lunes, 19 de marzo de 2018

Save the Children pide educación sexual obligatoria para prevenir la violencia machista

En España, se está experimentando un aumento de la violencia machista contra las chicas adolescentes, desproporcionado en comparación con la población general.

La educación sexual podría prevenir la violencia machista en adolescentes

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Save the Children alerta sobre el aumento de la violencia machista en adolescentes e insiste en la necesidad de aprobar una Ley contra todas las formas de violencia que sufre la infancia en España.

Entre enero y octubre del año pasado un total de 356 menores fueron denunciados por violencia machista, según ha informado recientemente el Gobierno a raíz de una pregunta parlamentaria. Se trata de la cifra más alta de los últimos nueve años.
Administraciones públicas, organizaciones sociales y profesionales del ámbito de la psicología, la educación o la justicia comparten la misma preocupación por un aumento de la violencia machista contra las chicas adolescentes, desproporcionado en comparación con la población general.

"Necesitamos escuelas que eduquen en la igualdad y en la no violencia".

La última macroencuesta de violencia contra la mujer, del 2015, ya arrojaba datos preocupantes. Las mujeres de 16 a 24 años afirmaban haber sufrido algún tipo de violencia por parte de sus parejas o exparejas en el último año, frente a la media del 9,6% de mujeres del resto de edades.

Ley que proteja a los niños y niñas

Se trata de una forma de violencia doblemente grave porque tiene dos vertientes, la de género y la que se ejerce contra la infancia, y la respuesta debe estar centrada en la prevención.
Save the Children insiste en la necesidad de una Ley que proteja a todos los niños y niñas frente a la violencia y que, con el fin de prevenir la violencia machista, contemple la inclusión de una asignatura obligatoria de educación sexual.

“Necesitamos escuelas que eduquen en la igualdad y en la no violencia, que no perpetúen los roles de género y que promuevan relaciones afectivas y sexuales igualitarias y seguras mediante una asignatura reglada de educación sexual en todos los niveles educativos”, explica Ana Sastre, directora de Sensibilización y políticas de infancia de Save the Children.
Protocolos de detección e intervención
La ONG pide además que los centros educativos cuenten con protocolos de detección e intervención ante toda forma de violencia, incluyendo la violencia machista, y formación en prevención y detección para docentes sobre todas las formas de violencia que puedan sufrir sus estudiantes para poder prevenir y detectar cualquier caso de acoso, abuso, malos tratos o violencia machista.

Estas medidas preventivas en el ámbito escolar se plantean dentro de la Ley para la Erradicación de la Violencia contra la Infancia que, además, incluye una serie de medidas dirigidas a erradicar todos los tipos de violencia que sufren las niñas por el hecho de serlo, como la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado o la trata para la explotación sexual.


Aumentan los casos de violencia sexual entre adolescentes

«Estamos de fiesta, borrachos, no controlamos y entonces hacemos lo que nos da la gana es un mensaje que está calando en la gente joven», advierte la directora del Centro de Atención a Víctimas de Asturias.

La violencia sexual, pese a que sigue sin ser considerada de manera oficial como un tipo de violencia de género, es otro claro síntoma de la sociedad patriarcal contra la que se ha convocado la huelga feminista de mañana, 8 de marzo, con motivo del día internacional de las mujeres.

La violencia sexual contra las mujeres, que todavía sigue siendo la cara más vergonzante de la violencia machista, también crece y lo hace además entre los jóvenes asturianos de entre 14 y 18 años. «No solo está aumentando sino que también se siguen dando roles entre las chicas jóvenes de sentir vergüenza, culpa, de no denunciar. Los mismos patrones que existían hace 30 años en lo referente a la actitud de las víctimas», asegura Mariti Pereira, directora del Centro de Atención a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos tratos de Asturias (Cavasym), que lleva décadas asistiendo a víctimas de la violencia sexual. Pereira pone un ejemplo: una chica sale con sus amigas, está en un pub y, en un momento dado, dos o tres chicos la arrinconan y empiezan a tocarla. «Eso es la agresión más suave entre comillas de las situaciones que hemos tenido. La arrinconan y empiezan a tocarla por todos los sitios porque consideran que pueden hacerlo y porque en muchas ocasiones ellos lo justifican con que estaban bebidos, con que estaban cargados», explica.Agresores que no son desconocidosMenciona el caso de La Manada, los jóvenes acusados de una presunta violación grupal en los Sanfermines cuya sentencia debería hacerse pública próximamente. «Estaban de fiesta, estaban borrachos y es una forma de justificarlo.

Este tipo de mensajes, que estamos de fiesta, borrachos, no controlamos y entonces hacemos lo que nos da la gana, cala en la gente joven. Cala de manera más fácil que otro tipo de mensajes que les pueden parecer más represivos, y que no lo son porque son preventivos», advierte.  En los casos de violencia sexual en la adolescencia, los agresores normalmente no son desconocidos. «Suelen tener algún tipo de relación o se conocen de haber estado la noche por ahí juntos en pandilla, de fiesta. Puede haber también algún caso de desconocidos, pero no es lo habitual.

Ellas normalmente les suelen conocer como mínimo de vista y mantienen esos patrones de culpa y de sentir vergüenza», reitera. Del «tengo vergüenza» al «me siento culpable»de las víctimas. Esto es importante porque, añade, «intentamos que las mujeres cada vez se sientan más libres y sean más capaces de denunciar, pero seguimos encontrándonos con ese problema: es que tengo vergüenza, es que me siento culpable, por qué fui, por qué estuve, por qué salí, por qué vine, por qué le di confianza… Todo esto se sigue repitiendo». 
La labor de Cavasym, por ello, se centra en parte en trabajar mucho con las adolescentes para conseguir que pierdan el miedo a denunciar y para «decirlo claramente porque no es ninguna vergüenza. Ellas son las víctimas, no son las causantes de la agresión y la culpa la tiene siempre el agresor». También insiste en que hay que trabajar con los adolescentes para que sepan relacionarse con las mujeres y entiendan que las relaciones afectivo-sexuales tienen que ser de otra manera, «que no hay que utilizar la violencia ni agredir a las mujeres por la calle». Descubrir la sexualidad a través del porno.

