactos telefónicos esporádicos para ver cómo está la situación. Ocho de cada diez casos activos en Galicia se engloban en estos dos tipos, pero hay casi 400 maltratadas en la comunidad cuyo riesgo es "medio, alto o extremo".
Se considera que el riesgo de volver a ser agredidas es medio para 374 mujeres, 169 en la provincia de A Coruña. En estos casos, los agentes especializados deben comprobar cómo es la situación cada mes para ver si hubo algún cambio que aumente o disminuya el riesgo. Lo habitual es que se realice una vigilancia ocasional y aleatoria en el domicilio, el lugar de trabajo de la mujer o la salida del colegio si hay hijos. Además, se acompaña a la víctima si tiene que realizar trámites jurídicos o administrativos y se considera que hay riesgo para ella.
Una veintena de gallegas (23) tienen un riesgo superior „"alto"„, lo que obliga a revisar su caso cada semana y a que sea frecuente que los agentes vigilen su domicilio, el lugar de trabajo o el colegio de los niños. Además se realiza un control esporádico de los movimientos del agresor y pueden establecerse medidas para su seguimiento como el uso de dispositivos electrónicos que permiten alertar si se acerca a la víctima. Cuando el nivel de riesgo es "extremo" „solo hay un caso en Galicia, en la provincia de Pontevedra„, se revisan las características del caso cada 72 horas, la protección policial de la víctima es permanente hasta que el riesgo deje de ser inminente, se realiza un control intensivo de los movimientos de los maltratadores y se diseña un plan de seguridad personalizado para cada víctima.
Los datos del Ministerio permiten establecer un perfil de las víctimas. Pese a que el grueso de casos activos en Galicia (1.481) tienen como protagonista a una mujer de entre 31 y 45 años, hay víctimas de todas las edades. De hecho hay un total de 24 adolescentes gallegas que ya son objeto de seguimiento policial por ser víctimas de malos tratos y se supera el centenar cuando el foco se pone en las mayores de 65 años. El 77% son españolas.
La estadística mensual del Gobierno también analiza el número de dispositivos electrónicos de control que están en activo. Un total de 585 gallegas son usuarias del servicio Atenpro, un dispositivo telefónico con geolocalizador que les permite alertar ante cualquier emergencia y estar siempre localizadas. La cifra cae drásticamente cuando se habla de las pulseras electrónicas, un dispositivo que tiene instalado el agresor (imposible de quitar) y la víctima y que alerta a las autoridades si el agresor se acerca a menos de la distancia pactada de la maltratada. Solo hay 1.248 pulseras activas en todo el país, 42 de ellas en Galicia y solo diez en la provincia de A Coruña.
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Los casos de gonorrea en España se han multiplicado por diez en 18 años
Los menores de 25 años padecen dos tercios de los casos de infección por clamidia Gonorrea.
La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) ha advertido del gran aumento de infecciones de transmisión sexual (ITS), especialmente en jóvenes, donde los menores de 25 años registran el mayor porcentaje de infecciones por gonorrea -que ha multiplicado por 10 sus casos en 18 años- y clamidia -que se ha multiplicado por siete-.
Tal y como informa la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), el perfil del afectado por infecciones de transmisión sexual (ITS) en España es el de un varón menor de 35 años. Además, los menores de 25 años padecen dos tercios de los casos de infección por clamidia.
Las infecciones de transmisión sexual son un conjunto de infecciones que se contagian a través de las relaciones sexuales no protegidas. Su transmisión puede darse por mantener sexo oral, anal o vaginal. Entre ellas se encuentran la sífilis, el VIH, la hepatitis B, la infección gonocócica (gonorrea), la clamidia y el linfogranuloma venéreo.
En este sentido, la Academia advierte de un aumento de las infecciones de transmisión sexual en España desde 2001. En concreto, el número de casos de sífilis se ha multiplicado por siete, y el de infecciones gonocócicas se ha multiplicado por 10, según los datos del informe del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Instituto Carlos III.
"Consideramos que es fundamental tomar conciencia de lo que está ocurriendo en España. Los profesionales de la salud, la población y, sobre todo, los jóvenes deben conocer este problema de salud pública. El aumento de infecciones de transmisión sexual está siendo vertiginoso y las consecuencias sobre la salud se verán en los próximos años", ha afirmado Alicia Comunión, coordinadora del Grupo Español de Investigación y Estudio de las ETS y Sida (Geies) de la AEDV.
