lunes, 19 de marzo de 2018
Save the Children pide educación sexual obligatoria para prevenir la violencia machista
En España,
se está experimentando un aumento de la violencia machista contra las chicas
adolescentes, desproporcionado en comparación con la población general.
La
educación sexual podría prevenir la violencia machista en adolescentes
Con motivo
del Día Internacional de la Mujer, Save the Children alerta sobre el aumento de
la violencia machista en adolescentes e insiste en la necesidad de aprobar una
Ley contra todas las formas de violencia que sufre la infancia en España.
Entre
enero y octubre del año pasado un total de 356 menores fueron denunciados por
violencia machista, según ha informado recientemente el Gobierno a raíz de una
pregunta parlamentaria. Se trata de la cifra más alta de los últimos nueve
años.
Administraciones
públicas, organizaciones sociales y profesionales del ámbito de la psicología,
la educación o la justicia comparten la misma preocupación por un aumento de la
violencia machista contra las chicas adolescentes, desproporcionado en
comparación con la población general.
"Necesitamos
escuelas que eduquen en la igualdad y en la no violencia".
La última
macroencuesta de violencia contra la mujer, del 2015, ya arrojaba datos
preocupantes. Las mujeres de 16 a 24 años afirmaban haber sufrido algún tipo de
violencia por parte de sus parejas o exparejas en el último año, frente a la
media del 9,6% de mujeres del resto de edades.
Ley que
proteja a los niños y niñas
Se trata
de una forma de violencia doblemente grave porque tiene dos vertientes, la de
género y la que se ejerce contra la infancia, y la respuesta debe estar
centrada en la prevención.
Save the
Children insiste en la necesidad de una Ley que proteja a todos los niños y
niñas frente a la violencia y que, con el fin de prevenir la violencia
machista, contemple la inclusión de una asignatura obligatoria de educación
sexual.
“Necesitamos
escuelas que eduquen en la igualdad y en la no violencia, que no perpetúen los
roles de género y que promuevan relaciones afectivas y sexuales igualitarias y
seguras mediante una asignatura reglada de educación sexual en todos los
niveles educativos”, explica Ana Sastre, directora de Sensibilización y
políticas de infancia de Save the Children.
Protocolos
de detección e intervención
La ONG
pide además que los centros educativos cuenten con protocolos de detección e
intervención ante toda forma de violencia, incluyendo la violencia machista, y
formación en prevención y detección para docentes sobre todas las formas de
violencia que puedan sufrir sus estudiantes para poder prevenir y detectar
cualquier caso de acoso, abuso, malos tratos o violencia machista.
Estas
medidas preventivas en el ámbito escolar se plantean dentro de la Ley para la
Erradicación de la Violencia contra la Infancia que, además, incluye una serie
de medidas dirigidas a erradicar todos los tipos de violencia que sufren las
niñas por el hecho de serlo, como la mutilación genital femenina, el matrimonio
forzado o la trata para la explotación sexual.
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violencia machista
Aumentan los casos de violencia sexual entre adolescentes
«Estamos
de fiesta, borrachos, no controlamos y entonces hacemos lo que nos da la gana
es un mensaje que está calando en la gente joven», advierte la directora del
Centro de Atención a Víctimas de Asturias.
La
violencia sexual, pese a que sigue sin ser considerada de manera oficial como
un tipo de violencia de género, es otro claro síntoma de la sociedad patriarcal
contra la que se ha convocado la huelga feminista de mañana, 8 de marzo, con
motivo del día internacional de las mujeres.
La
violencia sexual contra las mujeres, que todavía sigue siendo la cara más
vergonzante de la violencia machista, también crece y lo hace además entre los
jóvenes asturianos de entre 14 y 18 años. «No solo está aumentando sino que
también se siguen dando roles entre las chicas jóvenes de sentir vergüenza,
culpa, de no denunciar. Los mismos patrones que existían hace 30 años en lo referente
a la actitud de las víctimas», asegura Mariti Pereira, directora del Centro de
Atención a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos tratos de Asturias
(Cavasym), que lleva décadas asistiendo a víctimas de la violencia sexual.
Pereira pone un ejemplo: una chica sale con sus amigas, está en un pub y, en un
momento dado, dos o tres chicos la arrinconan y empiezan a tocarla. «Eso es la
agresión más suave entre comillas de las situaciones que hemos tenido. La
arrinconan y empiezan a tocarla por todos los sitios porque consideran que
pueden hacerlo y porque en muchas ocasiones ellos lo justifican con que estaban
bebidos, con que estaban cargados», explica.Agresores que no son
desconocidosMenciona el caso de La Manada, los jóvenes acusados de una presunta
violación grupal en los Sanfermines cuya sentencia debería hacerse pública
próximamente. «Estaban de fiesta, estaban borrachos y es una forma de
justificarlo.
Este tipo
de mensajes, que estamos de fiesta, borrachos, no controlamos y entonces
hacemos lo que nos da la gana, cala en la gente joven. Cala de manera más fácil
que otro tipo de mensajes que les pueden parecer más represivos, y que no lo
son porque son preventivos», advierte.
En los casos de violencia sexual en la adolescencia, los agresores
normalmente no son desconocidos. «Suelen tener algún tipo de relación o se
conocen de haber estado la noche por ahí juntos en pandilla, de fiesta. Puede
haber también algún caso de desconocidos, pero no es lo habitual.
Ellas
normalmente les suelen conocer como mínimo de vista y mantienen esos patrones
de culpa y de sentir vergüenza», reitera. Del «tengo vergüenza» al «me siento
culpable»de las víctimas. Esto es importante porque, añade, «intentamos que las
mujeres cada vez se sientan más libres y sean más capaces de denunciar, pero
seguimos encontrándonos con ese problema: es que tengo vergüenza, es que me
siento culpable, por qué fui, por qué estuve, por qué salí, por qué vine, por
qué le di confianza… Todo esto se sigue repitiendo».
La labor
de Cavasym, por ello, se centra en parte en trabajar mucho con las adolescentes
para conseguir que pierdan el miedo a denunciar y para «decirlo claramente
porque no es ninguna vergüenza. Ellas son las víctimas, no son las causantes de
la agresión y la culpa la tiene siempre el agresor». También insiste en que hay
que trabajar con los adolescentes para que sepan relacionarse con las mujeres y
entiendan que las relaciones afectivo-sexuales tienen que ser de otra manera,
«que no hay que utilizar la violencia ni agredir a las mujeres por la calle».