¿Por qué crece la violencia sexual entre los adolescentes? «Es cierto que cada vez se empieza a salir mucho primero, con 14 o 15 años, y a veces se generan situaciones muy complejas entre esa gente tan joven que tampoco tiene muy claro cómo se tienen que relacionar o qué puede estar bien o qué puede estar mal, por decirlo de una manera suave. Y la gente tan joven puede pensar que lo sabe todo y que lo conoce todo, pero todavía les falta mucho que aprender. Aún tienen mucha inmadurez porque no han tenido experiencia de vida», considera Pereira.

En Cavasym, de hecho, les preocupa tener la sensación de que los jóvenes descubren la sexualidad, en muchos casos, a través de la pornografía y de imágenes demasiado sexuadas de las mujeres. «Vemos que, de alguna manera, eso propicia que haya este tipo de agresiones.

La pornografía no son las relaciones sexuales normalizadas; es pornografía, es película, es cine. Es preocupante esa forma de entender la sexualidad, de cómo la viven e incluso de cómo la aprenden. Aprenden que la sexualidad tiene que ser así y que tienen que practicar ese tipo de actos sexuales. Y en las películas pornográficas muchas veces hay muchísima violencia contra las mujeres. Pese a estar en el año 2018, si eso es lo que vendemos, si tenemos a la mujer como un ser solamente sexuado y esa sexualidad de esa mujer puede ser de todos, esa mentalidad todavía sigue existiendo».

La ley de violencia de género no incluye la violencia sexual.

La violencia sexual, al contrario que la violencia de género, no se trabaja demasiado en los centros de enseñanza. «En España hemos conseguido tener una Ley Integral de Violencia de Género buenísima, de las mejores del mundo. Sin embargo, las agresiones sexuales quedaron fuera», apunta Pereira para explicar que los talleres de concienciación sobre las agresiones sexuales queden prácticamente fuera de la labor que se desarrolla en los centros educativos. «Se trabaja el maltrato y el acoso, que también están sucediendo muy habitualmente entre parejas muy jóvenes, pero se siguen manteniendo los mismos roles y los mismos parámetros de comportamientos para hombres y mujeres», indica.

El acoso, el abuso o las agresiones sexuales están perseguidos por el Código Penal, pero a día de hoy no tienen los agravantes propios del delito de violencia de género ni la protección especial que se contempla para las víctimas. En la ley, ni siquiera aparece el delito de agresión sexual dentro del matrimonio. «La violencia sexual, como no entra dentro de la Ley Integral de Violencia de Género, es como la hermana pobre», considera Pereira, que recuerda que desde Cavasym llevan años reivindicando que esta ley abarque también los casos de violencia sexual. «Esta violencia tiene una connotación de género porque la cometen los hombres ante las mujeres por el hecho de ser hombres. E incluso la cometen contra niños por el hecho de que son hombres y tienen el poder.

Es violencia de género exactamente igual que la otra», insiste. «De las asesinadas por agresión sexual nadie se acuerda»En la actualidad, y con motivo del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, «ya se empieza a hablar, pero muy tímidamente, de la violencia sexual». ¿Cuál es el problema para reconocer algo de sentido común? «La violencia sexual es algo vergonzante. Si el maltrato es vergonzante, la violencia sexual es mucho más vergonzante para las mujeres porque todavía seguimos pensando muchas veces que tenemos culpa por salir, por entrar, por ir, por venir, por acceder a tomar una copa, por darle a lo mejor confianza al chico sin darnos cuenta de que era una agresor…», enumera de nuevo. «Todo eso hace que la violencia sexual todavía se quede en un submundo», afirma.

Pone ejemplos: «De las asesinadas por agresión sexual nadie se acuerda y existen muchos casos de chicas desaparecidas, asesinadas que han sido violadas y que a consecuencia de la violación son asesinadas». Otro obstáculo es que la violencia sexual se suele quedar en el entorno privado por esa consideración vergonzante que la sigue caracterizando. «Es verdad que afectan a la intimidad de la víctima, pero mientras sigamos considerando que las agresiones sexuales se tienen que quedar en el entorno privado nos será mucho más complejo dar soluciones positivas. Y no pueden quedarse en el entorno privado porque son delitos gravísimos que deben ser jugados y condenados y en los que quienes deben de sentir vergüenza son los agresores y no las víctimas. Hemos avanzado, pero todavía nos queda mucho por caminar para seguir convenciendo a las mujeres», señala.


'Sxo sentido', un canal Youtube sobre sexualidad consciente para jóvenes y adolescentes

En enero se estrenó el canal de YouTube “SXO Sentido”, un proyecto audiovisual dirigido a jóvenes, adolescentes y a todas aquellas personas que quieran profundizar en su sexualidad, que se encuentra a medio camino entre la educación sexual, la consciencia y el entretenimiento.

El objetivo de “SXO Sentido” es ayudar a los adolescentes a vivir las relaciones sexuales de una manera mucho más placentera, íntima y natural. Se trata de cambiar el paradigma sexual que existe entre ellos, mediante el uso de las herramientas de autoconocimiento y relaciones sexuales adecuadas.

Los capítulos se emiten cada quince días, los jueves a las 18:00 horas en el canal Youtube “SXO Sentido”.

“SXO Sentido” es un proyecto impulsado por Maite Domènech, terapeuta sexual y experta en sexualidad intuitiva con más de veinticinco años de experiencia en el sector, junto con el cineasta revelación David Victori, ganador del YouTube Film Festival en 2012.

Maite no es solo la creadora y directora del proyecto, también es una de las cuatro protagonistas del canal. La acompañan Dylan Rubio (Madrid), Lia Ribas (Barcelona) y Sergi Abreu (Tenerife). Los tres jóvenes Youtubers comparten con el público sus experiencias, intimidad e inquietudes relacionadas con el sexo, y Maite se encarga de resolver todas sus dudas y acompañarlos en un proceso de aprendizaje sobre sexualidad consciente.