Cataluña y Baleares, a la cabeza de infecciones
Tal y como informan desde la AEDV, si en 2001 el número de infecciones gonocócicas en España fue de 805, en 2017 se produjeron 8.722 casos, registrándose las mayores tasas en Cataluña (48,50 casos por 100.000 habitantes), Baleares (41,79) y Madrid (28,48). El 27,1 por ciento de los casos se dio en menores de 25 años y el 40 por ciento en personas de 25 a 34 años.
"Consideramos que es fundamental tomar conciencia sobre lo que está ocurriendo en España"
Un incremento también muy elevado se ha detectado en los casos de sífilis, ya que se ha pasado de 700 casos en 2001 a 4.941 en 2017. Cataluña y Baleares son las dos comunidades autónomas que están a la cabeza en diagnósticos, con una tasa de 21,8 y 17,84, respectivamente. Si bien los menores de 25 años que presentan esta infección son menos que los registrados en la infección gonocócica, suponen un 12,6 por ciento de los casos, siendo la franja de los 25 a los 44 años la que acumula el mayor procentaje de casos, 58,8 por ciento.
En cuanto a los casos registrados en 2017 de la infección por 'Chlamydia trachomatis' y del linfogranuloma venéreo, de la primera, se notificaron 9.865 casos y, de la segunda, 414 casos.
Por ello, Alicia Comunión ha expresado que "es necesario alertar de esta situación y empezar a ofrecer conocimiento a la población general y a los jóvenes en particular sobre qué son, cómo se contagian y qué daños provocan estas infecciones". Y, por supuesto, "cómo pueden prevenirse y dónde se puede acudir para un diagnóstico precoz", ha añadido.
Más casos en mujeres
La clamidia es la única infección que tiene mayoritariamente 'rostro de mujer'. Según los datos del estudio del Instituto Carlos III, el mayor número de infecciones por 'Chlamydia trachomatis' se produjo en mujeres (52,1 por ciento) con una edad media en el momento del diagnóstico de 24 años.
Esta infección no suele dar síntomas y, a medio plazo, puede producir problemas ginecológicos y de fertilidad. Se puede evitar utilizando preservativos en las relaciones. Las comunidades con las tasas de incidencia más altas son Cataluña (68,55), País Vasco (43,18), Navarra (39,63) y Madrid (24,79).
Por el contrario, la infección por linfogranuloma venéreo se da sobre todo en hombres (97,1 por ciento) con una edad media de 36 años, viviendo la mayoría en Cataluña y en Madrid. No obstante, desde la entidad advierten de que no todas las comunidades autónomas tienen registros de esta infección; actualmente la vigilancia está implantada en 12 comunidades.
Falta de información y de tratamiento
El aumento del número de relaciones sexuales y de parejas, la pérdida del miedo a la infección por el VIH, el no utilizar preservativo y el escaso conocimiento que hay sobre estas infecciones entre la población son algunas de las causas que están detrás de este incremento, según ha apuntado Comunión.
"Si bien la gran mayoría de las personas conoce la infección por el VIH, una gran parte de la población, sobre todo los jóvenes, desconoce el resto de ITS y cuáles son los problemas que se pueden tener a corto, medio y largo plazo", afirma esta dermatóloga especialista en ITS.
"Los jóvenes desconocen los problemas que se pueden tener a corto, medio y largo plazo"
Asimismo, añade, los jóvenes desconocen que algunas infecciones de este tipo también se pueden transmitir por sexo oral. "Tampoco saben que, si no se tratan, pueden tener efectos graves y crónicos como la enfermedad inflamatoria pélvica, dolor pélvico crónico e incluso infertilidad, embarazos ectópicos y aumento del riesgo de infección por VIH", ha señalado Comunión.
Por último, la Academia Española de Dermatología y Venereología, a través de su grupo de trabajo en estas enfermedades, el Geies, se ha querido poner énfasis en dos grupos poblacionales en los que se están disparando las ITS: los menores de 25 años y los hombres que tienen sexo con otros hombres.
"Estas enfermedades se pueden prevenir, pero si una persona se contagia, lo principal es que se diagnostique pronto. El problema es que algunas de estas infecciones no dan síntomas y se debe testar ante una situación de riesgo, no esperar a tener síntomas", han explicado.
