lunes, 18 de febrero de 2019
Aumentan exponencialmente las infecciones por gonorrea
En nuestro país el incremento ha sido del 25 por ciento respecto al año anterior, y un 222 por ciento más que en 2005.
En España se notificaron en 2016 un total de 6.456 casos de infección gonocócica o gonorrea, un 24,87 por ciento más que un año antes cuando se produjeron 5.170 casos, y un 222 por ciento más que en 2005, cuando se notificaron 1.155 casos, según el último informe de Vigilancia Epidemiológica de las enfermedades transmisibles, publicado por el Centro Nacional de Epidemiología.
En datos de afectados por población, la incidencia en 2016 - último año registrado por la institución dependiente del Instituto de Salud Carlos III- supuso 13,89 casos por 100 mil habitantes, superior al año previo que fue de 11,14 casos por 100 mil, y al 2014 cuando la incidencia era de 9,82 casos por 100 mil. De cualquier manera, todos son datos alarmantes comparándolos con los 5,01 casos de 2010 y los 2,66 por cada 100 mil habitantes de 2005.
Aún así el número de infecciones es menor a la media europea, que se establece en 20 casos por 100 mil personas, según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades. Por tanto, no solo España ha sufrido un preocupante aumento de casos, toda Europa se ha visto afectada. En datos generales, la media se ha duplicado desde 2008 - cuando la tasa era de 8 infecciones por cada 100 mil habitantes-.
En total, en 2014 en los 27 Estados miembros de la UE se notificaron 66.413 infecciones. Reino Unido triplicó la media europea con 60 casos por cada 100 mil habitantes, le siguieron entre los cinco países más afectados: Irlanda (28,3), Dinamarca (20,3), Lituania (18,2) y Suecia (13,9).
Los expertos no tienen dudas, los datos muestran un incremento continuo y alarmante de casos de gonorrea. Los motivos, según explica Jorge del Romero, miembro de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), son un mejor diagnóstico, gracias a “la mejora de las pruebas” e, innegablemente, un aumento de las prácticas sexuales de riesgo, promovidas por la “pérdida de miedo al sida” y “al uso de drogas que reduce la percepción del riesgo en el sexo”.
Preguntado por si debe ser considera esta situación como un problema de salud pública, es tajante al afirmar que “los datos ponen encima de la mesa que sí lo es”. “En conjunto claramente es significativo el repunte en la incidencia de las enfermedades de trasmisión sexual (ITS), independientemente de en qué colectivos sea más frecuente, y exige una atención especial de las autoridades sanitarias”.
Casos por CCAA en España
En cuanto a la incidencia por CCAA se observan rangos muy amplios y distantes entre ellas, que van de los 2,04 a los 28,97 casos por 100 mil habitantes. Así, las tasas más elevadas se registraron en Cataluña con 2.147 (28,97 casos por cada 100 mil habitantes), Asturias con 292 (28,14), Madrid con 1.519 (23,58), y Baleares con 181 (15,8).
Por debajo, Comunidad Valenciana con 633 (12,7), País Vasco con 219 (10,1), Navarra con 61 (9,5), La Rioja con 28 (8,8), Canarias con 182 (8,4), Andalucía con 724 (6,2), Aragón (6), Galicia con 148 (5,4), Cantabria con 26 (4,3) y Extremadura con 30 (4,1). Mientras, cierran Castilla y León con 52 (3,5). Melilla con 3 (3,5), Castilla-La Mancha con 87 (2,5) y Murcia con 30 (2,04). Solo Ceuta no notificó ningún caso.
Estos datos pueden darnos una idea de la magnitud del problema, que todo apunta será peor en 2017, atendiendo a la información publicada por la Conselleria de Salud de Baleares alertando de 485 casos de gonorrea, un 66 por ciento más que en 2016.
El informe dispuso de información individualizada sobre edad y sexo en el 92 por ciento de los casos declarados. De éstos, el 83,7 por ciento fueron varones - 5.006 hombres frente a 974 mujeres-; el 60,3 por ciento tenían entre 25 y 44 años, 38,9 por ciento entre 25 y 34 años, y un 21,4 por ciento de 35-44.
Como se puede observar, los hombres son los más afectados debido a las prácticas sexuales de riesgo de la población homosexual o de hombres bisexuales. Esto se ve claramente en un reciente trabajo del Centro Sanitario Sandoval, especializado en ITS, presentado ante la SEIMC, donde se observa un aumento del 201 por cien entre los años 2013 al 2017. Concretamente, “de cada 10 diagnósticos por lo menos 8 se identificaron entre hombres con hombres, independientemente de que mantuviera relaciones también con mujeres”.
Respecto a la edad, del Romero se lamenta de que “cada vez se vean casos más jóvenes”. La edad media al diagnóstico fue de 31,64 años, y las tasas de incidencia en hombres fueron superiores a las de mujeres en todos los grupos de edad. Así, las tasas más elevadas se observaron entre 20 y 24 años, siendo de 89,24 casos por 100 mil habitantes hombres y de 21,56 en mujeres.
En Europa se sigue la misma línea, también la proporción de hombres infectados fue mayor, de 35 por cada 100 mil (45.328 casos) frente a las 10 infecciones por cada 100 mil mujeres (16.490 casos). Y también la mayor proporción de casos notificados correspondió a adultos jóvenes de 15 a 24 años de edad, que representaron el 38 por ciento de los casos; seguidos de los de 25 a 34 años de edad (34 por ciento).
Respecto a las formas de transmisión, casi la mitad (44 por ciento) de los diagnósticos de gonorrea informados en la UE se reportaron entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH). Esto es solo ligeramente inferior a la proporción de hombres y mujeres heterosexuales combinados (49%).
Segunda ITS más contagiada
La gonorrea es una ITS frecuente que puede afectar a los genitales, el recto y la garganta. Los síntomas más comunes son sensación de ardor al orinar, secreción en el extremo del pene y puede haber dolor en los testículos. No obstante, el 10 por ciento de los hombres con infección gonocócica no presentan síntomas.
Del Romero, quien es además director Centro Sanitario Sandoval, recuerda que la infección gonocócica puede contraerse cuando se mantienen relaciones sexuales sin preservativo con una persona que tiene la infección a través del sexo anal, vaginal u oral; asimismo, la felación es también una práctica de riesgo para contraer infección gonocócica.
La gonorrea es una de las cuatro ITS más comunes en el mundo, y la segunda más contagiada, junto con la clamidiasis, la sífilis o la tricomoniasis. Unos 357 millones de personas contraen en el mundo alguna de estas cuatro, de ellas hasta 78 millones serán nuevos diagnósticos de gonorrea, según los datos de la Organización Mundial de la Salud que fija la tasa de incidencia global en 19 casos por 1.000 mujeres y 24 por 1.000 hombres, con el mayor número de incidencias en las regiones occidentales del Pacífico y África.
La organización lleva años alertando del aumento de casos y, en particular, de la resistencia a los antibióticos, que está limitando las opciones de tratamiento. El desarrollo de una menor sensibilidad de la gonorrea a la opción terapéutica de “última línea” (cefalosporinas orales e inyectables), junto con la resistencia a los antimicrobianos revelada anteriormente con respecto a las penicilinas, sulfamidas, tetraciclinas, quinolonas y macrólidos convierten a la gonorrea en un organismo polifarmacorresistente.
Otro motivo para estar alerta, señala el experto, es el aumento de confecciones con otras ITS. “Hay veces que la infección no va sola”, señala el experto, advirtiendo de que, según los datos obtenidos en la clínica de la que es director, “un tercio de las personas infectadas por gonocócia estaba también infectada por VIH”.