El programa “SXO Sentido”

“SXO Sentido” parte de una serie de conceptos sencillos que ayudarán a los adolescentes a vivir las relaciones sexuales de una manera mucho más placentera, íntima y natural. Gracias a este canal de YouTube, los adolescentes obtendrán una fuente de información rigurosa y profesional que les servirá para dar un salto en la manera de entender y practicar el sexo.
Aunque el canal se dirige a jóvenes y adolescentes, “SXO Sentido” también es una herramienta útil para todos aquellos padres y madres que deseen adquirir conocimientos para poder guiar las necesidades afectivas y sexuales de sus hijos a partir del sexo consciente.
Como explica Maite, “nadie nos enseña cómo hacer el amor. La única formación que dan las escuelas o centros de planificación familiar es sobre prevención de enfermedades de transmisión sexual y métodos anticonceptivos. Pero no hay ninguna escuela que enseñe a hacer el amor, a jugar íntimamente con otro ser”.

Somos hijos de un contexto social marcado por la desinformación, la pornografía y los patrones heredados, donde nadie nos ha enseñado a sentir lo que nuestro cuerpo necesita, a cultivar el arte de la sabiduría corporal.

Los beneficios del sexo consciente son muchos y la intención de “SXO Sentido” es mostrárselo a los jóvenes. ¿Algunos de los más sorprendentes? Acrecentar la capacidad de sentir placer, expandir el amor y vivir con una mente en calma.
El formato de “SXO Sentido” apuesta por la accesibilidad, para que todo el mundo pueda beneficiarse de los contenidos de forma gratuita, anónima y desde cualquier dispositivo.


«Somos una trinchera contra el patriarcado»

Blanca Cañedo-Argüelles es la fundadora de la clínica Belladona, pionera en derechos sexuales y reproductivos de las asturianas. Este año alcanza la treintena.

Los derechos sexuales y reproductivos de las asturianas tienen, entre otros, nombre de flor: el de la belladona, que da nombre a una clínica gijonesa pionera y que es modelo para toda España.

Belladona cumple treinta años este 2018, y su fundadora, Blanca Cañedo-Argüelles, responde con entusiasmo en esta entrevista a preguntas sobre la historia de la clínica, los servicios que presta, las reivindicaciones que apoya y cómo era abortar antes de que la ley del aborto de 1985 lo despenalizara; algo que esta veterana feminista vivió en primera persona como trabajadora social y enfermera.

-Belladona acaba de cumplir treinta años.-

Sí, estamos celebrándolos ahora. Fue un proyecto que unió a un grupo de mujeres en una época complicada. Acababa de nacer la primera ley del aborto, pero Belladona no nació preocupada sólo del tema del aborto, sino de los derechos sexuales y reproductivos en general. Era una época en la que la educación sexual, el conocimiento del propio cuerpo, no se trabajaba; y en que una iba al ginecólogo y el ginecólogo era un señor que te miraba una zona concreta de tu cuerpo pero no todo el conjunto de engranajes que es un cuerpo y sus padecimientos.
La comunicación médico-paciente era muy rígida. Las mujeres de Boston acababan de editar un libro muy interesante sobre el autocuidado y en Alma Ata ya se había hablado de la salud como una combinación de lo mental, lo físico y lo social. Y nosotras queríamos montar algo que bebiera de todo eso; un espacio de salud en el que las mujeres se sintieran seguras, respetadas y comprendidas. Éramos feministas, que era una palabra anatema que hoy ha cobrado por fin el sentido que siempre tuvo, que no es lo contrario del machismo, sino la igualdad. En aquel tiempo éramos poco menos que brujas.

-¿Por qué el nombre de Belladona?-

La Atropa belladona es una planta que produce atropina, un alcaloide que entre otras cosas dilata las pupilas y hace parecer los ojos más grandes. El mensaje que queríamos transmitir era que queríamos abrirle los ojos al mundo y recuperar ciertas cosas perdidas, como la sabiduría ancestral de las mujeres y de las viejas curanderas, que siempre utilizaron fármacos naturales que hoy sabemos que eran tanto o más efectivos que otros que hay que producir en laboratorios farmacológicos.

-Asociamos Belladona sobre todo al aborto, pero aquí se hacen muchas más cosas.–

Sí, sí. Fuimos creciendo, y ahora hacemos cosas de nutrición, de estética, etcétera, y también hacemos distintos estudios sobre sexualidad, anticoncepción, etcétera, y estamos metidos en una red nacional de clínicas que se prestan mutuamente apoyo logístico. Belladona, en realidad, ya es más grande hacia fuera que hacia dentro. Y también trabajamos temas medioambientales. Somos muy ecologistas; sabemos que la ecología es fundamental para el desarrollo humano, y hacemos muchas cosas de alimentación y relacionadas con el tema de los huertos urbanos. Cada jueves viene aquí un compañero a traernos productos de la huerta.

-Belladona también es un proyecto ideológico.-

Sí, sí. Somos una trinchera contra el patriarcado. Entendemos que todos somos víctimas de una cultura patriarcal que no sólo machaca a las mujeres, sino también a los hombres, a los que obliga a desempeñar una serie de roles: el hombre debe proveer; debe ser protector. Yo conozco bien a los varones, porque aunque tengo siete hermanas, soy madre de varones y abuela de varones. Las mujeres no queremos ser protegidas: queremos ser acompañadas. Y queremos luchar junto a los hombres contra un sistema que al mismo tiempo que somete a las mujeres, somete también a la naturaleza, agota los recursos y los acumula en favor de muy pocas personas.
Todo está interrelacionado y la lucha por las libertades también debe ser una sola. En general, debemos preguntarnos qué mundo queremos dejar a nuestros nietos.

-Decía antes que tiene hijos y nietos. Usted misma es una impugnación viva de ese discurso de la derecha más cavernaria según el cual las mujeres feministas odian la maternidad. Se puede defender el derecho al aborto y no ejercerlo una misma.-

Evidentemente, y fíjate, una cosa que se está debatiendo ahora y que nosotros llevamos haciendo mucho tiempo es la jornada laboral de nueve a seis. Lo pusimos así para que nuestras trabajadoras con hijos pequeños pudieran compatibilizar la vida familiar y la laboral, y las que querían tener hijos pero la imposibilidad de la compatibilidad les hacía dudar de tenerlos los tuvieran.