Por este motivo, han afirmado que es muy importante "conocerlas, saber las conductas de riesgo, evitarlas" y hablar de estos temas en la adolescencia, "que es cuando muchos jóvenes empiezan a tomar conciencia de su sexualidad", han concluido.
El trabajo sexual, desde dentro
El Centro Social A Comuna acogió las jornadas sobre prostitución que iban a celebrarse en la Universidad y fueron canceladas.
Las jornadas sobre trabajo sexual inicialmente concebidas para celebrarse en la Facultad de Sociología de la Universidade da Coruña, pero canceladas finalmente por la entidad académica, pudieron desarrollarse ayer en el Centro Social A Comuna, en Monte Alto. En ellas intervinieron profesionales de diversos ámbitos para dar su punto de vista sobre temas que afectan al colectivo, como la violencia institucional y el sindicalismo.
El pequeño Centro Social A Comuna, en Monte Alto, se llenó ayer hasta los topes. "Había gente hasta sentada por el suelo', relata María José Barrera, ex trabajadora sexual y co-fundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla. El motivo fue la celebración de unas jornadas sobre trabajo sexual que arrastraron polémica hace dos semanas, y cuya ubicación estaba planeada, inicialmente, para la facultad de Sociología de la Universidade da Coruña. Pese a haber sido canceladas por la institución académica debido a las quejas que suscitó el anuncio de su celebración, las ponencias han podido finalmente desarrollarse.
Las jornadas han sido, en la nueva ubicación, todo un éxito para los colectivos organizadores, pese a lo reducido del espacio. "Hemos hablado ponentes de todos los espacios: trabajadoras de calle, de clubes, y escorts", explica Barrera, y cuya ponencia se centró en la situación del colectivo en Andalucía.
Las conferencias programadas, de diferente naturaleza, estuvieron orientadas, en palabras de la propia organización, a "sacar aliadas en espacios políticos, sociales y sindicales. Que se sepa cómo trabajamos en los clubes, en la calle, y qué herramientas tenemos para defendernos. ", señaló la activista. Los temas tratados en las sucesivas ponencias versaron alrededor de estos conceptos.
En las conferenciantes se mezclaron también los orígenes y ocupaciones. La mayoría, como fue el caso de Beyoncé y Ninfa, ejercen el trabajo sexual y el activismo alrededor del mismo en la Agrupación Feminista de Trabajadoras Sexuales. Sus ponencias giraron alrededor de sus propias experiencias a la hora de ejercer en la calle y la negación de los derechos fundamentales que experimenta, por lo general, el colectivo. La también trabajadora sexual Vera orientó su conferencia hacia la violencia institucional del colectivo en Suecia y Noruega.
La secretaria general del Sindicato Organización de Trabajadoras Sexuales, Contxa Borrel, impartió la ponencia Violencias y Sindicación. Procedente del ámbito académico, la profesora de Sociología de Universidad coruñesa, Laura Oso Casas, eligió a la mujer migrante y el trabajo sexual en el ámbito gallego como objeto de su charla.
La psicóloga, trabajadora sexual y activista María Martínez quiso concienciar con su ponencia acerca de los prejuicios sobre la salud mental de las trabajadoras que acarrea la violencia que estas sufren en sus ambientes de trabajo. El coordinador del Comité de Apoyo a las trabajadoras del Sexo, Nacho Pardo, completó el ciclo de temas a tratar con una conferencia que puso el foco sobre la violencia institucional.
"Queremos el reconocimiento de los derechos de cada compañera, la asistencia sanitaria que recibimos son migajas de lo que nos corresponde. En Andalucía, no nos hacen pruebas de sida ni reparto de condones", denuncia Barrera. En el público asistente se mezclaban tanto abolicionistas como regulacionistas de la prostitución, de forma que el debate pudo abrirse sin problema al tiempo que se sucedían los turnos de preguntas.
"Muchas abolicionistas vinieron a enterarse. No entienden que se esté generando tanta violencia, ni siquiera ellas están de acuerdo con eso", remarcó la ponente. Las jornadas, en un primer momento planeadas para ser impartidas en la Facultad de Sociología, fueron canceladas por la Universidad alegando como causas "el fuerte rechazo, el acoso y la crueldad" experimentada desde las redes sociales, lo que hacía imposible "garantizar la seguridad del debate o su calidad académica".
María José Barrera y el resto de ponentes tiene claro su mensaje. "La prostitución no es indigna, lo que es indigno es cómo la ejercemos".