Descubrir la sexualidad a través del porno.
¿Por qué
crece la violencia sexual entre los adolescentes? «Es cierto que cada vez se
empieza a salir mucho primero, con 14 o 15 años, y a veces se generan
situaciones muy complejas entre esa gente tan joven que tampoco tiene muy claro
cómo se tienen que relacionar o qué puede estar bien o qué puede estar mal, por
decirlo de una manera suave. Y la gente tan joven puede pensar que lo sabe todo
y que lo conoce todo, pero todavía les falta mucho que aprender. Aún tienen
mucha inmadurez porque no han tenido experiencia de vida», considera Pereira.
En
Cavasym, de hecho, les preocupa tener la sensación de que los jóvenes descubren
la sexualidad, en muchos casos, a través de la pornografía y de imágenes
demasiado sexuadas de las mujeres. «Vemos que, de alguna manera, eso propicia
que haya este tipo de agresiones.
La
pornografía no son las relaciones sexuales normalizadas; es pornografía, es
película, es cine. Es preocupante esa forma de entender la sexualidad, de cómo
la viven e incluso de cómo la aprenden. Aprenden que la sexualidad tiene que
ser así y que tienen que practicar ese tipo de actos sexuales. Y en las
películas pornográficas muchas veces hay muchísima violencia contra las
mujeres. Pese a estar en el año 2018, si eso es lo que vendemos, si tenemos a
la mujer como un ser solamente sexuado y esa sexualidad de esa mujer puede ser
de todos, esa mentalidad todavía sigue existiendo».
La ley de
violencia de género no incluye la violencia sexual.
La violencia
sexual, al contrario que la violencia de género, no se trabaja demasiado en los
centros de enseñanza. «En España hemos conseguido tener una Ley Integral de
Violencia de Género buenísima, de las mejores del mundo. Sin embargo, las
agresiones sexuales quedaron fuera», apunta Pereira para explicar que los
talleres de concienciación sobre las agresiones sexuales queden prácticamente
fuera de la labor que se desarrolla en los centros educativos. «Se trabaja el
maltrato y el acoso, que también están sucediendo muy habitualmente entre
parejas muy jóvenes, pero se siguen manteniendo los mismos roles y los mismos
parámetros de comportamientos para hombres y mujeres», indica.
El acoso,
el abuso o las agresiones sexuales están perseguidos por el Código Penal, pero
a día de hoy no tienen los agravantes propios del delito de violencia de género
ni la protección especial que se contempla para las víctimas. En la ley, ni
siquiera aparece el delito de agresión sexual dentro del matrimonio. «La
violencia sexual, como no entra dentro de la Ley Integral de Violencia de
Género, es como la hermana pobre», considera Pereira, que recuerda que desde
Cavasym llevan años reivindicando que esta ley abarque también los casos de
violencia sexual. «Esta violencia tiene una connotación de género porque la
cometen los hombres ante las mujeres por el hecho de ser hombres. E incluso la
cometen contra niños por el hecho de que son hombres y tienen el poder.
Es
violencia de género exactamente igual que la otra», insiste. «De las asesinadas
por agresión sexual nadie se acuerda»En la actualidad, y con motivo del Pacto
de Estado contra la Violencia de Género, «ya se empieza a hablar, pero muy
tímidamente, de la violencia sexual». ¿Cuál es el problema para reconocer algo
de sentido común? «La violencia sexual es algo vergonzante. Si el maltrato es
vergonzante, la violencia sexual es mucho más vergonzante para las mujeres
porque todavía seguimos pensando muchas veces que tenemos culpa por salir, por
entrar, por ir, por venir, por acceder a tomar una copa, por darle a lo mejor
confianza al chico sin darnos cuenta de que era una agresor…», enumera de
nuevo. «Todo eso hace que la violencia sexual todavía se quede en un submundo»,
afirma.
Pone
ejemplos: «De las asesinadas por agresión sexual nadie se acuerda y existen
muchos casos de chicas desaparecidas, asesinadas que han sido violadas y que a
consecuencia de la violación son asesinadas». Otro obstáculo es que la
violencia sexual se suele quedar en el entorno privado por esa consideración
vergonzante que la sigue caracterizando. «Es verdad que afectan a la intimidad
de la víctima, pero mientras sigamos considerando que las agresiones sexuales
se tienen que quedar en el entorno privado nos será mucho más complejo dar
soluciones positivas. Y no pueden quedarse en el entorno privado porque son
delitos gravísimos que deben ser jugados y condenados y en los que quienes
deben de sentir vergüenza son los agresores y no las víctimas. Hemos avanzado,
pero todavía nos queda mucho por caminar para seguir convenciendo a las
mujeres», señala.
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'Sxo sentido', un canal Youtube sobre sexualidad consciente para jóvenes y adolescentes
En enero
se estrenó el canal de YouTube “SXO Sentido”, un proyecto audiovisual dirigido
a jóvenes, adolescentes y a todas aquellas personas que quieran profundizar en
su sexualidad, que se encuentra a medio camino entre la educación sexual, la
consciencia y el entretenimiento.
El
objetivo de “SXO Sentido” es ayudar a los adolescentes a vivir las relaciones
sexuales de una manera mucho más placentera, íntima y natural. Se trata de
cambiar el paradigma sexual que existe entre ellos, mediante el uso de las
herramientas de autoconocimiento y relaciones sexuales adecuadas.
Los
capítulos se emiten cada quince días, los jueves a las 18:00 horas en el canal
Youtube “SXO Sentido”.
“SXO
Sentido” es un proyecto impulsado por Maite Domènech, terapeuta sexual y
experta en sexualidad intuitiva con más de veinticinco años de experiencia en
el sector, junto con el cineasta revelación David Victori, ganador del YouTube
Film Festival en 2012.
Maite no
es solo la creadora y directora del proyecto, también es una de las cuatro
protagonistas del canal. La acompañan Dylan Rubio (Madrid), Lia Ribas
(Barcelona) y Sergi Abreu (Tenerife). Los tres jóvenes Youtubers comparten con
el público sus experiencias, intimidad e inquietudes relacionadas con el sexo,
y Maite se encarga de resolver todas sus dudas y acompañarlos en un proceso de
aprendizaje sobre sexualidad consciente.