-En Belladona, ¿todas las trabajadoras son mujeres?-

La mayoría lo son. Hay algún hombre: el urólogo es un hombre, el homeópata es un hombre y los médicos de medicina de trabajo son hombres. Y en el quirófano los anestesistas son hombres. Pero las ginecólogas son todas mujeres.
-Imagino que ser atendidas por una mujer dará más confianza a las mujeres que vienen aquí a abortar o a tratarse problemas de salud sexual o reproductiva que siguen siendo escabrosos de reconocer.-
Sí, pero la cuestión no es tanto ser atendidas por una mujer o un hombre cuanto cómo sea la atención. Cuando una mujer acude a una clínica como la nuestra con vaginitis o con candidiasis o con una micosis, no puedes centrarte en mirarle sólo esa parte del cuerpo. ¿Qué tipo de relaciones sexuales está teniendo esa mujer? ¿Cómo se está sintiendo en sus relaciones sexuales? Ese hombre, ¿qué sabe realmente de su cuerpo; qué sabe de la ternura, de la estimulación?

Yo recuerdo que cuando se hacían las primeras campañas y te acercabas a los institutos a hablar con los y las jóvenes, para ellos y sobre todo para ellas era fascinante descubrir que no sólo se folla con el pene; que las posibilidades de una relación sexual no se limitan a la mera genitalidad; que hay todo un mundo de olores y sabores y músicas y preparaciones que también rodea a una relación sexual satisfactoria. Cuando alguien viene a Belladona, hablamos también de eso. No somos científicos fríos que traten a sus pacientes como máquinas averiadas, sino que entendemos las dolencias en el marco de todo lo que un cuerpo recibe de su entorno y todo lo que emite hacia él; y procuramos crear un entorno de confianza; un espacio en el que hablar con sinceridad, con tranquilidad y sin que nadie te enjuicie. Hay que pensar lo que era antes no ya para una chica, sino para un o una homosexual o un o una transexual acudir a tratarse de ciertas cosas; la vergüenza que pasaban.
Hoy han cambiado mucho las cosas. Antes veníamos las mujeres solas a abortar; ahora, si vienes un día de quirófano, verás la sala llena de hombres; de jóvenes que están prudentemente en su sitio pero pendientes y preocupándose.

-Todos estos derechos y conquistas parecen muy consolidados, pero no necesariamente lo están. Hay pulsiones de regresión contra las que hay que luchar cada día, ¿no es así?-

Cada día, cada día, te lo puedo asegurar. Aquí tenemos suerte: la clínica es un espacio abierto a la plaza y tenemos una persiana blanca que se abre y se cierra cada día y que al día siguiente siempre amanece blanca. Nadie nos insulta, nadie nos agrede… Cuando lo del Tren de la Libertad, venían periodistas extranjeros a vernos y se quedaban alucinados; nos decían: pero, ¿dónde están las rejas? ¿Dónde está el sistema antibalas? Cuando les contaba que yo entro aquí cada mañana saludando a mis vecinos con toda tranquilidad, y salgo a tomar algo al bar de enfrente, y después como con mis amigas, que son de todos los partidos políticos, se quedaban maravillados. Eso es así y es un orgullo, igual que es un orgullo que podamos no cobrar nada a las pacientes porque tenemos un concierto con el SESPA por el cual nos pagan el cien por cien. Pero es verdad que el aborto sigue siendo un estigma, y que el aborto todavía no esté propiamente en el sistema público se debe a ello. De los médicos que se ocupan de estas cosas, no hay más que uno que figure en su ficha del Colegio de Médicos como abortero.

-Es una palabra fea.-

Sí, sí. No somos aborteros: hacemos abortos. Y los hacemos porque los métodos anticonceptivos fallan, igual que falla la educación sexual. En realidad somos el resultado de algo que no está funcionando muy bien en la educación; en la formación de la gente.
Eso todavía hay que explicarlo; y todavía hay que luchar contra los abogados cristianos, que reciben una muy buena subvención por cada caso que abren, subvención que se le ha retirado a la Federación de Planificación Familiar Estatal por culpa de ellos, porque se dedican a poco menos que rebuscar en las basuras para encontrar cualquier mínimo pretexto que les permita abrir un caso. En este caso, han abierto un caso basándose en que en la página web de la FPFE dice que el aborto no supone peligro alguno para la mujer. Como dice nuestro abogado, lo que les molesta es que no digamos que el aborto es un pecado mortal. El caso es que nosotros, en el documento de consentimiento que hacemos, sí informamos de los riesgos que comporta una intervención de este tipo, que son mínimos. Mucho mayores eran los de los abortos clandestinos que yo conocí. Pero eso no lo nombran los abogados cristianos.

La educación sexual siempre será un problema para las mentes oscuras, y el peligro de los intransigentes, de la gente que no entiende que la sexualidad no es un pecado sino una de las cosas más agradables que tenemos los seres humanos, siempre estará ahí, y no podemos bajar la guardia. Acabamos de salir del lío de Gallardón, y las jóvenes madrileñas todavía tienen problemas de acceso al aborto. Asturias, en ese sentido, es un orgullo: estamos en el mejor puesto a nivel mundial, y digo y digo bien «mundial» y no «europeo». La facilidad de acceso a este derecho que es el aborto que nuestros políticos han posibilitado a nuestras mujeres es para sentirse muy orgullosos.
Pero es algo que hay que luchar cada día. Por eso Belladona está enraizada en el movimiento feminista. Para nosotros es un resorte brutal. Yo siempre lo digo: gracias a las redes estamos a un clic de enfrentarnos a cualquier peligro. Nunca lo hemos necesitado, pero yo sé que el día que haya algún peligro, en cuanto pida ayuda la recibiré; habrá inmediatamente ahí delante un grupo de gente para defender todo esto. Siempre que en un parlamento se ha tramitado un proyecto agresivo para con las mujeres, el movimiento feminista ha estado ahí.