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viernes, 13 de septiembre de 2019
Prohibido debatir
Una cosa es desear un mundo sin prostitución y otra muy distinta es querer impedir que mujeres prostitutas hablen en la universidad. Hace falta haber olvidado muchas cosas fundamentales para demostrar semejante grado de intolerancia.
El 1 de octubre, CTXT abre nuevo local para su comunidad lectora en el barrio de Chamberí. Se llamará El Taller de CTXT y será bar, librería y espacio de debates, presentaciones de libros, talleres, agitación y eventos culturales de toda índole. Puedes hacerte socia/o en este enlace y tendrás descuentos de hasta el 50% en todas las actividades.
Este verano ha habido debate con la problemática cancelación del concierto de C Tangana o la actuación en el Festival BioRitme del grupo SFDK, y muchas feministas hemos dicho que ese es un camino sin salida, que el feminismo debe ser coherente y radical en la defensa de la libertad de expresión. Desde el cambio del Código Penal y la aprobación de la Ley Mordaza en 2015, la libertad de información y de opinión ha sufrido un grave retroceso en nuestro país y eso nos sitúa a todas y a todos ante la responsabilidad de trabajar por defender y ensanchar esas libertades. El feminismo tiene mucho que decir en todo esto, empezando por el fondo de la cuestión.
Si tuviera que explicarles a mis alumnos y alumnas de Filosofía por qué la libertad de expresión es irrenunciable, les diría que su razón de ser, como la de muchas otras instituciones o principios del Estado de derecho, es renunciar a una visión autosuficiente y todopoderosa –que tiene mucho de masculina y que la teoría feminista se ha encargado de criticar–. Si es irrenunciable la presunción de inocencia, la división de poderes o la libertad de expresión es porque quienes defendemos todas esas cosas hemos asumido algo: los seres humanos somos imperfectos y falibles. Tan cierto es que vamos buscando verdades y justicias como que nunca podemos decir que ya las hemos encontrado. En nuestras sociedades dotamos de reconocimiento y autoridad a determinados expertos, como son los profesores catedráticos, los tribunales de oposición, los parlamentos, los gobiernos o los tribunales. Pero por mucho que les demos herramientas para saber o juzgar ciertas cosas y por mucho que reconozcamos la legitimidad de todas esas autoridades, aun así no hay manera segura y definitiva de asegurar que no se puedan equivocar y, por tanto, que nosotros, la sociedad que juzga o conoce a través de ellas, no nos podamos equivocar.
A DIFERENCIA DE OTROS MOVIMIENTOS, EL MOVIMIENTO FEMINISTA TIENE LA VIRTUD Y LA FORTALEZA DE NO SER UNA ESCUELA, DE NO TENER UNA ORTODOXIA, DE NO NACER DE UN LIBRO ORIGINARIO; DE SER, EN DEFINITIVA, UNA GRAN CONVERSACIÓN ENTRE ÉPOCAS Y CORRIENTES
Por eso, porque no creemos que ningún poder sea todopoderoso, dividimos el poder. Por si no tuviera la razón un gobierno, dejamos que un parlamento lo pueda desautorizar. Por si no tuviera razón un parlamento, habilitamos mecanismos para que un tribunal pueda enmendar sus decisiones. Por si no tuviera razón un magistrado juzgando un delito, presumimos siempre la inocencia y se lo ponemos más difícil al que acusa que al que es acusado. Por si acaso los parlamentos no deliberaran bien, los gobiernos no acertaran o las sentencias no fueran justas, establecemos la libertad de prensa o el derecho de manifestación. E incluso, por si acaso un pueblo entero se equivocara –porque asumimos que incluso eso puede pasar–, protegemos la posibilidad de decir cosas que vayan a contracorriente. No solo la libertad de decir cosas contrarias a lo que dice un rey, un presidente o un papa, también protegemos la libertad de decir cosas contrarias a lo que piensa un pueblo, cosas que pueden no gustar a la mayoría pero que deben poder decirse en periódicos, canciones, películas, ensayos o novelas. Por todo eso, porque nos hemos comprometido a pensarnos imperfectos y falibles, defendemos la libertad de expresión, que es, cuando nos la tomamos en serio, no solo la libertad de los “buenos” de expresarse contra los “malos y poderosos” (¡qué fácil!), sino el compromiso de defender justamente a los otros, defender el derecho de hablar de aquellos con los que estamos en desacuerdo.