El
programa “SXO Sentido”
“SXO
Sentido” parte de una serie de conceptos sencillos que ayudarán a los
adolescentes a vivir las relaciones sexuales de una manera mucho más
placentera, íntima y natural. Gracias a este canal de YouTube, los adolescentes
obtendrán una fuente de información rigurosa y profesional que les servirá para
dar un salto en la manera de entender y practicar el sexo.
Aunque el
canal se dirige a jóvenes y adolescentes, “SXO Sentido” también es una herramienta
útil para todos aquellos padres y madres que deseen adquirir conocimientos para
poder guiar las necesidades afectivas y sexuales de sus hijos a partir del sexo
consciente.
Como
explica Maite, “nadie nos enseña cómo hacer el amor. La única formación que dan
las escuelas o centros de planificación familiar es sobre prevención de
enfermedades de transmisión sexual y métodos anticonceptivos. Pero no hay
ninguna escuela que enseñe a hacer el amor, a jugar íntimamente con otro ser”.
Somos
hijos de un contexto social marcado por la desinformación, la pornografía y los
patrones heredados, donde nadie nos ha enseñado a sentir lo que nuestro cuerpo
necesita, a cultivar el arte de la sabiduría corporal.
Los
beneficios del sexo consciente son muchos y la intención de “SXO Sentido” es
mostrárselo a los jóvenes. ¿Algunos de los más sorprendentes? Acrecentar la
capacidad de sentir placer, expandir el amor y vivir con una mente en calma.
El formato
de “SXO Sentido” apuesta por la accesibilidad, para que todo el mundo pueda
beneficiarse de los contenidos de forma gratuita, anónima y desde cualquier
dispositivo.
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«Somos una trinchera contra el patriarcado»
Blanca
Cañedo-Argüelles es la fundadora de la clínica Belladona, pionera en derechos
sexuales y reproductivos de las asturianas. Este año alcanza la treintena.
Los
derechos sexuales y reproductivos de las asturianas tienen, entre otros, nombre
de flor: el de la belladona, que da nombre a una clínica gijonesa pionera y que
es modelo para toda España.
Belladona
cumple treinta años este 2018, y su fundadora, Blanca Cañedo-Argüelles,
responde con entusiasmo en esta entrevista a preguntas sobre la historia de la
clínica, los servicios que presta, las reivindicaciones que apoya y cómo era
abortar antes de que la ley del aborto de 1985 lo despenalizara; algo que esta
veterana feminista vivió en primera persona como trabajadora social y
enfermera.
-Belladona
acaba de cumplir treinta años.-
Sí,
estamos celebrándolos ahora. Fue un proyecto que unió a un grupo de mujeres en
una época complicada. Acababa de nacer la primera ley del aborto, pero
Belladona no nació preocupada sólo del tema del aborto, sino de los derechos
sexuales y reproductivos en general. Era una época en la que la educación
sexual, el conocimiento del propio cuerpo, no se trabajaba; y en que una iba al
ginecólogo y el ginecólogo era un señor que te miraba una zona concreta de tu
cuerpo pero no todo el conjunto de engranajes que es un cuerpo y sus
padecimientos.
La
comunicación médico-paciente era muy rígida. Las mujeres de Boston acababan de
editar un libro muy interesante sobre el autocuidado y en Alma Ata ya se había
hablado de la salud como una combinación de lo mental, lo físico y lo social. Y
nosotras queríamos montar algo que bebiera de todo eso; un espacio de salud en
el que las mujeres se sintieran seguras, respetadas y comprendidas. Éramos
feministas, que era una palabra anatema que hoy ha cobrado por fin el sentido
que siempre tuvo, que no es lo contrario del machismo, sino la igualdad. En
aquel tiempo éramos poco menos que brujas.
-¿Por qué
el nombre de Belladona?-
La Atropa
belladona es una planta que produce atropina, un alcaloide que entre otras
cosas dilata las pupilas y hace parecer los ojos más grandes. El mensaje que
queríamos transmitir era que queríamos abrirle los ojos al mundo y recuperar
ciertas cosas perdidas, como la sabiduría ancestral de las mujeres y de las viejas
curanderas, que siempre utilizaron fármacos naturales que hoy sabemos que eran
tanto o más efectivos que otros que hay que producir en laboratorios
farmacológicos.
-Asociamos
Belladona sobre todo al aborto, pero aquí se hacen muchas más cosas.–
Sí, sí.
Fuimos creciendo, y ahora hacemos cosas de nutrición, de estética, etcétera, y
también hacemos distintos estudios sobre sexualidad, anticoncepción, etcétera,
y estamos metidos en una red nacional de clínicas que se prestan mutuamente
apoyo logístico. Belladona, en realidad, ya es más grande hacia fuera que hacia
dentro. Y también trabajamos temas medioambientales. Somos muy ecologistas;
sabemos que la ecología es fundamental para el desarrollo humano, y hacemos
muchas cosas de alimentación y relacionadas con el tema de los huertos urbanos.
Cada jueves viene aquí un compañero a traernos productos de la huerta.
-Belladona
también es un proyecto ideológico.-
Sí, sí.
Somos una trinchera contra el patriarcado. Entendemos que todos somos víctimas
de una cultura patriarcal que no sólo machaca a las mujeres, sino también a los
hombres, a los que obliga a desempeñar una serie de roles: el hombre debe
proveer; debe ser protector. Yo conozco bien a los varones, porque aunque tengo
siete hermanas, soy madre de varones y abuela de varones. Las mujeres no
queremos ser protegidas: queremos ser acompañadas. Y queremos luchar junto a
los hombres contra un sistema que al mismo tiempo que somete a las mujeres,
somete también a la naturaleza, agota los recursos y los acumula en favor de
muy pocas personas.
Todo está
interrelacionado y la lucha por las libertades también debe ser una sola. En
general, debemos preguntarnos qué mundo queremos dejar a nuestros nietos.
-Decía
antes que tiene hijos y nietos. Usted misma es una impugnación viva de ese
discurso de la derecha más cavernaria según el cual las mujeres feministas
odian la maternidad. Se puede defender el derecho al aborto y no ejercerlo una
misma.-
Evidentemente,
y fíjate, una cosa que se está debatiendo ahora y que nosotros llevamos
haciendo mucho tiempo es la jornada laboral de nueve a seis. Lo pusimos así
para que nuestras trabajadoras con hijos pequeños pudieran compatibilizar la
vida familiar y la laboral, y las que querían tener hijos pero la imposibilidad
de la compatibilidad les hacía dudar de tenerlos los tuvieran.