-En cierta medida, Belladona nació para morir, ¿no es así? Su deseo sería que los servicios que aquí se prestan los prestara el sistema público.-

Claro, claro. El aborto es un derecho reconocido por una ley, y si es un derecho, las prestaciones correspondientes deberían estar en el servicio público, igual que lo está una operación de apendicitis o la extirpación de un mioma. También es verdad que el aborto tiene alrededor muchas circunstancias. Un aborto no es entrar cinco minutos al quirófano: es toda la llegada de la mujer aquí, cómo se la recibe, cómo se le coge el teléfono, la anamnesis que se le hace, todo el estudio que se le hace, cómo se habla con ella, el seguimiento que se le hace después, la confidencialidad… Aquí tú entras y nadie sabe a qué has venido. En la sala de espera verás a toda clase de gente: gente joven, gente mayor y hasta monjas.

-¿Monjas también?-

Sí, porque vienen a reconocimientos médicos o a acompañar a una chica que ha tenido algún problema de violencia. Aquí prestamos toda clase de servicios, y al final nos hemos convertido en un recurso que es muy difícil que en el sistema público se duplique. Ahora el sistema público está queriendo incorporar el aborto y nos parece genial, pero nosotros exigimos una cosa: lo mismo. Que el servicio que se preste sea mejor o como mínimo el mismo. Si lo que se va a hacer es una chambonada, si se va a introducir el aborto farmacológico porque no se sabe montar el instrumental, si no se va a hacer el acompañamiento como lo hacemos nosotros, pues no.
La reivindicación actual de la Asociación de Clínicas de Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI) es ésa: mantener la calidad. Yo, que me jubilo este año, llevo treinta años aquí, y no puede ser que de repente esta generación arrase con lo que nosotros dejemos y tanto trabajo nos costó conquistar.

-Mencionaba antes los abortos clandestinos que usted conoció. Creo que es interesante que hable de ello para dar la medida de cuánto se ha avanzado y de qué significa este derecho que es el aborto. ¿Cómo eran aquellos abortos?-

Pues eran tremendos. Yo, además de enfermera, soy trabajadora social, y empecé a ejercer muy joven. Iba a ayudar como alumna a una trabajadora social que estaba en La Marina y el mismo día que yo entraba, un coche la atropelló y la mató. Y entré igual, pero allí no había más trabajadora social que yo, así que tuve que enfrentarme a realidades muy duras. Los abortos los había de dos tipos: el clandestino agresivo y horrible que hacían lo que llamábamos las ‘curiosas’ en sus pisos, y en el que se utilizaban agujas de coser y cosas así porque no existían los aspiradores, y el que practicaban algunos ginecólogos clandestinos a los que se les pagaba un pastizal y que hacían figurar esos abortos como legrados. En este segundo tipo había cierta garantía que no había en el primero, pero que no te pasara nada, porque en cuanto aparecías en el hospital con un problema te caía un puro. Después ya establecimos aquella red que nos unió tanto y que organizaba viajes a Londres. Prestábamos nuestras casas para la gente que venía de los pueblos y las llevábamos al aeropuerto; y luego las íbamos a buscar cuando volvían, prestándoles también nuestras casas para hacer noche. No era fácil, y había muchos riesgos.
El problema mayor no eran tanto las muertes como mujeres que quedaban estériles debido a perforaciones de útero y cosas así.

-Yo he leído que había mujeres que llegaban a utilizar incluso lejía o disolvente para eliminar el feto.-

Bueno, aquí en Asturias no tanto. Aquí lo que se utilizaba era sobre todo agujas o la famosa percha, que es uno de los símbolos que hoy emplean las feministas francesas e inglesas. Se utilizaba el gancho de la percha para hacer raspados. Yo vi trabajar en Avilés a una famosa curandera que había aprendido a hacer legras; y los hacía así, con una percha. Claro, aquello comportaba unos riesgos enormes, entre otras cosas porque calcular el tiempo de gestación era muy complicado. La ecografía nos dio mucha cancha y disminuyó mucho los riesgos. Antes de la ecografía, tenías que oír 'cantar' a la legra; hacía un ruido, un 'clac, clac', característico.

-Abortar era muy caro, además. Lo siguió siendo hasta que se introdujo la gratuidad hace relativamente poco, ya con la ley del aborto en vigor.-

Se hacían muchos abortos gratuitos, pero sí, en general había que pagar, y las chicas tardaban en reunir el dinero, sobre todo si eran jóvenes y si no podían contárselo a nadie. Necesitaban un tiempo, y llegaban con doce, trece, catorce semanas de gestación. Ahora la inmensa mayoría de los abortos se hacen con siete u ocho semanas de gestación.

En cuanto la mujer se entera de que está embarazada, lo cual también tiene mucho que ver con la educación sexual y el control de la menstruación, viene aquí, se le dan los tres días absurdos que marca la ley para que reflexione, vuelve, se le hace y se acabó. La gratuidad ha sido un grandísimo avance, sí. Y será difícil que se revierta, que esto vaya para atrás después de lo que ha costad conquistarlo, pero hay que seguir luchándolo. Es verdad que luego, en el Congreso, lo tenemos complicado; que nuestros diputados y diputadas están muy mermados. Pero para eso está la ciudadanía y la movilización en la calle.

-La ley del aborto que aprobó el gobierno de Zapatero en 2010, y que el PP finalmente ha respetado en su casi totalidad, salvando el acceso al aborto sin consentimiento paterno para las menores de edad y mayores de dieciséis años, debido a la enorme movilización callejera que concitó el proyecto de Alberto López Gallardón de limitar sustancialmente el derecho al aborto, ¿sería a su juicio suficiente, o aún debería mejorarse en algún aspecto?-
Nunca nada es suficiente, y yo creo que habría que eliminar, por ejemplo, los tres días de reflexión, porque contemplarlos viene a decir que las mujeres que queremos abortar no reflexionamos lo suficiente, pero aquella fue una ley fantástica. Yo siempre recomiendo que se lean las tres primeras hojas de la ley, que son una maravilla; una cosa muy bien escrita que habla de lo que es la humanidad y lo que es el respeto al otro y a sus derechos.