Ante esta situación, asegura, “faltan campañas de promoción de la salud, de educación sexual, de información de los riesgo de las drogas; falta dirigir las campañas preventivas a las poblaciones más afectadas, de forma específica, además de a la población general. No se trata solo de la gonocócia, es también la clamidia, sífilis, el VIH, etc, en general todas las infecciones de trasmisión sexual”.
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O Centro de Planeamento Familiar ofrecerá no Fórum Metropolitano o venres 22 a obra de teatro 'Muxua (Un bico)', que aborda cuestións como a identidade sexual ou a homofobia
Muxua (Un bico)
A entrada para a actividade, dirixida á mozas e mozos de máis de 12 anos, será de balde. O billete poderase retirar desde o luns 11 de febreiro a través da plataforma web www.ticketea.com
O Fórum Metropolitano acollerá o vindeiro venres 22 de febreiro, ás 20.00 horas, a representación da obra Muxua (Un bico). A iniciativa forma parte da programación que oferta o Centro de Planeamento Familiar (COF), espazo dependente da Concellería de Igualdade e Diversidade, dende o que se traballa pola educación afectivo-sexual e o fomento e sensibilización da igualdade na diversidade.
A obra, interpretada pola compañía Tantaka Teatroa, aborda a vida de Lorenzo, un rapaz adolescente que, tras pasar por un orfanato, chega a unha familia de acollida nunha pequena cidade de Italia. Neste municipio namórase doutro mozo, Antonio, que non sabe reaccionar ante os afectos do protagonista. A proposta, directa e sinxela, diríxese á mocidade de máis de 12 anos coa idea de abordar, de xeito natural, cuestións como a identidade sexual, a homofobia, o acoso ou o conservadorismo na escola.
A entrada para Muxua (Un bico) é gratuíta, pero os billetes deberanse retirar, con antelación, a través da plataforma web www.ticketea.com, a partir das 10.00 horas do vindeiro luns, 11 de febreiro. Para máis información sobre esta e outras propostas educativas ou formativas do COF, pódese visitar o web www.coruna.gal/igualdade.
Estas son las cuatro nuevas enfermedades de trasmisión sexual que podrían suponer una amenaza grave para la salud pública
La comunidad científica ha alertado del creciente número de casos registrados de algunas enfermedades de transmisión sexual (ETS) que, además, están desarrollando resistencia a los antibióticos.
Los virus y bacterias causantes de las enfermedades presentan un problema: las mutaciones. Tras pasar por una infección provocada por estos microorganismos nuestro sistema inmunitario desarrolla anticuerpos, una defensa natural que evitará que volvamos a desarrollar esa enfermedad.
Pero tanto virus como bacterias pueden sufrir mutaciones, esto provoca, por ejemplo, que cada año se colapsen los hospitales con una cepa de gripe diferente y, por tanto, que cada año tenga que desarrollarse una nueva vacuna antigripal.
Ahora, estas mutaciones han comenzado a afectar a la salud sexual por los cambios de algunas bacterias que, además, podrían hacerse inmunes al efecto de los antibióticos y por ende prácticamente indestructibles. Estas son las nuevas enfermedades que podrían suponer una amenaza para la salud pública, según la BBC:
Mycoplasma genitalium: se trata de una enfermedad bacteriana asintomática que afecta al 1% de la población del mundo entre los 16 y los 44 años. Se transmite a través de prácticas sexuales vaginales, orales o anales. Los científicos han advertido de la creciente resistencia de esta bacteria a los antibióticos.
Shigella flexneri: es una enfermedad bacteriana transmitida por contaco directo o indirecto con las heces. La infección causa dolores estomacales y brotes explosivos de una diarrea sangrienta y cargada de mucosidad. Aunque en un primer momento la enfermedad se asoció a niños y personas que viajaban a países con ingresos bajos, a mediados de los 70 se empezaron a documentar casos dentro de la comunidad LGTBI. Según explica la BBC, la bacteria podría haber aprovechado un nuevo nicho para la transmisión a través del sexo anal y oral y, a raíz de esto, han aumentado los brotes registrados. Esta ETS se está volviendo resistente a la azitromicina, el antibiótico que la trataba.
Neisseria meningitidis: es una enfermedad provocada por una bacteria y potencialmente mortal pues afecta al cerebro y a las meninges, membranas protectoras de la médula espinal. Los estudios apuntan que se trasmite a través del sexo oral o los besos ya que la bacteria se encuentra en la parte posterior de la nariz y garganta de un 10% de los humanos adultos, aproximadamente. Una mutación detectada en 2015 permitió a la Neisseria meningiditis recombinarse con la bacteria causante de la gonorrea, lo que permitió que la enfermedad se propagara de forma más eficiente.
Linfogranuloma venéreo (LGV): esta enfermedad es una infección del sistema linfático. La bacteria que la produce se contagia a través de contacto sexual. Además, esta enfermedad puede tratarse con antibióticos.
Por qué los hombres están complicando los tratamientos de fertilidad
El deterioro en la calidad del semen observado en las últimas décadas no sólo está aumentando el número de parejas que necesitan recurrir a tratamientos de fertilidad para cumplir su deseo de ser padres sino la complejidad de los tratamientos.
Así se desprende de una investigación liderada por IVI (el Instituto Valenciano de Infertilidad) en la que se ha examinado el semen de cerca de 120.000 hombres tratados en sus clínicas y en la que se ha detectado un importante deterioro en el recuento de espermatozoides móviles (TMSC), el parámetro más importante para predecir la probabilidad de lograr un embarazo.
Hoy la mitad de los casos atendidos en las clínicas de reproducción asistida están relacionados con infertilidad masculina y, según los investigadores del IVI, el perfil de estos varones infértiles empeora año a año debido a la peor calidad del semen, que hace que cada vez sean más los que necesitan tratamiento y que se tengan que emplear técnicas más invasivas para satisfacer su deseo reproductivo.
El estudio, liderado por Ashley Tiegs, muestra que entre las parejas atendidas por IVI la proporción de hombres con riesgo de requerir tratamiento de fertilidad para poder ser padres ha crecido un 9% en poco más de una década, pasando del 12,4% en 2004 a un 21,3% en 2017. “Se trata de la muestra más grande de estudio hasta la fecha, lo cual dota a este trabajo de un notable peso específico”, justifica el doctor Nicolás Garrido, director de la Fundación IVI y coautor del estudio.
La infertilidad masculina está detrás de la mitad de casos atendidos en reproducción asistida
Y explica que el descenso en la calidad seminal detectado tiene un efecto evidente en la fertilidad masculina y complica la reproducción porque “obliga a hacer uso de tratamientos más complejos” que los que se hacían hace una o dos décadas para cumplir el deseo reproductivo de las personas que acuden sus centros.
Durante su investigación, la doctora Tiegs dividió los datos obtenidos en tres grupos: hombres con un TMSC mayor de quince millones de espermatozoides –que en principio no requieren tratamiento de fertilidad–, hombres entre cinco y quince millones –en riesgo de necesitar tratamientos de fertilidad considerados menores, como la inseminación artificial–, y hombres con TMSC entre cero y cinco millones, que para lograr un embarazo podrían necesitar una fecundación in vitro, posiblemente con inyección intracitoplásmica de esperma, según los especialistas.
Fumar figura entre los factores que perjudican la calidad del semen
Y dos de cada diez de los casos analizados corresponden a estos dos últimos grupos que requieren tratamiento, detectándose un significativo aumento de los que requieren las soluciones más complejas a medida que pasan los años.