-En
Belladona, ¿todas las trabajadoras son mujeres?-
La mayoría
lo son. Hay algún hombre: el urólogo es un hombre, el homeópata es un hombre y
los médicos de medicina de trabajo son hombres. Y en el quirófano los
anestesistas son hombres. Pero las ginecólogas son todas mujeres.
-Imagino
que ser atendidas por una mujer dará más confianza a las mujeres que vienen
aquí a abortar o a tratarse problemas de salud sexual o reproductiva que siguen
siendo escabrosos de reconocer.-
Sí, pero
la cuestión no es tanto ser atendidas por una mujer o un hombre cuanto cómo sea
la atención. Cuando una mujer acude a una clínica como la nuestra con vaginitis
o con candidiasis o con una micosis, no puedes centrarte en mirarle sólo esa
parte del cuerpo. ¿Qué tipo de relaciones sexuales está teniendo esa mujer?
¿Cómo se está sintiendo en sus relaciones sexuales? Ese hombre, ¿qué sabe
realmente de su cuerpo; qué sabe de la ternura, de la estimulación?
Yo
recuerdo que cuando se hacían las primeras campañas y te acercabas a los
institutos a hablar con los y las jóvenes, para ellos y sobre todo para ellas
era fascinante descubrir que no sólo se folla con el pene; que las
posibilidades de una relación sexual no se limitan a la mera genitalidad; que
hay todo un mundo de olores y sabores y músicas y preparaciones que también
rodea a una relación sexual satisfactoria. Cuando alguien viene a Belladona,
hablamos también de eso. No somos científicos fríos que traten a sus pacientes
como máquinas averiadas, sino que entendemos las dolencias en el marco de todo
lo que un cuerpo recibe de su entorno y todo lo que emite hacia él; y
procuramos crear un entorno de confianza; un espacio en el que hablar con
sinceridad, con tranquilidad y sin que nadie te enjuicie. Hay que pensar lo que
era antes no ya para una chica, sino para un o una homosexual o un o una
transexual acudir a tratarse de ciertas cosas; la vergüenza que pasaban.
Hoy han
cambiado mucho las cosas. Antes veníamos las mujeres solas a abortar; ahora, si
vienes un día de quirófano, verás la sala llena de hombres; de jóvenes que
están prudentemente en su sitio pero pendientes y preocupándose.
-Todos
estos derechos y conquistas parecen muy consolidados, pero no necesariamente lo
están. Hay pulsiones de regresión contra las que hay que luchar cada día, ¿no
es así?-
Cada día,
cada día, te lo puedo asegurar. Aquí tenemos suerte: la clínica es un espacio
abierto a la plaza y tenemos una persiana blanca que se abre y se cierra cada
día y que al día siguiente siempre amanece blanca. Nadie nos insulta, nadie nos
agrede… Cuando lo del Tren de la Libertad, venían periodistas extranjeros a
vernos y se quedaban alucinados; nos decían: pero, ¿dónde están las rejas?
¿Dónde está el sistema antibalas? Cuando les contaba que yo entro aquí cada
mañana saludando a mis vecinos con toda tranquilidad, y salgo a tomar algo al
bar de enfrente, y después como con mis amigas, que son de todos los partidos
políticos, se quedaban maravillados. Eso es así y es un orgullo, igual que es
un orgullo que podamos no cobrar nada a las pacientes porque tenemos un
concierto con el SESPA por el cual nos pagan el cien por cien. Pero es verdad
que el aborto sigue siendo un estigma, y que el aborto todavía no esté
propiamente en el sistema público se debe a ello. De los médicos que se ocupan
de estas cosas, no hay más que uno que figure en su ficha del Colegio de
Médicos como abortero.
-Es una
palabra fea.-
Sí, sí. No
somos aborteros: hacemos abortos. Y los hacemos porque los métodos anticonceptivos
fallan, igual que falla la educación sexual. En realidad somos el resultado de
algo que no está funcionando muy bien en la educación; en la formación de la
gente.
Eso
todavía hay que explicarlo; y todavía hay que luchar contra los abogados
cristianos, que reciben una muy buena subvención por cada caso que abren,
subvención que se le ha retirado a la Federación de Planificación Familiar
Estatal por culpa de ellos, porque se dedican a poco menos que rebuscar en las
basuras para encontrar cualquier mínimo pretexto que les permita abrir un caso.
En este caso, han abierto un caso basándose en que en la página web de la FPFE
dice que el aborto no supone peligro alguno para la mujer. Como dice nuestro
abogado, lo que les molesta es que no digamos que el aborto es un pecado
mortal. El caso es que nosotros, en el documento de consentimiento que hacemos,
sí informamos de los riesgos que comporta una intervención de este tipo, que
son mínimos. Mucho mayores eran los de los abortos clandestinos que yo conocí.
Pero eso no lo nombran los abogados cristianos.
La
educación sexual siempre será un problema para las mentes oscuras, y el peligro
de los intransigentes, de la gente que no entiende que la sexualidad no es un
pecado sino una de las cosas más agradables que tenemos los seres humanos,
siempre estará ahí, y no podemos bajar la guardia. Acabamos de salir del lío de
Gallardón, y las jóvenes madrileñas todavía tienen problemas de acceso al
aborto. Asturias, en ese sentido, es un orgullo: estamos en el mejor puesto a
nivel mundial, y digo y digo bien «mundial» y no «europeo». La facilidad de
acceso a este derecho que es el aborto que nuestros políticos han posibilitado
a nuestras mujeres es para sentirse muy orgullosos.
Pero es
algo que hay que luchar cada día. Por eso Belladona está enraizada en el
movimiento feminista. Para nosotros es un resorte brutal. Yo siempre lo digo:
gracias a las redes estamos a un clic de enfrentarnos a cualquier peligro.
Nunca lo hemos necesitado, pero yo sé que el día que haya algún peligro, en
cuanto pida ayuda la recibiré; habrá inmediatamente ahí delante un grupo de
gente para defender todo esto. Siempre que en un parlamento se ha tramitado un
proyecto agresivo para con las mujeres, el movimiento feminista ha estado ahí.