El gobierno de Zapatero y el equipo que la hicieron la hicieron escuchando a todo el mundo: a los a favor y a los en contra, y al final hubo que ceder en alguna cosa, como en ésa de los tres días. A veces no queda más remedio que ceder, que pactar. Pero la ley que quedó es una ley espléndida y fue absolutamente vanguardista y un ejemplo a nivel mundial. Ahora se está debatiendo despenalizar el aborto en Argentina, y el debate parte de la ley de Zapatero. A Zapatero le quedará el borrón de haber gestionado la crisis no tan adecuadamente como debiera haberlo hecho, pero en materia de derechos sexuales y reproductivos, chapeau: su nombre va a quedar para siempre en la historia como el de alguien que los hizo avanzar muchísimo.

-¿Cómo vivió la histórica movilización feminista del 8M?-

Estoy encantada con cómo se desarrolló todo. Todos nos centramos en el resultado final, en esa manifestación multitudinaria y transversal, con cuatro generaciones manifestándose juntas e integrándolo todo en una misma lucha, pero a mí me gusta destacar todo el trabajo previo, que duró un año y en el que para mí fue muy refrescante descubrir y conocer a muchísima gente joven; a esa generación que es muy activa en las redes pero a veces se la echa de menos en el cuerpo a cuerpo. El 8M fue un «basta ya», un «estamos hartas», y a mí me gusta mucho destacar también el trabajo de tus compañeros de la prensa, que nos dieron voz y dieron datos y organizaron mañana, tarde y noche debates muy interesantes en todas las cadenas en los que participarn científicas, juristas, investigadoras, filósofas… Ha sido maravilloso.

El feminismo es una llama que se ha encendido y que yo creo que ya no va a haber nadie que apague. No va a haber nadie que nos vuelva a meter en casa. Las redes están muy bien, y yo me lo paso muy bien y me río mucho con las cosas que se hacen y se dicen en ellas, pero hay que tomar también la calle. Y tomarla pacíficamente, como se hizo el otro día: nadie rompió ningún contenedor, no se quemó nada, no explotó nada… No hay más que ver que salimos con nuestros bebés en silla, y que había niños pequeños marchando con sus tamborcitos. La manifestación era también por ellos, porque una de las reivindicaciones feministas más importantes es la de los cuidados. A mí me gustó mucho ver el cordón de cuidados que montaron los hombres después de reunirse en varias asambleas para permitir que las mujeres se pusieran delante, en la pancarta. Maravilloso, ya digo. Una unión maravillosa de la gente de hoy, de la de ayer, de la de mañana y de la de pasado.


lunes, 5 de marzo de 2018

El Virus del Papiloma Humano (VPH) es cosa de todos

El Virus del Papiloma Humano (VPH) ya tiene su Día Internacional, 4 de marzo, para concienciar a la sociedad de esta enfermedad, sus características, su conocimiento, su prevención y su combate. Una iniciativa en la que colaboran ocho sociedades médico-científicas

El domingo 4 de marzo se celebra el primer Día Internacional de la lucha contra el VPH, una iniciativa de la International Papillomavirus Society (IPVS), a la que se ha sumado MSD poniendo en marcha la campaña: “El VPH es cosa de todos”; que cuenta, además, con el apoyo de ocho entidades de carácter científico: la Asociación Española de Patología Cervical y Colposcopia (AEPCC), la Asociación HPV Madrid, el Grupo Andaluz para el Estudio y Prevención de la Infección por el Virus del Papiloma Humano (Gaepi-VPH), el Grupo HM Hospitales, el Centro de Especialidades Pediátricas IHP, la Sociedad Española de Contracepción (SEC), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia de Madrid (SEMG Madrid).

La campaña se ha presentado en Madrid, en un acto en el que estuvieron presentes el doctor Francesc Xavier Bosch, que además de director de e-Oncología del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y director de Epidemiología, Salud Pública, Prevención del Cáncer y del Programa de Cuidados Paliativos del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), es miembro del Comité Ejecutivo de la International Papillomavirus Societyy editor jefe del Papillomavirus Research Journal; la doctora Mar Ramírez Mena, especialista en Ginecología y Obstetricia de la Unidad Ginecológica Oncológica y Patología del Tracto Genital Inferior del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, vicepresidenta de la AEPCC y miembro de la Junta Directiva de HPV Madrid; el doctor Ignacio Salamanca, Coordinador de Estudios e Investigación Clínica de la Unidad  de Investigación  del Grupo IHP Pediatría de Sevilla; así como el doctor Joaquín Mateos, director Médico de MSD.

El “VPH es cosa de todos” se llevará a cabo en distintos medios y lugares, como la línea 10 del Metro de Madrid o centros sanitarios de toda España, donde se podrá ver hasta el próximo domingo, 4 de marzo, día en el que se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Virus del Papiloma Humano.

Su finalidad es concienciar sobre una infección que se estima es responsable de aproximadamente un 5% de todos los tumores humanos, y está relacionado en un 100% con el cáncer de cuello de útero, el 90% de los de ano,  de entre menos del 5 y el 70% de los de orofaringe, el 70% de los de vagina y el 40% de los de pene y el 40% de los de vulva, además del 100% de las verrugas anogenitales.

De esta forma, MSD y las ocho entidades que prestan su apoyo científico a la campaña se suman a la conmemoración de este Día Internacional que ha puesto en marcha la IPVS, cuyos objetivos son los de “concienciar sobre la existencia y la importancia sanitaria del VPH, promoviendo la educación y alentando a los gobiernos y a la sociedad a tomar medidas para mejorar la salud de mujeres y hombres”, tal y como apuntó el doctor Bosch.

Concienciar porque, según la doctora Ramírez, “la infección por el VPH es considerada actualmente la infección de transmisión sexual más frecuente a nivel mundial, de forma que entre el 75 y el 80% de la población (tanto hombres como mujeres) podrán tener contacto con el virus en algún momento de su vida”.virus del papiloma humano.