Es por esta misma razón que está en el fondo de la cuestión, porque pensamos que nadie nunca debería creerse en posesión de una verdad definitiva, por lo que discutimos y debatimos en público: explicamos nuestras posturas y nos exponemos a que nos quiten la razón. La calidad democrática de un país se mide, entre otras cosas, por el apego que la gente tenga a las instituciones del Estado de derecho y, muy particularmente, por lo impregnado que esté el espacio público de una amplia cultura del debate. De nuevo, el feminismo tiene mucho que decir en esto. En este ciclo político hemos hablado mucho de la feminización de la política y de qué podría significar desmasculinizar los parlamentos y las instituciones, pero me parece igual de necesario preguntarnos qué sería una cultura del debate libre de la egocéntrica convicción de que uno lo sabe todo, de la testosterónica necesidad de negar al otro o de la autoritaria lógica del conmigo o contra mí. Solo si creemos que no tenemos toda la razón –quizás es más fácil si no nos va la hombría y la masculinidad en ello–, podemos reconocer que existen las opiniones contrarias, podemos admitir la complejidad de un debate aunque ya hayamos tomado partido en él, podemos entender el sentido de las preguntas de otros y podemos, incluso, ponernos en su lugar para rastrear la lógica en algunas de sus razones. Desmasculinizar el debate es admitir que podríamos aprender con él, que podríamos movernos de lugar, que alguien podría convencernos de algo que antes no pensábamos. Estar dispuestas a cambiar de opinión, que para algunos es vivido como derrota y como humillación, es, sin embargo, una muestra de fortaleza y el feminismo tiene mucho que aportar en la defensa del debate sin miedo. Porque hay, en el fondo, miedo y cobardía en la necesidad de negar al otro la existencia y en el vivir su discrepancia como una amenaza. Hay fortaleza y modestia en la posibilidad de concebir que alguien podría venir a convencerte de algo que antes no pensabas. Y no es una defensa del relativismo; creer en una idea y querer defenderla a capa y espada no solo es legítimo, es la renuncia a la indiferencia y al cinismo, pero solo exponiéndonos a que otros la discutan y la rebatan elegimos, al mismo tiempo, vacunarnos contra el totalitarismo.
El feminismo tiene dos escenarios principales en los que ser ejemplo en cuanto a su cultura del debate, el primero es el debate con los adversarios, en el cual –y como contraejemplo a la política del plasma o la soberbia de ciertos líderes– puede demostrar la capacidad de discutir al machismo y a la reacción con argumentos y razones y no con censuras. El segundo es el escenario de los debates internos, en el cual está en juego una potencia y una riqueza que siempre ha acompañado al feminismo. A diferencia de otros movimientos, el movimiento feminista tiene la virtud y la fortaleza de no ser una escuela, de no tener una ortodoxia, de no nacer de un libro originario; de ser, en definitiva, una gran conversación entre épocas y corrientes. Si el feminismo no tiene en su historia excomuniones o exilios forzosos en Siberia es porque desde siempre en su interior ha coexistido la pluralidad, porque hemos sido capaces de considerar compañeras a aquellas con las que mantenemos abiertos discusiones y debates, porque hemos reconocido como feministas a mujeres con las que tenemos no solo acuerdos sino también diferencias y disensos.
LAS UNIVERSIDADES, SU LIBERTAD DE CÁTEDRA, SU COMPROMISO CON LA PLURALIDAD Y CON LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD EN COMÚN SON DISPOSITIVOS INVENTADOS PARA NO CAER EN EL MEGALÓMANO Y MASCULINO DELIRIO DOGMÁTICO DE CREER QUE YA TENEMOS LA RAZÓN
En el seno del feminismo existe desde hace mucho un gran debate sobre la prostitución y hay, para muchas de nosotras, motivos para estar preocupadas con la manera de abordarlo por parte de algunas compañeras. Hace pocos días, las redes sociales fueron escenario de la polémica que ha levantado el hecho de que la Universidad de A Coruña vaya a ser sede de una jornada a la que asistirán prostitutas para, entre otras cosas, hablar en primera persona acerca de las situaciones que viven día a día, por ejemplo la violencia a la que están expuestas. Para asombro de muchas de nosotras, cierto sector del abolicionismo salió a criticar, no ya la postura que presumiblemente defenderán en esa jornada algunas de sus participantes –cosa contra la cual están en todo su derecho de aportar argumentos–, sino la existencia misma de la jornada que, bajo su punto, de vista no debe realizarse en una universidad pública. En este caso, como en otros, estos sectores del feminismo abolicionista han vuelto a defender tres posiciones que son francamente problemáticas para cualquier persona comprometida con el debate y la libertad de expresión.