Lo que los autores de la investigación no tienen claro es qué está causando ese deterioro del semen no sólo en la población en general sino también entre quienes ya tenían problemas de fertilidad. Garrido argumenta que la principal hipótesis es que la pérdida de calidad seminal obedece a múltiples factores, tanto ambientales –exposición a disruptores endocrinos, a tóxicos ambientales en casa y en el trabajo...– como relacionados con la salud o los hábitos de vida, como fumar, la ingesta de alcohol, el estrés o el sedentarismo...
Los tóxicos ambientales, el estrés, fumar, ingerir alcohol o el sedentarismo afectan a la calidad del semen”
“Existen muchas investigaciones sobre los efectos adversos del estilo de vida tóxico y la exposición constante a influencias ambientales negativas sobre la calidad de los espermatozoides, pero aún no se sabe con exactitud cómo de nocivos son estos factores, en qué proporción influyen, por lo que se hace obligatorio un estudio más preciso” sobre cómo afectan esos factores al esperma, concluye Garrido.
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Así afecta ver porno en la adolescencia
Los niños menores de doce años que han visto pornografía son, estadísticamente, más propensos a agredir sexualmente a sus compañeros.
Prohibírselo no es la solución; mejor es educar para que sepan qué aceptar y qué rechazar.
La exposición temprana a la pornografía y su efectos en las relaciones afectivas y sexuales en la adolescencia es una de las mayores preocupaciones de los padres, madres y de la sociedad general.
Sin embargo, ¿tomamos las suficientes medidas para que esto no suceda? ¿Conocemos cómo configurar los dispositivos con acceso a internet como el control parental o el 'rating' de edad?Y, ¿realmente tanto control es necesario? ¿Quizá sería suficiente con una adecuada educación sexual a tiempo, dentro y fuera de la familia? Si te has preguntado esto alguna vez, no pierdas detalle. Los datos más relevantes.
En una encuesta realizada en 2010 a estudiantes de entre 14 y 16 años de edad, casi un tercio afirmó que su primera exposición a la pornografía en Internet fue con 10 años o menos y en 2011, el 31% de los adolescentes varones admitieron visitar sitios web que estaban destinados solo para adultos, según publicó en 2016 el Colegio Americano de Pediatras.
Este dato parece compartirse desde el proveedor de ciberseguridad Bitdefender, que estima que el 10% de accesos al porno en internet son realizados por menores de 10 años, pese a solicitarse la mayoría de edad. En cuanto a la pubertad y adolescencia, el 53,5% de españoles de entre 14 y 17 años suele ver porno en internet, según la Asociación Protégeles, mientras que los menores de 11 y 12 años, reciben contenidos sexuales en el móvil en un 4,1%.En relación al género, un 85% de varones y un 50% de mujeres adolescentes habrían estado expuestos a material pornográfico, según determinaron los investigadores Braun-Courville, D. y Rojas, M., en su estudio "Exposición a sitios web sexualmente explícitos y actitudes y conductas sexuales de adolescentes", publicado en el Journal of Adolescent Health en 2009.En cuanto al consumo adulto, en 2016 España consiguió la decimotercera posición en el ranking de países que más porno veían, según datos de Pornhub. Siendo realmente alarmante, que la tercera categoría más buscada fue Teen o adolescentes, aunque la actuación correspondiera a actores mayores de 18 años, representando personajes con características adolescentes.
Exposición temprana
Ya en 2009, el doctor Michael Flood , afirmó que "los niños de la escuela primaria a veces están expuestos a la pornografía accidentalmente cuando ven material en Internet", en su estudio 'Los daños de la exposición a la pornografía entre niños y jóvenes'. Y de esto han pasado 10 años. Una década donde cada vez los menores manejan mejor internet, la 'tablet' y los 'smartphones'. En muchos casos mejor que su entorno adulto, el cual desconoce lo que ha de hacer para evitar que sus hijos e hijas se expongan a contenidos no aptos para su edad y madurez mental y emocional.
Si bien la pornografía en la red es de fácil acceso, incluso aunque no la vayamos buscando, también es cierto que los adultos, generalmente, carecemos de una cultura de protección ante amenazas cibernéticas.
La mayoría de progenitores se preocupan únicamente de instalar un antivirus y comprobar el historial de navegación del ordenador doméstico, denotando una gran desinformación y quizá, falta de interés, en relación a las configuraciones avanzadas de los dispositivos (ordenadores, tablets y móviles), por considerarlos inocuos. Esto conlleva dejar el uso completamente abierto de estos equipos en manos de los menores.
Conocer que se pueden limitar las funciones de los móviles asignados a menores, el contenido de los sitios que visitan, el rating de los formatos media que consumen, que las smartTV tienen PIN o que los router se pueden configurar para que a determinadas horas no haya internet, sería interesante.T
engamos en cuenta que la exposición a la pornografía en estas edades tempranas a menudo genera ansiedad para el niño, como afirmó el doctor Flood. Pudiendo expresar disgusto, conmoción, enojo, vergüenza, miedo o tristeza después de ver pornografía. E incluso sufrir todos los síntomas asociados a la ansiedad y depresión. Incluso obsesionarse con la realización de los actos sexuales adultos que hayan visto. Además, los niños menores de doce años que han visto pornografía son, estadísticamente, más propensos a agredir sexualmente a sus compañeros, según los estudios de Jill Manning, publicados en su investigación 'El impacto de la pornografía en Internet sobre el matrimonio y la familia: una revisión de la investigación'.¿Distorsiona la visión del sexo en los adolescentes?
"La pornografía y contenidos sexuales cargados de violencia, en los que los roles de género suelen estar determinados por la desigualdad de poder, pueden afectar a su comprensión de las relaciones personales", afirma Cristina Sanjuán Vázquez, Técnico de Políticas de Infancia en Save the Children España.
Por lo tanto, en mentes aún no formadas sobre sexualidad y relaciones afectivas, podría generar confusión sobre cómo ha de tratarse una mujer al practicar sexo y cómo han de tratarnos los hombres. La aceptación de estos roles, basados en películas de ficción, no en relaciones sexuales reales es preocupante. Aunque existan diversos tipos de pornografía, en el convencional y más extendido, se distorsionan tamaños, el funcionamiento sexual natural de nuestro organismo e incluso se fomentan prácticas de riesgo, al no mostrarse el usos del preservativo. Mostrando modelos nada representativos de los cuerpos diversos y sus formas de relación.
Sin embargo, existirían factores de riesgo previos para que esta exposición generase conductas agresivas en sus relaciones con otras personas y de género. Neil Malamuth, de la Universidad de California, asemejó el uso de la pornografía al del consumo del alcohol, alegando que, si una persona sexualmente agresiva de base, consumía una gran cantidad de porno convencional, era más propensa a cometer actos sexualmente agresivos. Este mismo hecho sucedería, por tanto, de manera muy similar cuando esa persona visionase películas de acción comercial, donde se muestran conductas agresivas e imágenes violentas.
Sin embargo, los micromachismos, las relaciones de desigualdad entre géneros y la educación emocional diferenciada entre hombres y mujeres, son factores de riesgo socialmente aceptados actualmente en diversas áreas, y suficientes para generar comportamientos agresivos hacia las mujeres. Si a esto le sumamos un tipo de pornografía que muestra modelos que perpetúan todo esto y a la inmadurez de la mente adolescente, el daño podría ser aún mayor. Cómo abordarlo en la familia.