Según la vicepresidenta de la AEPCC, “aunque lo más frecuente es que la infección sea transitoria y se resuelva de forma espontánea en un año tras su adquisición, sin producir ningún tipo de síntoma ni dejar ninguna secuela, hay un pequeño porcentaje de la población en el que la infección no desaparece y persiste en el tiempo”.

Esta persistencia en la infección a lo largo de los años será la responsable de la aparición de cánceres y sus lesiones precursoras en diferentes localizaciones.

“Los cánceres relacionados con el VPH suponen el 5% de los cánceres en humanos y el 10% de los cánceres en la mujer, por lo que la carga de enfermedad asociada al VPH es muy alta, diagnosticándose en Europa anualmente entre más 700.000 y cerca de 900.000 verrugas genitales y hasta alrededor de 400.000 nuevas lesiones precancerosas”, indicó la doctora Ramírez.

Por su parte, el doctor Salamanca apuntó que “no se puede luchar contra esta epidemia mundial sin un conocimiento profundo de lo que supone esta infección, por lo que es fundamental que todos: autoridades sanitarias, sociedades científicas y la población en general; estemos plenamente concienciados de cómo hacerla frente”.

En este contexto, todos coincidieron en que ya no sólo es una cuestión de niñas o mujeres en la adolescencia, sino que debe implicar a otras cohortes de poblaciones cuya exposición al VPH conlleva un riesgo evidente.

Es el caso de los varones en la adolescencia. Por ejemplo, el VPH está relacionado con un alto porcentaje de los cánceres de orofaringe, ano y pene. Según el doctor Salamanca, “es necesario informar, concienciar y sensibilizar sobre este virus tanto a varones como a mujeres, que además, en el caso de los varones no existen medidas establecidas de detección precoz”.

Otro caso es el de las mujeres adultas sexualmente activas. Según la doctora Ramírez, “si bien la mayor probabilidad de adquisición de la infección por VPH se da en los primeros años de inicio de las relaciones sexuales, el riesgo de adquirir nuevas infecciones permanece significativamente alto a lo largo de la vida en mujeres sexualmente activas”.

En un contexto en el que el VPH se asocia con el 100% de los cánceres de cuello de útero, “se hace imprescindible llevar a cabo acciones de concienciación sobre esta neoplasia en la mujer”, concluyó la doctora.

Por su parte, el doctor Mateos afirmó que “en MSD entendemos que este tipo de campañas de sensibilización y  concienciación social se hacen cada vez más necesarias porque es una vía muy eficaz de proporcionar información y conocimiento riguroso, clave para un mejor control de la infección por el Virus del Papiloma Humano precisamente porque entendemos que el VPH es cosa de todos”, concluyó el director Médico de MSD.


Cifuentes externaliza la casi totalidad de abortos a la red de centros privados

Solo nueve de las 15.987 interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) registradas en la Comunidad de Madrid en 2016 se realizaron en centros públicos.

Desde que en 2010 entró en vigor la ley de plazos, que garantiza el derecho al aborto como una prestación sanitaria más, el porcentaje de IVE realizados en centros públicos a nivel nacional ha ido en aumento mientras que en la región la cifra es prácticamente residual.

De los 15.987 abortos voluntarios que se registraron en la Comunidad de Madrid en 2016, solo nueve se realizaron en centros públicos, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad. Mientras que la tendencia en los últimos años a nivel nacional es de crecimiento en el número de interrupciones voluntarias de embarazo (IVE) en centros públicos, en la región la cifra apenas es residual. En 2010, primer año en vigor de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que garantiza el derecho al aborto como una prestación sanitaria más, el porcentaje de IVE realizadas en centros públicos en toda España fue del 1,84%. En 2016 -últimos datos disponibles- la cifra había crecido al 11,73%, con aumentos exponenciales en Cataluña, Comunidad Valencia o Islas Baleares.

En ese mismo periodo de tiempo, las cifras en la Comunidad de Madrid no han llegado ni al 0,1%, un dato que es incluso inferior al de años en los estaba en vigor la ley de 1985, más restrictiva que la actual y que no contemplaba la prestación pública del aborto. En 2005 y 2006, por ejemplo, el porcentaje de IVE realizadas en centros públicos fue del 1,5 y 1,6%, respectivamente.

La Consejería de Sanidad señala que la casi ausencia de abortos a petición de la mujer en los centros públicos de la comunidad, se debe, además de a la objeción de conciencia de los profesionales, “al descenso de la cifra global de IVE, entre otros factores”, que no especifican. La realidad es sin embargo diferente, según la opinión de expertos consultados por eldiario.es, quienes achacan a una ausencia de voluntad política para que los abortos no se realicen de manera mayoritaria en centros públicos.

“Primero tiene que haber una decisión política y luego se tienen que dar tres criterios indispensables para ello: dotación presupuestaria, criterios organizativos y una formación previa de los profesionales”, detalle Luis Enrique Sánchez, médico de la red madrileña y experto en Planificación Familiar y Salud Pública, quien explica que si bien los ginecólogos están formados para la realización de abortos instrumentales de urgencia, estas técnicas “necesitan un entrenamiento y formación continua”. El experto señala que hoy por hoy ninguna de estas tres circunstancias se da en la Comunidad de Madrid. Tampoco se improvisan de un día para otro “y para hacerlo mal es mejor no hacerlo”, indica Sánchez, quien subraya la buena atención que siguen prestando los centros concertados ante la ausencia de centros públicos madrileños que lleven a cabo IVE.

Abortos en la red pública catalana

Hildegard Mausbach, ex presidenta de la Sociedad Catalana de Contracepción y ginecóloga de una unidad de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva (ASSIR) de Cataluña, explica cómo la región ha logrado que casi la mitad de los abortos voluntarios en 2016 -41,5%- se realice en centros públicos. “La ley de 2010 garantizaba por primera vez la financiación de la IVE en la red pública y el Departamento de Salud propuso a una serie de profesionales desarrollar un protocolo para empezar a realizar abortos en los centros públicos, es decir, se juntó una voluntad política con un grupo de profesionales motivados por que la prestación se llevara a cabo en la sanidad pública”, recuerda.