-En cierta
medida, Belladona nació para morir, ¿no es así? Su deseo sería que los
servicios que aquí se prestan los prestara el sistema público.-
Claro,
claro. El aborto es un derecho reconocido por una ley, y si es un derecho, las
prestaciones correspondientes deberían estar en el servicio público, igual que
lo está una operación de apendicitis o la extirpación de un mioma. También es
verdad que el aborto tiene alrededor muchas circunstancias. Un aborto no es
entrar cinco minutos al quirófano: es toda la llegada de la mujer aquí, cómo se
la recibe, cómo se le coge el teléfono, la anamnesis que se le hace, todo el
estudio que se le hace, cómo se habla con ella, el seguimiento que se le hace
después, la confidencialidad… Aquí tú entras y nadie sabe a qué has venido. En
la sala de espera verás a toda clase de gente: gente joven, gente mayor y hasta
monjas.
-¿Monjas
también?-
Sí, porque
vienen a reconocimientos médicos o a acompañar a una chica que ha tenido algún
problema de violencia. Aquí prestamos toda clase de servicios, y al final nos
hemos convertido en un recurso que es muy difícil que en el sistema público se
duplique. Ahora el sistema público está queriendo incorporar el aborto y nos
parece genial, pero nosotros exigimos una cosa: lo mismo. Que el servicio que
se preste sea mejor o como mínimo el mismo. Si lo que se va a hacer es una
chambonada, si se va a introducir el aborto farmacológico porque no se sabe
montar el instrumental, si no se va a hacer el acompañamiento como lo hacemos
nosotros, pues no.
La
reivindicación actual de la Asociación de Clínicas de Interrupción Voluntaria
del Embarazo (ACAI) es ésa: mantener la calidad. Yo, que me jubilo este año,
llevo treinta años aquí, y no puede ser que de repente esta generación arrase
con lo que nosotros dejemos y tanto trabajo nos costó conquistar.
-Mencionaba
antes los abortos clandestinos que usted conoció. Creo que es interesante que
hable de ello para dar la medida de cuánto se ha avanzado y de qué significa
este derecho que es el aborto. ¿Cómo eran aquellos abortos?-
Pues eran
tremendos. Yo, además de enfermera, soy trabajadora social, y empecé a ejercer
muy joven. Iba a ayudar como alumna a una trabajadora social que estaba en La
Marina y el mismo día que yo entraba, un coche la atropelló y la mató. Y entré
igual, pero allí no había más trabajadora social que yo, así que tuve que
enfrentarme a realidades muy duras. Los abortos los había de dos tipos: el
clandestino agresivo y horrible que hacían lo que llamábamos las ‘curiosas’ en
sus pisos, y en el que se utilizaban agujas de coser y cosas así porque no
existían los aspiradores, y el que practicaban algunos ginecólogos clandestinos
a los que se les pagaba un pastizal y que hacían figurar esos abortos como
legrados. En este segundo tipo había cierta garantía que no había en el
primero, pero que no te pasara nada, porque en cuanto aparecías en el hospital
con un problema te caía un puro. Después ya establecimos aquella red que nos
unió tanto y que organizaba viajes a Londres. Prestábamos nuestras casas para
la gente que venía de los pueblos y las llevábamos al aeropuerto; y luego las
íbamos a buscar cuando volvían, prestándoles también nuestras casas para hacer
noche. No era fácil, y había muchos riesgos.
El
problema mayor no eran tanto las muertes como mujeres que quedaban estériles
debido a perforaciones de útero y cosas así.
-Yo he
leído que había mujeres que llegaban a utilizar incluso lejía o disolvente para
eliminar el feto.-
Bueno,
aquí en Asturias no tanto. Aquí lo que se utilizaba era sobre todo agujas o la
famosa percha, que es uno de los símbolos que hoy emplean las feministas
francesas e inglesas. Se utilizaba el gancho de la percha para hacer raspados.
Yo vi trabajar en Avilés a una famosa curandera que había aprendido a hacer
legras; y los hacía así, con una percha. Claro, aquello comportaba unos riesgos
enormes, entre otras cosas porque calcular el tiempo de gestación era muy
complicado. La ecografía nos dio mucha cancha y disminuyó mucho los riesgos.
Antes de la ecografía, tenías que oír 'cantar' a la legra; hacía un ruido, un
'clac, clac', característico.
-Abortar
era muy caro, además. Lo siguió siendo hasta que se introdujo la gratuidad hace
relativamente poco, ya con la ley del aborto en vigor.-
Se hacían
muchos abortos gratuitos, pero sí, en general había que pagar, y las chicas
tardaban en reunir el dinero, sobre todo si eran jóvenes y si no podían
contárselo a nadie. Necesitaban un tiempo, y llegaban con doce, trece, catorce
semanas de gestación. Ahora la inmensa mayoría de los abortos se hacen con
siete u ocho semanas de gestación.
En cuanto
la mujer se entera de que está embarazada, lo cual también tiene mucho que ver
con la educación sexual y el control de la menstruación, viene aquí, se le dan
los tres días absurdos que marca la ley para que reflexione, vuelve, se le hace
y se acabó. La gratuidad ha sido un grandísimo avance, sí. Y será difícil que
se revierta, que esto vaya para atrás después de lo que ha costad conquistarlo,
pero hay que seguir luchándolo. Es verdad que luego, en el Congreso, lo tenemos
complicado; que nuestros diputados y diputadas están muy mermados. Pero para
eso está la ciudadanía y la movilización en la calle.
-La ley
del aborto que aprobó el gobierno de Zapatero en 2010, y que el PP finalmente
ha respetado en su casi totalidad, salvando el acceso al aborto sin
consentimiento paterno para las menores de edad y mayores de dieciséis años,
debido a la enorme movilización callejera que concitó el proyecto de Alberto
López Gallardón de limitar sustancialmente el derecho al aborto, ¿sería a su
juicio suficiente, o aún debería mejorarse en algún aspecto?-
Nunca nada
es suficiente, y yo creo que habría que eliminar, por ejemplo, los tres días de
reflexión, porque contemplarlos viene a decir que las mujeres que queremos abortar
no reflexionamos lo suficiente, pero aquella fue una ley fantástica. Yo siempre
recomiendo que se lean las tres primeras hojas de la ley, que son una
maravilla; una cosa muy bien escrita que habla de lo que es la humanidad y lo
que es el respeto al otro y a sus derechos.