La primera es la negación del debate mismo. “No hay debate” es una sorprendente posición de un dogmatismo apabullante. Como si por negarlo fuera a dejar de existir. En nuestro país y en el resto del mundo, el feminismo cuenta con corrientes que defienden el reconocimiento de derechos laborales para las prostitutas y cuenta también con otros sectores que se reivindican abolicionistas. Cuando referentes actuales del feminismo como Nancy Fraser, Judith Butler, Ángela Davis o Marta Lamas defienden una postura pro derechos hay que tener una actitud muy soberbia para creerse capaz de retirar a todas ellas su legitimidad o su carnet y negar la existencia de sus posiciones. ¿Quieren también que la Universidad impida hablar a Judith Butler o Nancy Fraser si vienen a hablar sobre la prostitución como invitadas a un congreso? ¿O acaso la prohibición sería solo para las prostitutas que trabajan en la calle y no para las académicas?
“Esto es indiscutible” es la otra manera de cancelar el debate, por ejemplo bajo el extraño pretexto de que implica derechos humanos fundamentales. Los implica, sin duda, y por eso es más necesario aún debatir sobre ello, porque no queremos equivocarnos en un asunto así de importante. Creer en la libertad de expresión implica defender que las cosas son debatibles, incluso cuando son un consenso o han sido asumidas por la mayoría. Implica también, y mucho antes, no negar los disensos existentes.
La segunda posición hartamente preocupante del abolicionismo más totalitario es la demonización del contrario, en este caso la contraria, que en vez de ser una compañera con la que se asume un desacuerdo, debe ser siempre una enviada de los proxenetas, una colaboradora de las mafias o, como se ha dicho en el caso de este debate en Galicia, alguien que pretende captar a las estudiantes y que “viene a por nuestras hijas”. ¿De verdad hay tanta incapacidad para concebir una posición diferente que hace falta demonizar así a las compañeras que piensan diferente o construir permanentes teorías de la conspiración? ¿Hasta ese punto resulta inasumible el disenso? Y, por otra parte, ¿va a seguir el abolicionismo contribuyendo a la histórica y patriarcal estigmatización de las prostitutas –con las que tiene todo el derecho del mundo a estar en desacuerdo– negandoles su capacidad para hablar en una Universidad?
La tercera actitud de este abolicionismo sectario es el uso de la presión como mecanismo de censura. Lo que se busca no es, como sería legítimo, incorporarse a la discusión o pedir la realización de otras jornadas con posiciones distintas, lo que se defiende es que esas mujeres no puedan hablar. No hay mucho disimulo en los argumentos: se sostiene sin medias tintas que sus opiniones no deben tener espacio para ser expresadas. Y esto es grave no ya para la posibilidad de pensar colectivamente mejor sobre la prostitución, ni siquiera solo para el feminismo. Es grave para todos y todas aquellas que creemos que la libertad de opinión y de expresión es un bien que debemos defender. Las universidades deben ser espacios de debate abierto, donde se pueda expresar cualquier opinión si se argumenta y donde se recojan los asuntos en disputa que interesan a nuestra sociedad. Este es, sin duda, uno de ellos y es una buena noticia para el feminismo que lo que está siendo debatido en un movimiento cada vez más relevante para el conjunto de la sociedad sea recogido por nuestras universidades públicas. Si dejar hablar a las mujeres protagonistas es “promoción de la prostitución”, cualquier cosa puede ser censurada con ese argumento.
MUCHAS FEMINISTAS APOYAMOS LA REALIZACIÓN DE ESAS JORNADAS, ESPERAMOS QUE TODAS LAS FEMINISTAS ABOLICIONISTAS COMPROMETIDAS CON EL DEBATE LO DEFIENDAN TAMBIÉN Y PENSAMOS QUE SI GANA LA CENSURA SERÍA UNA MALA NOTICIA PARA TODOS
Es sorprendente que algunas de estas posturas sectarias sean defendidas por cargos públicos del Partido Socialista, algunas de las cuales son parlamentarias. Quizás hace falta recordar que quienes somos diputadas estamos comprometidas con un sistema parlamentario que, por ejemplo, nos obliga a dejar expresarse nada menos que a Vox, nos obliga a escuchar sus argumentos y nos obliga a aceptar unas reglas del juego por las cuales ellos pueden rebatir nuestras ideas. Los parlamentos, como los juicios con garantías o la división de poderes, son dispositivos inventados para no caer en el megalómano y masculino delirio dogmático de creer que ya tenemos la razón. Las universidades, su libertad de cátedra, su compromiso con la pluralidad y con la búsqueda de la verdad en común, también.