Aunque, tras conocer todos estos datos, la solución más acertada pareciera ser la prohibición, no lo es. Habría que gestionar y adecuar la información que le llega a la infancia y adolescencia, por supuesto. Sin embargo, la curiosidad aumenta cuanto más se aproxima la adolescencia y se desea conocer lo que se ha prohibido. Por tanto, prohibiendo, sin más, no les estamos ayudando.
La educación afectivo-sexual sería clave para que, con nuestra ayuda, sepan qué aceptar y qué rechazar, apunta Sanjuán. La temida conversación con los hijos e hijas sobre pornografía, no resultará tan compleja si se ha iniciado la educación sexual en familia desde la infancia.
Informarnos y ofrecerles confianza para que puedan consultarnos cualquier cosa y responder con naturalidad, tanto en familia como a nivel académico, es fundamental para desmitificar y prevenir malos entendidos al presenciar pornografía.
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Al menos 800.000 mujeres en España están en riesgo de un embarazo no deseado por no usar anticonceptivos
Una encuesta de 2018 calculaba que un 27,8% de las mujeres no usaban anticonceptivos. Solo el 7% estaban en riesgo de embarazo no deseado, aunque ese porcentaje aumenta con las parejas que los usan incorrectamente.
En el uso de anticonceptivos inciden factores socioeconómicos: entre las mujeres con estudios universitarios responden que no utilizan un 26,7%; entre las de estudios primarios, un 35,4%
Hay diferencias entre comunidades tanto en acceso a anticonceptivos como en educación sexual. No hay una Estrategia Nacional unificada y eso provoca situaciones que la Federación de Planificación Familiar califica como "falta de equidad".
Un 27,8% de las mujeres en España entre 15 y 49 años no utilizan métodos anticonceptivos. El dato se extrae del informe bienal del Observatorio de la Sociedad Española de Contracepción (SEC), y se mantiene estable: en 2016 eran el 24,8%, en 2014 el 27,3%. Sin embargo, la cifra no es tan alarmante como parece. Con el desagregado de las respuestas con las razones para no emplearlos, y quitando a las que no los necesitan, la SEC estima que el porcentaje de mujeres que "teóricamente" está en riesgo de embarazo no planificado es "bajo": en torno al 7% de la población femenina en esas edades. Se traduce en 795.000 mujeres, según el censo del INE.
La SEC, que aunque tiene intención de corregirlo por ahora solo pregunta a mujeres, explica esa reducción del 27,8% al 7% dividiendo a las usuarias del cuestionario en dos grupos. En primer lugar, uno, amplio, de mujeres que no mantienen relaciones –heterosexuales u homosexuales–. En segundo, otro en el que colocan a las que no usan anticonceptivos pero sí tienen sexo con cierta regularidad. En ese segundo, a su vez, se cuentan, por un lado, las que no los precisan porque ellas o sus parejas son estériles, son lesbianas, quieren tener hijos o están ya en periodo de gestación. Por otro, las que efectivamente están en riesgo. Entre las razones que aducen estas últimas están "tener pareja estable", "efectos secundarios", "desinterés", "incomodidad", "su pareja no quiere" o, un 5,3%, "otros motivos", sin especificar. Y de la suma de todo se saca ese orientativo 7% en riesgo del total de mujeres en edad fértil.
En realidad, la proporción de mujeres en peligro de tener un embarazo no deseado es mayor. José Vicente González, ginecólogo y portavoz de la SEC, incide en que "eso es un riesgo teórico. No se corresponde con la realidad que vivimos y con la cifra de embarazos no planificados que nos dan las estadísticas del Ministerio". Porque también lo están las que usan anticonceptivos pero hacen "un uso incorrecto e inconsistente, el preservativo no se utiliza siempre, se coloca tarde, la píldora se olvida, etc. Por lo tanto debemos insistir no solo en el uso, sino en el buen uso. Hay un grupo de mujeres que, aun estando cubiertas por un método anticonceptivo, por problemas de uso o fallo se quedan embarazadas. Una cosa son las condiciones perfectas, otra la vida real".
Las respuestas, tanto en este tipo de cuestionarios como en consulta, asegura González, suelen ser sinceras, pero "hay un problema de concienciación. Una persona puede pensar que lo está haciendo bien, pero no. Responde que lo usa siempre pero es 'casi siempre' y no, tienes que usarlo siempre. Ahí radica la diferencia entre riesgo teórico y real". "Una mujer te dice que se toma la píldora pero justo ese mes se le olvidó una. Eso se escapa de ese 7% al que nos referimos", continúa.
Tanto en el acceso como en el buen uso hay además diferencias socioeconómicas. "Es una constante desde hace años y globalmente", explica González. "Aunque siempre se pongan en el mismo saco, hay que diferenciar entre el nivel social, el educativo, y el económico, porque implican cosas distintas", matiza. Es entre las mujeres de rentas más bajas entre las que menos se usan anticonceptivos: un 33,4% contestan que no lo hacen. Entre las que tienen rentas medias y medias-bajas ronda el 25%, aunque en altos sube a 29,4%. En cuanto al nivel de estudios, un 35,4% de las mujeres con estudios primarios dicen no emplear nada, y baja al 26,7% entre las que tienen títulos universitarios.
"Que haya diferencias en educación implica también diferencias en el acceso a la educación sexual que han tenido o tienen, ahí está lo preocupante", incide González. Y eso, en la actualidad, depende en gran medida de las comunidades autónomas. "Como la educación sexual en nuestro país no está integrada en el currículum escolar, algunas comunidades cuentan con programas alternativos de educación sexual y otras no", recuerda Raquel Hurtado desde la Federación Estatal de Planificación Familiar.
"Inequidad" por comunidades autónomas
El acceso y uso de los anticonceptivos es, en general y como la educación sexual, desigual y dependiente de las las comunidades autónomas españolas. A pesar de que está regulado por la Ley de Salud Sexual y Reproductiva de 2010, en España cada región establece sus propias políticas en la materia. "Lo que sin duda puede llevar a una falta de equidad", añade José Vicente González como otra de las principales fuentes de preocupación de la SEC: "Mientras que en algunas están financiados prácticamente todos los métodos, en otras hay graves deficiencias". En la Federación Estatal de Planificación Familiar ya elaboraron un informe sobre ese tema en 2016. Entonces, ocho comunidades no tenían planes específicos de atención a la salud sexual y acceso a la contracepción. No lo tenían "como un área prioritaria de intervención en sus respectivos planes de salud, lo cual implica que no se ha traducido en políticas públicas que mejoren el acceso".
Las comunidades que no lo tienen se rigen por lo establecido en la Cartera de Servicios del antiguo INSALUD, un plan de atención a la mujer desarrollado en los años de la década de los 80. En estos dos últimos años, una de esas comunidades, Asturias, ha puesto en marcha una estrategia específica, y Comunidad Valenciana y Aragón, que sí tenían, la han actualizado. Madrid, que no contaba con normativa propia en 2016, ha elaborado en este tiempo un 'Plan integral de abordaje de los embarazos no deseados', pero durante esta legislatura no se ha implementado.
El problema de que el Sistema Nacional de Salud no proporcione una financiación completa, se leía en el informe, es que "las mujeres no pueden realizar una libre elección". Alertaban sobre que, en España y en todo el mundo, "uno de los obstáculos más importantes para que las mujeres utilicen anticonceptivos modernos y eficaces es el económico". Ponían además el foco en la importancia de la prestación de métodos reversibles de larga duración por ser los más eficaces, y en fomentar el uso del condón no solo a través de programas de prevención de ETS o VIH sino sobre el embarazo. La principal conclusión del estudio de la Federación eran las grandes diferencias territoriales "tanto en lo que se refiere a la organización de los servicios como a la financiación de la prestación. Dejar a la financiación autonómica algunos métodos genera importantes desigualdades territoriales e inequidades en el acceso a la anticoncepción, y abunda en la falta de normalización de esta prestación".