El
gobierno de Zapatero y el equipo que la hicieron la hicieron escuchando a todo
el mundo: a los a favor y a los en contra, y al final hubo que ceder en alguna
cosa, como en ésa de los tres días. A veces no queda más remedio que ceder, que
pactar. Pero la ley que quedó es una ley espléndida y fue absolutamente
vanguardista y un ejemplo a nivel mundial. Ahora se está debatiendo
despenalizar el aborto en Argentina, y el debate parte de la ley de Zapatero. A
Zapatero le quedará el borrón de haber gestionado la crisis no tan
adecuadamente como debiera haberlo hecho, pero en materia de derechos sexuales
y reproductivos, chapeau: su nombre va a quedar para siempre en la historia
como el de alguien que los hizo avanzar muchísimo.
-¿Cómo vivió
la histórica movilización feminista del 8M?-
Estoy
encantada con cómo se desarrolló todo. Todos nos centramos en el resultado
final, en esa manifestación multitudinaria y transversal, con cuatro
generaciones manifestándose juntas e integrándolo todo en una misma lucha, pero
a mí me gusta destacar todo el trabajo previo, que duró un año y en el que para
mí fue muy refrescante descubrir y conocer a muchísima gente joven; a esa
generación que es muy activa en las redes pero a veces se la echa de menos en el
cuerpo a cuerpo. El 8M fue un «basta ya», un «estamos hartas», y a mí me gusta
mucho destacar también el trabajo de tus compañeros de la prensa, que nos
dieron voz y dieron datos y organizaron mañana, tarde y noche debates muy
interesantes en todas las cadenas en los que participarn científicas, juristas,
investigadoras, filósofas… Ha sido maravilloso.
El
feminismo es una llama que se ha encendido y que yo creo que ya no va a haber
nadie que apague. No va a haber nadie que nos vuelva a meter en casa. Las redes
están muy bien, y yo me lo paso muy bien y me río mucho con las cosas que se
hacen y se dicen en ellas, pero hay que tomar también la calle. Y tomarla
pacíficamente, como se hizo el otro día: nadie rompió ningún contenedor, no se
quemó nada, no explotó nada… No hay más que ver que salimos con nuestros bebés
en silla, y que había niños pequeños marchando con sus tamborcitos. La
manifestación era también por ellos, porque una de las reivindicaciones
feministas más importantes es la de los cuidados. A mí me gustó mucho ver el
cordón de cuidados que montaron los hombres después de reunirse en varias
asambleas para permitir que las mujeres se pusieran delante, en la pancarta.
Maravilloso, ya digo. Una unión maravillosa de la gente de hoy, de la de ayer,
de la de mañana y de la de pasado.
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lunes, 5 de marzo de 2018
El Virus del Papiloma Humano (VPH) es cosa de todos
El Virus del Papiloma Humano (VPH) ya tiene su Día
Internacional, 4 de marzo, para concienciar a la sociedad de esta enfermedad,
sus características, su conocimiento, su prevención y su combate. Una
iniciativa en la que colaboran ocho sociedades médico-científicas
El domingo 4 de marzo se celebra el primer Día
Internacional de la lucha contra el VPH, una iniciativa de la International
Papillomavirus Society (IPVS), a la que se ha sumado MSD poniendo en marcha la
campaña: “El VPH es cosa de todos”; que cuenta, además, con el apoyo de ocho
entidades de carácter científico: la Asociación Española de Patología Cervical
y Colposcopia (AEPCC), la Asociación HPV Madrid, el Grupo Andaluz para el
Estudio y Prevención de la Infección por el Virus del Papiloma Humano
(Gaepi-VPH), el Grupo HM Hospitales, el Centro de Especialidades Pediátricas
IHP, la Sociedad Española de Contracepción (SEC), la Sociedad Española de
Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y la Sociedad Española de Médicos
Generales y de Familia de Madrid (SEMG Madrid).
La campaña se ha presentado en Madrid, en un acto en
el que estuvieron presentes el doctor Francesc Xavier Bosch, que además de
director de e-Oncología del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y director de
Epidemiología, Salud Pública, Prevención del Cáncer y del Programa de Cuidados Paliativos
del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), es miembro del
Comité Ejecutivo de la International Papillomavirus Societyy editor jefe del
Papillomavirus Research Journal; la doctora Mar Ramírez Mena, especialista en
Ginecología y Obstetricia de la Unidad Ginecológica Oncológica y Patología del
Tracto Genital Inferior del Hospital Clínico San Carlos de Madrid,
vicepresidenta de la AEPCC y miembro de la Junta Directiva de HPV Madrid; el
doctor Ignacio Salamanca, Coordinador de Estudios e Investigación Clínica de la
Unidad de Investigación del Grupo IHP Pediatría de Sevilla; así
como el doctor Joaquín Mateos, director Médico de MSD.
El “VPH es cosa de todos” se llevará a cabo en
distintos medios y lugares, como la línea 10 del Metro de Madrid o centros
sanitarios de toda España, donde se podrá ver hasta el próximo domingo, 4 de
marzo, día en el que se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el
Virus del Papiloma Humano.
Su finalidad es concienciar sobre una infección que
se estima es responsable de aproximadamente un 5% de todos los tumores humanos,
y está relacionado en un 100% con el cáncer de cuello de útero, el 90% de los
de ano, de entre menos del 5 y el
70% de los de orofaringe, el 70% de los de vagina y el 40% de los de pene y el
40% de los de vulva, además del 100% de las verrugas anogenitales.
De esta forma, MSD y las ocho entidades que prestan
su apoyo científico a la campaña se suman a la conmemoración de este Día
Internacional que ha puesto en marcha la IPVS, cuyos objetivos son los de
“concienciar sobre la existencia y la importancia sanitaria del VPH,
promoviendo la educación y alentando a los gobiernos y a la sociedad a tomar
medidas para mejorar la salud de mujeres y hombres”, tal y como apuntó el
doctor Bosch.
Concienciar porque, según la doctora Ramírez, “la
infección por el VPH es considerada actualmente la infección de transmisión
sexual más frecuente a nivel mundial, de forma que entre el 75 y el 80% de la
población (tanto hombres como mujeres) podrán tener contacto con el virus en
algún momento de su vida”.virus del papiloma humano.