Se trabajó en el protocolo durante todo un año. Estudiando diferentes alternativas se optó por ofrecer a las mujeres tanto aborto instrumental como farmacológico y por que este último comenzara a realizarse en centros de atención primaria donde existieran unidades de ASSIR, formadas por equipos de ginecólogos, ecógrafos y matronas. Se dio formación a los profesionales y en enero de 2011 se puso en marcha una prueba piloto durante tres meses en centros de Lérida, Gerona y Barcelona. Se siguió formando profesionales y en la actualidad “no hay ningún ASSIR donde no se realicen abortos farmacológicos”, indicados para embarazos de hasta nueve semanas -cerca del 70% de IVE se realizan antes de las ocho semanas-.

“Es una prestación que se ha normalizado aunque al principio parecía complicado”, subraya Mausbach. Todos los ASSIR cuentan con un centro hospitalario de referencia, como obliga la ley, en caso de complicaciones y las mujeres tienen la opción de elegir el método, tras ser informadas por los profesiones de cómo se desarrollan los procesos. “Es un modelo que por supuesto puede mejorarse, como por ejemplo, reducir el número de entrevistas que la mujer hace con los profesionales, pero también hemos logrado una equidad geográfica y un mayor acceso a la prestación”, afirma la ginecóloga.

Plan de Embarazos no Deseados

En la Comunidad de Madrid, el borrador del Plan Integral de Embarazos no Deseados en el que desde el año pasado trabaja el Gobierno que preside Cristina Cifuentes hace mención a que en los abortos tempranos se dé preferencia al aborto farmacológico para “provocar el mínimo impacto personal, económico y social posible”. La Consejería de Sanidad no respondió si ello significa que se trabaja en un protocolo para empezar a realizar más abortos en la red de centros públicos.

De hecho, la Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción del Embarazo (ACAI), que agrupa a buena parte de los centros privados que realizan la gran mayoría de abortos en España, criticó duramente esta medida por no contemplar la decisión libre de la mujer y por el hecho de que la entidad no haya sido aún consultada como asociación experta en los capítulos que se mencionan las IVE.

Beatriz Gimeno, portavoz de Igualdad de Podemos en la Asamblea de Madrid, pone sobre la mesa dos factores fundamentales para que el Gobierno regional siga concertando todos las interrupciones voluntarias del embarazo con la red privada. “Por una lado tiene que ver con la política general de la Comunidad, que está dejando morir los centros públicos y por otro le resulta muy fácil y cómodo seguir realizando abortos en los centros privados”, afirma la diputada, quien subraya que el aborto es una prestación sanitaria que continúa “estigmatizada y el que se siga haciendo en clínicas privadas no contribuye a su normalización”.

Para la portavoz de Igualdad del PSOE en el parlamento regional, Josefa Pardo, es imprescindible de formación de los profesionales y de una dotación presupuestaria adecuada para que sea posible la realización de abortos en la red pública con equipos especializados.

La formación es, de hecho, una preocupación de los profesionales que desde hace años están comprometidos con la realización de abortos tanto en la red pública como privada. “La práctica de abortos sigue sin aparecer en la formación de los MIR”, afirma José Luis Doval, jefe de Ginecología y Obstetricia del Complejo Hospitalario de Orense, y quien desde los años 80 lleva realizando IVE en la red pública. Como subrayan los expertos, la realización de abortos instrumentales requiere una práctica y entrenamiento que hoy en día no es suficiente. “Los médicos que pasan por nuestro servicio sí están formados pero qué pasará cuando empecemos a jubilarnos todos los que estamos comprometidos con esto”, se pregunta el médico. “Pues que empezará a no haber relevo”, añade.



Un 33,7% de los jóvenes reconoce que no utiliza el preservativo como método de protección

Según el barómetro de opinión 'Los jóvenes españoles y el sexo', tres de cada diez jóvenes afirma no utilizar el preservativo pese a que el 22% desconoce el estado de salud sexual de la pareja con la que mantiene relaciones.

A pesar de que el 22% de los jóvenes desconoce el estado de salud sexual de la pareja con la que tiene relaciones sexuales, un 33,7% afirma que no usa el preservativo como método de protección.

Son datos que se extraen del sexto barómetro de opinión 'Los jóvenes españoles y el sexo', elaborado por Control mediante 2.000 entrevistas a hombres y mujeres de entre 18 y 35 años. Según el Barómetro, solo un 51,6% de los encuestados dice recordar su primera relación sexual como algo placentero, un primer encuentro que en España se produce a una edad media de 17,7 años.

Solo el 9,6% de las jóvenes reconoce tener la iniciativa a la hora de mantener relaciones sexuales con su pareja, frente al 28% de los hombres que afirman que son ellos los que dan el primer paso. Si bien son los hombres los que afirman tener la iniciativa, para el 67,7% de las personas encuestadas es indiferente quien dé el primer paso a la hora de tener relaciones sexuales.

Los datos reflejan también que el 40% de las jóvenes afirma que cuando se trata de ligar lo primero en lo que se fija es en la sonrisa, el 35% se centra en los ojos y a gran distancia le siguen las manos (7,8%), el culo y la cara (3,8%). En cuanto a ellos, el 26,3% afirma que son los ojos en lo primero en lo que se fija a la hora de ligar; el 20,7%, en la sonrisa; el 19,8%, en el culo; y el 19,6%, en el pecho.


lunes, 26 de febrero de 2018

A ESCONDIDAS

Hoxe no ESPAZO DIVERSO o videoforum outras miradas proxecta A ESCONDIDAS, una película rodada en Euskadi no que o destino de dous adolescentes, Ibrahim e Rafa crúzanse. Á influencia que exercen o un sobre o outro, o tema da migración e as reaccións homófobas dos amigos son parte das temáticas que poderemos tratar esta tarde.


Pásate hoxe polo CC Cidade Vella, comezamos ás 19:00h. Rúa Veeduría, s/nº. Coruña.