¿Cómo sería entonces un Plan Integral que actuase a nivel nacional? Basándose en el compromiso de la Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva del Ministerio de 2011, que ya reconocía esa desigualdad territorial, consistiría en planes autonómicos específicos a partir de uno general. Desde la Federación, Raquel Hurtado detalla que deberían incluir la financiación de todos los métodos anticonceptivos, la existencia de servicios específicos de atención a la salud sexual y de servicios dirigidos a colectivos concretos más vulnerables –como jóvenes–, la capacitación de profesionales sanitarios para la atención a la salud sexual, educación sexual incluida en cada etapa, y capacitación del profesorado. Desde la SEC aseguran tener conocimiento de que desde el Ministerio “se están dando pasos” para corregir esas “inequidad” e igualar las condiciones en todo el territorio, aunque no han sido detallados por la institución al ser consultados por eldiario.es.
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¿Tienen algún efecto para la salud los anticonceptivos para la mujer que cortan la regla?
Algunas mujeres deciden que quieren dejar de sangrar en cada ciclo menstrual, a otras se lo recomienda su médico.
Hay mujeres que dejan de tener la regla mientras están en edad reproductiva si usan determinados métodos anticonceptivos. A veces es una elección propia, otras una recomendación del médico y en ocasiones simplemente ocurre. Pero ¿tiene algún tipo de consecuencia para la salud?
Durante un ciclo menstrual normal (de un promedio de 28 días), los niveles de la hormona estrógeno aumentan y el revestimiento del útero se hace más grueso, preparándose para alimentar al óvulo fertilizado si fuera el caso.
Si no hay embarazo, el óvulo se disuelve junto con el revestimiento engrosado del útero y se produce la llamada menstruación natural.
Cómo ocurre la menstruación y por qué a algunas mujeres les duele más que a otras
Cuando una mujer utiliza métodos anticonceptivos hormonales, detiene la ovulación, y puede ser que el sangrado desaparezca si no se interrumpe el suministro de las hormonas.
Es por tanto un sangrado falso, artificial, que la clínica Mayo define como hemorragia de privación.
"La inmensa mayoría de métodos anticonceptivos pueden detener el sangrado menstrual, pero muchas veces no sabemos si esto va a ocurrir", le asegura a BBC Mundo la doctora Savita Brito-Mutunayagam, especialista en salud sexual y reproductiva y miembro del Real Colegio de Obstetricia y Ginecología de Reino Unido.
Estos métodos incluyen el DIU (dispositivo intrauterino) con la hormona levonorgestrel, la inyección subcutánea hormonal, el implante subcutáneo, la píldora simple (que solo contiene progesterona) y en ocasiones también la píldora combinada (con estrógeno y progesterona).
Para evitar tener la regla, muchas mujeres siguen tomando la píldora en la cuarta semana del ciclo, sin tomarse un descanso o tomar las llamadas "placebo".
El DIU suele ser uno de los mejores métodos para reducir el sangrado y/o detenerlo, asegura la doctora Savita. Y además, es uno de los más seguros, asegura la experta y corroboran el NHS y la clínica Mayo.
El argumento es que el suministro hormonal es local (va directamente al sistema reproductivo, sin pasar por la sangre) y es además muy efectivo.
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Algunas mujeres deciden ellas mismas probar métodos anticonceptivos que puedan reducir el sangrado, retrasarlo o detenerlo por completo para evitar los síntomas asociados con la menstruación: el dolor abdominal, alteraciones en el estado de ánimo, migrañas, endometriosis y anemia, entre otros.
En ocasiones, el suministro de anticonceptivos que reducen el sangrado se hace bajo prescripción médica, con la intención de reducir los síntomas de la endometriosis, la anemia, los cólicos, las migrañas o la menorragia (hemorragia uterina).
Muchas mujeres sufren dolores relacionados con la menstruación y por eso deciden tomar anticonceptivos que puedan cortar el periodo y a la vez aliviar los síntomas.
Y a veces la ausencia de hemorragia ocurre sin que sea intencionado, simplemente porque, como explica la doctora Savita, el patrón de sangrado en mujeres que usan métodos anticonceptivos hormonales no se conoce hasta pasados unos meses y la desaparición de la hemorragia es uno de los posibles efectos.
¿Efectos secundarios?
Pero entonces, ¿debe una mujer preocuparse si no sangra al final del ciclo menstrual por estar tomando hormonas?
"Desde un punto de vista clínico es completamente seguro. No va a tener ningún efecto secundario y en ocasiones, como ocurre con algunos tipos de DIU, es incluso recomendado para casos de endometriosis, porque el estrógeno que contiene hace que el alineamiento del endometrio sea mucho más fino", dice la doctora Savita, que asegura que de esta manera también se evita el crecimiento del tejido uterino en otras partes del aparato reproductor.
El NHS acaba de actualizar sus recomendaciones sobre el uso de anticonceptivos hormonales. En su nueva guía asegura que no hay ningún beneficio para la salud en tomar un descanso de siete días de la píldora anticonceptiva.
La opinión generalizada entre los ginecólogos es que tomar hormonas de forma continuada puede ayudar con ciertas condiciones y enfermedades que afectan a la salud sexual de la mujer, como la endiometrosis.
De hecho, tal y como le dijo la doctora Savita a BBC Mundo, el NHS dice que el uso continuo de anticonceptivos orales se ha asociado con una reducción de las posibilidades de padecer cáncer de endometrio, ovario y colorrectal, además de mejorar los síntomas del síndrome de ovario poliquístico y ayudar a paliar la endometriosis y el síndrome premenstrual.
Pero hay sectores dentro de la industria de la salud que tienen sus reservas sobre el suministro continuado de hormonas.
La visión de un naturópata
Aliyyaa Spring-Charles, presidenta del Consejo General y del Registro de Naturópatas de Reino Unido y de la Asociación Británica de Naturopatía dice que el uso de hormonas conlleva siempre riesgos para la salud de la mujer. Y tomarlas sin descanso aumenta esos riesgos.
"El exceso de hormonas tiene un gran impacto en el hígado, concretamente agota el cuerpo de minerales valiosos, aumenta el riesgo cardiovascular y aumenta el riesgo de cáncer de mama", declaró a BBC Mundo.
También recalca que entre los efectos secundarios de los métodos anticonceptivos hormonales, especialmente la píldora, se incluyen el aumento de peso, cambios de humor y desajustes hormonales que pueden acarrear problemas más graves.
Spring-Charles subraya que los días fértiles de una mujer son apenas entre tres y cinco al mes y que, a pesar de esa pequeña ventana abierta a la concepción, las mujeres deciden tomar hormonas todos los días durante largos períodos de su vida.
La opinión generalizada es que dejar de sangrar por la menstruación no representa ninguna amenaza para la salud de la mujer.
Por eso, como otros naturópatas, ella apoya métodos del control de la fertilidad naturales como los condones, diafragmas o el control de la temperatura corporal, por ejemplo.
La doctora Savita reconoce algunos de los efectos secundarios que pueden tener los tratamientos anticonceptivos con hormonas, como la hinchazón, la retención de líquidos o la disminución del apetito sexual. Pero estos están relacionados directamente con el uso de hormonas en general y no con la pérdida del sangrado en particular.
¿Y la fertilidad?