Según la vicepresidenta de la AEPCC, “aunque lo más
frecuente es que la infección sea transitoria y se resuelva de forma espontánea
en un año tras su adquisición, sin producir ningún tipo de síntoma ni dejar
ninguna secuela, hay un pequeño porcentaje de la población en el que la
infección no desaparece y persiste en el tiempo”.
Esta persistencia en la infección a lo largo de los
años será la responsable de la aparición de cánceres y sus lesiones precursoras
en diferentes localizaciones.
“Los cánceres relacionados con el VPH suponen el 5%
de los cánceres en humanos y el 10% de los cánceres en la mujer, por lo que la
carga de enfermedad asociada al VPH es muy alta, diagnosticándose en Europa
anualmente entre más 700.000 y cerca de 900.000 verrugas genitales y hasta
alrededor de 400.000 nuevas lesiones precancerosas”, indicó la doctora Ramírez.
Por su parte, el doctor Salamanca apuntó que “no se
puede luchar contra esta epidemia mundial sin un conocimiento profundo de lo
que supone esta infección, por lo que es fundamental que todos: autoridades
sanitarias, sociedades científicas y la población en general; estemos
plenamente concienciados de cómo hacerla frente”.
En este contexto, todos coincidieron en que ya no
sólo es una cuestión de niñas o mujeres en la adolescencia, sino que debe
implicar a otras cohortes de poblaciones cuya exposición al VPH conlleva un
riesgo evidente.
Es el caso de los varones en la adolescencia. Por
ejemplo, el VPH está relacionado con un alto porcentaje de los cánceres de
orofaringe, ano y pene. Según el doctor Salamanca, “es necesario informar,
concienciar y sensibilizar sobre este virus tanto a varones como a mujeres, que
además, en el caso de los varones no existen medidas establecidas de detección
precoz”.
Otro caso es el de las mujeres adultas sexualmente
activas. Según la doctora Ramírez, “si bien la mayor probabilidad de
adquisición de la infección por VPH se da en los primeros años de inicio de las
relaciones sexuales, el riesgo de adquirir nuevas infecciones permanece
significativamente alto a lo largo de la vida en mujeres sexualmente activas”.
En un contexto en el que el VPH se asocia con el 100%
de los cánceres de cuello de útero, “se hace imprescindible llevar a cabo
acciones de concienciación sobre esta neoplasia en la mujer”, concluyó la
doctora.
Por su parte, el doctor Mateos afirmó que “en MSD
entendemos que este tipo de campañas de sensibilización y concienciación social se hacen cada vez
más necesarias porque es una vía muy eficaz de proporcionar información y
conocimiento riguroso, clave para un mejor control de la infección por el Virus
del Papiloma Humano precisamente porque entendemos que el VPH es cosa de
todos”, concluyó el director Médico de MSD.
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xornada
Cifuentes externaliza la casi totalidad de abortos a la red de centros privados
Solo nueve de las 15.987 interrupciones voluntarias
del embarazo (IVE) registradas en la Comunidad de Madrid en 2016 se realizaron
en centros públicos.
Desde que en 2010 entró en vigor la ley de plazos,
que garantiza el derecho al aborto como una prestación sanitaria más, el
porcentaje de IVE realizados en centros públicos a nivel nacional ha ido en
aumento mientras que en la región la cifra es prácticamente residual.
De los 15.987 abortos voluntarios que se registraron
en la Comunidad de Madrid en 2016, solo nueve se realizaron en centros
públicos, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad,
Asuntos Sociales e Igualdad. Mientras que la tendencia en los últimos años a
nivel nacional es de crecimiento en el número de interrupciones voluntarias de
embarazo (IVE) en centros públicos, en la región la cifra apenas es residual.
En 2010, primer año en vigor de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de
Interrupción Voluntaria del Embarazo, que garantiza el derecho al aborto como
una prestación sanitaria más, el porcentaje de IVE realizadas en centros
públicos en toda España fue del 1,84%. En 2016 -últimos datos disponibles- la
cifra había crecido al 11,73%, con aumentos exponenciales en Cataluña, Comunidad
Valencia o Islas Baleares.
En ese mismo periodo de tiempo, las cifras en la
Comunidad de Madrid no han llegado ni al 0,1%, un dato que es incluso inferior
al de años en los estaba en vigor la ley de 1985, más restrictiva que la actual
y que no contemplaba la prestación pública del aborto. En 2005 y 2006, por
ejemplo, el porcentaje de IVE realizadas en centros públicos fue del 1,5 y
1,6%, respectivamente.
La Consejería de Sanidad señala que la casi ausencia
de abortos a petición de la mujer en los centros públicos de la comunidad, se
debe, además de a la objeción de conciencia de los profesionales, “al descenso
de la cifra global de IVE, entre otros factores”, que no especifican. La
realidad es sin embargo diferente, según la opinión de expertos consultados por
eldiario.es, quienes achacan a una ausencia de voluntad política para que los
abortos no se realicen de manera mayoritaria en centros públicos.
“Primero tiene que haber una decisión política y
luego se tienen que dar tres criterios indispensables para ello: dotación
presupuestaria, criterios organizativos y una formación previa de los
profesionales”, detalle Luis Enrique Sánchez, médico de la red madrileña y
experto en Planificación Familiar y Salud Pública, quien explica que si bien
los ginecólogos están formados para la realización de abortos instrumentales de
urgencia, estas técnicas “necesitan un entrenamiento y formación continua”. El
experto señala que hoy por hoy ninguna de estas tres circunstancias se da en la
Comunidad de Madrid. Tampoco se improvisan de un día para otro “y para hacerlo
mal es mejor no hacerlo”, indica Sánchez, quien subraya la buena atención que
siguen prestando los centros concertados ante la ausencia de centros públicos
madrileños que lleven a cabo IVE.
Abortos en la red pública catalana
Hildegard Mausbach, ex presidenta de la Sociedad
Catalana de Contracepción y ginecóloga de una unidad de Atención a la Salud
Sexual y Reproductiva (ASSIR) de Cataluña, explica cómo la región ha logrado
que casi la mitad de los abortos voluntarios en 2016 -41,5%- se realice en
centros públicos. “La ley de 2010 garantizaba por primera vez la financiación
de la IVE en la red pública y el Departamento de Salud propuso a una serie de
profesionales desarrollar un protocolo para empezar a realizar abortos en los
centros públicos, es decir, se juntó una voluntad política con un grupo de
profesionales motivados por que la prestación se llevara a cabo en la sanidad
pública”, recuerda.