Una cosa es desear un mundo sin prostitución, otra distinta estar en contra de garantizar derechos a las mujeres que la ejercen y otra muy distinta es poner el grito en el cielo porque mujeres prostitutas hablen de sus condiciones de trabajo y vida en la universidad. Hace falta haber olvidado muchas cosas fundamentales para demostrar semejante grado de intolerancia. Muchas feministas apoyamos la realización de esas jornadas, esperamos que todas las feministas abolicionistas comprometidas con el debate lo defiendan también y pensamos que si gana la censura sería una mala noticia para todos. Lo sería para todas las feministas que consideramos que tenemos compañeras al otro lado de este debate y que tenemos mucho que hablar con ellas. Y, sin duda, lo sería para todas y todos aquellos que pensamos que el único antídoto contra el totalitarismo es pensar que quizás no tenemos la verdad y la razón, que los debates nunca deben estar prohibidos y creemos firme y radicalmente en la cabida de todas las opiniones en la Universidad y en la libertad de expresión.
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Suspenden una jornada sobre trabajo sexual en la Universidade da Coruña tras las críticas
Desde la institución, indican que tras “el fuerte rechazo, el acoso y la crueldad” recibidos, consideran que es imposible garantizar la seguridad del debate.
Tras la polémica generada en torno a la realización de una charla sobre trabajo sexual en la Universidade da Coruña, la institución ha decidido suspender la jornada.
“El fuerte rechazo, el acoso y la crueldad que estamos experimentando sobre este tema en las redes sociales, la información errónea que distorsiona la realidad y los comentarios recibidos nos hacen predecir la imposibilidad de garantizar la seguridad del debate o su calidad académica”, han explicado desde la Universidad, en un comunicado este miércoles por la noche.
Además, han agregado: “Esperamos que en el futuro este y cualquier otro tema puedan discutirse con el respeto que merece una institución de educación superior”, en tanto entienden que: “Este debate no es exclusivo de la universidad sino de la sociedad y debe tener un foro abierto para abordar el problema que ahora falta”.
Comunicado da Universidade da Coruña sobre as xornadas de traballo sexual. https://bit.ly/2kGdnd8
La polémica había estallado el pasado viernes 6 en las redes sociales, cuando un conjunto de activistas abolicionistas denunciaron la iniciativa bajo el hashtag #UniversidadSinProstitución, afirmando que formaba parte de una estrategia del “lobby proxeneta”.
Frente a las críticas, la Universidad había respondido en otro comunicado: “El debate entre los reguladores de la prostitución y los abolicionistas está abierto en la sociedad y en el movimiento feminista mismo. Es lógico y también deseable que este debate llegue a la universidad”.
Sin embargo, las presiones para que el debate se cancelara continuó los siguientes días, hasta el punto en que la institución decidiera finalmente suspenderlo.
Frente a la suspensión, denuncian censura
Frente a la decisión de la Universidad, María Martínez Cano, trabajadora sexual, psicóloga y estudiante del Master en Políticas Sociales e Intervención Sociocomunitaria de la UDC, que ha organizado la jornada, aclara a La Vanguardia que: “La jornada sigue adelante, estamos buscando otro sitio”. Y agrega que informarán el nuevo lugar donde se desarrollará el debate a través de las páginas de los colectivos implicados en las jornadas.
Por su parte, Sabrina Sánchez, secretaria de comunicación del Sindicato OTRAS y de Aprosex (Asociación de Profesionales del Sexo), ha lamentado: “Es inconcebible que en una sociedad democrática se censure de manera tan arbitraria, un debate vivo en la sociedad y el feminismo. En estas actitudes es palpable aún ese rastro de la etapa pre-democrática que aún prevalece dentro de una parte del movimiento feminista”.