Otra pregunta que puede surgir es si al dejar de tener la regla, dejamos también de ser fértiles. Técnicamente sí, porque mediante el método anticonceptivo evitamos el embarazo, pero eso es muy distinto al concepto de fertilidad, aclara la doctora Savita.
"A veces he notado que algunas mujeres se preocupan por eso, pero creo que es una cuestión cultural (...) No hay absolutamente ninguna evidencia de que dejar de tener el período afecte a tu fertilidad. De hecho, el minuto después de retirarte el DIU puedes quedarte embarazada de forma inmediata".
Pero también todo depende del método anticonceptivo que se haya estado tomando y de la mujer.
La doctora Savita asegura que la mayoría de métodos anticonceptivos no tienen efectos en la fertilidad de la mujer una vez deja de tomarlos.
Savita reconoce que el tiempo que una mujer tarda en quedarse embarazada después de usar métodos anticonceptivos hormonales varía de mujer a mujer y que en los casos de la inyección subcutánea, "alcanzar los niveles normales de fertilidad de acuerdo a su edad puede retrasarse hasta un año".
Las dificultades para quedarse embarazada son también importantes para Spring-Charles.
"Otro problema después de haber tomado hormonas durante tantos años es que cuando las mujeres desean quedarse embarazadas, pueden tener dificultades y algunas incluso necesitan una terapia hormonal específica para ayudarlas".
En cualquier caso, siempre es necesario consultar con tu doctor para saber qué método es el más adecuado.
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La sexualidad en personas con diversidad, más allá del tabú
La sexualidad en personas con diversidad funcional, intelectual y mental todavía es un tema tabú: se niega, se silencia, se anula. Los especialistas consultados por La Vanguardia coinciden en que los apoyos institucionales hacia este colectivo todavía redundan en enfoques “caritativos y paternalistas” que los alejan del derecho a acceder a una dimensión fundamental de su existencia. Sin embargo, existen propuestas que buscan romper con esas lógicas y brindar apoyos o herramientas para desarrollar estas expresiones sexuales.
Julia (este no es su verdadero nombre) trabaja desde hace diez años como educadora con personas con diversidad, ahora en la Fundación Pere Mitjans. A ella siempre le hizo ruido el silencio que encontró en torno a este tema. “Es lo que menos se nombra con las familias, en reuniones de equipo, en el día a día” -explica- “Siempre me he preguntado por qué nadie les pregunta qué pasa con esto, porque para mí es muy importante como ser humano”.
Ella decidió colaborar como acompañante íntima y erótica con Tandem Team después de que una chica en un centro donde trabajaba le pidiera que la ayudase a probar un juguete sexual que no podía usar por sí misma. “Pensé: si la ayudo con todo lo que necesita, lavarse los dientes, elegir su ropa, comer, esta es una necesidad más. Imagínate tener ganas y curiosidad, y no poder hacerlo”, dice Julia.
Asunción Pié, profesora de la Universitat Oberta de Catalunya y especialista en el tema, constata que la sexualidad “se gestiona habitualmente por la vía de la represión o de la negación. Buena parte de las instituciones lo obvian para evitarse problemas de responsabilidades y desacuerdos con las familias. Tan solo desde hace unos años se está empezando a trabajar en servicios de apoyo, asesoramiento o asistencia sexual”.
Soledad Arnau Ripollés, filósofa, sexóloga e investigadora de la UNED, afirma que en ellos “la sexualidad es definida como problema, en vez de lo que es para el resto de la sociedad: una dimensión humana”. Por su parte, la psicóloga y sexóloga especializada en diversidad intelectual Gemma Deulofeu Villanueva, agrega que “se habla desde la perspectiva de los riesgos y del miedo, sin abordar las posibilidades de placer. La sensación que terminan teniendo muchas de estas personas es que la expresión erótica es siempre negativa”.
Esos silencios asumen formas muy concretas. Los relatos compartidos a La Vanguardia sobre gente que vive en centros o en casa de sus padres revelan que difícilmente puedan encontrar allí espacios de intimidad. Noemí Domínguez, sexóloga de la tienda de juguetería erótica Kitsch, donde imparte talleres para personas con diversidad, recuerda el caso de una pareja que “convivía en la misma residencia, pero no tenían un espacio donde tener relaciones porque no estaban permitidas”.
Más allá de los parámetros: los cuerpos “fallidos” son ocultados y asexuados
Cuando se etiqueta a las personas a partir de la dicotomía “capacidad” o “incapacidad”, se les clausura la posibilidad de afirmarse como sujetos sexuados y, con ello, plenos. Asunción Pié explica que “algunos cuerpos son leídos como erróneos a partir de una definición del ser humano fundada en un ideal, y quienes se alejan de ese ideal son inferiorizados y menospreciados. Estas diferencias se definen como indeseables, como una marca desacreditadora que cuestiona el valor de aquel sujeto”. “Se nos infantiliza continuamente y se nos piensa solamente como objetos de cuidado”, dice Antonio Centeno, miembro del Foro de Vida Independiente y Divertad (FVID) y responsable del proyecto de asistencia sexual Tus manos, mis manos.
Esto encuentra su correlato en la imagen que pueden construir sobre sí mismos. “La discapacidad se asocia a la asexualidad, y a veces es tan fuerte esta conciencia colectiva que la persona lo acaba creyendo, se siente poco merecedora de experimentar algo en ese terreno”, sostiene María Clemente, psicóloga clínica y sexóloga especializada en neurorehabilitación del Institut Guttmann y vicepresidenta de Tandem Team.
Marc (su nombre está modificado para proteger el anonimato) sentía, hasta hace poco, que “no tenía ese derecho”. “Ese tema estaba muerto para mí”, dice. Tiene 29 años y hace seis su vida cambió radicalmente, después de que un accidente en moto lo dejara en estado de coma, con un traumatismo muy grave en el cerebro. Cuando despertó, sólo podía mover sus párpados, pero su conciencia estaba intacta. El tiempo le devolvió algo de movilidad y capacidad de habla, aunque todavía hoy siguen perjudicadas. Marc tiene mucho para decir, pero le cuesta comunicarse con un mundo que muchas veces no tiene la paciencia para que él pueda terminar de redondear las palabras.
Hasta ahora, en su vida solo existían dos frases: “no” y “me da igual”. María Clemente explica que en estos casos “la inercia del entorno es acabar decidiendo y hablando por ti. Si no se respeta tu voz, es un tipo de violencia que te deshumaniza poco a poco, te va quitando tu dignidad como persona”.
Aún más lejos de la norma
La diferencia como marca excluyente deja huellas aún más profundas en aquellos cuerpos donde se solapa con otras vulnerabilidades, como la cuestión de género y la discapacidad intelectual. “Nuestra dimensión sexual está mucho más ocultada, mientras que a los hombres se les fomenta más la independencia, que tengan estudios y un empleo, que tengan experiencias sexuales”, dice Soledad Arnau. En Tandem Team, lo ven constatado en la cantidad de mujeres que se acercan para solicitar servicios de asesoría sexual o de acompañamiento: constituyen menos del 10% en comparación con los varones.
En una sociedad que produce ciertos ideales, roles y funciones a los que debieran ajustarse las mujeres para afirmar su valor, la discapacidad opera como una ruptura radical con esa norma. La presidenta de la Associació Dones No Estàndards Carme Riu Pascual, afirma que “todas las mujeres tenemos claro qué modelo de mujer deberíamos seguir para ser deseadas: ser delgadas, altas, blancas, etc. Las mujeres con discapacidad estamos más alejadas que otras de ese modelo, estamos más lejos de ese patrón, y por eso vamos a ser más discriminadas”.