Se trabajó en el protocolo durante todo un año.
Estudiando diferentes alternativas se optó por ofrecer a las mujeres tanto
aborto instrumental como farmacológico y por que este último comenzara a
realizarse en centros de atención primaria donde existieran unidades de ASSIR,
formadas por equipos de ginecólogos, ecógrafos y matronas. Se dio formación a
los profesionales y en enero de 2011 se puso en marcha una prueba piloto
durante tres meses en centros de Lérida, Gerona y Barcelona. Se siguió formando
profesionales y en la actualidad “no hay ningún ASSIR donde no se realicen
abortos farmacológicos”, indicados para embarazos de hasta nueve semanas -cerca
del 70% de IVE se realizan antes de las ocho semanas-.
“Es una prestación que se ha normalizado aunque al
principio parecía complicado”, subraya Mausbach. Todos los ASSIR cuentan con un
centro hospitalario de referencia, como obliga la ley, en caso de
complicaciones y las mujeres tienen la opción de elegir el método, tras ser
informadas por los profesiones de cómo se desarrollan los procesos. “Es un
modelo que por supuesto puede mejorarse, como por ejemplo, reducir el número de
entrevistas que la mujer hace con los profesionales, pero también hemos logrado
una equidad geográfica y un mayor acceso a la prestación”, afirma la
ginecóloga.
Plan de Embarazos no Deseados
En la Comunidad de Madrid, el borrador del Plan
Integral de Embarazos no Deseados en el que desde el año pasado trabaja el
Gobierno que preside Cristina Cifuentes hace mención a que en los abortos
tempranos se dé preferencia al aborto farmacológico para “provocar el mínimo
impacto personal, económico y social posible”. La Consejería de Sanidad no
respondió si ello significa que se trabaja en un protocolo para empezar a
realizar más abortos en la red de centros públicos.
De hecho, la Asociación de Clínicas Acreditadas para
la Interrupción del Embarazo (ACAI), que agrupa a buena parte de los centros
privados que realizan la gran mayoría de abortos en España, criticó duramente
esta medida por no contemplar la decisión libre de la mujer y por el hecho de
que la entidad no haya sido aún consultada como asociación experta en los capítulos
que se mencionan las IVE.
Beatriz Gimeno, portavoz de Igualdad de Podemos en la
Asamblea de Madrid, pone sobre la mesa dos factores fundamentales para que el
Gobierno regional siga concertando todos las interrupciones voluntarias del
embarazo con la red privada. “Por una lado tiene que ver con la política
general de la Comunidad, que está dejando morir los centros públicos y por otro
le resulta muy fácil y cómodo seguir realizando abortos en los centros
privados”, afirma la diputada, quien subraya que el aborto es una prestación
sanitaria que continúa “estigmatizada y el que se siga haciendo en clínicas
privadas no contribuye a su normalización”.
Para la portavoz de Igualdad del PSOE en el
parlamento regional, Josefa Pardo, es imprescindible de formación de los
profesionales y de una dotación presupuestaria adecuada para que sea posible la
realización de abortos en la red pública con equipos especializados.
La formación es, de hecho, una preocupación de los
profesionales que desde hace años están comprometidos con la realización de
abortos tanto en la red pública como privada. “La práctica de abortos sigue sin
aparecer en la formación de los MIR”, afirma José Luis Doval, jefe de
Ginecología y Obstetricia del Complejo Hospitalario de Orense, y quien desde
los años 80 lleva realizando IVE en la red pública. Como subrayan los expertos,
la realización de abortos instrumentales requiere una práctica y entrenamiento
que hoy en día no es suficiente. “Los médicos que pasan por nuestro servicio sí
están formados pero qué pasará cuando empecemos a jubilarnos todos los que
estamos comprometidos con esto”, se pregunta el médico. “Pues que empezará a no
haber relevo”, añade.
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Un 33,7% de los jóvenes reconoce que no utiliza el preservativo como método de protección
Según el barómetro de opinión 'Los jóvenes españoles
y el sexo', tres de cada diez jóvenes afirma no utilizar el preservativo pese a
que el 22% desconoce el estado de salud sexual de la pareja con la que mantiene
relaciones.
A pesar de que el 22% de los jóvenes desconoce el
estado de salud sexual de la pareja con la que tiene relaciones sexuales, un
33,7% afirma que no usa el preservativo como método de protección.
Son datos que se extraen del sexto barómetro de
opinión 'Los jóvenes españoles y el sexo', elaborado por Control mediante 2.000
entrevistas a hombres y mujeres de entre 18 y 35 años. Según el Barómetro, solo
un 51,6% de los encuestados dice recordar su primera relación sexual como algo
placentero, un primer encuentro que en España se produce a una edad media de
17,7 años.
Solo el 9,6% de las jóvenes reconoce tener la
iniciativa a la hora de mantener relaciones sexuales con su pareja, frente al
28% de los hombres que afirman que son ellos los que dan el primer paso. Si
bien son los hombres los que afirman tener la iniciativa, para el 67,7% de las
personas encuestadas es indiferente quien dé el primer paso a la hora de tener
relaciones sexuales.
Los datos reflejan también que el 40% de las jóvenes
afirma que cuando se trata de ligar lo primero en lo que se fija es en la
sonrisa, el 35% se centra en los ojos y a gran distancia le siguen las manos
(7,8%), el culo y la cara (3,8%). En cuanto a ellos, el 26,3% afirma que son
los ojos en lo primero en lo que se fija a la hora de ligar; el 20,7%, en la
sonrisa; el 19,8%, en el culo; y el 19,6%, en el pecho.
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lunes, 26 de febrero de 2018
A ESCONDIDAS
Hoxe no ESPAZO DIVERSO o
videoforum outras miradas proxecta A ESCONDIDAS,
una película rodada en Euskadi no que o destino de dous adolescentes, Ibrahim e
Rafa crúzanse. Á influencia que exercen o un sobre o outro, o tema da migración
e as reaccións homófobas dos amigos son parte das temáticas que poderemos
tratar esta tarde.
Pásate
hoxe polo CC Cidade Vella, comezamos ás 19:00h. Rúa Veeduría, s/nº. Coruña.
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