Asimismo, un conjunto de personas vinculadas a la Universidad -profesoras, catedráticas e investigadores- han firmado el manifiesto titulado “Por el derecho a debatir en la Universidad en todas partes”, donde aseguran que la suspensión consiste un riesgo para la libertad de expresión.
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30 AÑOS DE POLÍTICAS E INTERVENCIONES EN ANTICONCEPCIÓN
COORDINACIÓN: SARA RODRÍGUEZ PÉREZ Y ENRIQUE OLTRA RODRÍGUEZ
RESUMEN
Dentro de los Encuentros de este año se plantea desde el Consejo de la Juventud del Principado de Asturias la organización de un foro abierto a profesionales sobre Salud sexual y reproductiva, una línea de trabajo sobre la que se han realizado diferentes estudios y propuestas así como puesto en marcha servicios públicos y campañas desde los años ochenta. Se plantea hacer una revisión histórica de las políticas de salud sexual y reproductiva y un análisis de la situación actual y los retos de futuro.
Este foro se realizará en el Salón de Actos de la Escuela de Comercio el viernes 11 por la tarde y el sábado 12 mañana y tarde
EQUIPO DOCENTE
Sara Rodríguez Pérez. Pedagoga y Sexóloga. Universidad de Oviedo.
Enrique Oltra Rodríguez. Escuela de Enfermería. Gijón
Miguel Ángel Ramón Tous. Coordinador de Calidad Médica e Investigaciones del Departamento de Operaciones Internacional, Médicos del Mundo
Isabel Serrano Fuster. Federación Estatal de Planificación Familiar
Ángel Martínez Martín. Sociedad Española de Contracepción
Mar Cuesta Rodríguez. Unidad ITS Monte Naranco de Oviedo
Joserra Landarroitajauregi. Biko Arloa
Tania Cerdeño Benavides. Médica de Atención Primaria de Granada
Mercedes Saénz de Santamaría. OSI Barakaldo Sestao (Pais Vasco)
Santiago Juan de la Huerga Moreno. Técnico del Servicio de Atención Primaria de la Dirección General de Programas Asistenciales del Servicio Canario de Salud
Pilar Lobato Astorga. Matrona jubilada (Sevilla)
Irene Aterido Martín-Luengo. Socióloga, sexóloga Especialista en endometrisis, (Madrid)
PROGRAMA
Viernes 11 de octubre
15:30 h. Recogida de material.
16:00-16:30 h. Apertura del Seminario.
16:30-18:00 h. "Perspectiva internacional de la Salud Sexual y Reproductiva" Miguel Ángel Ramón Tous
18:00-18:30 h. Café Proactivo. "Posibilidades actuales de servicios y estrategias anticoncepción. Críticas a servicios y estrategias de anticoncepción actual. Necesidades de juventud y anticoncepción". Dinamiza: Enrique Oltra
18:30-20:00 h. Mesa Redonda "Retos y propuestas". Isabel Serrano Fuster , Ángel Martínez Martín
Sábado 12 de octubre
10:00-10:30 h. Café proactivo. Dinamiza: Sara Rodríguez Pérez
10:30-11:45 h. "30 años de salud sexual y reproductiva en Asturias" Enrique Oltra , Mar Cuesta Rodríguez
11:45-12:15 h. Café proactivo. Dinamiza; Sara Rodríguez Pérez
12:15-14:00 h. "Reflexiones sexológicas: aconcepción,anticoncepción y concepción”. Joserra Landarroitajauregi
16:00-17:45 h. "Experiencias estratégicas: Andalucía, Canarias y País Vasco" Tania Cedeño Benavides. Mercedes Saénz de Santamaría Gutiérrez. Santiago Juan de la Huerga Moreno
17:45-18:15 h. Café Proactivo. Dinamiza: Joserra Landarroitajauregi, Biko Arloa
18:15-19:45 h. “La anticoncepción desde una mirada feminista”. Pilar Lobato Astorga. Irene Aterido Martín-Luengo.
19:45-20:00 h. Clausura
Esta actividad tiene una carga lectiva de 12 horas, repartidos entre viernes 11 (horario de tarde) y sábado 12 (horario de mañana y tarde).
Existen dos modalidades de inscrición: Jóvenes menores de 35 años que precisen alojamiento: 12 € que incluyen la actividad, el alojamiento y pensión completa (noche del 11 al 12 de octubre). Mayores de 35 años y menores de 35 que no precisen alojamiento: 6 € que incluyen la actividad, la pausa café y la comida del sábado.
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