Asunción Pié entiende que las personas con diversidad intelectual también constituyen uno de los grupos más subalternizados, debido a “las dificultades que este colectivo tiene para defender sus derechos en primera persona y a la percepción social de que sus vidas valen todavía menos”. Por su parte, Gemma Deulofeu considera que la sexualidad en estas personas “va todavía mucho más atrás, estamos hablando de personas que no tienen una intimidad, una oportunidad de relacionarse entre iguales, de tomar decisiones en su vida”.
Cuando confluyen estas vulnerabilidades, se puede dar lugar a ciertas prácticas que anulan la capacidad de decisión sobre el propio cuerpo, como la de la estirilización forzosa, normalizada en algunos centros o residencias. “Es la forma más clara que toma la represión de la sexualidad y la vulneración de este derecho”, dice Pié.
Tanto Pié como Deulofeu señalan que esta práctica muchas veces puede ser la puerta de entrada para situaciones de abuso, ya que al eliminarse el riesgo de embarazo, el asesoramiento sexual no es el mismo y las posibilidades de ocultamiento aumentan. Aunque “cuando parte de una decisión de la propia persona, puede tener ventajas como evitar embarazos no planificados, es un problema cuando se practica de manera engañosa, omitiendo información, como una práctica eugenésica”, advierte Deulofeu.
La sexualidad como puerta hacia la inclusión
Hace unos meses empezaron a despertar cosas nuevas en Marc. Dejó de vivir en casa de sus padres para pasar a un piso tutelado, donde personas con diversidad pueden llevar una vida de mayor autonomía con los apoyos específicos que requieran. La emancipación trazó fisuras en un mundo que, hasta ahora, sentía clausurado. Aparecieron nuevas inquietudes, como el tema sexo afectivo.
Una enfermera le comentó acerca del acompañamiento íntimo y erótico, y él escribió un correo a Tandem Team. Lo conectaron con Julia, con quien tuvo un encuentro. “Para mí fue como revivir, volver a sentirme persona”, explica Marc. Julia, su acompañante, cree que “él solamente necesitaba un empujón, sentirse capacitado para estar con una chica, saber que van a aceptar su cuerpo. Por eso, después de ese único encuentro que tuvimos, me dijo que para él ya era suficiente”.
Ampliar los márgenes de lo posible
Los documentales “Yes We Fuck” (2015) y “Jo també vull sexe!” (2016) volvieron visibles ciertas prácticas sexuales no hegemónicas, al recorrer desde la asistencia sexual, el acompañamiento íntimo y erótico, el post-porno y la juguetería erótica, para mostrar que el repertorio de “lo posible” en torno al sexo puede ser mucho más amplio de lo que se cree.
“Yes We Fuck”, retrata la figura de la asistencia sexual a través de la experiencia de Soledad Arnau. Allí, su asistente sexual aparece como alguien cuyas manos recorren el cuerpo de Soledad de las maneras que ella le indica que lo haga. Le dice dónde desea una caricia, cuándo quiere que sujete su brazo y lo extienda para que su mano pueda llegar allí donde sola no podría. Para ella, al igual que con un asistente personal, esta figura le permite derribar límites. “Su labor como asistente sexual es llegar ahí donde yo no puedo llegar. Quiero tener los mismos límites que cualquier otro”, dice Soledad a La Vanguardia.
El proyecto Tus manos, mis manos es una plataforma para encontrar asistentes sexuales. Esta figura se plantea como un apoyo instrumental para aquellas personas que tienen una forma de autonomía que consiste en hacer las tareas cotidianas de la vida a través de las manos de otras personas. “Como una persona con necesidades de apoyo permanente, creo que tengo derecho a poder disfrutar del autoerotismo, y para ello necesito un apoyo al igual que necesito un asistente personal para realizar todas las actividades de mi vida diaria”, explica Soledad. Además, agrega: “Me parece enriquecedor poder estar conmigo misma”.
“No es una intervención terapéutica ni educativa”- explica Antonio Centeno- “Es un apoyo que nos permite acceder a nuestro propio cuerpo”. También aclara que “cuando recurres a este apoyo, no es que alguien te esté masturbando, sino que lo estás haciendo tú a tu manera, que es a través de sus manos. Igual que cuando me visto con mi asistente personal no me está vistiendo, me estoy vistiendo yo a mí manera, porque soy yo quien toma todas las decisiones sobre qué hacemos, cómo lo hacemos y cuándo lo hacemos”.
Por su parte, el acompañamiento íntimo y erótico se aleja de la idea de un apoyo instrumental y promueve que pueda existir un encuentro, un “dar y recibir”, para abordar no sólo el plano sexual sino también afectivo. María Clemente, vicepresidenta de Tandem Team, explica que la propuesta consiste en vincularse “de igual a igual” desde el afecto y la intimidad, para “conocerse a sí mismo, afectarse y disfrutar”. Para ella, en ese tratarse “de tú a tú”, se recompone aquello que el estigma social niega, “el sentirse parte del mundo”.
Marc lo vivió de esa manera. Él explica que antes del encuentro con Julia se sentía atrapado dentro de una prisión invisible, que alzaba sus muros a partir de las miradas que encontraba en el afuera. “Me la construía en base a cómo los demás actúan conmigo. Veo que la mayoría se compadece de mí. No te puedes relacionar como iguales, y con Julia no fue así”, explica. Mirarse a través de ella le permitió pensar que, en adelante, también puede llegar a vincularse de la misma manera con otras personas.
Clemente explica que se trata de un abordaje de “la persona como un todo. No hablamos solamente de cuerpos, sino también de emociones, de autoestima. No se busca simplemente satisfacer una necesidad genital o coital, sino acompañar al otro en lo que necesita en ese momento, que tal vez no sea un intercambio sexo genital, sino que le den la mano, que lo abracen, tener una conversación íntima”.
En su experiencia como acompañante, Julia encontró que “muchas veces las expectativas son más que nada afectivas, las ganas de quedar para dar un paseo, ir a cenar. También hay personas que no conocen bien su cuerpo y quieren investigar hasta dónde puede llegar, qué les gusta, y necesitan de alguien”.
Uno de los desafíos más grandes que introduce este modelo es gestionar los límites. “A veces es difícil recordar que nosotros no somos ni vamos a ser una pareja. Cuando hay un intercambio y una entrega es inevitable que exista cariño, pero es necesario ser claro con que mi vida la tengo afuera”, dice Julia. Para ello, se realiza previamente una entrevista de expectativas, donde se explicita qué espera cada uno y se pactan límites. Clemente explica que “en los pocos casos donde se proyectaron emociones en cualquiera de los dos sentidos, se ha hablado y se buscaron alternativas, pero siempre se reubica bien”.
A Gemma Deulofeu los límites son lo que más le preocupan con respecto a las personas con diversidad intelectual. “Mientras que en la prostitución y la asistencia sexual hay una estructura y límites muy claros, aquí el acompañante termina haciendo de persona de sustitución, de amigo o novio. En personas con diversidad intelectual, donde no es un vínculo que se dé en igualdad de condiciones, puede ser muy confuso. En este caso, creo que es mejor darles apoyo para que encuentren amigos o pareja en la realidad”, explica.
Sobre esto, resalta el proyecto que desarrolla Fundación acidH, una plataforma de contacto para personas con diversidad intelectual. Asimismo, entiende que antes de pensar en algún tipo de asistencia sexual, es fundamental reforzar el derecho a la intimidad en los centros o casas donde viven y que exista un apoyo previo para que la persona pueda tomar decisiones y con ello evitar posibles confusiones y situaciones de abuso.
¿Apoyo sexual, trabajo sexual?
La mayor polémica en torno a este tipo de figuras es si constituyen o no un trabajo sexual. Mientras que en ciertos países como Alemania, Dinamarca, Holanda, Suiza o Bélgica la asistencia sexual no sólo está legalizada sino en algunos casos también considerada un servicio de salud pública, en España es “alegal”, es decir, que no está regulada legalmente y, por tanto, no genera responsabilidades públicas.
“Cuando se habla del derecho a la sexualidad no se tiene en cuenta las formas minoritarias de autonomía, que no sólo requieren de educación sexual como el resto, sino también de políticas públicas que garanticen esos apoyos específicos”- sostiene Antonio Centeno. Él identifica “un mal cruce de estigmas. El del trabajo sexual y el de las personas con diversidad, que se nos supone seres asexuales”. Sin embargo, cree que esta bifurcación contiene un gran potencial político: “al final se trata del derecho a que tu cuerpo sea tuyo, que defendemos desde ambos colectivos”.
La asistencia sexual se plantea como una modalidad de trabajo sexual remunerado, pero se lo aleja de la prostitución en tanto es sólo un apoyo para acceder al propio cuerpo, no al cuerpo del asistente. Para María Clemente, el acompañamiento íntimo y erótico, por su parte, “es muy distinto al trabajo sexual porque no es un modelo coitocéntrico y genital, la finalidad no es conseguir un orgasmo, es conocerse”. Además, señala el hecho de que el acompañante recibe una formación específica, que se realiza un seguimiento de cada caso por profesionales y que, si bien puede existir una contraprestación económica, “nunca es la finalidad del encuentro. No es un trabajo para las personas que colaboran con el proyecto”.
Sobre este punto, Soledad Arnau dice: “Yo no creo en que las personas sean voluntarias, como si fuera un favor”. Para ella, este modelo va en contra de reforzar la autonomía: “tenemos vidas muy restringidas y a veces es más fácil llamar una pizza a domicilio, llamar a alguien para que tenga una relación sexual conmigo. Pero siento que me estaría perdiendo el aprender a seducir, coquetear, porque esa persona ya viene con esa predisposición. Y yo no quiero pizzas a domicilio”.
Hay quienes creen que las fronteras que se trazan entre las distintas figuras son una ficción. Para LindaPorn, quien se presenta como puta, migrante y artista, “todos estos adjetivos se utilizan para no decir trabajo sexual y cargar con ese estigma, decir asistente o acompañante se los quita. Se crean jerarquías y se desvaloriza el trabajo sexual. Creo que las personas con diversidad debieran ser tratadas no como cualquier cliente, pero tampoco como una figura especial para gente especial, les quita agencia sobre su sexualidad”.
Además, sostiene que de esta manera también se contribuye a “romantizar el trabajo no remunerado. En prostitución se le dice girlfriend experience, es un trabajo remunerado donde se cobra una tarifa pactada”. Ella explica que ha tenido clientes con diversidad funcional y que el colectivo de trabajadoras sexuales “no excluye a ningún cliente, sólo a los violentos”. Además de la prostitución tradicional, existen distintas ofertas de prostitución inclusiva, como por ejemplo la de la “Sra. Rius”.
Asimismo, hay quienes no creen que la solución esté en este tipo de apoyos. Carme Riu, de la Associació Dones no Estandards, dice: “Si hay personas que no encuentran otra manera, no lo juzgamos. Pero no vamos a promover mercantilizar el sexo y que, por ejemplo, seguridad social pague por un asistente sexual. La gracia está en conseguirlo de otra manera. Encuentro denigrante contratar a una persona para masturbarte. Además, resulta que han de ser especialistas, como si fuéramos tan diferentes, una cosa rara, y que sólo nos pueden tocar a nosotros y no tocarlos a ellos”.
La diversidad sexual como oportunidad y no como problema
El acompañamiento fue para Julia un puente para descubrir que “el sexo no es penetración y listo, porque muchas veces las afectaciones físicas hacen que tengas que llevar el erotismo a otra parte, y a lo mejor no tienes sexo como se entiende mayoritariamente”. Así, se presenta el desafío de trazar un mapa para identificar dónde se ubican los puntos de sensibilidad, de placer, y estimularlos de diversas formas. “Hay muchas maneras” -explica- “desde algún masaje en la cabeza, las orejas, los pies, que te soplen, que te pasen una pluma, algún aceite, utilizar juguetes”.
Elena/Urko (pide que se citen ambos nombres de esta manera) es activista postporno y ha fundado del grupo Post Op, que busca “visibilizar cuerpos, sexualidades y prácticas no normativas” a través de performances, talleres y diversas formas de acción directa. Actualmente, su producción se centra en cuestiones de sexualidad y diversidad, porque encontraron que “las prácticas postporno podían funcionar muy bien en personas con otras sensorialidades, sensibilidades y movilidades. En las personas que se salen de los parámetros de normalidad corporal, aquello que se veía como un problema es una oportunidad para experimentar prácticas y sensaciones distintas”.
Al igual que Tandem Team, para el grupo Post Op es importante “imaginar y experimentar, escapar de una mirada más tradicional de lo que entendemos por sexo, sexualizar todo el cuerpo más allá de lo genital”.
A través del proyecto “Pornortopedia”, se propusieron “pensar y crear juguetes, prótesis y ortopedia con fines sexuales pensados para todxs, teniendo en cuenta otras movilidades y maneras de sentir el cuerpo”. Algunos ejemplos son el amplificador del tacto, que permite oír más fuerte el tacto de piel con piel, para erotizar a través del sonido, o los mandos de los vibradores adaptados para que se puedan accionar con la parte del cuerpo que tenga algo de movilidad (por ejemplo, poniéndole sensores de presión para apretarlos con la barbilla). Explica que también existen otros juguetes, desde columpios hasta vibradores sobre los que te sientas y accionas con el peso. “Vimos que se podía resignificar el uso de las prótesis y que sillas de ruedas, muletas, colectores dejen de ser un problema y pasen a ser parte del juego”, explica Elena/Urko.
Por su parte, la tienda barcelonesa de juguetes para adultos Kitsch imparte talleres junto a entidades sobre sexualidad y juguetería erótica para personas con diversidad, donde la sexóloga Noemí Domínguez propone una selección de aquellos juguetes que considera útiles para personas con movilidad reducida.
En el caso de las mujeres, por ejemplo, la sexóloga suele recomendar dedales, que no requieren de un agarre fuerte. También juguetes con un mango más largo para tener mayor alcance u otros que van cogidos con gomas al cuerpo. Para los hombres, suelen ser útiles los masturbadores automáticos, que solo requieren colocar el pene en el interior y realizan el movimiento de vaivén o de vibración a pila. Sin embargo, explica que en algunos casos puede hacer falta realizar alguna adaptación o disponer de asistencia para colocarlos. La idea es mostrar las opciones que existen para después ver qué pueda resultarle mejor a cada persona, para lo que ofrecen visitas guiadas y asesoramiento particular, y así poder encontrar aquello que se adapte mejor a cada cuerpo.
De esta manera, las diversas propuestas ofrecen distintos puentes para atravesar esos límites que a veces imponen las afectaciones físicas pero, sobre todo, el entorno social. Es que, si la sexualidad puede operar como barrera para que estas personas puedan sentirse como iguales, también puede ser una llave para romper con esas distancias. “Todo lo que implique sexualizar la diversidad funcional nos va a ayudar a anular esas miradas infantilizadoras, hiper protectoras y paternalistas”, sostiene Antonio Centeno.
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